¿Quién no ha sentido una inmensa y sana envidia al contemplar los idílicos paisajes que muchas veces, “perfeccionados” gracias al foto shop , llegan a nuestras manos a través de cualquier tipo de folleto publicitario?
Esa naturaleza tan viva, esas cascadas, ese color verde tan sugerente, esos pastos tan mullidos, esos animales en los bosques en semi libertad….
Ese paraíso existe. Y no hay que ir al Amazonas, ni a Chile, ni a los bosques de Canadá. Lo tenemos aquí mismo, en un curioso municipio navarro llamado Baztán.
Uno ya no recordaba la satisfacción que supone levantarse a las siete de la mañana para sorprender al amanecer en un paseo por la naturaleza. A esa hora, los depredadores nocturnos vuelven cansados a sus refugios, y es fácil contemplarlos en sus cansinos viajes.
Los corzos te pueden sorprender mirando fijamente antes de huir en veloz carrera. Más rápidos y desconfiados son los ciervos y zorros, que permanecen a menudo inmóviles y casi invisibles hasta que pasas a su lado. Las familias de jabalinas y jabatos pasean a esas horas en busca de su comida.
Desde muchas cumbres del Baztán se ve la imagen imponente del monte Larrun, último pico de los Pirineos, y más allá la mar, esa mar con la que tanto soñamos y tanto amamos los marineros de tierra adentro que no conocemos su faz más dura. Existen distintas cumbres desde las que, en días despejados, ver el mar desde Navarra es un espectáculo posible.
Por este valle entre montañas han desfilado ejércitos invasores durante siglos, el último de ellos hace apenas doscientos años. Por aquí ha pasado el contrabando, los espías, los que huían, los que buscaban un mundo mejor…
Todo eso está vivo en esta tierra. Su antigüedad queda reflejada en los más de seiscientos yacimientos megalíticos existentes en esta zona, con una orientación este-Oeste que es curiosamente la que adoptaron, siglos después, los caseríos, casas de labor de la zona.
Pueden observarse restos de las viejas y ya confundidas con el terreno trincheras de la guerra de la independencia. Existe una red de Bunkers a lo largo de toda la frontera que alimentan todavía más la imaginación. Esta ha sido tierra de aventura y de paso, de Indianos, de Leyendas. Por aquí tuvieron que marchar los represaliados de la derrota de la guerra civil. Por aquí entraron los alemanes que huían de la debacle en la última gran guerra. Por desgracia, también por aquí han pasado los miembros de ETA en los últimos cuarenta años.
Su gastronomía, su vitalismo, su antigüedad, su naturaleza…cada vez estoy más convencido que cualquier día al alba, en este paraíso real en nuestro país, podre ver, de lejos, a Nuestro Señor cuidando del último paraíso que nos dejó a los europeos……Baztán.
Martes, 10 de noviembre
Rufino Soriano Tena
Francisco Rubiales
Jesús Montesinos
Manuel Molares do Val
Vicente Torres
Pedro Fernández Barbadillo
José Javier Solabre Heras
Carlos Corral
Antonio Javier Vicente Gil
Carlos Ruiz Miguel