Las crónicas de Juan Fernandez Krohn

Texto de mi conferencia de Mancha Real

11.02.12 | 21:20. Archivado en 'Francia española'
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DE LA ANDALUCIA ISLAMICA A LA DE HOY

Le tomo prestado el titulo de mi conferencia a don Claudio Sanchez Albornoz, historiador y arabista de prestigio y que fue presidente del gobierno republicano en el exilio antes de volverse a España en la Transición donde murió. No lo tomo en cambio de referente indiscutible. Pienso que Sanchez Albornoz como todos los intelectuales de brillo, al lado de intuiciones geniales arrastraba un farrago de postulados que él debia a su herencia intelectual y a su formacion en el marco de la Institucion Libre de Enseñaza, y también –en la medida que era hijo de su tiempo- a la mentalidad dominante en su época, a saber las primeras décadas del siglo XX y del final del siglo XIX, marcadas desde dos siglos antes por una admiración rayana en el papanatismo hacia la España islámica en detrimento de la España medieval -matriz de la España actual y de la Andalucía de hoy- de los cinco reynos que llevaron adelante la Reconquista. Y por eso, al final de su vida debio apoderarse de él ese sentimiento tan frecuente en muchos expatriados (entre los que me encuentro) de haber estado haciendo patria -o creyendo hacerlo, de puertas adentro primero y después de puertas afuera- para acabar llegando a la amarga conclusion que se estaba quedando sin la patria aquella. Y está claro para mi que después de todo lo que Claudio Sanchez Albornoz escribio de tan encendidamente elogioso y de tan prolífico sobre el Andalus (andalusí) a lo largo de su vida y de su trayectoria, su obrita tardía « De la España islámica a la de hoy » en la que alerta a los españoles y en particular a los andaluces del peligro de islamizacion rampante que veia agazapado tras el flujo de petroladores que inundaban la Costa del Sol en provenciencia de las monarquías y emiratos arabes del Golfo, me suena a la vez a testamento espiritual y también a rectificación urgente y a dolorida autocrítica.

El otro polo en la polémica sobre la Reconquista o referente al revés por decirlo así –en la medida que me sirve de argumento a contrario- lo es la persona y la obra (muy breve y escasa) de Blas Infante. La polémica de la ley funesta de de la memoria nos habrá convencido a muchos españoles de la necesidad de dejar descansar a los muertos de un a vez donde quiera que se encuentren enterrados y no pretendo desde luego el desenterrar aquí a Blas Infante de manera alguna. A lo sumo, y por el contrario, el darle de una vez cristiana sepultura y es en la medida que su recuerdo se diria que sigue vagando, tras el desentierro de su figura en la Transicion, como alma en pena en Andalucía. Blas Infante como el asturiano Claudio Sanchez Albornoz e igual incluso –por paradójico que les pueda parecer a muchos- que José Antonio Primo de Rivera, andaluz también como el primero, era tributario de las ideas en vigor en los medios académicos y universitarios en los que todos ellos se verían inmersos en sus años de estudio, dominados por la influencia y la presencia omnipresente de la Institucion Libre de Enseñaza, otro cadaver aun sin enterrar y vagando como alma en pena en España y fuera de ella (por ejemplo en Bélgica) La célebre institucion que saltó en pedazos al estallar la guerra civil española fue un producto de importacion de algunos espíritus desorientados de la España del siglo XIX que habian viajado por encima de los Pirineos y habian frecuentado unviersidades europeas y enparticular las alemanas y recibirín la marca impresa de un endoctrinamiento histórico e ideológico marcado por unos prejucios de tipo tenológico, racial (o racistas) –por muy liberales y protestantes- traducido en lo referente a España y a su historia en un « a priori » deshonroso en extremo que hacia de los españoles un pueblo mestizo y trataba por vía de consecuencia, en sus tareas de exploracion historica del pasado español, de rescatar las purezas (de origen) que a juicio de los germanistas y de los liberales europeos yacian aun intactas y supervivientes en ese engendro de mestizaje cultural y racial que a sus ojos ofrecian tanto España en su conjunto como la imensa mayoría de los españoles invidivualmente considerados. Y los vestigios de pureza original en la peninsula se los forecian mayormente los vascos y la lengua euskera de un lado, y por otro las trazas del pasado islámico o andalusi en l peninsula. E ilustraría ese prejuicio de los arabistas europeos islamizantes y en el fondo anti-españoles la figura de Nietzsche –al que admiro, como ya lol deé sentado en las entradas e mi blogt de Periodista Digital- y en particular una de sus obras más controvertidas « El Anti-Cristo » en donde vierte unas alusiones a la Andalucia islámica teñidas de elogio hacia l civilzacion mususlmana –en las que el célebre filósofo ve ía el colmo o paradigma de la verdadera higiene corporal por sus baños publicos (prescritos en la ley cor´naica) - y de desprecio hacia lso reynos cristianos que pne como ejemplo de incuria y de suciedad y de faltar a las mas minimas reglas de higiene corporal en defintiva. Lo que veia illutrado en la reconquista de Cordoba por las tropas de Fernando II el Santo que procedieron al cierre fulmiante de todos los baños islmicos de la ciudad numerosismos segén él entre sus primeras medidas e recristianización mas urgentes y expeditivas. Y esta claro que en eso Nietzsche en la medida que él también no dejaba de ser hijo de su tiempo y tributario de la metalidad e su época se euqivocaba de plano. Blas Infante, vuelvo fatalmente mencionarlo por segunda vez y seguro que no la útima a lo largo de esta conferencia veía en la Recnquista un largo y funesto y calamitoso error historico colectivo de ocho siglos de duración y en loss andluces colectivamente considerados los descendientes de los primitivos pobladores de la Península de antes de las invasiones germanicas y de la dominacion visogotica ; y hermanos por la sangre y también por la religion -que llevaban ocuta inconscientemente según él en el fondo de ellos mismos- de los moriscos expulsados de Españaz en el siglo XVII, y en general de los pobladores musulmanes del Magreb y del Norte de Africa., que en la misma logica que él postulaba serían mas españoles –o españies o andalusíes- que los mismos españoles, pobladores hoy por hoy del suelo de la península. Y en eso Blas Infante igual que Nietzsche e igual que Claudio Sanchez Albronoz era también hio de su tiempo, pero él adem´s de eso dio un paso más comparado los intelectules y arabistas islmizantes de su tiempo y fue su conversión al islam algo que hoy practicamente nadie se atreve a poner en duda. Y si dudas aún habia ahí estan esas fotos tan insólitas en las que se le ve fotografiado de autendo islámico siempre un poco de lado en comcpañia casi siempre de un clerigo musulman de apecto imontne corpulentyo y de gran estaura –mucho mas alto que su neofito español- de expresion adusta y ademan altenro y dominante, siempre en el centro de la foto (…) Y fue durante la visita que hizo –« viaje inciatico » lo llaman sus devotos- a uno de los santuarios ilsmicos situado en la zona geografica del protectorado frances de Marruecos en el año nada trivial de 1924, ni siuqera tres años trasucrridos aun entonces del desastre de Annual y dos años antes del desembarco de Alhucemas, cuando el honor de España y d e su ejército andaban por los suelos dentro y fuera de la penisula y en particular por tierras de Marruecos. Y en ese sentido se puede decir que Blas infante fue victima y expnente a la vez de uno de uno de los fracasos colectivos que surcan la historia de la Espana contemoranea. José Antonio Primo de Rivera de una ilustre famila de estirpe liberal fue tmbién tributario de las ideas de la Institucion por su formacion universitaria, como lo ilutra la dmiracion conf esada e incondicional –heredada por el condjunto de sus discipulos y partidarios- que siempre profeso hacia José Ortzega y Gasset figura emblmatic de (brillante) intelectual institucionista, formado en las universidades alemanas. Y lo prueba de forma flagrnte uno de los útimos escritos de José Antonio ecrito en la carcel de Alicante y recogido en sus papeles postumos « España germanos contra bereberes » tachado (inustamente) por algunos de racista y que por paradojico que pueda parecer déjà traslucir una vision tanto de Andalucia l andaluces como de la Reconquista que ofrece no pocos trazos comunes con la que comparte el andalucismo islamizante de nuestros días tras las huellas de Blas Infante. Tmbién para j osé Antonio el andaluz era el ibero aborigen –de estirpe berbe »- poblador primtivo de la península de antes de las invasiones que precedieron a la gestación de la España visigoda, y hermano (de sangre) a la vez de los moriscos y de los magebriés del otro lado del estrecho. En su descargo cabe alegar el truamutismo profundo que le producí l situacion de guerra civil en la que se veía inmerso junto con el rest de los españoles como también la configuracion un tnto neigmtica del mapa del Alzamiento en sus primeros moentos es cierto y de la demracación de ls regiones en las que aquél habia triunfado –grosso modo el Noroeste de la Peninsula- y de aquellas otras -el levante y el Sur de España- que habian peranecido en cambio del lado de la república. Y no tengo empacho ninguno en afirmar que la intuiciones geniales sobre la Historia de españa –y su exaltación de n uetro pasado imperial y de la filiación gótica inseparable del ser colectivo de los españoles- de las que se ve esmaltado este texto joseantoniano tan crucial a la hora de comprender y de e interpretar de forma ecuánime y objetiva el pensmiento de josé Antonio, no son obice no obsltante al espejismo en el anls is de la situacion qu e se e stab vieindo en España en aquel verano del 36 , del que josé Antonio fue sin duda víctima y que le hizo ver en nuestra guerra civil la confrontacion historica fatal e inevitable entre dos pueblos distintos de estirpes racieales diferentes –germanos o berberes- coexistente a lo largo de los siglos sin llegar según él a mzclarse nunca en el suelo de la Peninsusla. Lo andaluces de hoy –y en eso cludio Sanchez Abronoz y la tradicion ctolcia ensu conjunto llevan toda la razón desde luego- dan por el contrario todas las muestras de una dolbe ascendencia española y a la vez europea Por una prte la de la España mozarabe curiosamente ausente en los efnoques historicos de sello institucionista a los que alud í más arriba, en vias de extincion al cabo de ocho siglos de dominacion islmica –tras haber emigrado muchos ellos hacia el Norte o viéndose expulsados « manu militari » otros muchos del otro lado del estrecho- que aun susbistia no obstante en el reino moro de Granada al culminar la Reconquista; y por otra parte sobre todo los pobladores de los reinos cristianos del Norte de la peninsula –encuadrados primero por las ordenes militars y en la monarquia española mas tarde en la edad moderna- que fueron progresivamente emirando y repoblando las zonas más meridionales de la geografia de la peninsula a medida que avanzaba la reconquista, como loi lustra el caso de manch real emblematico por tantos tyanos concetpos, fundado por onrdenaza imperail de carlos V entierrras que habíoan estado bajo con trol bajo siglos antes de ls órdenes militares y que se gano el pletivo de la Real tras una visita la localidad del rey Felipe IV (de la casa de Austria) No somos pues decendientes de moros, los andaluces, no ; en contra de un clisé o estereotipo tan extendido en el vulgo en España como en el extranjero. Y me afinazo en mi conviccion en lo relativo a nuestros orgienes que aqui he venido a expneros, mi experencia un tanto atipica de cohabitacion mitad forzosa mitad voluntaria -¡qué remedio !- que me habra deparado la suerte en los veinticinco años que llevo rersidiendo en bélgica, la mayor parte de los cuales en Bruselas, la ciudad tal vez de mayor cntidad –porprorcionalmente como en terminos absolutos- de poblacion musulmana de toda Europa, hasta un treinta y cinco por ciento de la poblacion de su caso urbano (cifras oficiales) Europa viene siendo blanco desde hace décadas de un fenomneo de invasion silenciosa que tiene en Bélgica y en Bruselas uno de sus principales boquetes o cabezas de desembarco omo quien dice. Y la penetracion islámiia en Belgica en esos antiguos pmaises bjos del sur –tambien llamados de antiguo pasies bajos catolicos o pays bas espagnols- no es ajena tampoco al pasado español por aquellas tierras curcial mrcado por ls gueras de relion etre católicos y protestantes. Los muslmanes vienen fatal e inlecutablemente cutro siglos después a ocupar en Bélgica como de el lugar que dejó España al retirase de allí tras el tratado de Utrecht (1711) Y lustra lo que afirmo un detalle anecdótico en relacion con un noven de nacionalidad tunceina –muslman pidoso por todas las grazas- qu e trabjaba de empleado de la seguridad de la bibliioteca bncinal de belgica algun tiempo antes de la elcision de ls priamveeras a rabes –antes de acabar convertido d(estoy seguro) en un furibundo « indignado » tan solo lgo más tarde- ydel que viene a saber que estaba preparando una tesis de doctorado en las Universidad libre de bruselas sobre la presencia española aqui y la relacion (estrecha) de del discurrir de la guerra en Flandes con la expulssón de los moriscos del suelo de la penísula. Al islamismo le obsesiona españa y su pasado y en prticular Andalucía. Lo que yo llamo la pasión andalusí. particularmente ultrajante para los españoles y para un sentido del patriotismo sea del signo que sea. Y la mejor forma de conjurar esa amenaza nos la ofrece una vision clara de nuestra propria pasado, de andluces de españoles y de europeos (y occidentales) forjado en ocho siglos de Reconquista. Como reza el viejo aforismo, « nuestro pasado es nuestro futuro, y nuestro futuro es nuestro pasado »

3 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Juan Maria Fernandez Krohn [Blogger] 12.02.12 | 21:53

    .../...y sobre la filiacion gótica de todos y cada uno de los españoles- como ya dije. Si eso te molesta ya digo que lo siento. Saludos

  • Comentario por Juan Maria Fernandez Krohn [Blogger] 12.02.12 | 21:51

    Me extraña sobremanera que un adversario resuelto del juez Garzón se sienta aludido o herido por el texto de mi conferencia sobre la historia de Andalucía. Y para mí está claro -¿o me equivoco?- que lo que te duele (y lo siento en el alma) es lo que digo (de una certeza apodítica) sobre la influencia de la Institución Libre de Enseñaza en la vision historica de José Antonio, que en relacion con Andalucia venía extrañamente a coincidir -sin duda de la mejor buena fe- con la de un Blas Infante (ni más o menos), en algunas de sus conclusiones más extremas incluso, a saber que los andaluces de hoy son los descendientes o hermanos de sangre de los moriscos expulsos el siglo XVII, y que la minoría visigoda lejos de fundirse con el resto de los españoles no dejó de ser nunca un casta extraña y dominante (y opresora) No lo digo yo, lo dice negro sobre blanco José Antonio en su ensayo "Germanos contra bereberes", esmaltado por lo demás de destellos luminosos -sobre nuestro pasado imperial.../...

  • Comentario por Uno que pasaba por aquí 12.02.12 | 04:03

    Este juez apuñaló a un colega por la espalda no hace tantos años, traicionándolo y acusándolo hasta llevarlo a perder la carrera judicial. Un trabajo de encargo al servicio del grupo PRISA.
    La prueba del 9 del sistema judicial español se verá si también es capaz de empapelar al corruptor, Botín, y no sólo al corrupto, Garzón.
    En cuanto al autor de este artículo, le pediría más amor a la verdad y menos hablar por hablar, Si ya de mano dice que no conoce los detalles del asunto al que se atreve a entrar y luego deja esas palabras bañadas de cultismo , ¿pues qué quiere que le diga? Un estilo muy clerical , en el peor sentido, se suelta una especulación envenenada desde el púlpito, como si no se hubiese dicho nada. Y desde luego, Vd. no se moja, no, no poco.
    Lo de siempre, si alguien les pide cuentas, el error está en la interpretación.

Miércoles, 30 de mayo

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