
"No es bueno que Dios esté solo" es el titulo de un programa -de mucha audiencia, creo- de la cadena de Intereconomia que dio acogida a Pío Moa pocos días antes de mi visita a Madrid de donde regresé ayer a Bruselas, tras haber permanecido entre los míos una semana. Mi estancia en Madrid se habrá visto surcada y puntuada por visitas repetidas a grandes librerías como el Cortes Inglés, la FNAC y sobre todo la Casa del Libro de Espasa Calpe en la Gran Vía. De esas visitas (diarias) a librerías, que me definen un poco, e imprimen cierto ritmo a mi vida cotidiana -tanto en Madrid como en Bruselas- salgo casi siempre con las manos vacías, lo confieso, por razones evidentes (en principio) de economía elemental, tratando de evitar desembolsos (mas o menos) superfluos en tiempos de crisis y también quizás, por cierta desgana vaga e indefinida de mi parte que experimento ya desde hace años y que apunta quizás a niveles de saturación que supongo e intuyo frecuentes también en todos aquellos que arrastran -en los umbrales de una nueva era marcada por la revolución informática y el internet y su corolario fatal de declive irreversible del papel- toda una vida a cuestas de lectores precoces y longevos y a la vez voraces e impenitentes como habrá sido la mía, desde muy niño. Como sea, esta claro para mi -incitándome a la vez un poco a la reflexión- que si esta vez no me vine de manos vacías a Bruselas tras mi transito por las librerías madrileñas mas céntricas y concurridas, se lo debo a Pío Moa y a su libro -el primero suyo del género novela- "Sonaron gritos y golpes a la puerta", al que me apresto a hincar el diente las horas que corren tras haberle echado un fugaz vistazo encima y leídome de un tirón su primer capítulo tan dramático y al limite de lo espeluznante o escalofriante incluso.
Escalofriantes lo eran propiamente ciertas preguntas también que el joven director del programa de Intereconomía dirigia al polémico historiador en la entrevista que evoco al principio y de la que habré sabido solo a toro pasado, tras mi visita. Y para comenzar, la de si creía en Dios (a tenor de la cara que se le puso al entrevistado) A mí la verdad es que las respuestas de Pío Moa en el marco de esa entrevista, sobre temas religiosos, tratando el entrevistador de sonsacarle o de sacar al retortero sus convicciones intimas, me parecen bastante sensatas y razonables, y agudas e interesantes al mismo tiempo. ¿Pienso igual que él en esos temas? Se preguntaran aquí algunos de golpe, estoy seguro. Sentimentalmente o anímicamente o emocionalmente estoy en sincronia con él desde luego, aqui todos ya lo saben (creo); lo que pienso en detalle en el fondo de mi conciencia en cambio en esos temas, si estoy (completamente) o no de acuerdo con él, no voy a pregonarlo aquí -ni en señal de descargo ni de ostentacion tampoco- y ese es tal vez uno de los puntos mas importantes de coincidencia con él de todos los que aborda en su entrevista. Obvio lo es también para mi que Pío Moa se ve situado en una posición en principio inestable en lo sucesivo, no desde un punto de vista personal o individual sino en un plano sociológico, de sociología política, habida cuenta de los grupos o corrientes políticas -o mas exactamente político/religiosa- que le ofrecieron mano tendida tras su ruptura con Libertad Digital, y de los que aceptaría la ayuda, y en particular la tribuna de gran difusión que le brindaban. ¿Figuraciones mías? El comentario de un eclesiastico superinfluyente y omnipresente en el mundo de la comunicación religiosa -el padre De la Torre Lendinez (de la diocesis de Jaén)- que sigue y persigue ahora al célebre historiador como su sombra desde la blogosfera de Intereconomía, en la que ambos colaboran, me lo corrobora con el comentario reciente en su blog, haciendo votos y elevando plegarias al cielo por la conversión (sic) de Pío Moa.
Conversión, arrepentimiento, pedir/perdón, retractación, son fantasmas o espectros abracadabrantes -asi al menos lo parecen (¡ay dolor!) tan a menudo- inseparables de una cultura católica (española) que al igual que hace Pío Moa en su entrevista acepto, y asumo yo también y hago mía, no sin dejar de someterla al tamiz de la critica (histórica) y de mi memoria (catolica) Como jalones o espantajos o espantapájaros mas bien, llamados a deslindar la autentico de lo inauténtico, la liturgia o teatralidad (sacra) inseparable de la religiosidad o espiritualidad sincera por un lado, de la farsa por el otro, y del desafío o provocación exhibicionistas. La religiosidad sincera y auténtica entre tanto no se da sin libre albedrío, y es por lo tanto fatalmente incompatible -en algun punto- con la censura inevitable que en el plano exterior imponen las creencias publica y abiertamente profesadas. La libertad interior o el libre arbitrio (interior) -nos lo recuerda también Pío Moa en sus entrevista como queriendo o intentando completar la cuadratura del circulo-, se ve seguida a modo de corolario fatal, de la culpabilidad o del sentimiento de culpa. Y es cierto que Pío Moa, antiguo miembro del GRAPO como ya lo recordé en una entrada reciente, se mueve bajo ese prisma en terreno resbaladizo -a los ojos de la opinión pública me refiero- por razón de su trayectoria, o mas bien de esa faceta sin duda reprobable (en teoria) de su trayectoria; pero fundamentalmente estoy de acuerdo con los planteamientos que esgrime en su (auto) defensa, y con su actitud de firmeza berroqueña en negarse a entonar un mea culpa interior en señal de retractación -horresco referens- de toda una etapa (importante) de su vida.
Como se nego a hacerlo en una programa televisivo el pasado año frente a contertulios que le recriminaban (escandalosamente), y como lo hace ahora de nuevo (en el fondo) en su entrevista para Intereconomía. Y uno de los pasajes que me parecen mas acertados de sus declaraciones de ahora lo es sin duda su distinción entre el pedir/perdón a titulo personal y hacerlo en un plano histórico o por cuenta de la historia en clara alusión a una "liturgia del perdón" (como yo la llame siempre no sin eufemismo) tal como se vería practicada en el pontificado anterior Juan Pablo II y en menor medida por su sucesor Benedicto XVI, y un pedir/perdón en el plano personal o a cargo de la propia conciencia. Y lo espinoso y envenenado de la cuestión se vería ilustrado por el aviso que concluye -en la pequeña pantalla digital- la entrevista a modo de colofón, informando al internauta que Pio Moa sí pidió perdón a las víctimas del GRAPO; con un apostilla final como por encargo y por cuenta de una distinción un tanto sutil y sibilina para algunos entre el perdón (a las víctimas) y el arrepentimiento personal, lo que evita o sirva de coartada al interesado de no tener que presentarse como un arrepentido, y es cierto que en mi mente y en la de muchos no lo es y sigue guardando todo nuestro aprecio y nuestra estima. Precisamente por eso, por saber asumir sus pasado y sus culpas -en el plano politico, y en el judicial también por supuesto- en total libertad, sin declararse vencido o desmovilizado.
¿Aguantará no obstante mucho tiempo Pio Moa el acoso inevitable -una variante particular de mobbing, en la vertiente (politica) religiosa- al que le someten sus nuevas compañías, y los "nihil obstat" insoslayables que le impone la nueva (y potente) tribuna de la que disfruta? ¿O tendra que acabar pidiendo perdon en publico -y en conciencia- marcando así el paso tras los figurantes y celebrantes de esa liturgia -rayana en la farsa, ostentatoria y exhibicionista- "del perdon", tan cara al beato polaco y a los celadores de su culto que como los vimos comn motivo de la turbo/beaticacion del pasado año, pululan en Intereconomia? ¿Acabara Pio Moa "conviritiendose" -dejando asi de ser quien fue (semper idem)- y retractandose de paso y abjurando de su "pasado" -no solo de lo que hizo, sino también de (todo) lo que penso y de lo que creyo o no creyo "entonces"- para alborozo de vaticanistas y meapilas politico/religiosos? ¿O seguira siendo un espiritu libre e indomito -y valiente- como lo fue hasta el final (pese a sus contradicciones) Don Miguel de Unamuno?
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Tienes razon, Restituto, es lo que creo que quiere decir en el fondo Pio Moa en sus declaraciones y tiene toda la razon. Perdonado o no, él ya pago sus cuentas con la justicia de los hombres (él y otros también) Y tiene derecho a sentirse libre exteriormente, e interiormente también (que eso es cosa de él) Saludos
Frente al espíritu del perdón está el "espíritu del peiotón de castigo" (nada debo, pues ya lo pagué) . Si bien no ha llegado a formar parte del oficial y célebre Credo Legionario, este espíritu fué redacatado de puño y letra y hecho público, por el segundo de los jefes que estyvo al frente de la Legión, tte. coronel Valenzuela:
El Espíritu del pelotón de castigo:
'El sufrir arresto en el pelotón es derecho del legionario que pecó militarmente; derecho que no debe desposeersele ni con indultos ni atenuaciones, y cuanto más plenamente realize el pago más se desliga de su falta, que al terminar el correctivo deja de pesar sobre él puesto que se liberó pagando por ello su justo precio.'
.../...hasta por la crucifixión y muerte de jesucristo en la cruz. Pero no pidió nunca perdón por la más nimia o minima de sus palabras, de sus gestos o de sus actos (de sus acciones ni de sus omisiones tampoco) Ni perdonó tampoco o por lo menos no a todos. ¿Se sintió desligado de esa obligación (en el fuero interno)? En la misma medida, nos desligaba de ello a los católicos. Saludos cordiales, Antonio
Fe de errata: "desmedrado" en vez de "demediado"; da igual, vienen a decir lo mismo que Cela quiso decir de él
Este joven demediado (sic) que aqui veis no ha hecho en su vida más que equivocarse. Era lo que decia o escribía Umbral que decía Cela de Dionisio Ridruejo a la hora de presentarle en una de las intervenciones publicas del escritor (ex) falangista, ya en una fase tardía de su trayectoria. Si hubieran ganado la guerra sus amigos (y amigas) alemanes, no se hubiera mostrado en publico así. Tienes razón, Antonio, en lo que dices. Hubo no obstante muchos de sus antiguos camaradas que no se sientieron obligados a entonar la palinodia. El papa polaco Juan Pablo II procedía -como ya lo dejé aqui sentado- de una familia catolica de derechas y "fascistizada" -lo que fue de rigor entonces, por todas partes, en los años treinta- y por ese motivo arrastraba un complejo de culpa evidente de la persecucion que sufrieron los judios en Polonia durante la guerra, lo que quiso hacer cargar al resto de los catolicos (no polacos) del mundo entero. Y ya de paso acabo pidiendo perdon -en nombre de la iglesia y de los católicos-.../...
Sólo se pide perdón a Dios, a la parte ofendida si ha sido ofendida injustamente, y en todo caso
quien pide perdón es porque está en situación de inferioridad frente al mundo.
Por ejemplo, parece lógico que Lain Entralgo pidiera perdón por su pasado falangista...
porque él mismo habia evolucionado ideológicamente y se encontraba viviendo en un mundo
"democrático"...
Supongo que Juan Pablo II pidió tantas veces perdón (no por sus propios errores) sino por los que él consideró haber cometido la Iglesia...porque la Iglesia del Vaticano II era ya muy diferente a la de Trento.
¿Se imagina álguien que fuera posible que Obama pidiera hoy perdón, en nombre de USA, por
haber establecido el Tribunal Penal Internacional de Nurenberg que condenó a muerte a 11 políticos alemanes?
Miércoles, 19 de junio
Juan Fernandez Krohn
Julio César Izquierdo
Guillermo Roz
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Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Chris Gonzalez -Mora
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Karina Longo
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Felipe Cantos
Peio Sánchez Rodríguez
Paulino Toribio