El pasado tres de marzo publiqué en este mismo lugar un artículo en el que anunciaba que a Mikel Kabikoitz Karrera Sarobe, a quien las fuentes periodísticas empezaban a nombrar, siguiendo fuentes de interior, como el nuevo jefe militar de ETA, le quedaba poco de libertad.
En determinada radio, me permití decir que era tan bueno el trabajo de los servicios de inteligencia y de la guardia civil, que auguraba a mi paisano un verano entre rejas.
Hoy ha sido detenido.
Todos los movimientos de interior se encaminan a limpiar de elementos contrarios a una vía posibilista a la banda terrorista ETA. La detención de los abogados fue esencial en ese trabajo. Presuntamente eran el enlace con el colectivo de presos, y quienes transmitían las consignas de la línea dura. Con su caída, y según dichas informaciones, la línea más dura de ETA se quedaba sin correa de transmisión.
Al mismo tiempo, el frente militar era golpeado una y otra vez sin piedad por la policía y la Guardia Civil, así como por otros aparatos del estado. Los duros entre los duros eran detenidos uno detrás de otro en tiempos absolutamente record. Desde el ministerio se lanzaba un mensaje inequívoco, en apoyo a aquellos miembros de la banda que mantenían la vía posibilista como la única posible en la situación actual: "o bombas o votos".
El trabajo de interior busca la discrepancia, el enfrentamiento y la ruptura en el mundo de ETA. Es una buena estrategia y la están ejecutando correctamente, apoyados en unas magníficas fuerzas de seguridad del Estado.
Si que quiero hacer dos matizaciones:
Primera: La Audiencia Nacional no tiene ni el más mínimo indicio de que el detenido Mikel Kabikoitz Karrera tenga nada que ver con el asesinato de Juan Carlos Beiro, a pesar de haber recabado a la Dirección General de la Guardia Civil cualquier información al respecto, por lo que ruego que, o dejan de imputar ciertas fuentes de interior dicho asesinato al señor Karrera o presentan las pruebas que estén a su disposición para sostener tan grave acusación.
Segundo: Todos queremos la derrota de ETA. Lo que no queremos es que, una vez más, todo sea una artimaña para conseguir una presencia de la antigua batasuna en las elecciones, fruto de ciertos contactos con el gobierno que lleven a pactar o consentir dicha presencia.El Gobierno no debe negociar con ETA bajo ningún concepto, y debe dedicarse a perseguir a la banda hasta conseguir su derrota definitiva y el abandono de los postulados violentos de quienes la forman.
Un saludo.
Miércoles, 30 de mayo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
José Pómez