30. Apocalypto
28.01.07 @ 08:54:09. Archivado en CINE
Mel Gibson dice: apocalypto, "yo revelo", y comienza la película: "cuando el fin se acerca", y vaya que revela. Como el Apocalipsis de San Juan, Gibson revela que todas las civilizaciones, cuando la sal se pervierte, y adoran a la Bestia, llevan dentro de sí el germen de su destrucción. La trama mantiene la tensión, expectante, nadie queda sin ser tocado, la acción llena de fuerza, el miedo y violencia se mezclan con la ternura, el amor y la compasión. Verdaderamente la intención del director y productor confesada se ha cumplido: "…pretendo que los espectadores se quedasen clavados a sus butacas, sin aliento, hipnotizados por las imágenes. No sé si lo habré conseguido, pero esa era mi intención".
La película presenta a un poblado Maya en plena selva del Yucatán: cazando, bromeando, con gran armonía familiar y social. El protagonista es Garra de Jaguar, hijo de Cielo de Sílex y casado con Siete, embarazada, padres de un niño - Paso de Tortuga-, y amigo de Flojo, un grandullón que le vapulea la suegra porque no tiene hijos. Esta paz queda rota por el ataque de los sanguinarios guerreros holcanos. El cabecilla del ejército agresor es el temible Cero Lobo y su lugarteniente, Tinta de Serpiente. Aterrado Garra de Jaguar, por lo que le pueda suceder a su familia, esconde a su mujer e hijo y promete regresar para rescatarles cuando las cosas se calmen. Por desgracia para él, Cero Lobo consigue apresarlo y se lo lleva a la Gran Ciudad Maya, bajan al infierno para que sea sacrificado junto a sus conciudadanos a la Gran Bestia. Garra de Jaguar logra escapar de sus captores y vuelve a internarse en la selva con la intención de proteger a los suyos. Se inicia entonces una cacería al hombre de proporciones míticas que recuerda a Depredador. Y es que para Gibson: "El cine de acción no necesita diálogos para emocionar al público". "Lo ideal sería hacer una película de este tipo sin que los personajes hablasen. La fuerza de las imágenes debería ser suficiente para captar la atención de los que ven la película." Dice el mismo Gibson.
Las películas de este Director a nadie dejan indiferente, tampoco esta. En primer lugar porque desde el punto de vista técnico, con un presupuesto de 80 millones de de dólares, le permiten utilizar cámaras digitales de alta definición; contratar al diseñador de producción Tom Sanders ('Braveheart', 'Salvar al soldado Ryan'); al compositor James Horner ('Titanic'), encargado de la banda sonora; y en segundo lugar porque tienen una tesis clara: "Ninguna civilización es conquistada por otra sin que antes tenga lugar su propia autodestrucción", con esta cita del historiador William Durante comienza la película de Mel. Algunos van a más y descubren que en el fondo la tesis de Gibson es mostrarnos como es en realidad el mundo sin la civilización del amor: el cristianismo. Describe una sociedad pervertida y sanguinaria, diabólica, en la que los sacrificios humanos, para calmar a los cientos de dioses crueles y vengativos, era el pan nuestro de cada día.
La película, en clave apocalíptica, relata como ya hemos dicho, la vida apacible de un poblado Maya en la etapa final de la época clásica, cuando son atacados por los sanguinarios guerreros de la gran urbe los "itzaes" (cultura "mestiza" maya-tolteca). Y aquí surge la polémica, los perversos guerreros se dedicaban a arrasar aldeas para capturar esclavos para el sacrificio del dios Quetzalcoalt, que en maya se conoce como Kukulkan. Gibson es atacado por el indigenismo por el tono salvaje y extremadamente violento que muestra de la cultura Maya, pero el se defiende con razón señalando que "las cosas que (los mayas) se hacían eran mucho más violentas que cualquier cosa que yo haya mostrado. Lo estudiamos. Era simplemente horrible lo que se hacían, arrancaban dedos a mordidas, cortaban párpados y labios, arrancaban lenguas, te colgaban y te apuñalaban en los genitales". "Eso es lo realmente fascinante: por un lado tienen esta increíblemente sofisticada civilización y al mismo tiempo tales actos de barbarie. Sabían sobre las estrellas y las constelaciones y todo ese tipo de cosas. Tenían edificios, bibliotecas, libros y un idioma, eran cultos. Pero también tenían todo esto del sacrificio humano".
Esta es la parte de la película con las imágenes más impactantes, donde se detiene y se recrea en los sacrificios humanos en el Gran Pirámide de los indios precolombinos: los sacerdotes extraen del pecho de las victimas el corazón palpitante y se lo ofrecen a los diablos, a los que adoran, arrojando la cabeza de la victima por los escalones de la pirámide, mientras la plebe fuera de sí aclama y vitorea.
Aunque la película sea criticada por los partidarios del indigenismo y los contrarios a la colonización hispana, y lo que ella conlleva de implantación del cristianismo, sin embargo la película de Gibson no ofrece del todo la realidad histórica, como la segunda parte de los rituales a los dioses: la antropofagia masiva a lo largo de siglos y siglos. Después de que el corazón palpitante fuera ofrecido a los dioses, el cuerpo de los sacrificados era comido por los guerreros. El desollamiento de las victimas era también habitual, etc.
Estos sacrificios, fue lo que más impactó a los españoles y más repugnancia les produjo. Uno de los libros que más me impresionó hace mucho tiempo fue el de Bernal Díaz del Castillo, capitán de Cortés y cronista de Indias, Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, del que el gran Julián Marías llegó a decir que después del Quijote era el libro más importante en lengua castellana. Este cronista junto con otros, de su tiempo relatan en vivo y en directo cómo eran estos sacrificios en el mundo azteca y en el maya. Describen como era la plaza sin una mota de polvo, más grande que la de Salamanca,…, cuatro templos (quauhxicalli) con jícaras para colocar los corazones de los sacrificados, un altar escalonado (teccalco), siete grandes pilas (tzompantli) en las que se exhibían las calaveras de los sacrificados, dos sótanos donde se guardaban las pieles de los desollados (netlatiloyan), las paredes con una costra de sangre maloliente. Sí, sí, se les sacaba el corazón palpitante y se lo ofrecían a Quetzalcoalt, dios de los aztecas, o a Kukulkan, dios de los mayas, o a otros cientos de dioses a los que adoraban.
Es decir según algunos, Gibson nos muestra en esta película un mundo fanatizado y satanizado y que por ello justifica completamente la colonización española, de ahí que al final de la persecución aparezcan las naves y los españoles de Juan de Grijalva en la bahía.
Hoy es difícil mantener el discurso del indigenismo antiespañol, decimonónico y nacionalista, aunque sea el discurso políticamente correcto en América, como si el mundo de los mayas, aztecas e incas hubiera sido un paraíso, en armonía con la naturaleza salvaje, como si los indios antes de llegar los españoles vivieran en el mejor de los reinos del Buen salvaje de Rousseau. Esto es una manipulación burda de la historia. Tampoco se consigue nada con mostrar a los hispanos como seres pacíficos y llenos de idealismo, cuyo único motivo era extender el reino de Jesucristo, esto no tiene tampoco ni pies ni cabeza, porque afortunadamente los españoles escribían más que El Tostao, y lo mucho bueno y también los graves errores e injusticias cometidas se encuentran escritas.
La película americana, del neoyorquino Mel Gibson, es eso una película, que te entretiene, no te deja indiferente y sirve para popularizar esa cultura, la maya que además de la violencia, desarrolló una escritura y un calendario bastante preciso, pues tenían importantes conocimientos astronómicos, y tenían un sistema matemático vigesimal con el “0”. Ya me gustaría que los cineastas hispanos hicieran películas históricas y con el éxito de las de Gibson, aunque con ellas llegaran la polémica.
Comentarios:
Mas no veo en las ruinas del Imperio Incaico vestigios de que alli se mataban a gente por cantidades grandes Segun se que el imperio Inca tenian la costumbre de sacrificar a lo auquenidos especialmente la Llama
para leer en sus entrañas el futuro de las cosechas.. a traves de sacerdotes.
Existen vestigios en Ecuador, Peru, Bolivia Chile y Hasta la Argentina
y no puede haber comparacion entre los Aztecas mayas, y los Incas que eran cosa distinta aunque tambien se dice que sacrificaban a alguna mujer pura, todavia no tengo claro eso,las Virgene...
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Juan M. Delafuente
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