
La historia se repite. La fractura generacional de finales de los sesenta que dio cuenta del régimen de Franco parece estar reproduciéndose a costa del PSOE y en particular de su rama andaluza las horas que corren. A poco más de un mes de las elecciones autonómicas, el partido socialista corre riesgo inminente de partición (en dos) de su rama andaluza, de resultas de la fractura abierta con ocasion de su reciente congreso celebrado en Sevilla, entre la candidatura triunfadora y la que acabó perdiendo por la mínima liderada por Carme Chacón, de una generación mas jóven que el ganador Rubalcaba. Son sin duda complejas las causas que concurren en esta ruptura generacional como siempre habrá ocurrido en fenómenos análogos. En el caso del tardofranquismo y del verdadero trasbordo ideológico hacia la izquierda -en aluvión- que se produjo entonces de toda una generación de hijos de los vencedores de la guerra civil del 36 -los mas conspicuos y relevantes inclusos-, aquello se vería acompañado de otra ruptura generacional en paralelo y fue la de una segunda generación dentro de un sustrato sociológico de perdedores (socialistas) de la guerra civil, que hizo posible la conjunción con la segunda generación de los hijos de vencedores encarnados en muchos de los que secundaron al líder indiscutible de entonces, Felipe González; emergiendo así muchos de aquellos de figuras de gran destaque en las instancias dirigentes del partido -como habrá sido de Rubalcaba- en las décadas que se seguirían. Y en conflicto generacional que a todas luces está sacudiendo ahora al PSOE y a sus instancias dirigentes confluyen motivos de índole diametralmente opuesto, en apariencia al menos.
Así, a las tendencias posmarxistas perceptibles en toda una generación de "hijos de socialistas" -la expresión se la tomo prestad a la propia Chacón- tras haber hecho irrupción en la palestra pública con la eclosión del 15-M, viene a superponerse una disidencia de signo memorialista -y ultra/marxista y guerrracivilista (del bando de los vencidos) en la línea de un Baltasar Garzón y de un José Luis Zapatero- a través de corrientes internas al PSOE discurriendo más o menos soterradas o subterraneas durante décadas que vienen a acusar a la actual dirección y en general a la deriva que siguió el partido socialista a partir de la transición, de ruptura -o de traición para dejarnos de eufemismos- ilustrado en el discurso militante y de un tono de beligerancia ideológica de gran radicalismo, de la candidata perdedora y en particular en su alusión -en tonos ditirámbicos y apologéticos, en su discurso al congrerso (tan incendiario)- a sus propio abuelo ex-combatiente de la guerra civil del lado de los rojos (y miltante beligerante y recalcitrante hasta el final de su vida) Y en esas circunstancias y condiciones y en aras de la estabilidad política y social en la sociedad española sacudida tan profundamente por la crisis los días que corren, está claro que cabe apostar por el triunfo de los primeros. Otros vendrán que bueno te harán, reza el refrán, y Rubalcaba, a falta de poder ganar las próximas elecciones andaluzas -sentenciadas ya de antemano a lo que parece- podría convertirse en una serie alternativa de futuro, en los años -extremadamente inciertos- de hegemonia "popular" que se avecinan
Miércoles, 30 de mayo
Juan Fernandez Krohn
Juan Granados
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Patricio Peñalver
Julián Moreno Mestre
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Paulino Toribio
Peio Sánchez Rodríguez
José Donís Català