Cuando la desgracia se ensaña con una persona o familia, el sufrimiento puede llegar más allá de la muerte.
El pasado día 18 era asesinada brutalmente en Pamplona la joven brasileña Tatiele de Sousa Neres, de apenas 20 años de edad. Los hechos ocurrieron alrededor de las 4.00 horas de la madrugada en el número 6 de la Travesía de Juan María Guelbenzu, en el barrio de La Milagrosa, cuando la Policía Municipal recibió dos llamadas telefónicas por parte de los vecinos que alertaban de una gran discusión en el piso 4º izquierda. Presuntamente su compañero, Thiago Rosa Silva, de 24 años, asesinaba brutalmente de varias cuchilladas a la joven, con la que al parecer mantenía una relación.
La joven recibió distintas puñaladas por todo el cuerpo con un cuchillo de 23 centímetros de hoja perfectamente afilado, tanto que una de las puñaladas penetró 21 centímetros en el cuerpo de la víctima.
Pero las desgracias de la familia de Sousa no han terminado con la muerte de la joven, que tiene una hija pequeña viviendo en Brasil con su madre, la cual apenas cuenta con una miserable pensión de menos de 100 euros para subsistir. La familia no tiene medios económicos para repatriar el cadaver, y este descansa, tras practicarse la autopsia, en la morgue del instituto anatómico forense, esperando que alguien lo reclame.
Pero nadie lo va a reclamar. Nadie puede pagar el entierro, y mucho menos la repatriación del cadaver a su País. En el mejor de los casos, es posible que un juez ordene su sepelio en una tumba común del cementerio de Pamplona, dentro de un ataud de beneficencia y por periodo de cinco años. Transcurridos éstos, nada quedará en este mundo del paso de una joven que no conoció otro mundo que el de la pobreza, el dolor y la prostitución.
Mañana, representantes de un asociación de mujeres maltratadas se reunirán con la Consejera de Bienestar Social para ver qué posibilidades existen de repatriar el cuerpo, de incinerarlo, de enterrarlo. Aunque lo que más importa en estos momentos es la niña, una niña que vive la tragedia en medio de la pobreza a miles de kilómetros de aquí.
Pobre Tatiele.Ni muerta deja de tener problemas.
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Muy conmovedor su relato de la muerte de esta pobre muchacha, y peor la situación de su hija en Brasil, pero yo, muy inocentemente, me hago una pregunta esta joven BRASILEÑA no tiene en España un consulado? y ese consulado no puede hacerse cargo del traslado del cuerpo a su tierra?, me perdonan y no soy anti inmigrantes, soy española y vivo en Venezuela a donde me trajeron hace muchos años mis padres, pero porque esperan que todo se lo den ? se que les sonará muy cruel y habrá quien se indigne , pero me afirmo en que su gobierno debería velar un poquito por esa gente al fin y al cabo son ciudadanos suyos y las divisas que seguramente mandaba, ayudan además de a su familia a su país. Saludos
Domingo, 19 de febrero
Juan Fernandez Krohn
Avelino Vallina
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Raúl González Zorrilla
Vicente A. C. M.
Antonio Javier Vicente Gil
Pedro Fernández Barbadillo
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Toni García Arias
José Pómez
Francisco Rubiales