Esteban Murillo, uno de los cinco presos expulsados del colectivo de presos Políticos Vascos por ETA, está acusado de ser colaborador del comando Nafarroa durante los tiempos más duros del mismo, los de Mercedes Galdós.
Murillo cumplirá 58 años en febrero. Nació en Olóndriz y se sospechaba que ya en 1980 colaboró en un atentado mortal de la banda. En concreto al parecer, dio alojamiento y facilitó el coche utilizado por los etarras Mercedes Galdós y José Ramón Martínez de la Fuente para cometer el asesinato del policía Angel Postigo en junio de 1980. Sin embargo, juzgado por estos hechos fue absuelto en 2002 y puesto en libertad, tras ser detenido en a Amsterdam en el año 1999 y extraditado a España en 2000. Entonces volvió a salir del territorio nacional siendo detenido en Francia el 2 de octubre de 2008.
Los hechos por los que ahora tiene causas pendientes tienen que ver con un atentado producido en Pamplona.En 1982 al parecer comprobó los datos de que disponía la banda terrorista ETA para atentar contra una tanqueta que prestaba servicio de protección a una subestación eléctrica junto al Club Natación Pamplona. El 17 de abril de 1982 el "comando Nafarroa" perpetró un atentado con lanzagranadas contra una tanqueta de la Policía Nacional, en el que perdió la vida un agente, José Vicente Garcera y resultó gravemente herido. Mercedes Galdós, José María Zaldua y Juan José Legorburu salieron del domicilio de Murillo Zubiri, quien conocía el atentado que planeaban cometer. Robaron un vehículo en el barrio de San Juan, y se dirigieron al Puente de La Magdalena, donde dispararon con un lanzagranadas contra la tanqueta, que se estrelló contra una pérgola al perder el conductor el control debido a los impactos. El resto de la dotación de la tanqueta repelió el ataque, obligando a la huida a los etarras que dejaron en el lugar parte de las armas utilizadas en el atentado.
Detenidos los terroristas del Nafarroa tras un enfrentamiento con la guardia Civil en 1986, huye de su domicilio y se desconoce su actividad hasta su detención en Mexico en agosto de 1990, cuando intentaba volar con un pasaporte falsificado. Fue puesto en libertad el 25 de julio de 1991 al entender el juez que entendió la causa que el caso tenía evidentes connotaciones políticas, y otorgando a Murillo estatuto de “ asilado político “, estatus que conservó hasta su detención en Holanda.
Así pues, en principio podía calificársele como un duro , al igual que otros expulsados de la organización, con Paquito , Txelis, Ignacio Arakama Mendia, "Makario", Iñaki Bilbao Beaskoetxea, Carlos Almorza Arrieta, Kepa Solana Arrondo , Koldo Aparicio Benito, Iñaki Rekarte, Jorge Urruñuela, Andoni Muñoz y Valentín Lasarte, que fue haciendo méritos por su cuenta hasta que pudo fichar por Eta, aburrido de trabajar en el conocido bar de sus padres en la capital Vizcaína. Como terrorista demostró sus dotes de chivatillo en diversos atentados, siendo el encargado de identificar a Fernando Mújica a la salida de su despacho y a Gregorio Ordoñez en el bar la Cepa de San Sebastián para que sus compañeros dispararan las armas. Este aprendiz de héroe tenía la poca cabeza de haber reservado una cita con su dentista con sus propios nombre y apellidos, cuando sabía que ya era buscado, el mismo día en que fue detenido en Oyarzun, detención en la que desgañitó gritando quien era.
En fin y en resumen: Basta ver la nómina de expulsados y su importancia en su día dentro de Eta para saber cómo va la banda, y reflexionar al mismo tiempo que, si estos tipejos han sido expulsados por “blandos”, que Dios nos libre de los nuevos duros.
Viernes, 17 de febrero
Raúl González Zorrilla
José Pómez
Francisco Rubiales
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Juan Fernandez Krohn
Antonio Javier Vicente Gil
Carlos Ruiz Miguel
Pedro Fernández Barbadillo
Rufino Soriano Tena
Enrique Zubiaga
Vicente A. C. M.