Me animo a escribir estas líneas como consecuencia de una nota enviada a por un amable lector, en el que me recrimina justamente el uso del calificativo de fascistas a los provocadores de Galicia que agredieron a María San Gil.Además, la presencia de mis vecinos Gustavo de Arístegui y Alfonso Basallo, a los que hace tiempo que no veía por este barrio, siempre es un impulso para hacer un esfuerzo.
Y tiene razón. El calificativo de grupos violentos de extrema izquierda es mucho más apropiado. La sociedad está dormida. Parece que no existe más violencia que la de extrema derecha, y esto es profundamente incierto.
Se insulta a determinados partidos con los que se puede estar o no de acuerdo con su ideario, pero que a día de hoy son legales. Sin embargo, se oculta sistemáticamente los actos violentos, cada vez más, producidos por grupos antisistema cada vez más violentos de la izquierda extrema.
Y es que la izquierda extrema, revolucionaria,extraparlamentaria, anticonstitucional y violenta también existe. Existe y actúa cada vez con más frecuencia, no importándole los medios que deban emplear para que prosperen sus ideas.
No es cuestión de demonizar una idea política, ya que derecha, centro o izquierda son opciones perfectamente legítimas y democráticas. Lo que no es legítimo ni cabe en el juego democrático es el empleo sistemático de la violencia para la consecución de sus fines políticos.
Los que vivimos en Navarra sabemos muy bien que en los actos masivos convocados por las juventudes más radicales de la izquierda abertzale suelen acudir como invitadas personas que pertenecen a grupos de la extrema izquierda violenta. Parece que ese punto, la violencia, es lo único que une a estos grupos. La violencia y su interés común en desestabilizar el sistema.
Así que, querido lector, muchas gracias por leerme y por enviarme su correción. Tiene usted toda la razón, los que vulneraron la libertad de expresión de maría San Gil en la Universidad Gallega no son fascistas. Son miembros de una extrema izquierda violenta tan deleznable como cualquier otro grupo u organización que se sirva de la fuerza para conseguir imponer sus minoritarios criterios al resto de la sociedad, y es oportuno, por tanto, que llamemos a cada cosa por su nombre: Izquierda extrema y violenta.
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Una duda existencialista. Continuamente se trata de extrema izquierda a los causantes de actos violentos y mi duda es que suelen ser partidarios de nacionalismos extremos que éstos pueden ser a su vez de izquierda o derecha. Por qué se sabe que son de iquierdas cuando lo que realmente son es nacionalistas por encima de todo y atacan tanto a partidos de derechas como de izquierdas. Y me llama la atención el uso sistemático del PP cuando sufre un acto de este tipo, mientras otros partidos lo sufren y no lo mediatizan tanto. ¿Da votos ser o parecer victimistas?
Abundando en el tema, esta frase de José García Domínguez, lo resume:
'Y tendremos perdida la batalla del lenguaje, que es la decisiva, mientras sigamos empecinados en tildar de "actitudes fascistas" a lo que, en puridad, no es más que el comportamiento canónico de los nacionalistas, ya sean catalanes, vascos o gallegos.'
Miércoles, 30 de mayo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
José Pómez