Dos de mayo, una lección de dignidad
02.02.08 @ 09:13:52. Archivado en HISTORIA
La historia de las naciones tiene sus contradicciones, el dos de mayo de 1808 para España es el paradigmade tal actuar. Por un lado un Rey nauseabundo invitaba a los franceses a venir, "la aristocracia, la gente de orden o los altos mandos del Ejército" (Pérez-Reverte), "se quedaron en casa, mirando", a los que dieron su vida y por otro dieron "una lección de coraje" "los carpinteros, mendigos, albañiles, rufianes, manolas, chisperos, españoles de todos los lugares y de las colonias americanas", fueron "3.000 ó 4.000 personas los que dieron una lección de dignidad y decencia" "409 de ellos murieron y 160 quedaron heridos".
El novelista de éxito y académico, Pérez-Reverte además de escribir un excelente libro: Un día de cólera, es el comisario de la muestra: Un pueblo, una nación, que relatan y conmemoran el levantamiento de un pueblo contra un ejercito experimentado, que le oprimía.
Lleva razón Pérez-Reverte cuando dice que es una fecha "apasionante", porque "cambió la historia de Europa y dio lugar a que una nación entera tomara conciencia de sí misma y se levantara, solidaria, en una guerra nacional". También lleva razón la canción del poeta: “¡ya sois esclavos! La ambición gritó. Y el noble pueblo que le oyó indignado. ¡Muertos, sí, dijo, pero esclavos, no!”.
Andrés Torrejón, el ya mítico alcalde de Móstoles pregonó su famoso bando llamando a la sublevación general, parece ser, que fue escrito por Juan Pérez Villamil, futuro miembro del Consejo de Regencia. El bando no tiene desperdicio: “Como españoles es necesario que muramos por el Rey y por la Patria, armándonos contra unos pérfidos que so color de amistad y alianza nos quieren imponer un pesado yugo, después de haberse apoderado de la augusta persona del Rey”.
El pueblo se levantó “por el Rey por la Patria”, como dice la proclama, pero pocas conductas en la historia de España son tan deleznables –por emplear un vocablo suave-, como las de Fernando VII y su augusto padre, Carlos IV, ante Napoleón y los franceses (quizá, la de su bisnieto Alfonso XIII, después de las elecciones locales del 31, tampoco es nada airosa, sobre todo por las funestas consecuencias). Se dejaron engañar una y otra vez, perdieron todo sentido de dignidad y abocaron a un pueblo a dar su vida y hacienda por unos reyes –padre e hijo- totalmente indignos. Mediante orden Real –de Carlos IV, Rey reconocido por Murat- mandó acoger las tropas de Napoleón en Madrid “como amigos y aliados”, después corrieron a Bayona y abdicaron ambos de la corona en la persona del Emperador, quien, a su vez, nombró a su propio hermano, José I, rey de España. Mientras tanto el pueblo desarmado se enfrentaba al mejor ejército del mundo.
La gota que colmó el vaso, fue la partida forzada del pequeño infante Francisco de Paula, tan incapaz como toda la familia real, la salida provocó un estallido de ira popular. Ante el Palacio Real, se grita “¡Traición¡ ¡Se han llevado al Rey y quieren llevarse a todas la personas Reales! ¡Muerte a los franceses¡”, dos cañones disparan a la muchedumbre, sin ningún aviso, también descargó la fusilería, muertos y heridos. Son las nueve y cuarto de la mañana, el levantamiento ha comenzado. Surgen partidas armadas por todo Madrid. Una es la formada por el arquitecto Alfonso Sánchez, miembro de la Real Academia de San Fernando. Mientras tanto, el Capitán General de Madrid manda a todas las tropas a no moverse. La única excepción serán los artilleros del Parque de Monteleón, que amotinados combatirán unidos al pueblo y algunos soldados que se escaparon de los cuarteles y se unieron a los civiles, tres militares salvan la dignidad del ejercito dando su vida: Daoiz, Velarde y Ruiz.
Por toda la ciudad se suceden momentos de heroísmo. Los mamelucos masacraron en la Puerta del Sol a civiles apelotonados y luchando, la caballería no podía ni llegar a la Calle Mayor, (Goya lo inmortalizó en su cuadro “El 2 de Mayo”). Manuela Malasaña es fusilada en pleno centro de Madrid por resistirse a ser violada. Hasta los presos de la Cárcel de la Villa y Corte, cincuenta y seis de los noventa presos solicitan permiso para luchar junto a sus compatriotas, bajo palabra de volver una vez acabada la refriega a la cárcel. En la Plaza Mayor, sorprenden y rinden al destacamento francés de artillería. A la mañana siguiente, regresan a la cárcel. Sólo faltan tres hombres, uno por encontrarse herido de gravedad en el Hospital, otro muerto en la lucha y otro desaparecido.
Después del levantamiento, llegarán los fusilamientos, también inmortalizados por Goya. Comienzan el mismo día 2, por la tarde, continúan por la noche y acaban la mañana del día 3. Las tropas francesas permanecen en estado de alerta, las hogueras iluminan las calles, los disparos consiguen un clima de terror, los cadáveres españoles permanecerán en algunos sitios sin enterrar hasta el día 7.
Es una triste realidad, pero el pueblo español en los momentos más trascendentales de la nuestra reciente historia, ha tenido como un sexto sentido de lo que se estaba jugando en el envite, y sacando lo mejor de sí, ha cambiado el rumbo de la historia, que sus incapaces dirigentes han querido imponer, o bien, por dejación o incapacidad han permitido que nos impongan. Los acontecimientos de hace doscientos años son un buen ejemplo.
Terminó la guerra y los españoles eran un ejemplo de valor patriotismo y amor a la libertad (la palabra liberal se extiende a todos los idiomas) e independencia. Una buena Constitución, basada en la libertad, presagiaba un futuro alentador, desde las cenizas de una nación arrasada. Hasta que el 4 de mayo de 1814 desembarca en Valencia el Borbón Fernando VII, harto y gordo de comer en Francia, el repulsivo personaje, lo primero que hizo fue derogar toda la legislación liberal de los Padres de la Patria, incluida la Constitución de Cádiz. Los defensores tuvieron que pedir perdón por su equivocación, emigrar, ir a la cárcel o a la horca. Y algunos pobres desgraciados, manipulados sin duda, gritaban: "¡Vivan las caenas!".
El Rey, que algunos querían que pasara a la historia como “el Deseado”, ha pasado como “el Rey felón”, por traidor y cobarde con un pueblo fiel. Hizo caso a 69 diputados –vaya número, se ¿acostarían con el Tirano?- redactaron el Manifiesto de los Persas, llamado así porque los Persas después de la muerte del Rey toleraban cinco días de algarabía. Para los 69 diputados “persas” la ausencia del Rey era nuestra anarquía liberal y por tanto había que volver a la tiranía del Borbón.
Las consecuencias y la historia ya la conocemos: pronunciamientos a cientos, separación de las colonias de forma traumática, guerras carlistas. Como ejemplo baste el de Espoz y Mina, un patriota navarro que luchó contra los franceses, se levantó contra el Rey y tuvo de emigrar a Francia. El pronunciamiento de Riego tuvo más éxito, exigía que "el rey Nuestro Señor jure la Ley Constitucional de 1812", como este ya hemos dicho que era un cobarde y un cínico, dijo: "Marchemos francamente, y yo el primero, por la senda constitucional", hasta que ahorcaron a Riego. Después la Santa Alianza para echar a los liberales, la década ominosa. En fin otra gran oportunidad perdida. Deberíamos sacar conclusiones de la historia para no volver a tropezar en las mismas piedras.
Comentarios:
V Feria Nacional de Coleccionistas de Playmobil
2-4 de mayo 2008 Pabellón XII de la casa de Campo - Madrid
Organiza Playclicks - Asociación Española de Coleccionistas de Playmobil
http://www.youtube.com/watch?v=H3UZ0vW9DNM
http://www.playclicks.com/index.php/news/29/48
2008, año chino de la Rata y bicentenario del Dos de Mayo. 2008, año del Napalm. Las ratas al exterior. Marat y Sade vistos merodeando la plaza del Dos de Mayo.
“Todas las victorias engendran odio”
Baltasar Gracián
“Lo característico en la historia de España es el largo predominio de la violencia”
Enrique José Varona
“España, como entidad política, miserablemente oprimida por el gobierno y la Iglesia, dejó de ser objeto de mi admiración desde mi temprana juventud. Jamás me he sentido orgulloso de ser español porque era precisamente como español como me sentía espiritualmente degradado y condenado a inclinarme delante del sacerdote o seglar más mezquino, que podía despacharme en cualquier momento a las mazmorras de la Inquisición.”
José María Blanco White
El Dos de Mayo inaugura una tendencia en la historia de España: la de las guerras civiles...
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Los comentarios para este post están cerrados.
Juan M. Delafuente
autor
Contacto


