En las últimas fechas circulan datos y especulaciones sobre la necesidad, inminencia, de un comunicado definitivo de ETA de abandono de la lucha armada, coincidiendo con la fecha del 31 de julio, San Ignacio, día en que se fundó la organización.
Personalmente creo que esos rumores son infundados. Es posible que exista un comunicado, pero no el comunicado que queremos.
Somos tozudos en marear los hechos una y otra vez. ETA no tiene ni prisa ni necesidad de disolverse. ETA se encuentra ahora en un estado semi letárgico, solo roto por los imprescindibles cambios de domicilios donde permanecer enchupinados, por algún intento de captación a futuro de gente joven y alguna maniobra de lo que queda del aparato logístico para mantener armas y escondites. ETA ha intentado vender como suyo el éxito de Bildu, obviando que parte de Bildu lo que quiere es que desaparezca ETA, otra no quiere seguir a futuro sus consignas, y solo una parte tiene intención de seguir fiel a las instrucciones recibidas. Ciertamente los resultados electorales son el único éxito que la organización puede vender a sus bases, aunque no sea absolútamente suyo.
ETA espera al fallo, que entiende será favorable, del Tribunal Constitucional sobre Sortu, para ir desligándose de Bildu, incluso para absorver la mayor parte de Bildu.Y es que Bildu no es más que un mal menor en su planteamiento estratégico.
Cierto es que existe un grupo importante de miembros de ETA en Venezuela, pero no es cierto que sea allí donde vayan a tomarse las decisiones. Sí pueden tenerse contactos con mediadores, pero la decisión la tomará quien la tiene que tomar, la dirección de la banda que, si bien puede encontrarse representada, no se encuentra presente en aquel País.
Quien está realmente interesado en que se produzca un movimiento de calado es el Gobierno. Intenta convencer a la contraparte de
que, una vez abandonen previsiblemente el poder, todo puede complicarse para la organización. Estos mensajes calan en sectores de presos y familias, que empiezan a ver expectativas más favorables a su futuro, pero son impermeables a la dirección de la banda, que sigue sin ver vendible una desaparición tras más de cincuenta años de acción terrorita sin haber conseguido uno solo de sus propósitos.
No es previsible que ETA, a corto, vaya a atentar. No lo necesita. Se encuentra de momento cómoda en la situación actual, sin riesgos, sin detenciones, pero manteniendo la amenaza de su existencia.Intentará seguir siendo noticia por medio de comunicados y expectativas, pero llegado el momento, exigirá a su interlocutor, el Gobierno, nuevos pasos que éste o no va a querer dar, o simplemente no va a tener tiempo de dar.
La situación es actualmente cambiante y compleja. No está terminada, está formándose, y muchos factores pueden influir en su resolución final.Aventurarse ahora a marcar un escenario, y mucho menos un cronograma es absolútamente arriesgado. Ni la propia ETA tiene capacidad ahora de hacerlo.
Lo que si se puede adelantar es que la decisión que se tome por parte de la dirección será sometida a la valoración de todos sus miembros, y esto aún, que yo sepa, no se ha producido.
Falta por lo tanto mucho más de lo que nos dicen. Seamos pacientes.
Miércoles, 30 de mayo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
José Pómez