Ocurrió el sábado. Era el acto del día de la Policía Foral. Allí estabas, como siempre, pues en la agenda de un líder político no existen ni sábados ni domingos, y menos en campaña. A la hora de comer, tu organismo dijo basta, y un infarto cerebral te afectó de súbito.
Me enteré tarde y mal. Era fin de semana y, al igual que otros muchos navarros, había partido hacia el exilio personal que nos permite salir solos a dar un paseo. Supe de lo tuyo por un informativo de televisión.
Nos conocemos hace bastantes años, y jamás hemos discutido (eso es lo bueno, en mi caso, de no estar en primera línea de la política). Te reconozco el valor de sostener una bandera difícil de sostener en esta tierra, como es la de la lucha contra los violentos, con total claridad y contundencia, durante años, y corriendo por ello graves riesgos. En ese camino has andado muchas millas, a veces, tal vez, sintiéndote un poco solo.
Te ha tocado vivir difíciles momentos en los últimos meses. Los políticos sois humanos, estáis encerrados en un cuerpo mortal, y al final, sometidos a unas tensiones totalmente extraordinarias, sufrís en vuestros propios cuerpos el peso de responsabilidades que poca gente conoce, de decisiones que muchas veces no todos los compañeros comparten, de actitudes que muchas veces duelen, de traiciones que a menudo laceran el alma y de contradicciones que no siempre se llevan muy bien. Pero alguien tiene que llevar bien recta la bandera.
Por eso, a los que como tú lleváis una bandera democrática bien alta y con orgullo, se os debe un inmenso respeto, se compartan o no vuestras ideas, se entiendan o no vuestras decisiones . Ese darlo todo por las ideas no es ficticio, y muchas veces la notoriedad pide el pago de su factura. Recordemos a Julio Anguita, a Rafael Gurrea o, en menor medida, algún sustillo cardiaco del Presidente Sanz. Nada en política es gratis, y cuando uno se entrega en cuerpo y alma, muchas veces se rompe el alma y el cuerpo pasa factura. Ese es el precio y saberlo y no abandonar en búsqueda de una vida más fácil es parte de vuestra grandeza.
Recupérate Carlos. Tienes una mujer y dos hijas que te necesitan. Tienes una familia política que te necesita. Y tienes a otro montón de personas que, sin ser de tu familia ni de tu partido, deseamos de corazón tu recuperación y verte de nuevo defender tus ideas con la frente muy alta.
Domingo, 19 de febrero
Juan Fernandez Krohn
Avelino Vallina
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Raúl González Zorrilla
Vicente A. C. M.
Antonio Javier Vicente Gil
Pedro Fernández Barbadillo
Cesar Sinde
Toni García Arias
José Pómez
Francisco Rubiales