Las crónicas de Juan Fernandez Krohn

Embajador en Damasco a consulta (¿España a las órdenes de Bélgica?)

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"DE LA ANDALUCÍA ISLÁMICA A LA DE HOY" (por Juan Fernández Krohn)

Conferencia Casa de la Cultura de Mancha Real, sábado 11 de febrero, 20 h

El título de mi conferencia se lo tomo prestado al último libro del insigne arabista e historiador Claudio Sánchez Albornoz, que alertaba sobre la amenaza de pérdida de la propia identidad que pesaba sobre los españoles y en particular sobre los andaluces y revindicaba valientemente la memoria histórica de la Reconquista en Andalucía.

Os invito a todos estéis o no de acuerdo con mis ideas ¡Hasta el sábado!

Me echaron en junio del 86, "manu militari" (casi), como un delincuente aunque sin violencia, del edificio de la Escuela Diplomática en Madrid, -ya lo conté aquí en alguna ocasión- a mi vuelta a España, después de varios meses de errancia al norte de los Pirineos tras mi salida -el 21 de noviembre del 85- de la cárcel portuguesa. Y fui allí -haciendo (lo confieso) de tripas corazón- aleccionado por mi difunto padre que quería a toda costa (¡el pobre!) meterme por el paso de probar suerte -contando con mis conocimientos y calificaciones universitarias- en el examen de ingreso a la Escuela Diplomática, y propiciarme así una salida al trance tan difícil y complicado por el que me vida atravesaba por aquel entonces. Y aquella expulsión -de todo punto injustificada- se me quedó atragantado como es lógico. Y por eso, tal vez puedan ver algunos ahora una reacción de despecho de resultas de aquello en esta entrada mía de ahora que pretendo dedicar a la llamada a consulta del embajador español en Damasco, siguiendo de un día para otro el ejemplo de una diplomacia belga a las ancas -una vez más- de Inglaterra que había dado la señal (o la consgina o la orden) llamando al suyo un día antes. ¿Resentido? ¡Que le vamos a a hacer! Ab occultis mei munda me! Como sea, el nuevo y flamante ministro de Exteriores de Bélgica, Didier Reynders (conservador "a la belga") se ilustró hace ya unos cuantos años -también la comenté ya aquí en alguna ocasión-, dando así la nota dentro de su propio partido, al oponerse a la extradición reclamada por el gobierno español de entonces, -en los últimos eses de la era fellipista- de una pareja de presuntos miembros de la ETA, y en su caso, habida cuenta de su filiación politico/partidista (conservadora) y fuera pues, por propia definición como si fuera, de toda sospecha de simpatías ideológicas cualesquiera hacia las posturas de la banda terrorista nos encontrábamos sin duda alguna ante un caso emblemático de como funcionan aquí a veces los tics históricos -relacionados con España y los españoles- en la clase política belga, como se demostraría con creces en el capitulo del terrorismo etarra en los veinticinco años que habré venido residiendo en Bélgica.

La fabula o apólogo del rey desnudo en la crisis siria ¡no me digan! Porque si hay algo que la ola de cambios desatada por las llamadas "primaveras árabes" en los países del Norte de África y del Oriente Medio (o próximo) habrá destapado clamorosamente a la luz del día lo es la falta de transparencia en las relaciones internacionales y"pari pasu" la falta (flagrante) de credibilidad de las instituciones y de las pautas dominantes que rigen hoy por hoy la política extranjera de los países europeos de la UE -de la que España es miembro, a remolque hoy mas que nunca de los dictados (o diktats) de las grandes potencias (democráticas) y en particular de Estados Unidos y de Inglaterra (y de Francia también en menor medida, siempre, en asuntos del mundo árabe, del brazo de aquella) La voz de su amo, la diplomacia española. Hoy más que nunca desde los inicios de la era Zapatero, que tuvo por buque insignia en política exterior la llamada Alianza de Culturas (con el gobierno islamista de Turquía) de la que el nuevo gobierno no parece dispuesto a desmarcarse (por el momento) Han pasado ya casi ocho años desde la fecha fatídica del 11 de marzo (del 2004) y la situación en el tablero de la política internacional se habrá visto considerablemente modificada desde entonces, pero si es cierto que me siento ahora bastante mas critico hacia la postura del gobierno Aznar en el tema de la guerra en el Irak, y en la forma tan drástica que tuvo de alinearse con la administración Bush, sigo no obstante alabando lo que me pareció entonces una muestra de protagonismo un tanto insólito de la política exterior y de la diplomacia española en la esfera internacional y en particular en la palestra de la política europea (en el marco de la UE)

Y sigue pareciéndome propiamente memorable la réplica que se mereció de parte del entonces jefe del gobierno español el entonces jefe del gobierno francés, Jacques Chirac en relación con la revisión del Tratado de Niza (que favorecía indiscutiblemente a España y a otros países emergentes) El 11 de marzo y el tsunami electoral justo a seguir , daría al traste no obstante con aquellas muestras de independencia (incipientes) como con tantas otras cosas. Y hoy, España aparece mas maniatada, más obsecuente y más segundona y subalterna que nunca en su política exterior, como lo pone clamorosamente de manifiesto la crisis siria. España con los populares como con los socialistas mantuvo siempre buenas relaciones con el régimen de Bachar-al-Assad (y de su padre) ¿Era menos "tirano" en la óptica gubernamental española entonces de lo que parece serlo ahora? La represión de la disidencia (armada) interna en la que el régimen sirio se ve empleado ahora no difiere tampoco (mucho) ni cuantitativa ni cualitativamente -notablemente inferior incluso- de la que se llevó a cabo en Argelia contra la insurrección islamista durante los largos años de la guerra civil en aquel país del Magreb, en la década de los noventa, que no mereció a la diplomacia española - ni con José María Aznar- ni con Felipe González, objeciones o reservas mayores que pudieran llevar siquiera a la llamada de su embajador a consulta como habrá ocurrido ahora ahora con nuestro representante en Damasco.

Y la UE por mucho que quieran convencernos ciertos medios de lo contrario, no se muestra unánime en la crisis siria, ni mucho menos. Como lo ilustra el detalle todo menos trivial que su representante en Damasco no haya seguido el camino (de vuelta) de otros. Seis países (seis) miembros, situados geográficamente -detalle sintomático- en la Europa del Este todos ellos (incluida Grecia) se habrán desmarcado de la iniciativa "marca" británica. Entre ellos también Polonia que se alienó con España entonces. Lo que prueba que ahora hubiéramos podido perfectamente abstenernos, igual que ellos. Una vez más, como hubiera dicho Umbral, nadie nos pedía tanto. La iniciativa española coincide -signo de los tiempos- con un suceso aparentemente trivial y apolítico y me refiero a la sanción (severa) de la que se ha visto víctima el ciclista española Alberto Contador condenado (sin pruebas) por instancias judiciales internacionales en el ámbito deportivo, radicados en Suiza. El deporte es solo deporte. Como sea, la sanción -deplorada por alguien como Eddy Mercx fuera de toda sospecha- sigue de escasas semanas el artículo publicado en el diario "Le Monde" por el antiguo tenista Yannick Noah -criollo francés, de madre judía- donde ponía insólitamente en la picota, por el problema del dopaje, al deporte español en su conjunto (y sin matices)

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