4. El precio como solución a la guerra del agua (I)
01.08.06 @ 11:44:46. Archivado en ECOLOGÍA
El precio y la gestión eficiente por empresas profesionalizadas deben ser la solución a “la guerra del agua” como así la denominó el Presidente de Castilla La Mancha, Sr. Barrera. Y es que por estos lares como diría el ingenioso hidalgo: “cuando no estamos en la una estamos en la otra”, volvemos por donde anduvimos desde la muerte de Carlos III, a la gresca, buscando quimeras contra molinos de viento como si fueran “desaforados gigantes” porque con sus aspas, en vez de mover la piedra del molino, algunos creen que nos expolian el agua.
Todos contra todos. El Gobierno de Castilla La Mancha ha anunciado un recurso contra el Estatuto Valenciano, (seguro que cuando modifiquen el murciano ídem de ídem), porque éste se arroga el derecho de los excedentes de cuenca de los ríos que discurren por varias comunidades. A su vez la Comunidad Valenciana también recurrirá -según parece- el Estatuto catalán, por idéntico motivo; y Cataluña hará otro tanto con el de Aragón, pues éste contempla una reserva de agua del Ebro de 5 millones de hm3 (cinco veces más del trasvase aprobado y después derogado), esto si en el trámite parlamentario en Cortes no se remedia.
Ya estamos, pues, en otra. El agua es uno más de los problemas sin resolver que acosan a España, porque no acabamos de dar soluciones a ninguno, se van poniendo parches coyunturales, y entre tanto lo importante es echar la culpa del problema al adversario político. Lo mismo que al agua sucede con la energía, problema de primer orden que en cualquier país de nuestro entorno con la vulnerabilidad y dependencia del nuestro, se plantearía un debate nacional de envergadura, hasta encontrar una solución coherente y consensuada. Otros problemas que preocupan sobremanera a la sociedad española y que tampoco hay una política clara, sino más bien a base de ocurrencias y bandazos, son: la inmigración, lanegociación política con los terroristas y su entorno aberzale, las modificaciones estatutarias, los enigmas del 11M, etc. Son asuntos de extrema gravedad y que por ende deberían darse soluciones con acuerdos entre los dos grandes partidos nacionales, para perseverar en estas políticas a medio y largo plazo, esto sería lo coherente.
Pero desgraciadamente, por ejemplo el problema del agua lo quiere solucionar la Ministra, en primer lugar echando la culpa de todo al PP: “si se hubiera hecho (el Plan de Modernización de Regadíos) con el PP ahora atendríamos agua”, Narbona dixit. El asunto del agua no lo va a solucionar la Ministra, se solucionaría si pudiéramos hacer lo que dijo el gran economista español Flores de Lemus respecto a lo funcionarios ineficaces, mandar a la Ministra y Consejeros del ramo de las distintas Comunidades Autónomas de vacaciones pagadas a un buen hotel, pero con la condición de que dejasen que las empresas del sector tomaran las decisiones que la racionalidad del mercado exigen, con arreglo a la oferta disponible del líquido elemento, a la demanda de los usuarios, al precio de equilibrio resultante, a las inversiones necesarias, etc.; en resumen: gestión y más gestión de empresas especializadas. Nos saldrían baratísimas las vacaciones hasta la jubilación de la Ministra y Consejeros.
El PP creía tener la solución al problema del agua en el levante español con el trasvase desde el delta del Ebro de 1050 hm3. El PSOE, también creía tener la solución, el bálsamo de fierabrás, primero con las desalinizadoras. En plena vorágine del todo vale con tal de auparse al poder (Prestige, acoso a las sedes en la jornada de reflexión aprovechando el 11M -Dios quiera que solo sea esto-), se opuso radicalmente, frotándose las manos, al Trasvase del Ebro, pues ya tenía en el capazo un argumento más, que junto con el de la guerra de Irak, bastarían para desacreditar al adversario y conseguir el objetivo fundamental: el poder. Una vez conseguido, se derogó la Ley del Trasvase y se vendió como alternativa las desalinizadoras, en España tenemos 750 plantas que aportan alrededor de 400 hm3 al año a un precio caro y con retorno al mar de más de 600 hm3 de salmuera, modificando el ecosistema marino.
Después de descubrir las desalinizadoras, a los dos años la Ministra proclama otro invento: el Plan de Modernización de Regadíos, porque descubre que nuestro regadío es muy ineficiente y derrochador de cantidades ingentes de agua. Con el Plan de la Ministra se ahorrarán 3.000 hm3 (tres veces el trasvase del Ebro). Como el papel y el micrófono aguantan todo, no protestan, podía haber dicho mucho más, puestos a teorizar. Veamos. Los regadíos en España suponen aproximadamente el 80% del consumo de agua, esto es unos 25.000 hm3 aproximadamente, según fuentes del propio Ministerio y de la mayoría de expertos, el despilfarro de agua en los regadíos españoles rebasa con creces el 30%, luego si el Plan de la Ministra acaba con el derroche, el ahorro será al menos de 7.000 hm3, como el levante español necesita 1.000 hm3, ergo nos sobran 6.000 hm3.
Todo muy bello si fuera cierto, pero sucede que cuando los sesudos y costosos planes de modernización, se elaboran al margen del mercado, con la retórica como bandera de descalificación del adversario, hacen aguas por doquier. Ya tenemos sobrada experiencia con los planes de reconversión de antaño, eso sí todo Plan o reconversión de sector corre a cargo al erario público, pero antes de terminar el Plan o sector a reconvertir queda obsoleto y vuelta a empezar con el siguiente. Efectivamente podrían ahorrarse 3.000 o 7.000 hm3 porque una gran parte de nuestras tierras de regadío se riegan por inundación, las infraestructuras del agua están obsoletas, por ejemplo la Real Acequia del Júcar transporta unos 500 hm3 anuales y se pierden el 75%. Si las empresas cobraran el agua a los usuarios al precio de equilibrio entre la oferta de un bien escaso como es el agua y la demanda creciente, bastante inelástica en los tramos del consumo doméstico –problema prácticamente solucionado con las concesiones administrativas a importantes grupos con suficiente experiencia- y aún sin resolver en los demandante de regadío, porque se cobra mal cuando se cobra, el precio en la mayoría de los casos no cubre costes.
En el fondo la modernización de los regadíos anunciada por la Ministra son guerras contra molinos de viento, trolas de Ministra bienintencionadas o no, huida hacia delante, aunque los incrédulos socialistas se lo crean de verdad, más de lo mismo: ineficacia, despilfarro e insolidaridad. ¿Qué la modernización de los regadíos ahorraría un porcentaje importante de agua? Que duda cabe, nadie discute este hecho, pero el único medio para reconvertir el sector es la racionalización de la gestión y sobre todo el precio del agua, aplicando la Directiva Marco 2000/60 de la Unión Europea. Sin estos dos elementos el sobrante del ahorro se malgastará en otras tierras colindantes, porque lo único que puede ahorrar agua es el precio y la gestión. Con gestión privada profesionalizada y precio de equilibrio se producirá, sin duda alguna, la modernización de los regadíos españoles y no al revés; la modernización de hoy se quedará obsoleta pasado mañana. Es más, en ocasiones el coste de aplicación de la tecnología financiada por Ministerio es más caro que el riego por inundación y como quiera que no existe ningún control, la modernización con dinero público será vana y continuará el derroche. La Administración ni puede controlar el despilfarro del agua ni el cobro del agua, tienen que ser los propios consumidores con empresas especializadas quienes gestionen y cobren. Con el regadío en España tiene que producirse una revolución en la gestión exactamente igual que está ocurriendo con el agua de abastecimiento a las ciudades y municipios.
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Juan M. Delafuente
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