
Se cumple un aniversario más de la quema de conventos que se produjeron del 11 al 13 de mayo del 31, a los pocos días de proclamarse la segunda república. Que se continuaría intermitente todos esos años desde entonces. El espectáculo de templos y edificio y monumentos incendiados fue sin duda una (triste) constante de de la II República española como una ilustración llamativa (lo menos que se puede decir) del clima de anarquía y de desorden y del caos que se se apoderó por momentos del paisaje rural y urbano en ciudades y pueblos españoles aquellos años aciagos por tantos conceptos por mas que algunos -que no los vivieron- los añoren ahora por una querencia congénita heredada de los suyos o con celo (fantástico) de conversos o neófitos. El anti-clericalismo endémico en la historia española contemporánea amenaza a todo momento en levantar cabeza de un tiempo a esta parte sirviéndose de detonante -una amenaza hasta ahora mas o menos conjurada- de incidentes que habrán perturbado seriamente la tranquilidad ciudadana estos dos últimos años, sucediéndose mas o menos esporádicamente desde el asalto a la capilla de la Complutense por un grupo de jóvenes feministas (exaltadas) en las semanas que precedieron -en la primavera del 2011- la eclosión del 15-M.

La calle, la via publica, es para transitar libremente por ella. Para eso nació en simultaneo con la aparición de la urbe en el mundo antiguo, y repareció de nuevo al compás del nacimiento de las ciudades medievales siglos mas tarde. Para manifestarse lo son mas bien las plazas publicas no abiertas al transito de vehículos, equivalente en los tiempos modernos del ágora de la civilización antigua. No nacio la via publica pues para verse convertida en baluarte o instrumento de presión contra el poder establecido. Se pongan como se pongan. Y mucho menos de base de lanzamiento o puente de operaciones de expediciones atentatorias de derechos fundamentales como los contenidos en el articulo 18 de la constitución española que garantiza el derecho al honor a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen. O mas fundamental y elemental aun (articulo 15), el derecho a la integrida fisica (...) Algo que parecen comprender mucho mejor los paises anglosajones que los de basamento cultural latino, en la medida que en aquellos se manfiesta por lo general "dentro de un orden" Y aquella exageración calculada de Manuel Fraga durante la transición que hizo rasgarse a tantos las vestiduras de "la calle es mía" es perfectamente comprensible y defendible desde esa óptica "funcional" por llamarla de esa forma. El tiempo le dio la razón además al cébre y longevo politico gallego. Y es desde luego particularmente preocupante -y lamentable-, en este semana amenazando borrasca que se anuncia de (segundo) aniversario del 15-M, la reciente decisión de un juez madrileño, Marcelino Sexmero (de Jueces por la Democracia), de archivar la querella presentada por la vicepresidenta del gobierno contra el escrache del que se vio víctima en su domiclio familliar hace unos días y que se vería filmado en los medios.

Optimi pessima. La vocación docente, la enseñanza, sea tal vez una de las mas excelsas. La educación empieza en familia, entre los mas próximos o llegados a nosotros en la infancia, y se prosigue después por otros caminos mas o menos dispares a lo largo de nuestra vida, e incluso después de finalizar el periodo de formación propiamente dicho en nuestras trayectorias biográficas individuales, nuestra educación siempre inacabada se prosigue indefinida, degenerando a veces (¡ay dolor!) en procesos de reeducación con no poco de traumático y de conflictivos que corrompen la dignidad y nobleza de la docencia por su carácter forzoso coactivo, o constringente al menos las mas de las veces. A los medios incumbe también una función educativa, que la cumplan o no es una cuestión distinta. Y por supuesto se da también el ejemplo del autodidacta, como la excepción que confirma la regla. Y sobre todo la del autodidacta por razón de fuerza mayor, como lo fue Francisco Umbral, privado de escolaridad de niño (a la edad de once años) -como lo revela Ana Caballé en la biografía que le dedicaría- por la presión social en contra de los hijos ilegítimos propia de su tiempo (y aún hoy no del todo desparecida) Y asi, hasta en la aversión instintiva- y tan proverbial- que le producían al ilustre escritor los latinajos (léase citas y frases latinas) cabe descubrir y reconocer esa nostalgia profunda y dolorosa de la escuela a la que no puedo asistir, de los compañeros de clase que no pudo tener y de los profesores de los que no tuvo la oportunidad de ser educado e instruido (como es debido)

Ideología anti-abortista, o el anti-abortismo como ideología. No lo digo yo sino el propio ministro de Justicia en las explicaciones confusas y un tanto fantasiosas que ha brindado a los que en su comparecencia en el congreso ayer le pidieron apertura en los debates y transparencia en la comisión de expertos encargados de elaborar el proyecto de ley de reforma de la ley del aborto en curso. Sacándose de la manga la distinción un tanto sibilina de leyes "transversales" que exigen consenso y leyes "ideológicas" -subentendida esta nueva ley (en proyecto), en materia de interrupción del embarazo- que no lo exigen. Que una ideología anti-abortista de amplia difusión se encuentra por detrás de las campañas patrocinadas y auspiciadas por la Iglesia en España es un secreto a voces que no habré dejado de ilustrar y argumentar en algunas de estas crónicas desde ya hace mucho. Lo que no se habrá puesto tal vez hasta ahora lo suficientemente de manifiesto en cambio es el fondo (crasamente) materialista de los postulados que subyacen en las posturas eclesiásticas mas rancias en la materia. Aquí ya hable en alguna ocasión de uno de los principales ideólogos anti-abortistas, Gustavo Bueno, y de su pasado marxista y de su ateísmo confeso que hasta prueba de lo contrario parecen condicionar fuertemente sus posturas y explican con creces el fuerte tufo a determinismo biológico (y materialista) que aquellas despiden, en esa materia.

Prensa alarmista. Horresco referens! Porque a fe mía que se pueda hablar de una especialidad "typical spanish" Al periodista que se hace llamar "el Follonero -que lleva un apellido que no es catalán aunque se lo parezca a algunos y que cuando se siente acorralado en el tema afirma descender nada menos que de la princesa de Éboli- le oí la entrevista (integral) que hizo a Cayetano Martínez de Irujo que tanta alarma y conmoción social produjo en Andalucía y en menor medida en el resto de España, y ahora le he visto y oído la tentativa (frustrada) de entrevista que pretendió con el presidente de las Cortes Valencianas que no estuvo por la labor, como cabía de esperar, de lo más fino y discreto y sonriente dicho sea de pasada. Lo que parece haber frustrado a muchos en la red y en las redes sociales que parecen encontrar de lo más normal que un político -y cuanto más destacado y relevante y más elevados en dignidad y significados, más normal todavía- se haga el haraquiri así por las buenas, por muy fuerte que sea el calentón de la opinión pública en el tema estos momentos. Descrédito a espuertas sobre el poder político y el poder judicial ambos juntos y bien revueltos, el objetivo declarado de la campaña en curso. España y yo somos así señora. Porque esta claro que una vez más damos la nota, y que algunos están pretendiendo ahora en España -o desde hace ya un rato- lo que nunca se ha visto por cima de los Pirineos. Por ejemplo aquí en Bélgica.

El deporte no es sólo deporte -aquí ya lo dejé no sé cuantas veces sentado-y el humor no es humor sólo tampoco, o digamos que puede llegar a serlo todo, o algo mucho más serio que una simple broma, o que lo que empezó en risas acabe en llanto como tantas veces ocurrió a lo largo de la historia, y en particular en nuestra historia española. La llamada guerra de Flandes empezó siendo pura farsa (flamenca) y esa expresión, como un clisé obligado entre historiadores belgas, de que con los españoles -y antes incluso con el "español" Carlos Quinto- "en Flandes se dejó de reír" no deja de traducir el hecho histórico innegable que a los españoles en Flandes el humor de los belgas (o flamencos de entonces) -tal como se practicaba en "las cámaras de retórica", especie de corrales de comedia del Norte- se les atragantó fatalmente, por un exceso de susceptibilidad a creer a la imagen (de quisquillosos y susceptibles) que arrastraríamos desde entonces por estas tierras, o por un prurito de seriedad (excesiva o no), o simplemente de sensibilidad o delicadeza que no toleraba las bromas -y muchos menos las bromas pesadas, y la farsa y el escarnio- en las cosas serias (...) A los serios y adustos españoles de entonces les hizo maldita la gracia la farsa de protesta aquella tras la que se incubaba la revuelta protestante (y calvinista) que acabaría estallando fatalmente unos años más tarde, pero no cabe menos decir que a los farsantes se les acabó atragantando también la risa. Egmont y Horn -cabecillas de la indignación de aquel entonces- escenificaron una farsa sin precedentes disfrazados de mendigos delante de Margarita de Parma, gobernante de los Países Bajos en el nombre de su tío, el emperador Carlos Quinto, que les costaría caro y acabarían pagando de la manera que todos ya sabemos la broma.

La Monarquía suspende en la ultima encuesta del CIS por segunda vez después de haber comenzado a suspender -dato todo menos trivial- en octubre del 2011, año aciago por todos los conceptos como aquí ya lo tengo conceptuado. En el país de los ciegos el tuerto es rey, reza no obstante el refrán, y en un reino, el de las encuestas, donde ninguno se salva, se mire por donde se mire ni políticos ni instituciones -salvedad hecha de los cuerpos armados- la institución monárquica y su representante oficial salen relativamente un poco mejor parados que los otros (porporcionalmente hablando) De todos los fenómenos de opinión pública -un monstruo como fue calificada- los sondeos sean tal vez los mas "monstruosos" de todos ellos. Monstruos de todos los gustos y colores, eso desde luego. Y un signo de los tiempos lo es sin duda esa desafección (temporal, como así se puede razonablemente presumir) de los sondeos para con el monarca reinante (y su familia) como lo es también la entrevista con Pedro Jota (Ramírez) que publica hoy en su segunda página el diario francés le Fígaro, en la que el periodista español no desaprovecha la ocasión para asestar otro golpe a su rival intimo el actual jefe de gobierno, al que quiso desbancar y no pudo (y como debe saber ya por experiencia propia, esas cosas en política se pagan) Si el gesto -esas declaraciones, me refiero- sea muy patriótico y muy leal de parte del director de un diario que pasa por ser el portavoz oficioso del partido en el poder es algo que cabe poner en duda, y mas aún esa apuesta en favor de la indignación (callejera) que aquí vengo ya denunciando desde hace un rato y que el periodista ilustre sigue manteniendo por cuenta esta vez del paralelismo histórico que su entrevistador invoca -por cuenta sin duda de la "spanish revolution"- entre la actual situación española y la Revolución Francesa (...)

Vivimos no sé si en un mundo "global" o en vías de "globalización" -horresco referens!- pero sí dentro del globo terráqueo, de eso no me cabe la menor duda. Y a a la vez más cerca de unos que de otros. Y entre los países vecinos nuestros se encuentra a no dudar Italia -Mare Nostrum por medio- del que no se podría afirmar a ciencia cierta que lo sea más o menos que Portugal o que Francia. Personalmente creo que la vertiente atlántica de mi trayectoria predominó siempre en mí, como aquí ya lo tengo comentado, y en esa medida me sentí más atraído por los vecinos atlánticos de los españoles -franceses y portugueses- pero no de siempre y no del todo tampoco. Cuando estaba en la Universidad -finales de los sesenta principios de los setenta- vivía literalmente obsesionado por las noticias de la actualidad política italiana vistas por el prisma filo/"misino" (léase neofascistas) que era entonces, por simpatía ambiental (llamémosle así) un poco el mío como aquí ya lo tengo confesado. El tiempo pasó y al calor de los escándalos y también de resultas de mi ruptura por dentro y por fuera con ese cordón umbilical que nos une de nacimiento como quien dice a los españoles con Roma -léase la Roma/vaticana- me fui desentendiendo progresivamente de la actualidad de aquel país "cercano", hasta que se produjo a mediados de la década de los noventa (del siglo pasado) -simultaneo al derrumbe, bajo el peso de los escandalos, de la partitocracia de "centro/sinistra"- la irrupción del fenómeno Berlusconi, lo confieso sin ambages y sin complejos. Y así lo quise dejar registrado en una entrevista -en el marco de mis fregados judiciales de entonces- que me hicieron en la prensa belga a principios del nuevo milenio -en julio del 2001- donde manifesté mi admiración (crítica) hacia la figura del Cavaliere.

En la polémica a pleno arder en las últimas semanas sobre Monarquía y República, se viene esgrimiendo a menudo un análisis o diagnóstico de la caída de la monarquía y de la genealogía de la crisis irremediable de la España de Alfonso XII del que se destaca un lapso o laguna de lo mas llamativa y aparatosa y me refiero al desastre de Annual sobre el que reina no obstante un consenso pacifico mas o menos explicito de siempre entre estudiosos e historiadores que hace de aquél la causa última del 14 de abril y de todo lo que se le seguiría. Me leí de un tirón hace ya mas de diez años -en las navidades del 99 creo recordar de pronto- la monografía, apasionante a ratos, del historiador Juan Pando sobre el tema, que me dejó no obstante un ligero regusto amargo en la medida que dejaba en pie pese a su documentación tan copiosa y su argumentación apodíctica no pocos interrogantes. La portada del libro -un detalle todo menos trivial- dejaba traslucir una (vaga) impresion de fondo "tricolor" reforzada por el tono, tirando a malva, del color del lomo de la cubierta (en su primera edicion al menos) y la obra en su conjunto venia a abonar no poco la tesis de la Comision de Responsabilidades -presidida por el tal general Picasso- que acabaría haciendo oficialmente suya la II Republica. Y si bien es cierto que el historiador mencionado se esforzaba en rehabilitar de la sombra de oprobio en la que se vería sumida la figura del general Silvestre desde entntonces, también es cierto que la exculpación -relativa- del infortunado militar no hacía más que redundar en desdoro de la figura del rey Alfonso XIII considerado implícitamente en esa obra el supremo responsable del Desastre, él y con él el régimen monárquico que encarnaba el monarca.

El diario belga flamenco de izquierdas "De Morgen", viejo conocido -¡pesadilla meu deus! (como gustan de desahogarse los portugueses)- dedica la doble página central de su edición de hoy a la noticia de los seis millones (seis) de parados en España, con tres fotos (tres) de miseria social marca/España inconfundible, sin el menor desperdicio ninguna de ellas: una en medio de la doble página, gigante, de un contenedor con dos jóvenes españoles o extranjeros váyase a saber buscando comida dentro de él, y otras dos más pequeñas de otro contenedor tomado de asalto por dos individuos de apariencia extranjera una, y la otra, del hall reservado a cajeros y accesible al publico de una sucursal bancaria convertido en refugio nocturnos para individuos sin techo. Como en una recordación (ilustrada y adaptada) del reportaje del New York Times que precedió -de un día solo (nota bene)- la operación de "toma del congreso" del pasado 25 de septiembre. Y en su edición de ayer de las diez de la noche el diario hablado de la radio televisión estatal belga francófona (RTBF) daba de primero la noticia de la dispersión "a golpes de matraca" de los mil jóvenes (sic) que se manifestaban en Madrid delante del congreso. Y fe mía que no quería dejarme amargar la existencia (¡mi palabra!) por tan poca cosa, pero un ligero incidente verbal me habrá resultado al final imposible de evitar con un amigo belga, periodista jubilado que no veía mas intríngulis o gato encerrado en el tema (de ese tipo de cobertura periodística) que, a lo sumo, una burda maniobra de la izquierda calentando motores para las manifestaciones y moblizaciones del próximo primero de mayo en Bélgica.

El periodista y comentarista político Hermann Tertsch abandonó ayer ostensiblemente el plató del "Gato al agua" tras verse tratado por otro de los contertulios (invitados), Jorge Verstyrynge -con clara intención descalificatoria, y ofensiva- de "Herman Goering" (...) y si se puede pensar lo que se quiera de su persona y de sus posturas, debo decir que le comprendo. Por razones sobre todo de índole personal mas que políticas o ideológicas. Hermann Tertsch lleva (ostensiblemente) un nombre, que me diga un nombre y apellido alemanes en España, lo que no es tan fácil (ni anoddino) y sé de lo que hablo por propia experiencia, de primer apellido él además lo que no es mi caso. Verstrynge también, se me replicará, porque si no alemán el suyo propio, si que se trata de un apellido germánico a todas luces. Lo que admite matices y exige al mismo tiempo puntualizaciones no obstante. En alguna ocasión , dentro y fuera de este blog llamé a Verstrynge, "Jorge el belga", evocando aquellos años de Universidad en los que llegué a conocerle y a tratarle con cierta asiduidad como aquí ya saben, todos nuestros comunes amigos y conocidos (y camaradas) le llamábamos entonces así y no me lo explico de otra forma si no porque él así se presentó a los demás entonces o asi lo dio a entender por lo menos. ¿Gato encerrado no obstante en el nombre extranjero de Jorge Verstrynge y en la leyenda que arrastró hasta hoy sobre su pasado y sus orígenes? Él siempre afirmó, yo así se lo oí desde luego, ser hijo de un rexista belga (sic) huido o expatriado de su país de origen tras la segunda guerra mundial. Y así me lo creí entonces (a pie juntillas) ¿Por qué no debería haberle creído, qué motivo podía tener para mentirnos sobre ese punto, en aquellos ambientes ademas (falangistas)? ¿Acaso Degrelle no encontró refugio en España en el 45 y asilo político (o como si lo fuera) entre españoles hasta su muerte en el 94?

Jornada de alto voltaje -y de alto/riesgo- prevista para mañana en Neptuno y en las inmediaciones del palacio de las Cortes donde los grupos que vienen promoviendo la operación "asedia el Congreso" prometen liarla parda de nuevo como en ocasiones anteriores, el asado es de septiembre. ¿Estertores del 15-M en vísperas del segundo aniversario de su nacimiento o al contrario un nuevo impulso el que aquellos deberán recobrar tras la movida -violenta por lo que anuncia- de mañana, por poco que alcanzasen sus objetivos mínimos de impacto den al opinión pública y en los medios españoles y extranjeros? Está por ver lo que está claro a mi juicio es que se está produciendo un fenómeno de lo más flagrante de trasvase o de metamorfosis -o de travestimiento- ideológico en ciertos sectores fuera (hasta ahora) de toda sospecha y al amparo del clima de descontento creado por la crisis y la política gubernamental de recortes que aquella habrá fatalmente traído consigo y del debate generado en amplios sectores en torno al dilema monarquía república en la que la figura del rey y de la familia real y la misma institución se habrán visto blanco directo del fuego de los ataques y de las críticas. Y la postura de las publicaciones del grupo Intereconomía es sintomática en extremo de lo que aquí querer estoy diciendo. El pasado 25 de septiembre (25-S), en el transcurso de la operación "toma del congreso" en los momentos mas álgidos de la jornada ya entrada la noche, al diario digital "La Gaceta" se le vio el plumero -yo sí se lo ví desde luego- publicando imágenes de la concentración que daban la impresión -amedrentante en extremo- del colapso inminente del cordón de protección que rodeaba el edificio de las Cortes a punto de ser anegados por la muchedumbre circundante (y amenazante) que era el objetivo proclamado de los organizadores y de los asaltantes.
Sábado, 18 de mayo
Juan Fernandez Krohn
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Chris Gonzalez -Mora
Peio Sánchez Rodríguez
Juan Luis Recio
Julián Moreno Mestre
José Pómez
Javier Orrico
Guillermo Roz
Juan Carrasco de las Heras
Ángel Gutiérrez Sanz
José Andrés Prieto