La tragedia aérea acaecida la pasada semana en Madrid debe ayudarnos a aprender y mejorar sistemas, protocolos y actuaciones ante futuras catástrofes que, lamentablemente, ocurrirán.
Viví desde el primer momento la noticia del accidente por medio de un apunte informativo en el telediario. En un primer momento se dijo que un avión se había salido de la pista, posteriormente que había 7 muertos. Entiendo, porque conozco, lo dificil que es dar la primera información en estos casos. Lo que no entiendo son los datos oficiales que durante toda la tarde fue ofreciendo el ministerio del interior.
Repasen las noticias de ese día. Observarán conmigo que la cifra de 45 muertos, cuarenta heridos y 20 ilesos se dió durante horas. Ahora cabe preguntarse...¿Donde están los ilesos?. Si, como ocurrió, solo hubo veintiun traslados a centros hospitalarios, ¿dónde estaban los cuarenta heridos?
Supongamos que parte de esos heridos fallecieron en los hospitales de campaña. En ese caso es imposible estar heridos y al mismo tiempo tan carbonizados que su identificación sea imposible hasta una semana después.
Por último, recordar que, aunque duela, es una imprudencia dar una fecha de identificación de los cadáveres. El accidente fue terrible y los cuerpos fueron sometidos a unas temperaturas absolutamente críticas. No todo cuerpo puede identificarse por ADN.Existen casos en los que la exposición a altísimas temperaturas durante un lapso de tiempo suficiente hace que no exista la posibilidad de conseguir una muestra suficiente en eun cuerpo para cotejerla con el ADN de los seres queridos. En estos casos, la mayor probabilidad de encontrar ADN puede venir de las piezas dentarias...si aparecen junto a un cuerpo que identificar. Es terrible pero es así, la ciencia no llega más allá de donde llega.
Por ello debe evitarse la confusión de los familiares de las víctimas desde el primer momento, cuidando, incluso con exceso de celo, lo que se dice. Es mejor no dar datos que decir que existen viajeros ilesos. es mejor reconocer desde el principio que pueda ser imposible identificar determinados cuerpos que asegurar que la identificación se hará en cuarenta y ocho horas. Estas medidas no van a evitar la muerte de los que han muerto, pero no van a contribuir a aumentar el dolorde sus familias.
Esta es la cruda realidad y debemos tenerla presente para el futuro.
Sábado, 21 de noviembre
Paco Sande
Francisco Rubiales
Rufino Soriano Tena
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Vicente Torres
Pedro Fernández Barbadillo
Manuel Molares do Val
Jesús Montesinos
José Luis Palomera Ruiz