Creo que se llama así el capullo internauta que ha sido diseñado por las autoridades gubernamentales para sustituir a los padres en temas tan personales y relacionados con el derecho a la educación y las propias creencias como la educación sexual.
Resulta que ayer veía yo el telediario y me encuentro un reportaje en el que unas niñas, en el mejor de los casos adolescentes, podían consultar a un ordenador sus dudas sobre temas relacionados con el alcohol y el sexo. Explicaban las bondades del sistema, ya que se podía chatear con un sistema informático al que podías realizar las preguntas que tal vez no harías a los padres.
Las alarmas se me encendieron automáticamente. Mira que majos estos del Gobierno, facilitando la relación y la comunicación entre padres e hijos. Ya puedes preguntar todo lo que quieras pero… ¿Qué respuestas dan a tus preguntas?
Es básico. El derecho a la educación, ya afectado por la aprobación de la famosa asignatura educación para la ciudadanía, se ve atacado de nuevo por este cabroncete informático que a saber que contesta a nuestros hijos e hijas porque, entre otras cosas, nunca sabremos que le han preguntado estos.
Sexo, libertad y religión suelen andar unidas de la mano desde hace siglos. Si en una familia cristiana, en uso de sus derechos morales y legales, se intenta educar a la prole en unos valores respecto, por ejemplo, al aborto, entiendo que el capullo informático invade su0 libertad al contestar a una ingenua pregunta informando de las posibilidades que existen de tomar la píldora postcoital, evidentemente abortiva. Lo mismo podemos decir de las píldoras anticonceptivas, el aborto una vez producido el embarazo….Sí, me dirá el asesor informático que la materialización de dichas actuaciones que conciernen a menores deben gozar de la autorización de los padres. La teoría la conozco, me la enseñaron ya hace unos cuantos años. Pero hace más años que conozco este país donde desde los tiempos del Lazarillo, abundan los pícaros y las trasgresiones a las normas.
¡Qué maravilla que el Gobierno facilite que mi hijo le pueda contar a la jodida máquina, que por cierto, no conoce ni su edad ni sus circunstancias personales, sus sospechas sobre una presunta homosexualidad y que ha de hacer, sin que los padres nunca se enteren! Partiendo de la base de que entiendo que la homosexualidad es una realidad social que respeto profundamente, y que entiendo que no siempre es muy tolerada en todas las familias, respéteme usted, señor Gobierno, que de mi versión y a mi forma sobre esos sentimientos a mis hijos, o al menos, infórmeme de lo que le va a decir usted, no vaya a ser que pensemos de distinta manera.
Otra perla. Imagínese que yo soy musulmán que mi hijo se pone en contacto con el puñetero Robbi que le aconseja el consumo responsable de alcohol. Claro, Robbi es Robii, seguro que acabo encantado de la vida
Les ruego a Robbi y a sus programadores que, ya puesto en funcionamiento el aparatito, lo utilicen únicamente en informar de forma objetiva, y no dar opiniones o juicios de valor al respecto que atenten contra el derecho a la libertad de los padres de elegir la educación de los hijos.
Miércoles, 30 de mayo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
José Pómez