¡Por fin justicia para Darfur!
17.03.09 @ 09:55:49. Archivado en POLÍTICA
Cerca de treinta asociaciones internacionales –todas anglosajonas, excepto una francesa- han unido sus fuerzas para exigir justicia ante la Corte Internacional Penal y por primera vez un Presidente en el poder, el sudanés Omar Hasan al Bachir ha sido condenado por crímenes de guerra y lesa humanidad en la región sudanesa de Darfur, es un paso espectacular para que los sátrapas del mundo no queden impunes, aunque también hay que decir que la Corte desestimó el cargo de genocidio.
Desde este blog y de miles más en la red hemos clamado por paz y justicia en Darfur, ante el genocidio de más de cincuenta mil asesinatos y violaciones, doscientos mil refugiados en la frontera del Chad y dos millones de desplazados.
El sangriento conflicto viene de lejos. El norte de Sudán es árabo-musulmán y el sur negro-cristiano-animista, aunque en Darfur hay mayoría de negros musulmanes. La guerra se terminó por el apoyo anglo-americano a la guerrilla del sur, pues obligó a los árabes del norte a firmar un acuerdo, delimitando el espacio de la ley islámica (sharia), distribución de la riqueza y representación política. En Darfur (la “Casa de los Fur”), a la vista del aparente éxito del acuerdo, nacen las guerrillas: “Ejército de Liberación de Sudán” y el “Movimiento de Justicia e Igualdad” e inician hostilidades reivindicando parecidos derechos que los vecinos negros del sur. El conflicto de Darfur se desencadena justo cuando se empezaban a cerrar las heridas de la aún mayor tragedia de la guerra en el sur de Sudán.
La reacción de Jartum no se hizo esperar. Pero había un problema, el Ejército regular del Sudán, aunque era mayoritariamente musulmán, estaba formado por un 50% de negros de Darfur y de un 50% de árabes del Norte y del Este. Era difícil exigir a los soldados negros originarios de Darfur que masacraran a sus hermanos. Para remediar este problema se creó una milicia, exclusivamente árabe, pero armada desde el Gobierno: los siniestros Yanyawid, grupos paramilitares de árabes, nómadas y pastores.
Aprovechando el desgarro mundial de la absurda guerra de Irak, Jartum impulsó la acción criminal de los Yanyawid. Los alineamientos internacionales a favor y en contra, impidieron la toma de decisiones de la ONU. Los mismos bandos que en la guerra de Irak y, antes, en la guerra del norte árabo-musulmán contra el sur negro-cristiano-animista. Jartum era apoyado por los países árabes, Francia y China y en frente estaban Reino Unido, Italia y USA; cuando la tragedia era una realidad la UE, la UA (Unión Africana) y la ONU, también, se posicionaron contra Jartum.
En la actualidad, en medio del caos más absoluto, de todos contra todos, el sátrapa genocida permite a una Comisión de la UE que visite la zona. ¡A buenas horas mangas verdes! Hasan al Bachir se defiende, apoyado en la ONU por los intereses petrolíferos que China tiene en la zona, alegando que el conflicto no es étnico, sino de intereses económicos, y por ello la guerra se reduce a una mera lucha entre pastores y agricultores.
Pero nadie con decencia intelectual y con principios éticos cristianos que quiera justicia tanto en le patio de su comunidad como en el mundo entero; y que por tanto sufra y le duelan los genocidios contra hermanos negros (Ruanda, Darfur…), o contra amarillos (Pol Pot…), blancos (judíos, Georgia, katyn, cristianos en España,…), deje de clamar exigiendo justicia para Darfur y por todos los crímenes de lesa humanidad.
Hasan al Bachir y su gobierno armaron a los yanyawid con el fin de exterminar a aquellos que reclamaban el mismo convenio que en el sur, ante el hallazgo de petróleo y apoyados por el gobierno comunista Chino (que también son maestros en genocidios), luego son responsables por urdir, armar y después ejecutar, violar y expulsar a miles y miles de pobres inocentes, que imploran una brizna de justicia.
Por ello la resolución 1556 del Consejo de Seguridad fue recibida como una “declaración de guerra” por Jartum, que amenazó con declarar la yihad, como también fue calificada la guerra contra los negros cristiano-animistas del Sur.
La Corte Penal Internacional, hace casi dos años, libró dos órdenes de arresto en contra del ex ministro de Estado para Asuntos Internos, Ahmad Harun, y del líder yanyauid Ali Kushayb, con cargos por crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad (violación y asesinato de población civil). Hoy, sin embargo, siguen libres. Hace unos días también se condenó al Presidente de Sudán Omar Hasan al Bachir. La justicia para que sea tal tiene que tener poder para ejecutar la sentencia, hacia este modelo internacional hay que aspirar dando pasos decisivos hasta lograr que todos los tiranos del mundo antes de actuar sepan que pueden ser ajusticiados.
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Juan M. Delafuente
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