España en estado de emergencia
05.09.09 @ 14:11:45. Archivado en ECONOMÍA
España está entrando en una situación de agonía (como diría Silvela, cuando el “Desastre del 98”: “Sin pulso”). Tanto el Gobierno como gran parte de los medios de comunicación ante esta emergencia nacional, prefieren ignorarla, cuando no mentir descaradamente (imagino que en base al optimismo antropocéntrico de Zapatero). Durante año y medio han estado negando la crisis y la existencia de la burbuja inmobiliaria (“No existe burbuja inmobiliaria” -era la consigna-), descalificando a todos los que advertían de las graves consecuencias de esta postura electoralista; después el cortoplacismo rampante de Zapatero y su trupé agarran los “brotes verdes” para introducir confusión; ahora continúan según ZP y sus corifeos “la fase aguda de la crisis ha pasado ya”. ¿Querrá decir ZP que en un año se van a crear un millón de empleos o que se van a destruir? Todos sabemos lo que ocurrirá, hasta él. De todas las mentiras y las ocurrencias económicas, de éste Presidente tan ignorante e irresponsable, huye el dinero -que es muy miedoso- y por ende las inversiones a medio y largo plazo, -acuérdense de los 400 euros electoreros con un coste de 6.000 millones a las arcas públicas, de los 2.500 €, del Plan E con 8.000 millones de coste con cargo al déficit, etc., etc.,-.
Pero veamos las razones del ¿por qué España se encuentra en un auténtico estado de emergencia nacional? La frase no es mía, la ha defendido el Presidente del BBVA, F. González en la junta de accionistas celebrada en Bilbao.
En primer lugar y en el fondo de la ideología social-populista, que practica el equipo de Gobierno, la austeridad en el gasto público la desprecian, la consideran no progresista –es una virtud burguesa y ya se sabe…-, por esto y porque el Presidente y su gran talante, exento de talento, considera que a un gran político no le tiene que coartar la economía (por eso echó a Solbes y colocó a una Señora como florero, para manipular mejor el gasto); y es que para un gran estadista como ZP, los recursos económicos no son escasos, por eso el gasto público corriente durante estos cinco años, ha tenido crecimientos acumulativos del 9%. En una economía tan abierta como la española, con estos incrementos está abocada necesariamente a provocar déficits públicos de dos dígitos. Para colmo y para “remediar” el entuerto de la crisis, las previsiones de crecimiento del gasto para el 2010 se sitúan entorno al 15%, lógico si se tiene en cuenta el nuevo sistema de financiación autonómica y el crecimiento del gasto que lleva implícito. ¿Hay algún país en la OCDE que haya tenido tal crecimiento del gasto?
En segundo lugar, con un déficit público de dos dígitos calificación de riesgos Fitch estima que el desajuste presupuestario superará el 10% del PIB en 2009, el Estado precisa una enorme financiación externa, y aunque ya sabemos la filosofía de este gobierno sobre el dinero público: “Estamos manejando dinero público, y el dinero público no es de nadie”, pensamiento de la inefable ex ministra Carmen Calvo, sin embargo, afortunadamente , estamos en la Unión Europea, los déficits precisan de financiación con Deuda Pública. Cuando llegaron al poder se encontraron una Deuda de poco más del 30% del PIB y la máxima solvencia del Reino de España, la misma que Alemania. Standard & Poor’s revisó a la baja la calificación de riesgo de España, por lo que pasó de tener el mejor ráting, AAA, a obtener un AA+, dentro de 16 meses, a finales del 2010, con una Deuda por encima del 60%, auguro que tanto S&P como Moody’s –agencias que la Dirección General del Tesoro ha contratado por 530.000 euros para que califiquen la deuda pública que el Ministerio de Hacienda emite (sin comentarios)- habrán bajado el ráting de solvencia y por tanto el coste –el servicio de la Deuda- será una losa muy grave teniendo en cuenta la estructura del gasto del Estado de las Autonomías. Empezarán los reproches abiertamente de los países de la Unión, las dificultades para colocar la Deuda en el exterior serán grandes, el sobreprecio por la desconfianza será mayor, la presión de las autonomías por el desbarajuste del gasto actual será insoportable, muchos Ayuntamientos pedirán otros planes E’s, etc.,
En tercero lugar, en vez de de pinchar suavemente la burbuja inmobiliaria desde el año 2004, lo que hicieron fue alentarla, y cuando ya era la “madre de todas las burbujas” (frase acuñada por agencia inglesa de inversiones Variant Percepcion, que dice entre otras lindezas: “España es una hecatombe a punto de materializarse: … que se manifestará en un nivel de desempleo espectacular, colapso del inmobiliario, e insolvencias bancarias generalizadas”), comenzaron a negar su existencia; por eso no es contradictorio que Gobierno “cebase la bomba” alimentado el endeudamiento de familias, empresas y entidades de crédito. Acuérdense de lo que recalcaba Solbes, tan ufano, repetido y repetido después: “cuanto más se endeuden mejor (familias y empresas), pues más ricos serán, ya que los activos adquiridos solo pueden subir de precio”; y para completar el desaguisado se precisaba la nefasta laxitud del Banco de España, con el incumplimiento de los Acuerdos de Basilea II sobre una mejor supervisión y mayor suficiencia de fondos propios sobre todo de las Cajas (50% del sistema financiero). Con estas tres premisas tenemos los ingredientes para formar la madre de todas las burbujas. El grave problema surge cuando los activos bajen un 30%. ¿Cómo financiar el quebranto que sin duda se repercutirá –ya se está repercutiendo- a las instituciones financieras, si éstas tienen que devolver parte importante de los más de 470.000 millones de euros pendiente de devolver, si los activos se han depreciado una tercera parte?
Este cuadro alarmante que muchos no acaban de creerse del todo, se podría completar con cientos de indicadores: desempleo masivo, caída del PIB de forma espectacular, caída del consumo, etc., etc. Para adelantarse a lo irremediable, el Gobierno tendría que tomar conciencia de la situación de emergencia nacional y convocar un gran Pacto de Estado social y económico, como ha propuesto Francisco González –Presidente del BBVA- una especie de Pactos de la Moncloa, pues la gravedad de la situación es, según mi parecer, muy superior, con el fin de recortar gastos y competencias de Ayuntamientos, Diputaciones, Autonomías y por supuesto del Estado; racionalizar la situación financiera de las Cajas y remediar la penuria crediticia de las empresas; mercado laboral; Seguridad Social y Pensiones; energía nuclear, etc., etc. En fin tengo la certeza moral que hasta que lo irremediable se palpe este Gran Estadista no hará más gestos de cara a la galería para estar en la poltrona.
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Juan M. Delafuente
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