6. Toledo y la Vega Baja (I)
18.08.06 @ 12:01:32. Archivado en POLÍTICA, POLÍTICA LOCAL
A raíz de la polvareda mediática levantada por la calificación urbana de miles de viviendas en Seseña (Toledo) y de la licencia de obras, concedidas el mismo día, a favor del constructor, conocido como El Pocero y la rumorología propalada por doquier, de supuestos tratos de favor por parte de la Junta de Castilla La Mancha; y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, se ha paralizado un proyecto urbanístico en Toledo capital, conocido como “Vega Baja”, unas 50 hectáreas de suelo urbano, al norte extramuros del Casco histórico de Toledo, entre el Circo Romano y el río Tajo, cuando éste dice adiós del apretado abrazo dado a la “peñascosa pesadumbre”, que es el peñón toledano. El suelo de la Vega Baja se conserva sin edificar porque sirvió como zona de protección y salvaguarda de la extinta Real Fábrica de Armas, fundada por Carlos III. Veamos toda verdad y nada más que la verdad de una historia interminable de ineficacias, deslealtades, manipulación y lucha por el poder de forma torticera.
Conviene recordar previamente varios temas para comprender mejor algunas decisiones tomadas por consenso entre el PP -en el gobierno municipal- y el PSOE, durante las dos últimas legislaturas.
En primer lugar hay que aclarar que el Casco histórico de Toledo conserva numerosos restos arqueológicos, porque su estratégica situación y configuración morfológica del enclave, han atraído asentamientos urbanos que se pierden en la noche de los tiempos. Ya en el 192 a.C. fue conquistada por los romanos, de estos siete siglos se conserva un importante Circo Romano Máximo -soterrado y aún sin excavar,colindantes con la Vega Baja-, unas termas recientemente descubiertas, que junto con los restos del acueducto, demuestran la importancia que tuvo la Toletum romana; después vinieron los visigodos, pueblo germánico procedente de la isla de Gothia, allá por el mar Báltico, que tras un largo peregrinaje de varios siglos, impelidos por otros pueblos bárbaros, llegaron a la Hispania peninsular, asentándose en Toledo y erigiéndola capital política y religiosa del reino Godo durante cerca de siglo y medio (574-711); a continuación los islamitas invadieron la península, y en Tolaitola musulmana permanecieron 373 años, hasta la reconquista de Alfonso VI en el año 1085. La urbe árabe se edifica sobre los restos de la ciudad Goda e hispanoromana, permaneciendo en la actualidad la traza urbana del Casco con sus callejuelas sinuosas, adarves recoletos y tres mezquitas -merece destacar la del Cristo de la Luz, cuyo milenario se ha celebrado recientemente-. En la época medieval cristiana se reconstruye la ciudad encima de los restos árabes: Catedral, numerosos conventos e Iglesias, palacios señoriales y también sinagogas. Toledo alcanza su máximo esplendor a finales del siglo XV y XVI, hasta que en 1561 pierde la capitalidad, aunque conserva la Sede Primada de España. El arte mudéjar, gótico, barroco, renacentista y hasta neoclásico conviven en una trama urbana declarada por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad.
Además de este recorrido histórico conviene saber que el casco de Toledo permanece incólume desde el siglo XVI por su decadencia poblacional que no ha precisado más espacio urbano, y sobre todo por la importante presencia eclesial como Sede Primada, que ha permitido la conservación de la mayoría de los monumentos por el uso conventual o de culto. En 1571 la población era de 54.463 habitantes, esta cifra no se volvería alcanzar hasta finales de la década de los años 70 en pleno siglo XX, rondando en la actualidad los 80.000 habitantes. Durante más de tres siglos la población se estanca entre 25.000 y 30.000 habitantes dentro del Casco, excepto el pequeño arrabal de la Antequeruela.
Desde el punto de vista jurídico Toledo ha estado muy bien protegido como puede comprobarse tanto con las Ordenanzas urbanas de 1890, como con el Plan General de Ordenación de 1943, como con las Instrucciones de Bellas Artes de 1968, así como con el Plan General de Ordenación Urbana del 1986, todas son ordenanzas muy proteccionistas de Toledo y especialmente de su Casco histórico, pero sobre todo es preciso destacar el Plan Especial del Casco Histórico de 1997, elaborado con primor por Joan Busquets -insigne catedrático y urbanista- y aprobado por todos los grupos políticos, con un consenso generalizado de la sociedad civil, es un hito que merece especialmente la pena, por la exhaustivo del estudio y las previsiones concretas para las concesiones de licencias urbanas, de cada inmueble se conoce la edificabilidad posible y los elementos a conservar. Esto está permitiendo una rehabilitación ordenada del Casco, preservando su permanencia.
Por otra parte tenemos experiencia internacional de lo que se ha hecho con otros cascos históricos importantes como por ejemplo en: Tours, Carcassonne, Aix, Asis, Bérgamo, Urbino, Peruggia, Siena, Bath, etc…, en unas ciudades se establece un cinturón de seguridad sin edificar y en otras -la mayoría- se da continuidad al Casco. Las prudentes ordenanzas urbanas anteriores optaron por dar una continuidad al Casco con un urbanismo de escasa edificabilidad –cuatro o cinco alturas- tanto por la cara norte como por el este, pasando el río, únicos lugares posibles de expansión urbana, pues en la cara suroeste se encuentra protegida por la zona de Cigarrales –viviendas unifamiliares con suelo de 2.500 m2 hasta 7.500 m2- y por la Academia de Infantería.
El Plan General del 86 se encontró los barrios de la Reconquista, parte de Santa Teresa, Palomarejos y la Fábrica de Armas de Carlos III, con el poblado obrero, ya edificados, optó por dar una continuidad prudente al urbanismo ya existente. El Plan opta por seguir urbanizando una buena parte del suelo al norte del Casco, incluyendo como suelo urbano industrial, ¡nada menos que industrial!, toda la Fábrica de Armas con algunos estupendos edificios de Sabatini (afortunadamente recuperados como Universidad Regional), naves industriales, así como la zona de protección –Vega Baja-; también el poblado obrero en plena Vega Baja, que entonces pertenecía al complejo fabril. Es importante tener en cuenta que a la aprobación del Plan del 86 ya se encontraban edificados los conocidos “bloques” para militares en la avenida de la Reconquista, a cien metros de la muralla de la Puerta Vieja de Bisagra o de Alfonso VI, el Barrio de Santa Teresa, y los barrios de Palomarejos y Buenavista, San Antón.
Pues bien, esta era la situación urbanística de Toledo con su Casco histórico y la Fábrica de Armas colindante con sus 50 hectáreas de la Vega Baja de zona de protección. Los gobiernos municipales del Ayuntamiento comienzan una larga… negociación con el Ministerio de Defensa. En 1991-1995 un Ayuntamiento socialista no llega a ningún acuerdo con el Ministerio, pues éste se cerraba en banda por las importantes plusvalías conseguidas por el Ayuntamiento con el anterior convenio sobre la Escuela Central de Educación Física, pues el Consistorio recalificó y vendió una parte obteniendo importantes plusvalías, aunque también hizo el mejor parque de la ciudad. En la legislatura siguiente (95-99) gobernando el PP se llegó a un acuerdo con Defensa, ésta cedía las instalaciones fabriles -bordeando el río-, para Universidad Regional, y el Ayuntamiento y la Junta aprobaban la urbanización del resto de la Vega Baja, para su posterior subasta por parte del Ministerio.
Comentarios:
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Los comentarios para este post están cerrados.
Juan M. Delafuente
autor
Contacto


