Davos y Belém: capitalismo frente a socialismo
08.02.09 @ 08:11:29. Archivado en ECONOMÍA
La preocupación por la crisis económica no nos deja ver el bosque, porque en el mundo actual todo es coyuntural, perentorio, "deprisa, deprisa". Digo esto porque han quedado casi eclipsados dos acontecimientos de vital importancia para el discurrir político, económico y social del mundo, me refiero a los dos grandes foros sobre la globalización que se han celebrado recientemente en la ciudad suiza de Davos y en la brasileña de Belém.
En la villa alpina de suiza –con mucha nieve- se organiza el Foro Económico Mundial desde 1971, este año trató el tema de cómo "Configurar el mundo tras la crisis". A la contra, en su novena edición, el Foro Social Mundial de Belém –entre el barro de la amazonía-, se dedicó a tres temas: la preservación ambiental, la crisis del capitalismo y la guerra en Medio Oriente.
Al Foro Económico de Davos han asistido unos 2.500 participantes, entre los que se encontraban 43 jefes de Estado y de Gobierno, cabe destacar por su protagonismo a: Vladimir Putin, Wen Jiabao, Angela Merkel y Gordon Brown; quince ministros de Finanzas, veinte dirigentes de bancos centrales y decenas de dirigentes empresariales; así como algunas ONGs. El primer requisito para participar es pagar 54.470 dólares para ser miembro. Al Foro Social de Belém han asistido más de cien mil participantes con los mandatarios al frente de Bolivia, Brasil, Ecuador, Paraguay y Venezuela, respaldados por 4.000 ONGs y Asociaciones sociales de 150 naciones.
En Belém, el Foro comenzó con una multitudinaria marcha contra la guerra israelí en Gaza, contra el armamentismo, contra el calentamiento global y contra la bicha de todos los males sin mezcla de bien alguno: el neoliberalismo –origen de todos los problemas del mundo mundial-. Los cinco dirigentes americanos –Lula, Evo, Chávez, Lugo y Correa- defendieron en sendos mítines el socialismo del siglo XXI, la "lucha contra el imperialismo norteamericano", contra la globalización y el neoliberalismo. Los asistentes aplaudían y entre vítores y cánticos rendían homenajes al "Che" Guevara y a Fidel Castro. Chávez puso la guinda al proclamar: “Hoy decimos que la única forma en que los hierros y aceros de las espadas se conviertan en acero para los arados, para el alimento y para la vida es en el socialismo, no hay otro camino para la redención del ser humano.”
En Davos el pesimismo era la nota común, aunque el fundador del Foro Klaus Schwab abriera la sesión diciendo: “Este es un momento muy especial del mundo y la reunión de este año también será muy especial” y aunque el objetivo fuera "rediseñar el mundo posterior a la crisis" o al menos servir de "centro de convalecencia", sin embargo un resumen humilde, lo hizo el editor del “Financial Times”, moderador de una de las ponencias, fue muy claro: "...como Sócrates, todos los participantes coincidieron en que no sabemos absolutamente nada." La conclusión global, desde luego, es muy poco alentadora.
A pesar de esta pobre impresión, hubo unanimidad sobre la necesidad de preservar la libertad global del comercio dentro del seno de OCM, así Pascual Lami, se reunió con los ministros de Comercio de una veintena de países para analizar el problema. Todos coincidieron es que es más necesario que nunca sacar adelante la Ronda de Doha. De conseguirse se daría una gran señal de confianza a la economía mundial. Por otra parte, Vladimir Putin dijo que: "Estamos todos en el mismo barco". Y propuso un nuevo marco legal internacional energético. La misma predisposición a colaborar fue la del Primer Ministro Chino Wen Jiabao, que afirmó que su país está dispuesto a colaborar en la superación de la crisis. Rupert Murdoch, director general de News Corp., dio en clavo advirtiendo que lo que crea riqueza son los mercados abiertos, por tanto es preciso evitar medidas proteccionistas del tipo "sálvese quien pueda" que ahondarían más la crisis económica internacional. Encerrarse las naciones en el miedo de sí mismas es como dar aspirinas a un enfermo muy grave.
En Davos aunque el pesimismo fue la tónica general nadie discutió el sistema, como sentenció Felipe González en un canal mexicano: "La crisis del capitalismo es profunda, pero no hay alternativa al sistema". En el Foro alpino se señalaron la necesidad de nuevas reglas de juego para no repetir errores y se evidenció la necesidad de nuevas instituciones impregnadas de valores y principios que deberían prevalecer en el comercio mundial.
La presencia de los pueblos indígenas en el Foro de Belém ha querido unir indigenismo y ecología –defensa de la amazonía-, no importaba, pues, tanto la crisis en su componente financiera, sino en la necesidad de trascender la contestación más allá del neoliberalismo, para acometer la lucha contra el mismo sistema capitalista, por ser el motor de injusticias contra indígenas y proletarios, y principal responsable de las agresiones contra el medio –amazonía y calentamiento global, etc.-
El Foro de Belém pretende ser, pues, una alternativa global al sistema económico basado en la libertad individual de comerciar, producir y trabajar. Pero, aunque la mona se vista de seda…, el sistema sin definir de Belém se basa en un capitalismo de estado infinitamente más pernicioso que el basado en los individuos libres y empresas con seguridad jurídica. Porque los valores éticos que deben imperar en las transacciones financieras, comerciales, laborales y sociales nacen del convencimiento interior de cada ser y de las reglas de juego de los poderes públicos que obliguen a su cumplimiento, tanto de aquellos que tengan principios como el que crea que la moral está basada en conceptos relativos, que pueden servir para unos y para otros no.
Creo en la radical igualdad del género humano, y creo que la ética económica debe basarse en principios sólidos de general cumplimiento social, cuando esto se viene abajo, las cárceles se llenan, las calles se llenan de policías, los negocios se envilecen y la especulación florece por doquier. Pero esto ocurre Tanto en Nueva York como en Belém, en Caracas o en La Paz. Considero que pocas espadas se convertirán en arados en América latina con esta mentalidad: “Estamos en momento de ofensiva, no de trincheras” (Hugo Chávez, en el Foro Social).
Lo que sí puede pasar, es que los latinoamericanos jaleados por la progresía europea, confundan el culo con las témporas y como en otras crisis pasadas, los países europeos, anglosajones y asiáticos salgan de la crisis dentro de tres, cuatro o cinco años y ellos por hacer experimentos con gaseosa se hundan y tengan que volver a lo de siempre: a pedir de rodillas ayuda a los países ricos por la errática política socialista de Evo, Chávez, Correa, Lugo.
Tanto la política, las finanzas, el comercio, la creación de riqueza, como la vida misma, precisan de unos principios sólidos, basados en la moral, en el trabajo y en la libertad. Cuando se trata de atajar interviniendo el Estado masivamente, los resultados ya los conocemos: desempleo, miseria y “ofensiva y trincheras de Chávez”.
Creo en los remedios basados en pequeños pasos, Tony Blair tuvo una intervención brillante como su gobierno y no quiso grandilocuencias: "El problema fue que la globalización ha ido mucho más rápido que las instituciones políticas y las regulaciones". Este es el error inicial, otros graves errores internos, como el español, siguen sin reconocerse –es la soberbia del talante-, los frutos son muy amargos.
Comentarios:
Saludos
Alicia A
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Juan M. Delafuente
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