¿Economía socialista?
07.08.07 @ 12:53:34. Archivado en ECONOMÍA
¿Es la economía con los gobiernos socialistas distinta que con los gobiernos populares? Afortunadamente es prácticamente igual, como ocurre en toda Europa, ahora ya sin excepciones. ¿Pero, acaso en las elecciones no proclamaron la idea de cambiar el modelo del ladrillo por el modelo de aumento en inversiones en investigación para potenciar la productividad? ¿Qué ha ocurrido con el cambio de modelo económico anunciado a bombo y platillo, con ingredientes demagógicos en forma de dádivas sociales, una pizca de ecología para dar color y una cucharadita pequeña de feminismo? Veamos.
La economía de un municipio, región o nación funcionan bien o mal no por que los astros sean propicios, ni por que el "ciclo económico" sea favorable o desfavorable, como si de una ciencia determinista se tratara, como en otra épocas históricas proclamaban algunos economista de marcado acento socialista; afortunadamente estas etapas históricas están periclitadas, el buen o mal funcionamiento de la economía depende más bien de que el sistema fiscal de ingresos y gastos públicos sean eficientes, razonables como el de los demás países de nuestro entorno y se tomen las medidas que la ciencia económica y la experiencia aconsejan, ya sé que en algunas ocasiones economistas prestigiosos discrepan sobre la proporción de medios para conseguir los mismos fines, pero en situaciones de normalidad social, la unanimidad es la tónica general.
El gobierno socialista de R. Zapatero afortunadamente ha continuado la misma política económica que el de Aznar, por eso ha nombrado a Solbes como Ministro de Economía y Hacienda, un socialdemócrata de corte keynesiana, que conoce el oficio y por tanto alejado de aventuras que comprometan el empleo y el crecimiento económico. Algunas muestras, como la subidas del salario mínimo interprofesional, para dar pábulo a los colectivos contestatarios afines al PSOE, y que por otra parte, cuando se les necesita para: "pásalo" o "nunca mais", ahí se les tiene, pero desde luego hacer concesiones que pongan en riesgo las reglas de la ortodoxia económica, las justas, pues concesiones por encima de las que permita el modelo y hagan perder las elecciones, ninguna.
El modelo actual se inició tímidamente en 1993 con el entonces Ministro de Hacienda Pedro Solbes, siendo presidente Felipe González, continúa potenciado con Aznar durante ocho años y prosigue con Solbes en el gabinete de R. Zapatero; hace, pues, más de trece años que se dan los primeros pasos para consolidar un modelo capaz de crear ocho millones de puestos de trabajo y construir seis millones de viviendas y casi cinco millones de emigrantes. Este es el modelo de crecimiento denostado por algunos sin seso. El modelo, qué duda cabe, lo consolida y potencia las políticas económicas de Aznar que permiten cumplir las condiciones de ingreso en la Europa de los doce con una moneda única, el euro, lo que hace que las tensiones en la balanza de pagos desaparezcan y bajen los tipos de interés hasta extremos desconocidos; propicie dos importantes reformas fiscales, liberalice algo el mercado de trabajo y privatice las anquilosadas empresas públicas; pero sobre todo es la bajada de los tipos de interés a raíz de la implantación de la moneda única, la que propicia una demanda desenfrenada; luego hay que concluir que la oferta de viviendas no es el problema del modelo económico, pues lo único que ha hecho el sector es dar respuesta a esta demanda social; esto es más bien una más de las falacias promovidas por los prejuicios de los nostálgicos de siempre, en lugar de comprender y de preguntar cómo funciona la economía.
El cambio de modelo dentro del modelo de libre mercado en un mundo globalizado sin trabas a las importaciones y exportaciones se deberá, no por la grandilocuencia, engolamiento y solemnidad de la voz del Sr. Rodríguez Zapatero, sino del crecimiento desmesurado del precio del suelo (lo que hace que el precio de las viviendas sea muy alto, sería conveniente desmitificar las causas de la subida del precio del suelo), del endeudamiento de las familias por la compra de seis millones de viviendas con hipoteca incluida, del endeudamiento de las empresas y del repunte de los tipos de interés; estas sí son cuatro causas objetivas que propician un cambio de modelo –dentro del modelo de economía de mercado en un mundo globalizado y por tanto con un sector exterior abierto a la intemperie de la competencia-, el cambio de modelo económico se producirá, pues, con el PSOE o con el PP, de ninguna manera por las “distintas” políticas económicas de D. Pedro Solbes.
Este modelo tiene otras dos características importantes la entrada masiva de inmigrantes y la incorporación, también, masiva de la mujer al mercado laboral. La población crece, en la última década, a un ritmo medio muy alto de 1,5% anual acumulativo y e el empleo al doble, debido a la fuerte inversión, propiciada a su vez, por una demanda agregada –consumo e inversiones- sin precedentes. El modelo, no obstante, tiene su reverso, los inmigrantes trabajan y envían remesas a sus países de origen y contribuye a incrementar el déficit de ahorro de España–déficit de la balanza exterior-, cerca del 9% para el 2007 del PIB, según previsiones oficiales, esto es 90.000 millones de euros, el mayor déficit del mundo, aunque evidentemente la mayor parte del mismo se deben al déficit comercial, no por la remesas de emigrantes, que por otra parte sirven para remediar graves necesidades personales y al mismo tiempo para modernizar los países que las reciben.
La política económica del PSOE tiene pues dos caras, una es la real que le lleva a administrar las reformas liberalizadoras de Aznar como agua llovida del cielo, para continuar con los incentivos fiscales a la vivienda, el equilibrio presupuestario, qué digo, el superávit presupuestario mayor de la Unión, recuerdan las diatribas contra la política de estabilización presupuestaria de Aznar. Eso sí no se atreven a dejar a Solbes que siga liberalizando y disminuyendo los impuestos y el mercado laboral, y este será su grave pecado que pagaremos todos en los años venideros, más tarde la ausencia de reformas actuales obligaran a congelaciones salariales masivas y a tasas de parados hasta volver a los dos dígitos. La otra cara de la política económica del PSOE es la del populismo sin contenido económico, en el fondo pura labor de aliño para tranquilizar a los fans.
El modelo del ladrillo de Aznar es exactamente el mismo que el de Zapatero, con cuatro años más, de ofertas masivas de viviendas, más que en la época de Aznar, 700.000 se acaban de terminar en el 2006, lo digo para que se rasguen las vestiduras los contrarios al modelo, a mí me parece muy bien, este exceso de oferta por primera vez está haciendo que las viviendas de segunda mano bajen su precios y las nuevas relanticen el crecimiento de precios, espero que la crisis del sector que se avecina no sea tan profunda que afecte a más de 400.000 nuevas unidades familiares que se crearán el año que viene y el siguiente, y necesitarán una vivienda, más las segundas viviendas de otros, espero que al menos se comiencen medio millón de unidades, de lo contrario una importante masa de población, con escasa cualificación, engrosará las listas del INEM, entonces los detractores del ladrillo tendrán otras razones para protestar.
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Juan M. Delafuente
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