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Umbral, un epigono -afrancesado y renegado- de la Falange literaria (desde Madrid de nuevo)

Permalink 04.09.09 @ 15:57:27. Archivado en Francisco Umbral y la memoria de la guerra civil

(Por razones ajenas a mi voluntad -un retraso de horario considerable en el vuelo de avion que me traia a Madrid- se habra visto ayer mi bitacora en estado de reposo todo el dia, sin la entrada diaria a la que tengo acostumbrado a mis lectores. Mis disculpas)

El vuelo Bruselas-Madrid de ayer y las horas interminables de espera en el aeropuerto los llene (como pude) zampandome casi por completo un libro en frances sobre teorias literarias (1) que me habra permitido seguir ajustando cuentas (mentales) con una etapa de mi vida ya un tanto lejana en el recuerdo pero que a pesar del tiempo transcurrido se diria que no consiguio aun pasar del todo y me refiero a mis años universitarios y en particular a un fenomeno de orden ideologico y cultural que gravitaria en mi vida y en la de tantos de muy cerca entonces y estoy hablando de mayo del 68. Lo frances nos persigue (fielmente) a los españoles a traves de la historia, como ya creo tenerlo aqui apuntando en extension y en detalle en algunas de mis entradas.

Y el sesentayocho universitario frances visto ahora con la perspectiva que da la distancia del tiempo transcurrido puede ser sin pena alguna despachado como un coletazo de la segunda guera mundial y de la guerra fria; como una pugnaa a los mas altos niveles o en los mas bajos fondos mas bien de los servicios secretos de las grandes potencias de entonces contendiendo en suelo europeo como lo explico y documento metodicamente y con claridad cartesiana un opusculo que vio la luz justo despues de los acontcimientos de entonces, de un Francois Duprat muy joven, dirigente en ciernes entonces del Frente Nacional frances que moriria pocos años despues en un atentado hasta hoy nunca esclarecido (2)

La imaginacion al final no llego al poder, por muy poco la verdad sea dicha; pero la resaca de sus secuelas se dejaria sentir durante mucho tieñpo despues, y en particular en la esfera de mentalidades y en los ambientes que se respirarian en ambitos y espacios culutrales y universitarios en Francia por cierto e irradiando -como en torno al epicentro- en todos los demas paises, empezando por el espacio geografico europeo, sin que España escapase a la onda de deflagracion por supuesto. Del Mayo frances y de sus secuelas en el ambito universitario español de entonces creo haber rumiado y elucubrado no poco siempre despues, ya digo; de mi propia experiencia como de la de los otros; pero mi vision española foranea o extranjera en resumidas cuentas me oculto tal vez algo que la lectura de la obra que aqui estoy comentando me habra puesto fotograficamente (casi) delante de los ojos.

Y me refiero a la crisis irresoluble en la que de entonces se debatiria la cultura academica francesa, sus estudios universitarios, y en particular el amito de sus estudios literarios. Hasta el punto que se diria que la misma lengua se hubiera visto afectada sin que se pueda decir que se haya conseguido recuperar del todo hasta la fecha. El marxismo era una praxis -cuantas veces lo oimos entonces- pero era tambien, lo habia sido incluso antes sobre todo, una teoria; y el empacho o sarampion de marxismo o de neomarxismo teorico que el 68 frances trajo consgio dejo como secuela inconfundible una mania teorizante como una obsesion o una enfermedad intelectual -en los espiritus- que marcaba un punto de ruptura con la forma de pensar y de crear que la Humanidad pensante habia sieguido hasta entonces, en la esfera del hemisferio occidental por lo menos: lo que el ensayo aqui evocado llama con bastante genialidad "el demonio de la teoria". Un fenomeno especificamente frances, en el grado de gravedad que alcanzaria en las univiersidades francesas por lo menos.

El teorizante obseso -en materia literaria sobre todo, me refiero- no es una pura entelequia, desde luego; me lo habre cruzado en carne y hueso alguna vez que otra en los largos años que llevo residiendo en pais de francofonia. Y ocurre -y pienso en uno sobre todo en concreto- que la fiebre recurrente (como endemica) recubria "in casu" un espiritu de gran intelgencia llamado sin duda a empresas intelectuales de los mas altos vuelos. Pero el demonio de la teoria y de su afan teorizante -marxista o neo/marxista o pos/marxista o como llamersele quiera- lo tenia tan preso que sus disertaciones eran confusas soporiferas y la asistencia a sus clasese era comparable a unas sesiones de tortura en donde me via desgarrado por dentro de sentimientos encontrados que me inspiraban por un lado su brillo o brillantina intelectual y por otro el presenciar de cerca el grado de absurdo y de enajenacion a años luz de toda frontera minimamente divisable de sentido comun que podia acabar inoculando el demino de la teoria a un espiritu como aquel, tan capaz sin duda y tan brillante. Y de las que nunca conseguia sacar en limpio -ente sudores frios-mas que algunos neologismos perfectamentes huecos y vacios ("diegetico", "homodiegetico" "isotopias" etcetera, etcetera...) como fantamas surcando el aire perfectamente inofensivos y no menos irritantes desde luego.

El teorico (ademas de dedicarse a descubir la polvora de lo que dijeron o quisieron decir los clasicos hace varios milenios) ocurre a menudo que sea tambien escritor, no lo niego; pero en la medida que se deja llevar por el duende teorico, su capacidad creativa se seca, lo siento. En España en el ambito universitario español del que me veo ausente hace ya tanto tiempo el fenomeno se habra dado tambien sin duda alguna pero de forma importada en gran medida. Y una ilustracion cegadora lo ofrece sin duda el caso de Francisco Umbral, escritor y periodista de profesion, fertil y prolifico si los haya en la literatura contemporanea de los ultimos cincuenta años y que procuro siempre como se refleja sin parar en sus titulos y en sus escritos estar al dia de lo que se cocia intelectualmente del otro lado de lso Pirineos. Un caso brilante y emblematico de dependencia cultural -hacia lo frances- el que ofrece desde luego Francisco Umbral admirador y devoto de Marecel Proust, que rindio tributo tambien el a su manera a los demonios teoricos que campan a sus achas en la lengua y literatura francesa desde los tiempos (casi) en los que el empezo a consolidar su carrera literaria madrileña (finanels de los sesenta)

Y es curioso que a Umbral, observador tan avizor de la actualidad candente del idioma de sus cuitas y visitudes en el terreno cultural, en el campo literario, en el ambito editorial y en tantos otros, le escapase ese fenomeno que denuncie en mi anterior entrada de dependencia o vasallaje cultural del español con relacion al frances mas alla de los Pirineos, del que la invasion "latino/che" del mercado editorial en lengua espñola que tanto le descomponia no seria mas que un epifenomeno en defintiva. Lo que dice largo de su afranncesamiento, a imagen sin duda del de su admirado Larra. El premio Cervantes mas emblematico y mas discutido y controvertido de las ultimas decadas da idea del afrancesamiento congenital se diria del mundo de las letras en lengua española...desde la fundacion de la Academia. De todos es sabido esa pugna existencial (fallida), lucha a brazo partido que Umbral mantuvo a lo largo de su vida con la Academia de la Lengua (que limpia fija y da esplendor...y brillantina -a la francesa- desde los los pristinos inicios de su existencia) Y se me ocurre de pronto que lo que Umbral le falto fatalmente o si se prefiere lo que le impido "inextremis" alcanzar el sillon tan coidicado fue su afrancesamiento: en una pugna entre afrancesados, los otros le iban a ganar siempre por la mano, por el numero y tambien precisamente por sus afrancesamiento mas antiguo y acendrado (y acreditado)

"Con un poco menos de lirismo tambien nos hubieramos areglado" decia de uno de los libros de Umbral ("Mortal y rosa") el critico y escritor catalan -que no catalanista- Josep Pla (pro/falangista al contrario, y partidario de Franco) Y con un poco menos de afrancesamiento y de vasalle a los demonios literarios del pais vecino su vida y su carrera hubieran tal vez escapado al fracaso (del todo). La via del casticismo, una opcion castiza resuelta dando la espalda ruelta a la modernidad: la que le marcabanciertas figuras de la Falange literaria -como Victor de la Serna o Rafael Garcia Serrano- que le alumbraria literariamente hablando; y que parece anunciarse a rachas -como clareones de amanecer- en algunos de sus escritos.

(Pero para ello Umbral tenia que haber nacido de nuevo o cumplido siquiera su personal camino de Damasco; lo que ni en su ultimo libro conseguiria. Un epigono -afrancesado y renegado de la Falange literaria, Francisco Umbral: esa seria su mejor glosa.)

(1): "Le demon de la théorie. Littérature et sens commun" de Antoine Compagnon, La Couleur des Idées, 1998
(2): "Les journés de mai 68" de Francois Duprat, Nouvelles Editions Latine, 1968

"Fabula del f..." de Francisco Umbral (libros)

Permalink 31.08.09 @ 16:00:20. Archivado en Francisco Umbral y la memoria de la guerra civil, Libros


El libro de Umbral que aqui comento (1) va citado incompleto a posta en el titulo de la entrada porque asi se me ocurre, porque no me gusta el citarlo completo, aunque un prurito academico o universitario asi lo exija desde luego. Soy universitario, si, pero no tanto, por expresarlo en una formula de las que a Umbral tanto gustaba. La fabula umbraliana es un viaje por el laberinto de sus fantasmas y obsesiones mas intimas, quiere decir que se saca poco en limpio de tal enredo. Umbral fue a todas luces en su vida un hombre profundamente atormentado como lo reflejan sus escritos e incluso algunas de sus fotografias mas señeras y caracteristicas. Y los misterios de la vida -que él no llamaba asi de seguro- no dejarian de torturarle sin dejarle un minuto de respiro se diria. Por que lo que Umbral hace en esta fabula es teorizar (un poco) lo que llevaba de siempre vertiendo en sus libros y articulos, uno tras otro. Un caso atipico Umbral. En tantos y tantos aspectos y tambien en este por supuesto. En un comentario a "Los males sagrados" escribia acertadamente Ana Caballe en su biografia sobre el autor, que el mal sagrado del que hablaba Umbral no era otro que la sexualidad; en una version "sui generis", "marca Umbral", cabria apostillar, quiero decir, caracterizada sobre todo por un toque o acento del tipo incestuoso incuestionable. Los fantasmas y obsesiones en torno a su madre no dejan de hacer la ronda de las paginas de todos y cada uno de los libros de Francisco Umbral y en algunos se diria que se convierte en motivo de inspiracion y de comentario dominante, unico y (casi) exclusivo, obsesivo, como es el caso de todos los titulos pertencientes a lo que se da en llamar la novela de la infancia en el conjunto de su obra. El "mal original" es el incesto para Umbral y asi se le escapa como sin querer en las primeras paginas de esta fabula (2) Y la misma idea no deja de hacer sentir sus ecos por todas partes en ese tablero particular de la obra narrativa del autor; en "Las animas del purgatorio" por ejemplo no duda erigirse en portavoz de las posiciones mas extremas del celebre antropologo Claude Levy-Strauss en la materia.

Y todo el malditismo pues, toda la carga reivindicativa en el tema de erotismo y sexualidad, de una presencia tan sobresaliente en el conjunto de su obra y dispersa por todas partes entre sus titulos y entre sus paginas, hay que referirla en linea recta a mi juicio a ese tema o motivo espcifico y dominante. Todo se ve condenado en su nombre y todo se ve redimido y rehabilitado en su nombre tambien en las obra y en la mente de Francisco Umbral. Algo que se destaca aun mas si cabe en sus novelas guerracivilistas en la medida que la relacion madre/hijo -al contrario de lo que es la regla en su novela de la infancia y de la adolescencia- se situa en ellas un tanto fuera de contexto y sin embargo su ubicuidad no es menos relevante El hilo del relato en "la Leyenda del Cesar Visionario" se entrecruza con la corrrespondencia sentimental -por emplear un eufermismo a penas- del protagonista con su madre, y "el Fulgor de Africa", tal vez el mas claro y revelador de todos los titulos de Umbral en este punto, marca un poco ya la apoteosis de "la relacion", que osa ya mostrarse en publico sin tapujos: el triunfo del amor "maldito" en una ceremonia de "malditos" en las ultimas paginas de la novela; pero el malditismo principal se lo da la escena a la ceremonia, el amor "maldito" -la relacion madre/hijo- "stricto sensu" del protagonista. El miembro/phallus es inocente o digamos que sale inocentado en las ultimas paginas de la Fabula porque antes lo habia sido el mal original sin el cual -este sin aquel- es impensable (para Umbral) Porque lo que yace implicito en esta "fabula" que aqui comento tras la apologia tan descarnada (y desorbitada) del miembro/viril, lo es una reivindicacion mas o menos velada de la relacion incestuosa. Pero es cierto que en este libro de titulo escabroso de Umbral yo me esperaba no obstante mas lenguaje directo, procaz, sin tapujos y menos precauciones y circunloquios. Corrian malos tiempos sin duda para Umbral, en la fase terminal de su colaboracion con el diario el Pais; una decada antes, un decreto ley sobre libertad de expresion habia agravado ciertos temas objeto de censura de antiguo y cuatro años mas tarde daria a luz una nueva ley de prensa que Umbral veria dirigida especialmente contra él (3) Y lo que en forma narrativa podia mas o menos dejarse traslucir como en sus novelas, en un escrito de pretensiones teorizantes en cambio -o "moralizante" incluso si se me apura-, por muy fabuloso que se pretendiera, habia que andarse con tiento (de la censura)

Todos los grandes tabues de la moral van pasando en revista a lo largo de la paginasde esta "fabula" e inocentados, blanqueados y justificados todos ellos. Hasta la violacion incluso se ve legitimada. "Repuesta nocturna a una provocacion diurna" Umbral no va hasta la justificacion del crimen, eso es cierto, y su "fabula" me hace pensar un poco a la apologia del crimen (literaria) que brindo a sus oyentes el escritor y abogado frances Jacques Verges hace ya mucho en una conferencia que pronuncio en un anfiteatro universitario -lleno a reventar- al que yo tambien asisti, residiendo ya en Bruselas. Una pulsion no obstante de autojustificacion permanente subyace a todas luces en la obra umbraliana que compite se diria con otra -del tipo confesional- que pugna continuamente por salir a luz en su obra aunque no siempre lo consigue. Umbral empieza disculpandose de las cosas de las que se va a confesar en sus novelas, pero al final deja siempre al lector sumido en una mar de dudas, de lo que pretendia confesarle me refiero. Su fabula encierra tambien una apologia desenfrenada del desnudo corporal, algo que el catolicismo contemplo siempre con muchos mas distingos y considerandos de los que da entender Umbral en su postura tan confesadamente o explicitamente anti-cristiana y anti-catolica, en un plano "fabulador" o teorico por lo menos. Y el ejemplo al que alude -del cardenal Segura liandose a golpes de escoplo contra desnudos artisticos en su diocesis, años cincuenta- no pasa sin duda de lo anecdotico o de lo excepcional; de lo fuera de tono y de contexto, o de su tiempo si se prefiere. Un caso atipico Umbral, ya digo; un poco como lo fue el celebre marques de Sade que Umbral no deja de citar en el libro. Hijo (en cierto modo) de su epoca, Francisco Umbral, la España de los años cuarenta -de su adolescencia-, cuando las casas de lenocinio se veian mas toleradas que lo serian mas tarde, en la decada de los sesenta: respondiendo a presiones internacionales si hay que creeer al autor, y lo plausible del fenomeno al que apunta lo prueba la ley que se dicto en Francia en 1946 prohibiendo formalmente ese tipo de establecimientos acusados en el espiritu y mentalidad del nuevo poder politico en Francia surgido de la segunda guerra mundial, de "colaboracion (colectiva) con el ocupante".

El capitulo mas cargado de secreto umbraliano, por llamarlo asi lo sea tal vez el "del falo lumpen" cuando se piensa la importancia y el relieve que lo "lumpen" socialmente hablando adquiere en la biografia y en la obra de Francisco Umbral. Lo lumpen -explica Umbral con categorias marxistas o postmarxistas en su "fabula"- esta constituido por elementos de la clase obrera que se desentienden del conflicto (de la lucha de clases quiere decir) por falta de conciencia de clase o quizas, añade el autor de su propia cosecha, "por un exceso de lucidez." Y los compara a cierto genero de primates que se aislan del resto de su especie en las orillas de los rios y que acaban asegurando ellos solos la sobrevivencia de esta ultima. El halago no puede ser mayor, no se me diga, porque esta claro a quien se refiere Umbral con esos primates mas previsores en el fondo que el resto, con esos electrones libres que escapan a todas las reglas de la fisica atomica (y cuantica), y lo es naturalmente el mundo idealizado de los quinquis (y gitanos) del Pisuerga de su infancia y de su adolescencia con los que nunca romperia sus lazos afectivos y emocionales -o afectivamente y emocionalmente complices si se prefiere- a lo largo de su vida. Arquetipicos del falo/lumpen lo son en opinion de Umbral Don Juan y Casanova con lo que parece erigir el donjuanismo (picaresco) de nuestro Siglo de oro por un lado, y por el otro el libertinaje (ilustrado) del XVIII, de insignes antecesores en el plano del linaje espiritual del lumpen marginal, del microcosmos de minorias sociologicas marginales -quinquis y gitanos- al que alude en este capitulo de su fabula. En la serie de novelas guerra civilistas de Umbral se nota una teologia mas o menos criptica o disimulada, paralela a mi juicio a la filosofia o teologia de caracter moral y raiz anti-cultural (de contra/cultura) a la vez, profundamente subversiva que destila esta obra trangresora e irreverente (igual que otras suyas) y que por mas que no se manifestase nunca mas que de una forma latente no deja de maravillar a distancia que no le crease mas problemas con la censura franquista; y que explica harto desde luego las que le acabo creando tras la llegada de la democracia.

Y ahi puede que resida a mi juicio ese comunismo tan visceral, tan arraigado, tan epidermico en Francisco Umbral que tanto sorprendia e intrigaba a uno de sus principales detractores, Ricardo de la Cierva. Comunismo de compañero de viaje, cabria apostillar, que quedaria immortalizado en la instantanea aquella de su vida, un tanto chaplinesca, a la que alude alguna vez -con resentimiento- en sus obras memorialistas, cuando Carrillo "le dejo tirado en las rondas"; y fue en una manifestacion del PC durante la Transicion, -como lo cuenta en detalle en "Y Tierno Galvan subio a los cielos"- que transcurrio desde la glorieta madrileña de Legazpi hasta la de Anton Martin en la que los dirigentes comunistas a comenzar por el marques de Paracuellos se fueron excusando uno tras otro en el trayecto, hasta dejarle solo pronunciando el discurso de clausura (que debio ser de antologia) Algo que no les perdonaria (para variar en el, desde luego) Un hombre, un autor, en "el umbral" (de vertigo) de la marginalidad, de un mundo sin ley -y sin moral- (o con ley y con moral propias) de las grupos asociales, y propicio a todas las aventuras (a cual mas grotescas): esa seria una de las glosas que el maestro d'Ors -que Umbral tanto admiraba- no hubiera puesto pero ninguno en firmar por cuenta de aquel, de su obra y de su trayectoria.

(1): "Fabula del falo" de Francisco Umbral, Kairos, 1985
(2): Op. cit. p.
(3): Real decreto de Abril del 77 "sobre libertad de expresion", que agravaba las penas previstas en materia de injurias, calumnias, y pornografia. En Marzo del 89 veria una luz nueva ley de Prensa (anti-libelo) que Umbral tambien consideraria dirigida contra él.

La universidad francesa de Pau, en los Pirineos, una pista sospechosa sobre Umbral (¿por que me vetan?)

Permalink 20.08.09 @ 23:46:44. Archivado en Francisco Umbral y la memoria de la guerra civil, La Ley (funesta) de la Memoria historica

La Universidad francesa de Pau ("y de los paises del Adour") en los Pirineos -vertiente atlantica- no es una universidad como otra cualquiera desde luego para españoles. Aunque solo fuera porque acogio la sede del congreso dedicado a Umbral hace dos años y se apresta a acogerla de nuevo en su segunda edicion en octubre del presente año. Pau ya de entrada es una pequeña joya (pirenaica) Desde su balconada natural gigante en lo alto de la ciudad y dando vistas a la estacion decian que se extasiaba el escritor Lamartine que la comparaba por su encanto unico a Venecia. Una ciudad pequeña, provinciana, capital de departamento, de vieja tradicion y de enjundia y raigambre indiscutibles.

Como asi se palpa y se siente en el salon de actos del palacete que alberga a sus alcaldia, adornado de cuadros gigantes de dos figuras asociadas a la memoria de la ciudad, el rey Enrique IV (de Borbon) y el general Bernadotte -de los tiempos de Napoleon- que llegaria a ser rey de Suecia. Pau ademas tiene para españoles el encanto adicional que le da el que España, estando alli, se sienta ya muy cerca. Pero su vecindad con tierra española se ve asociada a otra cara o aspecto menos conocido de la ciudad, mucho menos alardeado desde luego, y me refiero a su protagonismo directo en efemerides indisociables de nuestra historia, de cuando la guerra civil española y de la inmediata posguerra. Y lo fue sobre todo cuando la invasion (en octubre del 44) del valle Aran, que tuvo su base de lanzamiento en Pau precisamente, a cargo del maquis comunista

En la universidad de Pau figuro tambien de profesor durante la decada de los setenta una figura todo menos trivial y lo fue Manuel Tuñon de Lara, figura emblematica de la historiografia de la guerra civil ligada al campo de los vencidos, que acabo sus dias tras la transicion enseñando en la universidad del pais vasco. La filiacion comunista de Tuñon de Lara que el nunca discutio esta fuera de duda, y las acusaciones que se le hicieron en aquellos años precisamente de estar ligado al KGB, todos los que aqui me leen las habran leido tambien como yo una vez u otra.

No impide que era buen escritor -de lo poco que lei de él- y debia ser politico mas habil aun a tenor de la red de apoyos y amistades y contactos e influencias que conseguiria tejer en torno suyo del lado de los que vencieron en el 36. Y pienso en particular en la amistad que le ligo a Camilo Jose Cela de quien llego a prologar la edicion francesa de una de sus novelas (San Camilo 1936) con nuestra guerra civil de telon de fondo. El nombre de Tuñon de Lara por extraño que parezca no aparece no obstante -yo diria que en absoluto- en la extensa obra de Francisco Umbral ni en particular en su serie de novelas guerracivilistas.

No impide que la vision historiografica que se ve plasmada en esas novelas suyas y en general en todo lo que Umbral escribio sobre la guerra civil lleve el sello inconfundible de la historiografia de los vencidos de la que la figura de Tuñon de Lara es sin duda la que sigue gozando de mayor predicamento. ¿Por que Pau, por que esta pequeña universidad francesa de provincias en haberse interesado la unica hasta ahora por la obra de Francisco Umbral hasta el punto de dedicarle un coloquio o una serie de ellos que me diga, a los que no parecen que consiguen atraer mas que a profesores universitarios y estudiantes de nacionalidad española como lo probo suprimera edicion en octubre del 2007? Una pregunta que para una gran mayoria se vera desprovista sin duda de la menor importancia pero que para los estudiosos de su obra puede verse revestida de pronto de un interes inusitado, como me habra sucedido a mi ahora.

Para nadie es un secreto que Umbral, de todas las figuras (importante sin duda ) de nuestra historia literaria contemporanea, sea tal vez la menos conocida fuera de nuestras fronteras. Por supuesto que Umbral, que tenia respuestas para todo, la tenia tambien para este fenomeno que iria "in crescendo", por lo cantoso o lo ruidoso sobre todo, me refiero, a medida que pasaban los años y sus exitos fulgurantes de ventas se sucedian en el ambito estricto de la peninsula. Segun él, su obra -por lo que le lei una vez- se debia ver catalogada junto a la de otros escritores de genio de nuestras literatura que no gozaron de la difusion universal de un Cervantes por ejemplo o incluso de un Lope de Vega.

Su modelo arquetipico lo era una vez mas Quevedo que es efectivamente muy poco conocido de puertas afuera (en comparacion por ejemplo con el autor del Quijote) y en menor grado de imprtancia los dos Ramones -como los evocaba Umbral a menudo- Valle Inclan y Gomez de la Serna, ilustres desconocidos tambien fuera de España (y de circulos de iniciados) Una escritura, una forma de escribir propia e intransferible y como tal intraducible, era lo que venia a asumir Francisco Umbral con sus argumentos, no poco alambicados en ese punto es cierto. Como quiera que sea el caso me parecio tan digno de abordaje que hasta le dedique un trabajo de investigacion en unos estudios de traduccion literaria que curse en Belgica hace unos años.

Y para ello escogi uno de los mas intraducibles en verdad de sus textos -la Leyenda del Cesar Visionario en algunos de sus parrafos- que no perdia lo mas minimo de su carcter lisible despues de traducido, como lo me confirmaron los correctores a los que someti mi traduccion, en lengua francesa. Acabe deduciendo pues que entre los factores que daban cuenta de lo "intraducible" de la obra de Umbral a otras lenguas figuraban en primera linea elementos extra-narrativos o extra-literarios pertenecientes algunos al terreno historico y ligados indisociablemente por cierto a nuestra historia española, y mas en concreto a la historia de la guerra civil y de la historiografia en vigor en la materia en otros paises punteros y emblematicos en extremo de la cultura occidental como lo son Francia o Inglaterra (o Belgica)

Y asi acabe llegando igualmente a la conclusion que la obra de Umbral sufre de antiguo en la practica de un boycot editorial indiscutible en esos paises -en la Fnac de Bruselas por ejemplo no se puede encontrar titulo suyo alguno desde hace mucho, y ni siquiera fue posible con ocasion de su fallecimiento- no por razones ligadas estrictamente a la traduccion (literaria), estoy seguro, sino por culpa de una memoria atipica sobre la guerra civil que es la que se ve plasmada en sus novelas y que de una manera u otra venian a infrigir los canones de lo politicamente correcto imperantes fuera de España en el tema de la historiografia sobre nuestra guerra civil, y de paso tambien en toda la literatura en otras lenguas -especialmente en frances- sobre la memoria historica (de nuestra guerra)

En crudo, la obra de Umbral se ve tildada de puertas afuera de incorrrecta politicament hablando. No impide que un caso tan insolito no deje de ofrecer todos los visos de una grave anomalia en el mundo editorial en lengua francesa, y explique con creces la tentivas de manipulacion (a titulo postumo sobre todo) de su obra y de su figura como las que a mi juicio encarnan las iniciativas emprendidas por la universidad de Pau, a las que aludo mas arriba. En el congreso de hace dos años al que acudi de incognito en cierto modo pero no menos invitado pude percibir la presencia de un nucleo reducido pero omnipresente de viejos hispanistas franceses con un largo historial de contactos y de viajes a eEpaña remontando a la inmediata posguerra (española) y cojeando (ideologicamente) de forma mas o menos visible todos ellos de la pierna izquierda, eso desde luego. Lo que no dejo de extrañarme por cierto. ¿Por que España de lugar de estudios para ellos en aquellos años, y por que ellos precisamente entre los invitados a aquel coloquio?

Asi las cosas hace una semanas se me significo el veto a mi participacion (activa) al proximo coloquio de Pau sobre Umbral para el que estaba invitado; lo que pense en principio dejar estar sin mas, tan futiles como me parecian los motivos que se alegaban de pretexto. Ocurre que acabo cayendo en mi campo de vision enteramente por causalidad una noticia digital sobre un congreso celebrado en octubre en el 2005 en Pau dedicado al maquis (comunista) de los cuarenta, con particpacion de un hijo de Lister entre otros...

Y de Christian Manso tambien, profesor oriundo, hijo de españoles -me figuro que exilados-, responsable del departamento de lenguas romanicas de dicha universidad -que patrocinaba el coloquio junto con "el Foro de la memoria" (recuperacionista)-, y organizador a su vez de los coloquios dedicados a Francisco Umbral precisamente. Quien se porto irreprochablemente conmigo durante mi estancia alli (al enemigo el honor por supuesto) El boycot del que me veria objeto se vio sustituido de imediato pues en mi atencion e interes por esa pista umbraliana que parece a todas luces simbolizar esta pequeña ciudad francesa de los Pirineos, en el terreno biografico: Francisco Umbral y el maquis de los cuarenta, un tema inexplorado en la practica y surcado no osbtante de espesos interrogantes.

Umbral nacido en Madrid, (en 1932), crecido en Valladolid, pasaba su vacaciones en Leon, tierra de maquis -el Norte sobre todo de la provincia- como bien lo sabe y lo recuerda Jose Luis Zapatero; y cuando se piensa en las lagunas biograficas que arrastra aun la figura de aquel, de sus años adolescentes sobre todo y el papel y el protagonismo a la vez de importantes sectores "de paisano" de la poblacion en la contrainsurgencia que acabaria dando cuenta del fenomeno, en Leon como en el resto de España, no cabe excluir que Umbral tuviese cuentas que rendir, por las vias por supuesto -tan proverbiales en él- del encubrimiento o del disimulo o de travestimiento (o chaqueteo) ideologico simplemente, de etapas o de actos o conductas de aquellos años de su vida asociados a aquel fenomeno.

¿Promotores inocentes los organizadores del coloquio de Pau -algunos de ellos por lo menos-, o mas bien explotadores interesados de secretos de la vida y de la trayectoria del autor que solo ellos detentan tal vez ( a titulo exclusivo); como nuestros otros vecinos los portugueses siguen detentando secretos de España y de los españoles; de estado incluso (y pienso en particular en el suceso de Estoril de 1956)? Y si no, ¿por que me vetan?

(Vivir para ver fantasmas mios)

(1): Jornadas sobre el maquis de la Universidad de Pau ("Maquis de France et d'Espagne"), 20-21 de octubre del 2005

"Las Ninfas" de Francisco Umbral (libros)

Permalink 17.08.09 @ 16:17:07. Archivado en Francisco Umbral y la memoria de la guerra civil, Libros

El titulo "Las Ninfas" le valio a Francisco Umbral el premio Nadal 1975. Uno de los grandes triunfos literarios de su vida; junto con el Cervantes y otros premios menores, que se verian obligados a codearse con sus dos grandes fracasos, la derrota de su candidatura de ingreso en la Academia, y el premio Planeta que nunca le dieron a pesar de que fuera una las plumas mas asiduas de aquella escuderia. Yo a Umbral dicho se de entrada lo leo o sigo leyendo un poco por obligacion o si se prefiere por un prurito de perfeccion, que no se diga que no me conozco o me he leido del todo su obra inconmesurable, y me refiero a sus libros solo por supuesto. ¿Con su muerte ceso el interes en mi, pues? No es exactamente eso, pero si es verdad que la tarea del critico o del estudioso de una figura literaria postuma se semeja (un poco) a veces la del entomologo o del especialista en disecaciones.

Y no es que yo haya desesperado de acabar encontrando la clave secreta que le confiera un valor peremne a su obra y a la evocacion de su figura, pero es cierto que la lectura o relectura de todos esos titulos ya mas o menos arrumbados al cuarto de los trastos viejos o perdidos en los puestos o kioskos de la Cuesta Moyano arrastran un poco el aroma inconfundible de lo enmohecido, ya en vias incluso de echarse a perder (para siempre) El valor de este titulo de Umbral -que figuraria junto con otros dos suyos, "Mortal y rosa" y "Leyenda del Cesar Visionario" entre las cien mejores obras del siglo XX que proclamo el diario el Mundo al alba del milenio-, bien por encima a mi juicio de su innegable valor literario, se lo dan las claves autobiograficas, ocultas, enterradas (o entoñadas como diria el autor) entre lineas del relato o del amasijo de historias mas o menos inconexas a un primer vistazo que lo componen. La Ninfas es una version (mas) de lo que se da en llamar en la obra de Umbral "la novela (vallisoletana) de su infancia y adolescencia" que tienen de matriz primera "Los Males sagrados" (1973) e incluye entre unos y otros una docena (larga) de titulos, obras narrativa o del genero memorialista.

Todas de vuelta sobre lo mismo; los rodeos de siempre en Umbral, para venir fatalmente a parar en los mismos enigmas, en los mismos secretos celosamente guardados, en sepulcros de siete llaves se diria entre tanto subterfugio, tanto circunloquio o disimulo. El sepulcro del cid (umbraliano) salto con gran estrepito desde luego al publicarse la biografia no autorizada -ya aqui tan a menudo evocada- con los datos reexhumados de su "curriculum" verdadero que Umbral siempre oculto celosamente, de sus origenes, de su nacimiento, y de sus primeros años e incluso de los inicios de su carrera literaria. Todo no se veria revelado no obstante y el seguir descifrando secretos y enigmas sea tal vez -antes y despues de la muerte del autor- el cometido mas indeludibles entre todas las tareas pendientes que ofrece a criticos y a estudiosos la obra umbraliana.

Y las Ninfas no deja de ofrecerlas desde luego en sus episodios mas logrados y a la vez mas enigmaticos e incomprensibles. Porque lo que destapa mas si cabe el enigma que encierran no lo es tanto lo insolito rayano en lo inverosimil -a fuer de disparatado a veces- de la historia contenida en el relato, sino precisamente los visos mas que abundantes de memorialismo veridico que ofrecen a la lectura mas atenta; de la clave autobiografica oculta e indefensa que encierran en resumidas cuentas. Por el hilo se saca el ovillo, lo conocido por lo oculto y viceversa, quiero decir que lo que no se conoce de la vida, de la infancia y de la adolescencia (y primera) juventud de Francisco Umbral se acabe fatalmente viendo al descubierto a partir de los datos ya descubiertos, y entre ellos de una importancia insoslayable por lo descomunal lo sea sin duda la circunstancia de su infancia sin escolarizar a partir de los once años, que Ana Caballe acerto a dejar bien sentado y verificado en su autobiografia. Con lo cual casi todo se explica, es verdad, y sin lo cual todo o casi todo sigue en la penumbra. Y sobre todo los episodios mas enigmaticos, y a la vez mas logrados de su obras mas celebres.

Como por ejemplo "Las ninfas", y como por ejemplo uno de sus episodios, el de la tanda de ejercicios espirituales para ciegos a la que el protagonista (trasunto autobiografico del autor) se ve mas o menos forzado a asisitir. ¿Pura ficcion, boton de muestra genial de surrealismo en el autor? Memoria ocular (mas o menos) involuntaria diria yo mas bien. Porque para el niño/de/derechas sin escolarizar que era Francisco Umbral y la anomalia que aquello suponia sin lugar a dudas en aquel miniuniverso semi/cerrado de su infancia de su medio familiar y su entorno urbano, del vencindario de su barrio vallisoletano en aquellos años de la España de Franco de la posguerra (immediata), el episodio no deja de ilustrarnos de un escenario mas que verosimil de via de escape o de subterfugio -que respondia a su vez a un reflejo condicionado del cuerpo social- con vistas a llenar como fuera la existencia de aquel niño sin escolarizar y al que tampoco cabe aplicar retrospectivamente la problematica (bien actual) del trabajo infantil, a pesar de que acabase entrando a trabajar de botones en un banco a la edad temprana de trece (o catorce) años.

Las congregaciones mariana, sus lugares de renunion -cine infantil, salas de juegos y demas- eran pues una de las muchas antenas de las que disponia la iglesia/institucion omnipresente en la España de los cuarenta y en Valladolid, capital del alzamiento tal vez mas que en otros sitios; en las que tarde o temprano debia verse envuelto el verso suelto que era aquel niño, hijo de nadie, sin madre reconocida -por que la autentica se hacia pasar por su tia-, y sin escuela, y sin nada que hacer (casi) todo el dia. Rebotado de los rebotados, electron libre, el niño Umbral. Como si fuera un ciego (para aquellos padres jesuitas) en resumidas cuentas. Una anomalia siempre rayana en el escandalo ademas. Porque a lo anomalo de ciertos datos biograficos y genealogicos en la vida de Francisco Umbral cabe añadir ese perfume de escandalo indefectiblemente indisociable no solo de su obra escrita sino tambien de su trayectoria biografica desde muy joven. "Escandalo provinciano" llama Ana Caballé al incidente -aun por esclarecer del todo- en el que Umbral se veria envuelto en Leon donde trabaja de locutor radiofonico con las responsables locales de la Seccion Femenina que sellaria su destino decidiendole a irse definitivamente a Madrid, a principios de los sesenta.

Una huida (hacia adelante) a todas luces que bien pudo verse visto prefigurada -como el mismo autor lo da entender tan a menudo en sus escritos memorialistas- en otra huida anterior, de su villa natal, Valladolid. En la biografia no autorizada se puede leer que Umbral se traslado a Leon gracias al empleo que le consiguio alli (en la Voz de Leon) uno de sus primos que habia conseguido hacia poco un puesto de responsabilidad en aquella emisora, no impide que Umbral dejo siempre bien claro despues que nunca se volveria a Valladolid ni atado, y que su huida a Madrid pueda ser pues vista como una huida o un dar la espalda definitvamente no tanto a Leon, como a Valladolid, la ciudad de su infancia y de su adolescencia. Como lo deja insinuar el mismo ademas en "La forja de un ladron" o en "Pio XII, la escolta mora y un general sin un ojo" entre sus novelas "vallisoletanas" ¿Fue la muerte de su madre lo que le conmino a la huida comp pudiera parecer a primera vista? El paso de un lapso considerable de tiempo -no menos de tres años entre medias- hacen desde luego dudarlo.

Con lo que la hipotesis del escandalo (provinciano) viene a emerger, se quiera o no se quiera. Con la ventaja ademas que le da el bastarse y sobrarse a esclarecer otro de los pasajes mas enigmaticos (y mas logrados) de la novela y me refiero a la entrada en religion a la fuerza -y en un perfume de escandalo- de una de las chicas jovenes del barrio, porque asi lo acaban decidiendo las personas influyentes del lugar, sus fuerzas vivas. Cristo-Tedorito, el novio de la chica que obligan a meterse monja, ¿doble (solo) del protagonista o trasunto aubobiografico del autor mas bien, habida cuenta de la tecnica (literaria) de desdoblamiento omnipresente en la obra de Umbral, como si respondiera a una necesidad o fatalidad psicologica?

Porque el episodio no puede ser mas enigmatico desde luego y se diria que la clave de explicacion que el autor intenta en ciertos parrafos evocando (comparativamente) el mundo -contiguo o colindante a su propio barrio- de los gitanos no hiciese mas que ahondar el enigma (2) ¿Un escandalo pues, uno mas en los que se veria envuelto Umbral, joven/adolescente que acabarian forzandole a la huida de su ciudad natal? Contribuiria a explicar desde luego como quiera que sea ese anticlericalismo resentido, rencoroso, tenaz e irreconciliable en el autor, ese ajuste de cuentas con la institucion que se diria que no acabo nunca de consumar, ni en su ultimo libro siquiera. Escandaloso (en vida) Umbral, y escandalo aun mayor el de su guerracivilismo irreconciliable.

(1):"La Ninfas" de Francisco Umbral, Destino, 1976
(2): Ob.cit. pp. 211, 224

"El Giocondo" de Francisco Umbral (Libros)

Permalink 14.08.09 @ 14:04:37. Archivado en Francisco Umbral y la memoria de la guerra civil, Libros


"El Giocondo" (1) es una novela de Francisco Umbral bastante trivial en apariencia, una mas de las muchas que escribio se diria. Y tal vez no deje de ser verdad pero tampoco es mentira que se vea cargada de significacion y de valor testimonial y sociologico tanto desde un punto de vista historico o biografico como tambien en un analisis de critica literaria. El Giocondo vio la luz en el año temprano de 1970 (en el mes de octubre) y se puede decir que era un libro pasado por la censura estricta y severa de entonces. El censor lo fue precisamente Antonio Iglesia Laguna, amigo de Umbral -quien tras la muerte (por suicidio) de su amigo le atacaria innoblemente- que se mostro particularmente tolerante y benevolo con el libro como lo prueba el texto del informe que redacto por su cuenta reexhumado literalmente en algunos de sus parrafos por Ana Caballe en su biografia aqui ya a menudo evocada (2) El Giocondo se ve incluido por algunos en el paquete de obras "negras" de Umbral pero a mi sinceramente me parece menos negra y mas rosa que otras verdaderamente negras de entre las suyas como lo son "Balada de gamberros", "Travesia de Madrid" -que ya comente aqui- y en particular "Madrid 650" la novela mas "negra" de Umbral y tal vez la mas lograda de todas las suyas (a pesar de lo disparatado del desenlace que ve al heroe "quinqui" deshaciendose de sus victimas en un pozo de cal viva adyacente al barrio de chabolas -de la periferia Este madrileña- del que era el jefe; y tal vez precisamente por ello)

Porque se diria que en este titulo que aqui estoy comentando "El Giocondo" Umbral opera una inflexion neta por no decir un repliegue estrategico en relacion con su novela anterior, "Travesia de Madrid" precisamente, que le habia valido un fracaso en el premio Alfaguara de literatura 1965 -del que solo quedaria finalista- y la depresion subsiguiente que le mantuvo durante algun tiempo prostrado. Travesia de Madrid es mas "negra" todavia -o menos "rosa"- que "El Giocondo" porque en aquella juega un papel determinante "lo quinqui" que brilla (casi) por su ausencia en esta ultima. El escenario proclive no falta desde luego -de las lonjas del pescado de la puerta de Toledo-, pero se diria que Umbral tras asomarse a los lugares favoritos (como pozos encantados) de su mundo interior, intimamente asociados de la memoria/de/prestado de su infancia sin escolarizar vallisoletana, no se atreve esta vez a un enfoque de denuncia social sin tapujos tras el fracaso de su novela anterior y acabe optando por una intriga sensacionalista que le granjearia un exito editorial considerable, pero que habra dejado poca huella sino es por el impacto que produjo en el mundillo de la noche madrileña de la España de entonces (años finales del franquismo tardio) El Giocondo -por lo que cuenta Ana Caballe y por lo que dejaba presagiar el informe de la censura- cosecho un exito editorial tan grande a costa precisamente de los miembros mas destacados de ese mundillo en el que su autor estaba immerso. Sin dudar por cierto en sacarlos (literalmente) en los papeles, cubiertos del palido disfraz que les daba sus nombres ficticios.

Y con esta obra se puede decir que Umbral comienza la lista de sus grandes provocaciones, en una ilustracion primera de la "utilizacion de la literatura a fines personales" (y carreristas) que adoptaria de norma de conducta como lo señala (y denuncia) Ana Caballé en su biografia. "La metafora en la nuca" lo llamaria él mismo en una alguna ocasion en una formula harto expresiva. Y a partir de ahi se puede decir que se seguiria una lista considerable de afrentosas provocaciones, inseperables de algunos de su titulos mas celebres. Entre ellos cabe incluir la serie completa de sus novelas guerracivilistas y en especial las de mayor impacto sociologico y exito editorial de todas ellas, y me refiero en particular a "la Leyenda del cesar visionario". La Leyenda es un torpedo en la linea baja de flotacion de la Academia de la lengua, y en particular contra su director de entonces Pedro Lain Entralgo que segun Umbral le habia vetado su ingreso. El Gicondo por su parte lo es en contra de sus compañeros de bohemia (por llamarlo asi) en la noche madrileña aquellos años. Todos ellos salen en cueros a lo que parece de las paginas de la novela. Salvedad hecha de la propia esposa del autor que como lo señala sagaz Ana Caballe no dejaba de acompañarle inseparable en esas travesias nocturnas. Un personaje ademas acierta a salir (mas o menos) idemne entre tanto escarnio y medicencia, tanta derrision y tanto sarcasmo y lo es el de Ramiro, en el que algunos no habran dudado en reconocer ciertos trazos distintivos del periodista Raul del Pozo, que reemplazaria a Umbral en su columna del diaro el Mundo tras su muerte.

Raul del Pozo, como Miguel Delibes, como el propio director del Mundo Pedro Jota, se habran visto fatalmente convertidos -lo quieran o no- en albaceas de no pocos secretos de Umbral, de su vida y, de su trayectoria. Y tambien de su personalidad, de sus trazos psicologicos mas intimos. Con los que tal vez algun dia llegue a poder verse disecado de una forma acabada y completa ese perfil tan sobresaliente (por llamarlo asi) en la semblanza biografica de Umbral, y me refiero a sus dotes de provocador (nato) Personaje de novela negra desde luego Francisco Umbral en la imagen que nos habra dejado para la posteridad a muchos. En la obra de James Ellroy, figura cumbra de la novela negra americana en los dias que corren, los personajes de perfil mas acusado -de policias como de ladrones- ofrecen todos ese trazo distintivo, de grandes provocadores. El Giocondo fue desde luego una gran provocacion editorial y literaria de Francisco Umbral, que por lo visto era de los pocos en poder permitirselo entonces, en aquellos tiempos de franquismo y de censura, y en un tema tabu como lo seguia siendo el de la homosexualidad a pesar del concilio. El libro se veria dedicado a "sus amigos Miguel y Damaso". Damaso Santos y Miguel Fernandez Braso. No eran unos cualquiera entonces, sino dos figuras del mayor destaque del mundillo cultural y literario de la España de finales de los sesenta y principios de los setenta desde las paginas culturales del diario "Pueblo", como habre tenido ocasion de comprobarlo por mi mismo ojeando el diario Pueblo de aquellos años en las excursiones de hemeroteca de mis mas recientes estancias madrileñas.

Y Damaso Santos en un libro de memorias da a entender que Umbral tenia una especie de carta blanca o de patente de corso con la censura. El nombre de Umbral no aparecia en las paginas de Pueblo, no lo vi en mis incursiones es cierto, -aunque acabare por encontrarlo-, pero es obvio que gravitaba en la orbita de aquellos. Curioso y significativo tambien que Damaso Santos aluda de "vocero de Umbral" a Miguel Fernandez Braso. ¿Que queria decir con ello? No, obviamente, que Umbral fuera el superior jerarquico del otro (...) El Giocondo es uno de sus titulos mas triviales, pero tal vez sea el mas revelador de todos ellos. El que de la clave en cualquier modo de los inicios de su carrera fulgurante a partir de entonces. De lo que cabe llamar la tecnica umbraliana del despegue o si se prefiere del chaquetazo (a tiempo, y en su momento) Porque visto con la perspectiva que da la trayectoria del personaje cabe conjeturar que con el Gicondo Umbral en aquellos años finales -cargados de presagios y de malos augurios- del franquismo (tardio) estaba preparando ya el gran salto (acrobatico), -el gran desenganche en claro y crudo de su pasado franquista (tambienfranco/falangista)- que consumaria con los incios de la transicion tal y como se veria plasmado en su obra "La noche que llegue al cafe Gijon" en donde el chaquetazo -restallante, clamoroso- se ve ya rodeado de nombres y apellidos, de personajes de carne y hueso; abandonando el terreno de la ficcion que habia seguido en el Giocondo para pasar a utilizar el relato memorialista (mas o menos) veridico.

(Del que fue su padrino literario y gran amigo, Jose Garcia Nieto por ejemplo, no dudaria en escribir en esa obra -como lo recoge Ana Caballé en su biografia- "que llevaba pegado algo de todas esas oficinas que frecuentaba durante el dia" ¡Cuando habia sido su superior jerarquico durante mas de trece años en el Instituto de Cultura Hispanica!)

(1): "El Giocondo" de Francisco Umbral, Planeta, 1970
(2): "Francisco Umbral. El frio de una vida" de Ana Caballe, Espasa, 2004

"Mis paraisos artificiales" de Francisco Umbral (Libros)

Permalink 11.08.09 @ 14:43:39. Archivado en Francisco Umbral y la memoria de la guerra civil, Libros

"Villa por villa en el mundo,
cuando los años felices
brotaban de mis raices:
tu, Valladolid profundo"

(Jorge Guillen)

Subiendo y bajando en mi ultima visita a Madrid por la cuesta de Moyano en domingo fui a dar con uno de los libros sustanciales de Francisco Umbral, si se puede hablar asi en una tentativa legitima de separar el grano de la paja de su produccion propiamente incalculable. De los pocos titulos suyos petenecientes a esa categoria que aun me quedaban por leer. "Mis paraisos artificales" (1) es un titulo que publico Umbral en 1976 un año que se saldaria para él como lo lei en la biografia que le dedico Ana Caballé, con once titulos publicados. Era una epoca dificil para Umbral, su niño, hijo unico, de cinco años, habia muerto de leucemia tras una cruel convalescencia de mas de dos años en julio del 74, y el titulo, aun que se trate de una recopilacion de escritos sueltos -articulos de periodico inclusive algunos- se resiente todo él de un clima de melancolia que da mas fuerza sin duda al lirismo de sus paginas, pero siempre dentro de la misma tonica "ambiental" de la que Umbral no se apartaria nunca o casi nunca. Tal vez por eso que el tema dominante se lo ofrezca un motivo filosofico particularmente melancolico que les servira tal vez de contrapunto (otoñal) a los lectores de estas entradas de la calima y torrideces del mes de Agosto (en España) Y me refiero al tiempo que pasa.

El tiempo que pasa (y que huye), el tiempo perdido y reconstruido cuenta con un gran maestro en la historia de la literatura contemporanea y me refiero -todos aqui ya lo han adivinado- al frances Marcel Proust. Me he estado poniendo un poco ultimamente a la hora de Proust para poder sintonizar todavia un pco mas con el ambiente intelectual que impregna gran parte de la obra de Francisco Umbral, admirador convicto y confeso del escritor frances y de su obra. Y en esas estaba cuando cayo en mis manos un bello libro de grabados y fotografias sobre la epoca que Marcel Proust evoca en su obra cumbre "En busca del tiempo perdido". El tiempo de la infancia y la adolescencia de Proust, recreadas en su obra celebre -algo que no se subraya casi nunca- no es mas que la "belle epoque", esos años fugaces de justo antes de la primera guerra mundial de los que los franceses y la mayor parte de los europeos en general guardan un recuerdo radiante, de cuando todo parecia posible, cuando el ser humano se iba a comer el mundo en un arranque colectivo de ansias titanescas que tuvo su emblema y floron mas preciado en el "Titanic" justo antes de su naufragio (en 1912) Los españoles no llegarian a participar (del todo) de aquel clima de euforia general porque estaban demasiado absorbidos por su propio drama interior, drama racial o social o como llamarsele quiera (segun los gustos y las sensibilidades)

La Semana Tragica, el Barranco del Lobo, estaban todavia demasiado cerca para españoles, y el horno no estaba para bollos. Nuestra "belle epoque" pues, vendria solo con unos años de retraso (como siempre) con la guerra mundial y la immediata posguerra. Y duraria muy poco, porque con el desastre de Annual se acabo la fiesta. Pero el conflicto europeo no dejaria de marcar un antes y un despues -de formas de vida, de mentalidades- por mas que los españoles no llegasemos plenamente a captarlo, si se exceptuan algunos espiritus avizor como lo fue sin duda Ortega, y como lo fue sin duda tambien -por que silenciarlo siempre- el maestro D'Ors, siempre al tanto uno y otro de lo que se cocia (intelectualmente) del otro lado de los Pirineos desde antes de la gran Guerra. Decia el Profesor Plinio, presidente y fundador de las TFP (en el Brasil) en uno de esos dichos que recogian y glosaban y difundian fervorosos y sigilosos sus discipulos (socios y miltantes) -como si fuera un hadit del profeta-, que con la Primera Guerra Mundial se habia hundido todo un mundo del que no quedaria huella o noticia a penas a las generaciones venideras. Y ojeando ese libro sobre "el mundo de Proust" que evoque mas arriba es lo que se siente desde luego.

Un mundo (parisino, frances sobre todas las cosas) de parques multicolores, de coches de caballos, de atuendos femeninos, de balcones y "belvederes", de bandas de musica y sobre todo de salones y de playas balnearios. El salon es un producto tipico de la "culture et civilization" francesas. Los sigue habiendo -y en los años que permaneci con la fraternidad de monseñor Lefebvre supe de muchos, a decir verdad no oia hablar casi de otra cosa- y no se si llegue incluso a participar en alguno, lo que no es de extrañar (o de chocar) dado que Econe estaba de moda en Francia entonces-; pero su "belle epoque" lo fue sin duda la que evoca Marcel Proust en sus escritos. Y las fotos de epoca que estuve ojeando el otro dia nos descubren desde luego un universo interior de gran lujo y suntuosidad -casi de serrallos de gran visir-, un poco orientalizados, es cierto, en la moda francesa de entonces sin niguna duda. Un microcosmos que el genial escritor frances guardaria en hibernacion en su cerebro y acertaria a reproducir tras la guerra, o a salvar o "recuperar", como se quiera.

Memoria olvidada, memoria recuperada, el gran tema (de actualidad) subyacente en este titulo "esencial" de Francisco Umbral tras las huellas de su maestro Marcel Proust. Proust es el gran teorico e inventor (o descubridor) de la memoria involuntaria (como la llama él mismo) Una facultad eminentemente estetica, fuente de la imaginacion/poetica que Proust identificaba con el organo nasal, y con el olfato. Como lo ilustra el episodio de la magdalena en uno de los pasjes mas celebres de su obra. La memoria/involuntaria es motivo central y a la vez pretexto y alibi en Francisco Umbral como ya creo haberlo indicado aqui y haberlo probado (fehacientemente) ademas en otros sitios. Una memoria visual, ocular, particularmente aguda y desarrollada en un niño precoz como él lo fue, de un periodo de cronologia historica los años de la guerra civil, y de una ciudad y un barrio, el suyo propio, de la plaza San Miguel en Valladolid. Yo estuve en Valladolid, y en la plaza de San Miguel (faltaria) hace unas semanas tan solo como aqui ya saben. Y el paraiso perdido que evoca Umbral en esta obra es todaiv reconocible paseandose por aquella plazoleta hoy practicamente desparecida.

Un barrio centrico de aquella Valladolid mitica, capital del Alzamiento, aquella plazoleta de la infancia de Francisco Umbral -"cuchillo de viento Norte" (2)-, barrida sobre todo por los vientos de la guerra. La memoria ocular de Umbral se ve literariamente lograda (a ratos) en su obra e historicamente es tambien verificable, lo que da idea del formidable desafio -literario y testimonial a la vez- que representan el conjunto de su obra y en particular su serie de novelas guerracivilistas. Y fue lo que hice, recoger el guante mientras me paseaba por las calles plazas y plazoletas de la ciudad mitica, del "Valladolid profundo" que canto un paisano suyo. Valladolid de antes de la guerra de Jorge Guillen, Valladolid de la guerra y la immediata posguerra de Francisco Umbral y Miguel Delibes: ciudad (heroica) -"Fachadolid"-, de memoria reñida y disputada, como la de Jose Antonio Primo de Rivera.

(1): "Mis paraisos artificiales" de Francisco Umbral, Libreria Editorial Argos, 1976
(2): Ob. cit. p. 162

Una ciudad, y un estilo, "Fachadolid"

Permalink 23.07.09 @ 13:35:44. Archivado en Francisco Umbral y la memoria de la guerra civil, Arte, Cultura y Literatura


No conocia Valladolid ya lo tengo aqui declarado. Estuve una vez (de niño) de paso y se me quedaron a penas grabadas imagenes o clises de lo mas triviales de una ciudad como otra cualquiera de la geografia y suelo de la Peninsula: Valladolid ayer miercoles en cambio, dia veraniego, ventoso y caluroso a la vez -aunque sin el bochornazo de Madrid, de seguro a las mismas horas- ofrecia al visitante curioso y amigo el aspecto pulcro, bien cuidado, exquisitamente restaurado en sus momumentos antiguos y edificios publicos -sin dejar pasar ni el mas minimo detalle- de una capital espñola (de provincias) que no es -igual que Almeria o Malaga tampoco, de visita alli hace unos dias- una ciudad a penas como las otras. Valladolid se me ocurre asi de pronto es "la otra cara" de Madrid, la otra capital de España (en reserva) mejor; como lo seria en los tiempos del Imperio, y como lo fue en el 36. Con su estilo propio -español a la vez que europeo-, y su inimitable personalidad: Valladolid, o el estilo de una ciudad.

Y si hay algo todo menos trivial ni tampoco explicable por simples criterios de "marketing" o por meras razones de politica turistica o de orden financiero lo sea quizas el protagonismo europeo que habra cobrado la vieja ciudad castellana en los ultimos años, de lo que habre sido yo testigo de cerca desde Bruselas y en particular desde su nuevo aeropuerto Bruselas/Sur -de Charleroi- emporio en ascenso de la aviacion civil y en particular de las compañias (en la mente de todos) punteras en materia de vuelos baratos (low-cost) Desde Valladolid, Europa en esta nueva era se siente sin duda mucho mas cerca (que nunca) y el espejo de su rio ancho (y no un simple riachuelo), el Pisuerga, devuelve hoy sin duda tambien a sus habitantes la imagen de una ciudad mas europea (a la manera española) Valladolid es agua, es verdor -o un "frondor" ocmo llamo Francisco Umbtral a su Campo Grande-, y es tambien viento de golpe (como ayer -en una terraza del paseo Zorrilla- bien nos lo mostro) y tambien es marmol y piedra (caliza) por cierto. Pero no se deja anegar o sepultar por iglesias, palacios y otro monumentos como muchas otras ciudades antiguas sino que se diria que habra acertado a mantenerlos a raya en un raro y dificil equilibrio entre historia y modernidad, entre comercio e industria, y cultura y arte y cine (y music-hall) Entre vida y literatura...

Y entre lo uno y lo otro como por una cuerda de trapecista discurrio mi visita de ayer, y ademas en buena compañia; por las trazas y rastros de la memoria historica, que supo sabiamente ultilizar y explotar en sus novelas y relatos -sobre la guerra civil en particular-el escritor vallisoletano -por arraigo propio y familiar- Francisco Umbral. El itinerario umbraliano que procure seguir con los que me acompañaban -en la medida que los limites de horario asi nos lo permitieron- se cruzaba y entrecruzaba demasiadas veces es verdad con otro (mucho) mas accesible al gran publico, de interes mas publico y general, literario, historico, e ideologico ademas, de altos lugares de la Memoria de la ciudad, de cuando la guerra civil de 1936. El Valladolid de la infancia de Francisco Umbral -nacido en 1932 y no en 1935, como bien lo reexhumaria Ana Caballé- de la vieja Plaza de San Miguel, lugar donde crecio (y sin el menor recuerdo placa o lapida cualquiera hoy del escritor) de las viejas iglesias y lugares monumentales de San Miguel, de San Gregorio de San Benito y de San Agustin, de la plaza Mayor y sus viejos cafes cantantes supervivientes aun en el recuerdo entre soportales; entre el Pisuerga (de derechas) y el Esgueva hoy cubierto (rio de izquierdas), en un escenario historico y literario insoslayable a la vez en el que gravita de cerca la memoria de la guerra civil (en la retaguardia) y tambien de los inicios del Alzamiento del 36, en torno al teatro Calderon, a la Plaza Mayor, a sus calles y callejuelas colindantes y en particular en una de sus pequeñas y reconditas plazoletas. Plaza de Cantarranas en lo mas hondo, en lo mas recondito y esondido en la Memoria: donde estuvo "el Cantabrico" -omnipresente en las novelas guerracivilistas y memorialistas de Francisco Umbral-, bar de moda en el 36 y esquela siempre viva de la Falange heroica en la ciudad.

Valladolid, "capital del Alzamiento", como la llamo en sesion solemne y plenaria su consistorio municipal al terminar la guerra civil: telon de fondo -y convidado de piedra a la vez- en una de las obras mas provocadoras de Francisco Umbral ("Capital del dolor") sobre la guerra civil del 36. Y en una reedicion reciente de poemas -ineditos muchos de ellos- de Francisco Umbral al que ya habre aludido en anterior entrada el critico literario del "Pais" aludia como en guisa de disculpa o de absolucion a la memoria "inventada" de Francisco Umbral, en las huellas como lo veia sin duda del que fue su gran maestro de estilo, el frances Marcel Proust. Umbral "inventa" es verdad, pero de una manera pueril y artificiosa a mi juicio; a la manera de como "inventan" los niños que son (aun) incapaces de decir o de contar lisa y llanamente la verdad. Un dialogo de sordos una polemica sin fin y un debate de criticos y de eruditos que la obra de Umbral -sus novelas guerracivilistas en particlar- no habra dejado de alimentar.

Madrileño "honoris causa" asi se vio recordado y celebrado a su muerte el "vallisoleltano" Francisco Umbral. Y lo que me parecio siempre una muestra de calificativo pretencioso, de pega (o como dando el pego), de falso y de postizo en aquél, no me lo parece hoy ya tanto -lo confieso- tras mi vista de ayer a Valladolid. Porque si la capital castellana es la otra capital o la copia (fiel) de Madrid, los vallisoletanos -se me ocurrio ayer de pronto hablando o cruzandome con ellos al pasar- no dejan de ser madrileños "honoris causa" todos ellos, y no solo Francisco Umbral (que de una manera u otra renegaria de la ciudad) Sin duda desde hace siglos; pero sobre todo desde la guerra civil

(Valladolid, capital del Alzamiento del 36 y ciudad heroica. "Fachadolid")

Fundacion Umbral : las cartas sobre la mesa

Permalink 23.06.09 @ 22:06:42. Archivado en Francisco Umbral y la memoria de la guerra civil


La Fundacion Francisco Umbral acaba de zarpar tras pasar bajo las aguas bautismales de personalidades de las letras, de la prensa y de la politica vallisoletana. Con los auspicios de su viuda, presente en el acto de fundacion. Buen viaje -"vaart wel"- como dicen los flamencos. Curioso y significativo entre tanto que el gran padrino intelectual de la iniciativa -dedicada a un autor español hasta la medula (o hasta la cachas) si los haya- lo sea un portugues, Jose Saramago. Y me viene a la mente el comentario que me hizo una vez un profesor de español aqui en Belgica que venia a decir que Umbral tenia mas de leones -o de astur/leones o galaico/astur/leones, de la España del Noroeste en suma- que de castellano propiamente hablando, en su leguaje queria decir sin duda, y en sus raices linguisticas. Jose Saramago disfruta tambien de unas credenciales de "rojo", de izquierdista -analogas a las de Umbral (ultima epoca)- que tal vez escondan (no menos cuidadosamente tambien) un pasado mas menos remoto y no menos opaco y falto de transparencia que el del escritor vallisoletano (primera y segunda epoca)

Nunca lei nada del escritor portugues -de sus libros y novelas me refiero- pero lo que si puedo asegurar en cambio es que los tres años y medio que pase en la carcel alli me sirvieron de balcon provilegiado -atraves de la prensa por supuesto- de la actualidad mas candente del pais vecino, de "nuestros hermanos" (sic) como ellos mismos dicen, en castellano (...) -no sin cierto deje de irrision cada vez que se refieren, por el motivo que sea, a los españoles- en todos los planos, politico por cierto, y a la vez cultural o literario, que si hay algo que me quedo bien claro y grabado en la mente de aquellos años (dificiles) fue la significacion o la etiqueta o la connotacion mas o menos vaga e imprecisa de signo ideologico que se atribuia a cada uno de los nombre propios que circulaban en mis revistas de prensa (en portugues) alla dentro, en los ambitos politico y literario sobre todo, y tambien del historial de cada cual en relacion con el Estado Nuovo, el quien era quien y de que lado habia estado (cada uno) de la barrera hasta el "24 de Abril", lo que a nadie en el Portugal mas recondito escapaba sin duda, como a nadie escapo en los pueblos de España -de padres a hijos- de que lado estuvo cada cual cuando la guerra civil española. En su "curriculum" figura que se afilio al partido comunista portugues antes del 25 de Abril y si él lo dice sera verdad, pero tambien es verdad que no dejo de trabajar de periodista en la prensa legal -en funciones de gran destaque incluso- justo hasta el estallido de la revolucion de los claveles.

En sus declaraciones en el acto de presentacion de la fundacion, Saramago evoco su asistencia a un curso que organizo el propio Umbral titulado "los rojos" en la decada de los setenta. Credenciales pues de sobra las del escritor portugues, comunistas iba a decir, "umbralianas" mas bien que me diga. Umbral que empezo de falangista, de flecha mas que seguro, haciendo sus pinitos poeticos y periodisticos en las revistas del SEU y en las fuegos de campamento, para acabar (sin la menor duda) jugando un papel de gran protagonismo a la vera de Juan Aparicio en la grave crisis interna del regimen de 1956/57 -como lo pruebo y demuestro en mi trabajo aun inedito (1)-, cuando estaba del "otro lado", del lado distinto quiero decir de aquel en que se le veria mas tarde, tras la muerte de Franco, acabaria pues como digo mas rojo que los rojos, causando la sorpresa y el estupor de algunos de sus contrincantes dialecticos como Ricardo de la Cierva que no alcanzaba a comprender de donde le venia al autor de "Mortal y rosa" (entre otros de sus titulos) un rojerio tan profundo, tan visceral, tan intestino (y tan corrosivo) "Mas comunista que los comunistas" (De la Cierva)

Para mi desde luego esta claro -y espero dejarselo claro a los lectores de mi trabajo cuando vea la luz (1)- de donde le venia a Umbral ese rojerio tan misterioso y tan desconcertante (para neofitos), tan "sui generis" y a la vez no menos rojo. Lo destaparia de forma tardia pero es cierto que le acompañaba desde lejos, desde sus años mozos, de sus años sin escolarizar en Valladolid (aun de niño) Y saldria a luz -como acerto a probarlo de forma fehaciente Ana Caballe en su biografia- solo tras la muerte del Caudillo. El poso de resentimiento (personal y a la vez ideoologico), ese lo arrastraba de antiguo y sus primeros titulos asi lo reflejan, hasta el punto que esta por hacer aun el libro que recoja la historia de las metamorfosis (o travestimientos) ideologicos de Francisco Umbral a traves de las diferentes etapas de su carrera y de su trayectoria. Ilustraria -y descifraria- al maximo como quiera que sea el conjunto de su obra, por mas que lo destapase a él personalmente aun mas todavia...Aunque llegados a ese punto -y despues de madura reflexion y de un bucear incansable (años ya) a traves de su obra- no creo que le hubiera importado lo mas minimo.

Umbral era exhibicionista no por vicio o no exactamente, sino por una especie de determinismo o de necesidad vital que yo no dudo en calificar de posmarxista (...) Un determinismo de la memoria propia, "verbi gratia" de la memoria familiar y en particular de la memoria de sus mas intimos que en su caso se veian fatalmente reducidos a una sola persona, su propia madre; la memoria de su "madre roja" como el gustaba tanto de decir, que de roja no tenia nada...Al contrario: una especie de egeria -o de mujer fatal- de todos los fachas de Valladolid, de los años de guerra como lo seria , tal y como se deja traslucir ( a las clarass) en los escritos mas memorialistas del autor...Un misterio desde luego, la madre de Umbral, es cierto, mas aun, mayor y mas espeso que el del guerracivilismo -tenaz y rcalcitrante al maximo- de su (unico) hijo...

En el acto de presentacion de la Fundacion Umbral se encontraba tambien presente el alcalde de Vallolid (del PP) quien hizo publico que el edificio de la nueva fundacion se encontraria en las inmediaciones de la fundacion Jorge Guillen, poeta al que Umbral reservaba una indesmentible devocion iconografica (mas que poetica). Sin duda una manera de acentuar el sello vallisoletano del autor y de su obra. Umbral ¿madrileño -de adopcion- (galaico) astur/leones, o vallisoletano de preferencia? Vertices de un triangulo y no propiamente la elipse que él tanto prodigaba en sus metaforas. Porque cada uno de los vertices se contradice con los otros o digamos que supondrian una negacion del consiguiente (o precedente) en las distintas fases de la vida del poeta: Umbral se fue a Leon huyendo de su infancia en Valladolid -secreto a voces a demas que él nunca se canso de recordar (como lo recoge igualmente su biografa- y se vino a Madrid huyendo de Leon, tras un incidente oscuro que Ana Caballe recoge en detalle en su biografia, pero sin conseguir no obstante el aclararlo del todo, que sigue ofreciendo aun no poco duro de roer a los estudiosos interesados en su vida y en la obra del autor: Umbral el provocador nato -adivina adivinador- ¿huyendo de una provocacion grandiosa?...

En su ultimo libro -su testamento ultimo a la vez- "Amado siglo XX" Umbral dejaba registrada no poco solemnemente (por ecrito) la linea de circunvalacion de una evolucion (o deriva) ideologica que le alejaria de la izquierda de sus amores -de los años pos/transicionales- en un largo capitulo titulado (con resonancias maoistas) "Mi larga marcha a la derecha" (...) Una evolucion ideologica paralela a su trayectoria profesional que se veria ilustrada en el punto de arribada de su quehacer periodistico: la columna diaria del diario el Mundo -el diario oficioso de "la derechona" (como él decia) y del PP-, a la vera de Pedro J. Ramirez , Pedro Jota (como lo llaman sus subordinados incluso), vallisoletano de pro que me da que sabia mas de Umbral que el propio autor, y por supuesto no poco del pasado politico (precoz) mas inconfesado de aquel. La clase periodistica española hoy por hoy -seamos crudos y sinceros-, tanto o mas aun que su clase politica, es heredera de la de sus predecesores y en España, el periodismo español de la posguerra tiene un nombre sobre todo el de Juan Aparicio, fundador de la escuela oficial de periodismo, periodista y maestro de generaciones de periodista. Y Pedro Jota no podia desconocer no pocos de los secretos mejor guardados de Francisco Umbral: de su etapa de quehacer periodistico temprana -e inedita- a la vera de Juan Aparicio, ya en 1957 en plena crisis interna del regimen (la mas grave y decisiva de su historia) como este ultimo lo dejaria sentado de forma categorica poco antes de sus muerte.

Hacerse, de Umbral -de Paco Umbral como llamaban sus multiples admiradores (¿donde estaban el dia de su entierro?...), la idea de un ser hecho a base de papel y de tinta, idilicamente dedicado a la literatura desde su mas tierna edad, de cuerpo entero, que despreciaba la politica y acabo en cambio dominandola -siempre desde fuera- y penetrando sus mas intimos secretos, confesando a los grandes (todos) por el arte y la magia de su pluma (sola), nos acaba fatalmente llevando a callejones sin salida (...) A lagunas flagrantes como las que se perciben en el trabajo -valiosisimo- de Ana Caballé que pone a Umbral, recien llegado a Madrid en 1961 -¿por la primera vez?-, en la orbita de un todo poderoso "director general de Prensa" Juan Aparicio (2), que no era ya entonces -desde el reajuste ministerial de febrero del 57- mas que un cesante y un "ex-" en politica, despues de haberlo sido (casi) todo en la prensa oficial del regimen...Y no da casi pelos ni señales en cambio de los años de adolescencia y primera juventud de Umbral -de una importancia crucial en la vida del autor y en su trayectoria tambien- de tanta mayor gravedad que comprenden una epoca que coincidiria con la mas grave crisis interna del Regimen (de Franco) -1956/1957- del que Umbral tanto literaria como periodisticamente hablando se puede considerar la criatura.

Hora de reanudar pues, como invita la fundacion dedicada a su nombre los estudios e indagaciones en torno a la vida y a la obra y la trayectoria de Francisco Umbral...Pero por sendas inexploradas hasta ahora, y por supuesto sin vernos ni sentirnos obligados a hacer uso del incensario en permanencia, algo a lo que otros parecen tan proclives a ojos vista. Y hora tal vez tambien de convocar a veteranos y honorables periodistas que conocieron de cerca sin duda a Umbral en sus años mas jovenes, en el seno de la prensa del regimen por cierto, y pienso en particular en nombres insignes como los de Enrique de Aguinaga, Antonio Gibello e Ismael Medina. Y hora tambien de poner sobre el tapete la infancia de Umbral; su infancia verdadera quiero decir, sin escolarizar (en la calle todo el santo/dia....) por decision soberana de los suyos, de su propia madre (...) Por detras o por debajo de su memoria propia tan (artificalmente) reconstituida y tan surcada de fingimientos, de disimulos y de exorcismos (guerracivilistas)

(1): "Las novelas guerracivilistas de Francisco Umbral. Memoria propia y de prestado en su vision de la guerra civil española"

(Cuatrocientas cincuenta paginas, sin contar con las notas -mas de seiscientas-, y treinta paginas de bibliografia)

(2): "Francisco Umbal. El frio de una vida" de Ana Caballé, Espasa Calpe, 2004, p. 180

Umbral provocador (obsesiones, trangresiones y provocaciones: trinidad esencial del guerracivilismo umbraliano)

Permalink 20.04.09 @ 22:24:39. Archivado en Autor, Francisco Umbral y la memoria de la guerra civil


Se me ha reprochado (amistosamente) en este blog el estar obsesionado con Francisco Umbral. No confundamos: una cosa es interesarme -al precio de esfuerzo y de horas- en una obra y una trayectoria obsesivas y obsesionantes como las haya pocas en la historia de literatura contemporanea, y otra cosa es pretender de ahi inferir o dejar (automaticamente) por sentado que este obsesionado con el autor (que ya murio). Pero no cabe duda que si hay un trazo esencial en la obra de Umbral y yo diria tambien en su perfil biografico lo es desde luego el de sus obsesiones...Umbral escribe -que me diga escribia - a golpe de obsesiones, lo cual no quiere decir que su escritura le sirviese para liberarse de ellas sino antes al contrario a ahondar o a hundirse y a "ensimismarse" -la expresion se la tomo prestado a Ana Caballé, su biografa "no autorizada"- en su ideas fijas y ataduras conceptuales que yo resumiria o agruparia en torno a dos focos o matrices principales de preferencia: su madre y la guerra civil española. El mundo de la obsesion no obstante es aledaño o paredaño -una expresion muy del escritor- de ese otro mas hermetico y misterioso aun de la locura...

La obsesion, que me diga lo obsesivo y obsesionante en la tematica como en el estilo son inseparables desde luego del guerracivilismo umbraliano tal y como se veria plasmado en sus novelas sobre la guerra civil, que habre ido abordando por turno en este blog y en otros sitios y que se ven en mayor o menor medida todas ellas contagiadas de lo que se dio en llamar "el realismo magico" latinoamericano (Garcia Marquez, Cortazar, Mujica Lainez y tutiplen...) En su obra "Los alucinados", coleccion de semblanzas biograficas de escritores que fue publicando semanalmente en el suplemento El Cultural del Mundo a principios del milenio evocaba Umbral al escritor malogrado Ignacio Aldecoa en unos comentarios que le hizo una vez sobre el "boom latinoamericano", que me siguen pareciendo de lo mas acertados. Segun Umbral, Aldecoa vio en el "boom" latino/che -por emplear su propia expresion-, que alcanzo aun a ver, una "literatura de locos". Sin duda por sus aspectos obsesivos y a la vez desaforadamente delirantes, y fantasticos (y fantasiosos) En las novelas guerracivilistas de Umbral y en particular en la que se puede considerar la matriz de todas ellas (cronologica al menos), "Los helechos arborescentes", los disparates se suceden y se acumulan desde luego unos detras de otros.

Y es curioso que entre tanto dislate (y disparate) el loco, o siquiera el loco a medias o el loco genial como Don Quijote o incluso el bufon (loco) del rey o del emperador de la picaresca antigua brillen por su asencia en sus novelas; como si a Umbral le diera miedo el personaje loco (por entero o a medias), como si temiera verse atrapado con él en esos juegos de espejos a los que tanto recurre en su obra narrativa...Incluso esos personajes -tan literarios algunos y mas que "excentricos"...- de la bohemia madrileña de las decadas que precedieron a la guerra civil no merecerian figurar tampoco entre los personajes de sus novelas (guerracivillistas), como si que se lo merecieron en cambio al que hasta cierto momento se pudo considerar discipulo suyo, Juan Manuel de Prada...

En las novelas guerracivilistas de Umbral hay delicuentes o aprendices de lo mismo sobre todo, y hay tambien monaguillos que van del burdel al atrio y del atrio al burdel como si se tratase de la misma cosa; y jovenes "fascistas" o antifascistas, pero el elemento de denominador comun entre ellos lo es el de la trangresion sin lugar a dudas, o si se prefiere "el malditismo"; hasta el punto que se puede dejar sentado que para Umbral (solo) si hay transgresion, si hay "malditismo", hay novela (guerracivilista): trangresion de todo tipo de principios morales y tabues, pero reductibles todos ellos a uno que los contiene -se diria- a todos los demas como en su matriz, y me refiero al incesto...Y trasgresion no se olvide supone fatalmente tambien (en germen al menos) una forma de demencia.

Y el lazo o nexo conceptual (y causal incluso) viene de immediato a la mente entre el trazo indesmentiblemente trangresor (o "maldito") y a la vez demente de la narrativa de Umbral, y ese otro aspecto -de provocacion-indisociable de su perfil biografico. Y lo ilustraria -para la posteridad- (entre otros muchos) aquel incidente que le daria aun mayor publicidad de "que aqui he venido a hablar de mi libro": era lo unico que le interesaba, que se hablase de él, de su libro, por lo demas se podia hundir el mundo. Y todo el resto, hasta la problematica que "su" libro trataba, "la decada roja", la España de los años aquellos (del felipismo) no dejaban de importarle un comino. Nada de extrañar pues que en el incidente aquel vean hoy algunos el modelo al reves de lo que (no) puede ser un ejemplo de comunicacion "mediatica" (gracias al medio, o en los medios)...

El historiador Ricardo de la Cierva fue una victima privilegiada de las provocaciones de Francisco Umbral sin duda alguna. Y por la vehemencia y la franqueza a la vez que se trasluce de sus respuestas, sus replicas y contrarreplicas -leyendolas a agua pasada y releyendolas- cabe conjeturar que debio sufrir lo suyo en el envite...Y sin duda que se defendio a capa y espada, pero en un terreno-el de la historia- que era el suyo propio, lo que a mi juicio le veto el llevar el combate (o el debate) al terreno -menos teorico y mas de orden personal- donde le podria haber asestado la estocada fatal a su contrincante, y me refiero a un campo de batalla que es el de las obsesiones (demenciales), las trangresiones y las provocaciones -trinidad inseparable del guerracivilismo (incestuoso)umbraliano- que plagan la obra escrita del autor. Tal y como salen fatalmente a relucir de un abordaje minimamente biografico (y psicologico) de sus novelas guerracivilistas.

Umbral se invento "el mito politico" (Ana Caballe) de su madre , "verbi gratia" de una madre/roja (sin serlo) -en el germen como se encontraria de todo su gerracivilismo posterior- porque arrastro toda su vida un serio problema de orden patologico con la figura materna...

("Acusa a tu madre" reza el profeta Oseas...)

Boadilla del Monte: alto/lugar que escogio para morir Francisco Umbral

Permalink 10.04.09 @ 00:05:19. Archivado en Autor, Francisco Umbral y la memoria de la guerra civil, Catarsis historica de las Memorias


El Metro ligero Oeste, que lleva a Boadilla del Monte muestra todas las trazas de un metro de miniatura, de juguete (o de cine) casi, como el que tenian en la ciudad francesa de Lille, junto a la frontera belga, en Noviembre del 85, cuando yo sali de la carcel portuguesa. En Lille hasta tenia de puertas de cristal que separaban al publico del anden y que se abrian automaticamente a la entrada del metro en la estacion, en lo que ofrecia un modelo de precision en el proyecto y de exactitud en la ejecucion.

El metro de cercanias de la linea de Boadilla, de vagones y estaciones relucientes, bien cuidadas que traducen poca o no demasiada afluencia de viajeros en los dias laborables y en las horas puntas, hace pensar a un coto cerrado para ricos -como se lo reprochan algunos...-, el de todas esas urbanizaciones de la zona Oeste de Madrid que han ido ensanchando la periferia madrileña del otro lado del Manzanares en las ultimas decadas, como si esa direccion Oeste fuere la via de escape natural que les tuviera reservado el destino a ciertas clases o estamentos sociales del conjunto tan populoso y abigarrado de que forma la aglomeracion madrileña.

En Boadilla del Monte, en una de sus lujosas urbanizaciones me figuro, vivio en sus ultimos años y vino a morir Francisco Umbral, cerrando asi la linea de circunvalacion de su trayectoria biografica y de su carrera que viene a ofrecer en vision retrospectiva no poco de emblematico, o de sintomatico, como se quiera. Una trayectoria eliptica -la forma geometrica preferida del autor...- en lo que a sus (largos) años madrileños se refiere, que dio comienzo en el extrarradio Este del arroyo Abroñigal (hoy desaparecido) y vendria a concluir cuarenta y cinco años mas tarde justo en el otro extremo (Oeste) de la urbe: lo que el propio autor sin duda llamaria en su ultimo libro, "Amado siglo XX", "mi larga marcha a la derecha"...Y que mas que a una reconciliacion (catartica) consigo mismo y con sus origenes, lleva a pensar mas bien en la pulsion matricial de tipo "centrifugo" que se destaca -absolutamente dominante- del abordaje de su biografia y del analisis (critico) de su obra.

Umbral "escribia contra si mism", asi lo declararia muchas veces, hasta en su ultimo titiulo. Y sin duda que no le faltaban maestros en el arte del "desdoblamiento, a comenzar por el que siempre tuvo por sus principal modelo en el arte de la escritura, el frances Marcel Proust. Proust, como Umbral, pasaria a la historia de la Literatura como un paradigma de contradicciones; lo que explica que haya sido siempre tan solicitado desde la izquierda como desde la derecha. Y es significativo que un autor como Maurice Bardeche, que arrastraria -hasta hoy- el sambenito de anti-semita, le profesase una admiracion sin limites -a pesar de su reconocida ascendencia judia- y le consagrae un estudio de gran profundida y altamente documentado.

Marcel Proust, frances, escapo en cierta manera a la Gran Guerra -desde la retaguardia parisiense-, y no solo a la mobilizacion en el ejercito frances, sino tambien a cualquier forma de mobilizacion animica o interior; algo que transluce no cabe mas transparente en su obra cumbre "En busca del tiempo perdido" ("A la recherche du temps perdu")

Umbral en cambio, a pesar de ser aun un niño durante la guerra civil, y a pesar de haberse pasado toda su existancia huyendo de si mismo no consiguio escapar a aquella, ni hasta el ultimo instante de su vida. Y lo simboliza altamente a mi juicio el lugar que escogio para morir. Un pueblo y unos parajes duramente castigados durante la guerra civil...

El Madrid medieval de la orilla derecha del Manzanares (sin guerracivilismos)

Permalink 07.04.09 @ 21:45:34. Archivado en Autor, Francisco Umbral y la memoria de la guerra civil, Catarsis historica de las Memorias


La orilla derecha del Manzanares es uno de los lugares/de/memoria mas arquetipicos en las novelas de Francisco Umbral, junto con los rios vallisoletanos y el extrarradio Este madrileño del arroyo Abroñigal de la decada de los sesenta. La orilla distrae la vista del observador sin duda de lo que se encuentra detras de ella; lo mismo que el arbol no deja ver el bosque. Y lo que el cinturon de miseria de los sesenta escondio a toda una generacion de madrileños que se hicieron adultos entonces -o a una gran mayoria de ellos- fue un Madrid immemorial mas antiguo aun que el de los Austrias; un Madrid medieval, de los mas pristinos origenes, crecido a la sombra de la Reconquista y de la evocacion del santo/labrador.

La orilla derecha del Manzanares a la altura del puente de Toledo fue tierra de martires de cuando la guerra civil. En la posguerra immediata se convertiria en tierra de nadie, de marginalidad, de delincuencia y de crimen; pero hoy no guarda mas trazas de aquel triste pasado que el que sobrevive en las memorias de algunos (y en la Memoria colectiva) Umbral en su novela "Madrid 1940. Memorias de un joven fascista" tiene una forma mas que tipica de evocar el Puente de Toledo y toda la zona en redor, que ofrece una clara muestra de memoria reconstruida y fabulosa, a fuer de deformada y de falsificada. Por ejemplo las vistas que recoge en ese texto guerracivilista del mismo puente y de sus alrededores.

En su novela Umbral lo ve como el ojo de una aguja, por lo estrecho, lo laborioso, y lo dificultuoso en el cruce y no es verdad: es un señor puente al contrario, solido, antiguo, con cien años y muchos mas por delante; pero Umbral le aplica el prisma deformante de sus rencores y de sus prejuicios, y el sello guerracivilista inevitable de todos o casi todos sus escritos. Y asi no podia menos de verlo tan estrecho e inexpugnable, a la medida de las trincheras (rojas) -en plena linea de frente de General Ricardos- de una guerra civil que él no vivio, de adulto me refiero; y a imagen y semejanza tambien de de la aguja biblica, cerrando el paso al camello de los ricos (y de los fascistas...y de los regulares y de los moros de Franco en el 36, faltaria...)

Y me recuerda esa otra foto que acompaña a alguno de sus libros y que comentaria con agudeza su biografa, donde se le ve en la escuela (bastante pauperrima) a la que su madre, por las razones que aqui ya habre explicado, le mandaba, rodeado del maestro y de todos su compañeros; y que describe de los tonos mas negros en sus comentarios; pero lo que se ve en la foto es un niño alegre y despreocupado al que el ambiente innegable de carencia y de penurias del conjunto no parecia afectar en modo alguno. Y he estado paseando hoy por aquellos parajes con un viejo amigo y camarada nacido y crecido en aquel barrio, que por supuesto no se reconocia lo mas minimo en la imagen "sui generis" (culpabilizante) que de su propio barrio -donde habia nacido- proyectaria el forastero Francisco Umbral en sus novelas.

Y asi Umbral absorbido en sus propias obsesiones, e ideas y recuerdos fijos, no podia por menos de dejar escapar la tragedia de verdad que azoto aquel barrio madrileño en la decada de los cincuenta -en el 54-cuando él era ya adulto; y lo fue el accidente tragico de un tranvia abarrotado de pasajeros viniendo de la Puerta de Toledo que perdio los frenos y acabaria depeñandose en el rio, con una cifra abultada ( de varias decenas) de victimas, entre los vecinos del barrio.

Lo que ocurre es que Umbral preso -por lazos sentimentales remontando a su infancia-, a ese cinturon de miseria del extrarradio madrileño ignoraba olimpicamente el Madrid verdadero, tanto el de su centro como el de su periferia (autentica)

¿Culpable Umbral de haber mancillado el idioma?: un dictamen irrebatible

Permalink 27.03.09 @ 23:28:34. Archivado en Autor, Francisco Umbral y la memoria de la guerra civil, Español, habla la lengua del Imperio (reivindicacion del lenguaje madrileño de antes de la Transicion politica)


En una obra (antigua) de Francisco Umbral, "Diccionario cheli" publicado en 1982 -el año que yo fui detenido en Fatima- el escritor fallecido presentaba en sociedad por asi decir un nuevo lenguaje, en parte de su invencion, en parte no, que llamo "el cheli" por su cuenta y riesgo: un argot por asi decir pazra uso y consumo de la generacion de "la movida" que por entonces precisamente hacia estragos sin cuento; en todos los sentidos del termino y no el mas liviano de ello precisamente lo seria el lote tan pesado de muertos que se cobraria por sobredosis en materia de drogas (duras)...como lo reconoceria en el coloquio umbraliano de Pau -en memoria de las victimas, amigos y conocidos suyos algunos de ellos- una de las mayores admiradoras de Umbral, la escritora Lurdes Ventura. La obra iba acompañada en la contraportada de un dictamen de lo mas utorizado de la pluma de Fernando Lazaro Carreter, director mas tarde de la Real Acadmia de la lengua, en el que se empleaba a fondo -con gran lirismo por cierto- en lavar a Umbral de la acusacion (grave) que le hacian algunos: "de haber manchado el idioma"

Y he estado hoy ojeando ademas una obra de la pluma de Javier Villan -"Francisco Umbral. La escritura absoluta"- en torno a las innovaciones terminologicas que surcan al prosa de Umbral, y lo menos que se puede decir es que el autor fallecido no sale libre de cargos, y en concreto del que recojo -de gravedad particular- un poco mas arriba. Umbral se rio siempre de la Academia, del canon, como lo justifico (no sin argumentos) en un ensayo sobre Don Ramon del Valle Inclan -"Los botines de piqué"-, pero tambien se llamo a andana en otro genero de normativa inviolable, como la del mas elemental decoro, por ejemplo. En eso fue hijo de su epoca, hay que reconocerlo. Pero a la vez arrastraria no poco de responsabilidad personal en el fenomeno. Y el reproche que personalmente me atrevo a formular en contra de sus usos terminologicos no lo es tanto el aspecto pornografico (indesmentible) que registra su obra escrita sino el haber introducido un lenguaje carcelario, del mundo de la delincuencia (y del crimen) entre chicos y grandes, jovenes y viejos, en el universo de las personas normales (y decentes), de la gentes de la calle.

Y en ese sentido se puede y se debe proclamar que Umbral mancillo (consciente) el idioma, con todos los respetos al ilustre academico mencionado mas arriba. Umbral, en su diccionario, cita una frase -muy certera, pero para rebatirla- de su maestro idolatrado Jorge Gillen "que no aceptaba una palabra que él mismo no hubiera utilizado", y confieso que me habra sucedido el seguir el mismo criterio en relacion con ese lenguaje que Umbral llama "cheli" -una palabra que viene de la epoca anterior, de antes de la democracia y de la transicion, y que como el mismo admite habia conocido un sentido muy distinto. "Cheli" habia sido anteriormente una forma castiza -de lenguaje del "Eulogio y la Remedios"- de dirigirse a una mujer ("salvo meliore judicio") Y a lo que Umbral llamo "cheli" yo convengo en llamarlo "transicional" porque fue con la transicion cuando se transmitio y extendio a escala del conjunto de la sociedad; y sobre todo en los años de la alcaldia del viejo/profesor -lo que yo de "soriano", nacido y crecido en Embajadores...-, que era sin duda uno de sus adeptos mas ardientes e incondicionales. Lo que se veria (tristemente) immortalizado en la frase aquella "ala chicos, al porro y al loro" Las risas vinieron primero, los muertos -como recordaria Lurdes Ventura- vendria tan solo un poco mas tarde; y esas cosas hay que tener el coraje de decirlas y de recordarlas. Un deber incluso, en aquellos que de una forma u otra supimos de alguien que fui victima -en cierto modo indefensa- de aquel fenomeno funesto (como un plaga biblica)

Doctores tiene la santa/madre/iglesia y la real/academia tambien por cierto, pero el romper una lanza por el decoro y la limpieza del idioma me parece una obligacion ineludible de todos los españoles. Y el cambio linguistico, que seguiria con una decena -o una quincena- de años de retraso a la mutacion cultural que experimento la sociedad española en la segunda mitad de los sesenta, de lo que aqui ya habre disertado en extension y en detalle fue tal vez uno de los principales responsables de la expatriacion que en un momento dado nos impusimos algunos. Volvi yo de Portugal en noviembre de l985 en la epoca del viejo profesor aun, y la imagen -de mugre y de cochambre- que me ofrecio entonces la calle madrileña se me quedaria grabada hasta hoy en la retina: a imagen y semejanza de la cohambre linguistica que habia contaminado a (casi) todos los sectores de la poblacion, y a todos sus niveles. Una palabra sobre todo, como un "totem" se generalizo dese entonces en el uso del castellano en la peninsula, y fue la del "tio"...

El "macho" del franquismo que Umbral utiliza todavia en una de sus primeras novelas "Travesia de Madrid" (1966) era bronco, abrupto, desagradable por momentos si se quiere pero carecia de esa nota de desprecio (intimo) del "tio", de trato inhospito, extraño, extranjero, que algunos sentimos -al principio por lo menos- como si nos alcanzase de lleno en el plexo solar; y sobre todo por el cuño guerracivilista que la mayor parte de las veces arrastraba. Y en ese punto se puede decir que Umbral alcanzaria el rango de principal teorico del nuevo lenguaje: por infusion directa a traves de su terminologia propia, y tambien por el ambiente cultural de un signo guerracivilista indesmentible que contribuyo a crear como nadie con sus gestos, sus posturas, sus columnas periodisticas, sus libros y sus novelas.

Y eso es tal vez el principal trazo distintivo de lenguaje umbraliano, "cheli", "transicional" o como se le quiera llamar, en relacion con "argots" o hablas coloquiales en otras lenguas, en lengua francesa por ejemplo. Yo reconozco haberme interesado mucho en el pasado al argot en la lengua de Moliere, por influjo (indirecto) sin duda del escritor frances Alphonse Boudard, uno de los maestros del genero, al que llegue a conocer personalmente y del que guardo un recuero agradecido como ya creo haberlo dejado escrito en esta blogosfera. Ta vez exagerase, quiero decir que tal vez subsestimase, por culpa de mi vision un poco desde fuera, de español de extranjero en definitiva en relacion con lo frances; pero no pienso haber sentido de modo ninguno en el "argot" de los franceses, del lenguaje del pueblo, incluso en su variante mas agresiva, ese filo particuarmente hiriente del lenguaje -entre madrileños-, el "cheli" como Umbral lo llama, resultante de la degradacion del idioma a la que aqui me he venido refiriendo.

Umbral sostiene en su "Diccionario ", en terminos a penas velados que un porcentjae sutancial de "su" lenguaje era de origen "quinqui: por la via del "calo", la mayor parte de las veces...Lo que se presta unos analisis de los mas altos vuelos de sus obra, y de si mismo incluso. Un lenguaje de delincuencia propio de un colectivo delincuente,que el autor por asi decir apadrinaria...Pero aun asi Umbral contribuiria a contagiarle de un sello guerracivilista que el calo "quinqui" en su origen no tenia, y hablo de antes de los seismos y cataclismos linguisticos (y de todo tipo) que acompañarian, seguirian y precederian (immediatamnte)a la Transicidon politica.

Y la prueba me ofrece la pieza de teatro de la que ya habre hablado aqui -con elogio- de Alfonso Sastre, "La taberna fantastica" (de 1966) que estuve viendo en el teatro Valle Inclan de Lavapies durante mi ultima visita a Madrid, con el telon de fondo del mundo de los quinquis madrileños, en la España (de Franco) de mediados de los sesenta. Era calo, era agresivo, era procaz, era grosero, vulgar, linguisticamente, pobre, ruddimen tario, defecutoso,todo lo que se quiera pero carecia de ese sello "guerracivilista" -personal e intransferible- que Umbral (como ningun otro) le contagiaria. ...

Y desde ese punto de vista el dictamen esta mas que claro a mi juicio. Umbral se hizo culpable de polucion del idioma por un doble motivo: por haber brindado (primo) su beneplacito de escritor a la invasion del lenguaje de la calle por el de las carceles; y (secundo) por haberle imprimido o infundido, o contagiado mas bien de un virus guerracivilista en estado de incubacion, por asi decir, en su obra escrita casi desde sus inicios.

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