Participé va hacer pronto cinco años, en octubre del 2007 -a titulo de invitado sin derecho a ponencia, y sí en cambio, por concesión graciosa de los organizadores franceses, a manutención completa a costa no obstante de verme fatalmente relegado a la hora del almuerzo hasta el último rincón disponible en la mesa de comensales, entre tanto investigador joven prometedor e importante (y perfectamente insoportables también, para expresarlo en lenguaje umbraliano)- en el primer congreso internacional (sic) sobre Francisco Umbral -justo después de la muerte del autor- en la universidad francesa de Pau, y fue sin duda allí donde me di de bruces con ese fenómeno del que empiezan a hacerse ahora eco los medios, que llaman la bula o burbuja universitaria por analogía con la burbuja inmobiliaria (tan explosiva) Las universidades eran todavía contadas en España a finales de los sesenta y a principios de los setenta cuando yo cursé mis estudios en la Universitaria madrileña, me refiero en la Complutense. "Bachiller en Cabra, médico en Cádiz (boticario por Santiago) y abogado en Granada, total nada", rezaba el dicho antiguo -en sus ligeras variaciones- todavía en vigor entonces. Y en Pau me di cuenta de pronto que ese mundo que yo dejé atrás -casi casi en estampida- no existía ya sin duda hacia mucho, y que en sus lugar habían proliferado como hongos una serie de universidades provinciales e incluso comarcales, un poco en paralelo y a un ritmo análogo a los aeropuertos (fantasma) de la era Zapatero. Alicante, Málaga Jaén, León, Sevilla, Valencia- de donde venían algunos de los ponentes (por lo general muy jóvenes) del congreso umbraliano, y otras neófitas englobadas en la órbita de la enseñanza universitaria católica como Murcia, son ciudades viejas ciudades de raigabre secular y milenaria incluso, y carentes no obstante de tradición universitaria antes de que se desatase el fenómeno que aquí estoy bordando en las últimas décadas.
El tardo/franquismo conoció la eclosión de la universidad de masas que viví -y sufrí- de testigo de primera mano, y poco después tendría lugar una autentica explosión de las antiguas disciplinas tradicionales en nuevas ramas y orientaciones del saber que se impartía en las universidades hasta entonces. Entretanto se nos vino encima también la revolución informática con el despliegue de la red digital (de internet) a escala planetaria y la inflación de la enseñanza universitaria acabaría desembocando en la bancarrota generalizada a la que asistimos, en España con más agudeza tal vez que en otros países aunque la onda de choque provocada por la crisis y las políticas de recortes que se habrán invariablemente seguido en los países mas afectados por la misma haya sido sensiblemente menor entre nosotros, por razones complejas y sin duda largas de explicar pero estrechamente ligadas al fisco (final) del 15-M. El hijo de Santiago Carrillo, José Carrillo, rector en funciones -todo un símbolo de esta época nuestra- de la Complutense, acaba de anunciar en la prensa que la Universidad que él dirige se vería obligada a vender una parte de su patrimonio para hacer frente a la política de recortes. Lo que así a primera vista suena a no poco provocador y demagógico. El desprenderse -a costa de una amputación inevitable, es cierto- de una parte considerable de delersonal tangravosos y superfluo a toda luces de la institución que se preside, sin duda que seria mas difícil y meno socorrido que el ponerse a liquidar por las buenas aquello que recibió -a titulo de la buena gestión- un poco por su cara bonita (y por su apellido) En unas elecciones -dicho sea por añadidura- que distaron (mucho) de ofrecer garantias mínimas de transparencia como ya tuve ocasión de denunciarlo en ests entradas.
El saber no ocupa lugar, reza el (viejo) refrán, y la aspiración a al sabiduría es sin duda algo ínsito en lo mas hondo y recóndito de la naturaleza humana. De ahí a pretender -como viene sistematicamente ocurriendo en torno a la universidad española- soslayar el debate que la bancarrota y el fracaso de la institución universitaria impone, en España sin duda mas que en otros países, va un trecho que pocos se atreven a denunciar en voz alta como aquí lo estoy haciendo ahora. Fabrica de paro/intelectual, refugio impenetrable de un casta endogámica y no poco parasitaria, y templo/sagrado del pensamiento único conforme a baremos intocables de lo (políticamente) correcto en todas las grandes disciplinas y orientaciones humanísticas, ya sea en filosofía, en historia, en política, en derecho en economía e incluso en sus puntos de tangencia o confluencia con las demás disciplinas propiamente técnicas o científicas: algunos de los marbetes descalificadores de los que la institución universitaria se habrá hecho acredora -sin duda merecidamente- en las últimas décadas. En el caso de la Complutense se le podría añadir además el titulo (poco glorioso) de cementerio de la memoria (heroica), y podría servirme para ello de pretexto o coartada perfecta aunque solo fuera de la lápida que el actual rector mando erigir en el campus a las Brigadas Internacionales. Como una losa de olvido suplementaria de los miles de universitarios madrileños víctimas de genocidio de clase -y en el orden intelectual a la vez- que tuvo lugar en Paracuellos bajo la supervisión y el visto bueno (cuando menos) del padre del actual rector Carrillo. Hay cosas de mención inexcusable, y lo siento, si a alguien le pueda parecer seguir remachando el mismo clavo el seguir hurgando en la herida. Y es en la medida sobre todo que las declaraciones de ahora del hijo de Carrillo se ven rodeadas de una nube de malos presagios o vaticinios agoreros, y me refiero a la amenaza de un recrudecimiento de la agitación universitaria -a imagen y semejanza de lo que se vivió el segundo semestre escolar en la zona levantina (sobre todo)- en paralelo a la fronda creciente de tipo corporativa (orquestada por la izquierda) de los demas estamentos de la universidad española, y sin que quepa garantizar mientas escribo estas líneas en modo alguno que no encontremos a salvo del efecto/contagio de fenómenos de agitación universitaria que habrán saltado al primero plano de la atención mundial el pasado año como en Chile o en Quebec por poner los dos ejemplos mas emblemáticos y mas susceptibles de crear émulos entre la juventud universitaria española.
Agitación universitaria, calamitas calamitatis! ; que se traduce en conmoción social, y sobre todo en empobrecimiento intelectual y cultural de la propia sociedad y del propio estamento afectado. ¿Qué produjo la universidad del tardo/franquismo y de los primeros tiempos de la transición -por citar un ejemplo de indignación/universitaria perfectamente característico- aparte de una casa de políticos, amortizados ya hace un rato todos ellos? La enseñanza universitaria del español me parece un termómetro y un índice de lo mas fidedigno de lo que aquí decir estoy pretendiendo, relegada a l rango subalterno entre otras lenguas modernas y sometida a la hegemonía -un tanto frustrante y humillante para españoles- del castellano hablado y escrito en América latina como me fue dado el verificarlo -a mis propias expensas ay dolor, aquí en Bélgica en la Universidad libre de Bruselas. Con el consentimiento un tanto bobalicón de jóvenes becarios Erasmos españoles. Como si con ellos no fuera la cosa. "Tonto en cinco idiomas" llamaba Ortega a Salvador Madariaga, y en ese punto no parece que la situación haya cambiado mucho entre la representación intelectual (universitaria) española allende los Pirineos. Otro fruto (podrido) de la Universidad endogámica que padecemos, que algunos a lo que parece prefieren ver en llamas antes que blanco de reformas
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A esos congresos me refiero precisamente en esta entrada, Ana. Gracias por la informacion, de todas formas. Al primero de esos congresos fui invitado como lo recojo mas arriba; al segundo en cambio presenté una mocion de titulo genérico "Umbral y la Seccion Femenina" que me vi rechazada por unos motivos -los que se me alegaron en todo caso- que no comprendi del todo bien. Los organizadores de ese congreso se ven enredados ademas en la polémica que protagonizo Ana Caballé con su biografia sobre Umbral, algo en lo que preferi abstenerme hasta hoy. El libro de la Caballé -pese a todas las criticas a las que pueda prestar el flanco- me parece desde luego lo mas importante del punto de vista biografico que se ha escrito sobre Umbral hasta hoy, y Jean Pierre Castellani, umbraliano insigne, que participo en los dos congresos anteriores, no creo que me lo desmentiria. Saludos cordiales
Como es usted tan "umbraliano" me he acordado al leer esto, unas jornadas en Pau que quizás conozca o le interesen.
http://arc-atlantique.univ-pau.fr/live/digitalAssets/108/108753_COLLOQUE_umbral_2012.pdf
Domingo, 19 de mayo
Juan Fernandez Krohn
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Juan Carrasco de las Heras
José Pómez
Agustín Conchilla Márquez
José Andrés Prieto
Peio Sánchez Rodríguez
Chris Gonzalez -Mora
Julián Moreno Mestre
Javier Orrico
Guillermo Roz