Socialismo español: paro y déficit
13.12.08 @ 09:14:41. Archivado en ECONOMÍA
¿Por qué la crisis en España destruye empleo al ritmo del cinco por ciento anual, más que en ningún país de la Unión Europea o de la OCDE? ¿Por qué cuando gobierna el PSOE el déficit y el paro masivo son su seña de identidad? Este año finalizará con más de tres millones de parados, esto es una tasa en torno al 13%, lo que conlleva una pérdida de afiliación a la Seguridad Social en los once meses del año de 671.000 afiliados. En el 2009, la Fundación de Cajas de Ahorro (Funcas) prevé una tasa en torno al 17% o 18% y “…al final de año, llegaremos a los cuatro millones de parados", según Ángel Laborda, director de coyuntura de Funcas. Lo mismo creen los de Intermoney que llegaremos a los cuatro millones de parados en 2009; hasta la responsable de empleo de CC OO, Lola Liceras, también admite este escenario; la tasa de paro en España a finales del 2009 duplicará a la media de la UE.
¿Por qué el ritmo de destrucción de empleo no tiene parangón en ningún otro país de la Unión? Por ejemplo en una Alemania en recesión, el paro bajó del 8,1% al 7,1%; en Dinamarca del 3,5% al 3,2%; o en Holanda del 2,9% al 2,5%; en el Reino Unido, con problemas inmobiliarios similares, la subida del desempleo es solo de 0,7 puntos; en el este de Europa, por ejemplo Polonia tiene ha pasado del 8,3% al 6,4%; Eslovaquia ha registrado un 10%, cuatro décimas menos; entre los países de la UE o de la OCDE no hay comparación con España, en aquellos que el desempleo también creció, es meramente testimonial comparado con el nuestro. ¿Por qué?
En la crisis de 1993, se llegó al triste record de desempleo del 24%, también con los socialistas en el poder y sobre una población activa de 13 millones de trabajadores. El clima de resignación y pesimismo era generalizado respecto a la entrada en sistema monetario europeo, respecto a la posibilidad de mantener el sistema de pensiones e incluso se llegó a un cierto complejo social generalizado de incapacidad nacional para crear empleo y riqueza como las naciones de su entorno. Bastaron ocho años de austeridad de verdad, incluyendo congelación salarial de los 2,5 millones de funcionarios y una política económica coherente y decida para crear optimismo y seguridad y por consiguiente crear cinco millones de puestos de trabajo y bajar el desempleo a tasas de un dígito.
Todos los organismos internacionales y nacionales, tanto públicos como privados pintan la situación española con perspectivas "sombrías e inciertas", como lo describe el FMI. Para este organismo, la vuelta a la senda del crecimiento y la creación de empleo depende de que el Gobierno esté dispuesto a llevar a cabo reformas profundas de la economía, que tenía que haber seguido haciendo cuando llegó al poder, en lugar de dedicarse a criticar la política económica de Aznar: "Si no se llevan a cabo-reformas estructurales-, España podría verse atrapada en una situación de baja competitividad, bajo crecimiento, desapalancamiento [reducción de la deuda por parte del sector privado] generalizado y alto desempleo, desde la cual sería difícil volver a un nivel bajo de deuda pública".
El FMI cree que la recuperación de la economía española será débil sin un programa amplio de reformas. Aconseja la liberalización de los sectores de los servicios y de los transportes, donde existen normas que dificultan la competencia. En opinión del FMI lo "que falta" en los planes del Gobierno con más urgencia es la reforma del mercado laboral, eliminando los ajustes de sueldos según la inflación, y también recomienda que se faciliten los despidos. El Fondo estima que o se hacen las reformas o habrá una profunda recesión para después seguir en el fondo del pozo, por eso habla de crisis en L, es decir caída –en la que ahora nos encontramos- y cuando se toque fondo, mantenimiento en el palo corto de la ele mayúscula.
¿Qué habría que hacer? La situación es tan grave que pocos se atreven a dar recetas severas, pero son las únicas que siempre han tenido éxito. Una especie de nuevos “Pactos de la Moncloa” sería lo adecuado, primero para que la gente que no padecen la crisis, entre otros los políticos, tomen conciencia de la gravedad de la misma. Y como aquellos Pactos, que junto a la Constitución es lo mejor que se ha hecho en España en estos treinta años, las recetas son las de siempre, porque no hay otras: congelación salarial a todos los niveles; reformar la negociación colectiva; reformar profundamente el mercado de trabajo, liberalizándolo, rompiendo la indiciación de la economía, salarios y pensiones; reformar la negociación colectiva, rompiendo el sindicalismo vertical de clase existente en España, con 30.000 “funcionarios” liberados; abaratamiento del despido compensado por el Estado; congelación de los presupuestos de las Administraciones Públicas; fin de la moratoria nuclear y plan importante de inversiones públicas y privadas; liberalización de los servicios: transportes, horarios, etc.; garantías jurídicas serias para los arrendatarios de viviendas y dejar al mercado que reduzca los precios de las viviendas, hasta el FMI desaconseja la nefasta política de intervención pública masiva en el VPO.
Ya sé que este es un Plan duro, de los de siempre, ya sé que podríamos cambiar la educación y convertir a la mitad de los jóvenes en ingenieros físicos y químicos en grandes investigadores y que nuestra balaza por cuenta corriente por arte de birlibirloque se equilibre, etc., etc., y todos nuestros males estructurales de educación, de I+D+i, y de nuestra energía con aire fresco, agua clara y sol radiante de las energías renovables, así todos nuestros males quedarían resueltos. No creo que la solución a esta crisis se resuelva con ocurrencias. Como advierte el Fondo sobre el déficit público, control y austeridad, para que la Deuda pública, actualmente manejable, no se convierta en bumerán que prolongue aún más la agonía del palo corto de la ele, debido a los elevados déficits que el Gobierno está alimentando, se prevé ya para el 2009 un 5% de déficit, que hay financiar con Deuda y después pagar. Con estos Planes dinamizadores de 11.000 millones de euros volverán a dejar la economía como un solar, como si fuera tierra quemada, y después otra vez una generación de jóvenes en casa de sus padres sin trabajo y sin perspectivas.
El del talante, hace unos meses nos insultaba por antipatriotas por advertir la gravedad de la crisis, hace unos días, tan ufano él, en Nueva York se jactaba con sorna ante la prensa de que “hemos superado la media europea y a Italia, cosa que deprime mucho al primer ministro Berlusconi”. “Aunque nuestro objetivo es superar a Francia en tres o cuatro años, y esto no lo quiere oír nuestro amigo Sarkozy”. Vergüenza ajena sentíamos muchos de petulancia semejante. Mientras tanto las recetas de ZP y sus mariachis son también las de siempre: "Lo que tenemos que hacer no es flexibilizar el mercado laboral, sino fortalecer la capacitación de los trabajadores y la capacidad de innovación de las empresas,…", sí, sí, claro, pero además flexibilizar el mercado laboral al menos como uno de los menos flexibles de Europa, como el de Sarkozy, con un despido la mitad de barato que el español, lo que implica necesariamente menor número de contratos precarios.
¿Por qué el socialismo español se dedica habitualmente a zaherir a la oposición, con el único objetivo de permanecer en el poder, siendo muy comprensivo con todos los colectivos “antisistema” o al borde, ecologistas extremos o con los nacionalismos, y sin embargo es incapaz de articular unas políticas económicas coherentes a medio y largo plazo, es incapaz de tratar con comprensión y sin recelos y sin tiranteces a la Iglesia (dejando la sensación a un grupo muy importante de católicos de que son agredidos en sus creencias), o a la mayoría de los empresarios (como si fueran culpables de las penurias de los de su clase)?
El socialismo español tiene que cambiar y no tratar a la mitad de la población como enemigos, tiene que hacer políticas económicas pensando en el interés nacional, no en la coyuntura electoral, tiene que hacer políticas educativas consensuadas para varias generaciones, tiene que hacer políticas “territoriales” consensuadas para evitar males que ya se palpan y cuando vengan, sencillamente es que ya tendrán un mal remedio; en definitiva el socialismo español tiene que cambiar, refundarse sobre bases modernas, echando al fuego de una vez la ideología de clase obrera y el populismo que conlleva.
Comentarios:
SECTARIO.:Fanatico e intransigente de un partido o una idea.
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Juan M. Delafuente
autor
Contacto


