7. Toledo y la Vega Baja (2)
20.08.06 @ 10:59:57. Archivado en POLÍTICA, POLÍTICA LOCAL
El Primer Convenio entre la Gerencia de Infraestructuras del Ministerio de Defensa y el Ayuntamiento de Toledo (1997?) sobre los terrenos de la Vega Baja y la Fábrica de Armas, preveía la construcción de 900 viviendas en la zona de seguridad (Vega Baja) y la cesión al Ayuntamiento de la propia Fábrica para su posterior traspaso a la Universidad Regional. La Junta estuvo de acuerdo porque se le puso en el brete de o aceptaba el Convenio y lo aprobaba, o se politizaba echándola la culpa de la imposibilidad de ceder los terrenos como Campus universitario regional, para mayor inri el Alcalde, a la sazón Presidente Regional del PP, estaba ya nominado como candidato a la Junta. No obstante, el grupo municipal del PSOE mostraba sus claras diferencias con la ordenación urbanística e incluso votó negativamente al proyecto.
En la legislatura siguiente (1999-2003) gobernando también la Corporación Municipal el PP, y ante la inminente subasta por parte de la Gerencia de Defensa de los terrenos en cuestión, el gobierno municipal llegó a un acuerdo con el grupo socialista (al principio también con el único concejal de I.U., y así consta en la moción aprobada por el Pleno), para comprar los terrenos a Defensa a través de una sociedad creada ad hoc, con el 55% del capital de la Empresa Municipal de la Vivienda S.A. -propiedad del Ayuntamiento- y el 45% restante: Caja Castilla La Mancha –cuyo Presidente era el Jefe de la oposición municipal-, Caja Rural, Iberdrola, etc.
El PSOE exigió para apoyar el proyecto la designación del Arquitecto y del Gerente de la empresa, el Alcalde accedió con mi oposición -entonces responsable del urbanismo-, a las sugerencias socialistas, nunca imposiciones, esto significó en realidad la pérdida del control del proyecto y de los tiempos del mismo. Ya sabíamos muchos por entonces que el proyecto Vega Baja no lo volvería aprobar la Junta en esa legislatura. A su vez este proyecto se complicó todavía más si cabe, porque se encargó la redacción del nuevo Plan de Ordenación Municipal (POM) al mismo arquitecto, nuevamente propuesto por el PSOE.
El Plan de la Vega Baja es de suma importancia para la ciudad, pues son más de 50 hectáreas entre lo ya aprobado y lo pendiente, suelo que representa la centralidad urbana entre el río Tajo, el Caco histórico y la parte nueva de Toledo, donde viven las dos terceras partes de sus ciudadanos. El Plan aprobado por 24 concejales sobre 25, y por la Junta se presentó en el año 2000 en Roca Tarpeya, sede de la Real Fundación Toledo, con la anuencia de prácticamente todas las fuerzas políticas y sociales, basta comprobar la hemeroteca. Se aprobó un proyecto con 1.300 viviendas protegidas de precio tasado (un 40% del precio de mercado), con un bulevar de 48 metros de ancho bordeando toda Universidad y San Pedro Verde, comunicando y vertebrando una gran parte de la ciudad y creando una centralidad comercial de la que Toledo adolece con un Corte Inglés.
El proyecto se encontraba en su fase dulce apoyado casi por unanimidad y aquellos que tenían reticencias no las mostraban, puede comprobarse en las hemerotecas locales durante dos largos años. El PSOE apoyaba el proyecto porque había sido hecho y dirigido por el arquitecto que ellos habían designado y porque el terreno había sido financiado por la Caja de CLM cuyo Presidente era el jefe de la Oposición, pero lo que bajo ningún concepto aceptaba era que se pusiera ni un solo ladrillo y ni mucho menos que un Alcalde del PP inaugurase este importantísimo proyecto de ciudad lo que revalidaría la reelección como Alcalde de Toledo, espina y Joya de la Corona de CLM para el PSOE, que como ya hemos dicho quiere todo el poder de CLM, todo, y a ser posible con una oposición domesticada. Entonces, como ya sabíamos algunos, comenzó una táctica dilatoria interminable: primero con el arquitecto, después con el gerente –al que después echó y puso, ya sin tapujos, a un conocido militante, anterior gerente de urbanismo cuando gobernaban el Ayuntamiento- y por último la Consejería de Cultura a través de la Dirección General de Patrimonio, que tiene las competencias en arqueología y por ende debe dar el visto bueno al inicio de las obras; para mayor inri el Director General es un concejal en el Ayuntamiento.
Una vez adjudicadas las parcelas a las cooperativas y a los constructores locales para la ejecución del proyecto, continuaron con la táctica dilatoria con el fin de que en ésta legislatura tampoco pusieran ninguna piedra y desde luego no se inaugurase nada de nada (es que los políticos de por aquí se creen maquiavelos), para ello hicieron un vasto plan de excavaciones arqueológicas en toda la zona, ante las protestas por el retraso, echaban las culpas a los arqueólogos; al mismo tiempo, aunque no encontraban restos de relevancia, creaban grandes expectativas con insinuaciones, dando pábulo a todo tipo de exageraciones, que nadie se atrevía a desmentir, así durante casi dos años varios equipos de arqueólogos. En varias ocasiones algunos advirtieron que las escopetas las carga el diablo y las disparan los tontos, y que con las tácticas maquiavélicas de dilación el único perdedor es el pueblo de Toledo.
Mientras tanto ocurrieron varios asuntos inesperados: hubo un incendio en Guadalajara con once muertos que demostró la pésima gestión y coordinación de la Junta, quedando tocado Barreda, a pesar de que la oposición regional fue cuasi inexistente, sin embargo sí hubo una importante respuesta del PP a nivel nacional; en segundo lugar se nombró a una excelente candidata a la Presidencia de la Junta: M. D. Cospedal, procedente de Albacete; y por último, para remate, aparecen en la prensa filtraciones de los propios socialistas respecto a lo de Seseña, El Pocero, las recalificaciones urbanísticas y la concesiones de licencias al minuto, las importantes inversiones de la Junta para allegar agua a Seseña, cuando en 25 años no se ha hecho nada, las gestiones de la Junta ante el ahora Ministerio de Medioambiente, etc. En medio de este malestar, hasta ahora desconocido en la Junta, comienza a aparecer los domingos, en el periódico de mayor tirada, y en portada, un extenso reportaje sobre la Vega Baja, también apareció un editorial en el Mundo, amén de algún reportaje televisivo. Opino que quien mejor definió esta serie de reportajes, fue el portavoz de los propietarios de los terrenos de la Vega Baja A. Sánchez Horneros, arquitecto, constructor y promotor. El mayor constructor de viviendas sociales de la región y nada sospechoso de connivencias con el PP, pues procedente de ideologías de izquierda, izquierda. Así opinaba sobre lo publicado: “… informaciones sesgadas, torticeras y falsas que han ocultado a la opinión pública que se trata de una operación urbanística auspiciada por las administraciones”… A la cuarta semana del ataque mediático, sin dar la cara nadie, ¡qué vergüenza!, pero ¿cómo va a contradecir el PSOE a El País con lo que estaba diluviando en Seseña? Y ¿la oposición? La oposición y el gobierno en Toledo capital tratando de no molestar en demasía a la Junta, porque son reinos de taifas sin fuerza y sin ideas y en algunos casos al servicio de la Junta, haber si la candidata más pronto que tarde cambia este estado de cosas.
A la vista de la situación Zapatero llamó a Barreda y le ordenó que paralizara el proyecto de la Vega Baja. El Presidente Barreda agachó la cerviz paralizó verbalmente el proyecto, como por aquí se hacen las cosas, de facto sin derechos, y comenzó lo de siempre, la impresionante campaña de “la ceremonia de la confusión”: “en lo de Seseña también está el PP, Zaplana sabes, y lo de la Vega Baja de Toledo es todavía peor que lo de El Pocero”, miles de veces repetida la misma mentira, produce hastío y confusión que es en definitiva lo pretendido.
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Juan M. Delafuente
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