
Salgo del paso mal que bien al cabo de una hora de suplicio -59 minutos cincuenta y ún segundos para ser exactos-, y es después de haberme oído íntegro el vídeo, por internet, del discurso de Carmen Chacón en el congreso del PSOE del pasado fin de semana que debía darle la victoria y al final le haría morder el polvo de la derrota, porque es cierto que muchos entre los que me encuentro estamos convencido que fue precisamente su discurso la causa principal y decisiva de su derrota. La práctica totalidad de los comentaristas periodísticos le habrán reservado desde luego juicios críticos o francamente negativos y el detalle un tanto trivial -de los gallos repetidos sin cesar desde el principio hasta el final de su arenga (que no cabe llamarlo de otra forma)- que habrá sido un poco como el común denominador de los análisis y comentarios, ilustra y resume bien a la vez a mi juicio el "problema" que la candidata malograda, su figura como sus posturas que tan enardecidamente defiende, no dejan de plantear a muchos. Porque los gallos vocales son sin duda el pretexto apenas que les permite a muchos ocultarse a sí mismos la realidad insoslayable y es que la ex-ministro de Defensa del Zapatero, por lo que sea, les pone (y nos pone) de los nervios, cuando se expresa sobre todo a sus anchas y en plan rompe y rasga, como lo habrá hecho en Sevilla el pasado fin de semana. Incluso -por desgracia para ella- no pocos de sus propios corrreligionarios entre los afectados. Puntualizo no obstante lo que ya dije aquí en alguna ocasión, que en conjunto me cae y me caía digamos más bien qule mal esta aguerrida político socialista -aunque solo sea porque pertenece a una generación bastante más joven que la mía- pero no es menos cierto que su talante (socialista y de izquierdas) cuando lo saca a relucir en público y en todo su esplendor como habrá sido el caso ahora no deja de adolecer de lo propiamente insufrible (e insoportable)
Y sin duda que la gota que habrá desbordado el vaso de la indignación en muchos lo habrá sido la evocación -beligerante y guerracivilista e improcecedente en extremo, en una candidata que pretendía encarnar (contra el aparato) la apuesta del futuro- de su abuelo (rojo) del que ya sabíamos algo por más que lo haya evocado menos de lo que su admirado José Luis Zapatero el suyo propio. "La historia de mi país -dice que le dijo aquél, de niña- me robo mi juventud" Y tuvo suerte, lo que dan ganas así a primera vista de decir de un combatiente precoz que mandaron (en las filas de la CNT-FAI) al frente con quince años apenas como fue su caso, si se la compara con la de tantos otros tan jóvenes como él o sin serlo que perdieron la vida en circunstancias de crueldad extrema por veces durante la contienda. En una discusión reciente en los foros de Mancha Real sobre el juicio del juez/estrella, me permití en guisa de broma (inocente) -animando a mis lectores fuese fuese cual fuese su ideología a acudir a la conferencia que tengo previsto dar allí (como todos aquí ya saben) dentro de unos días- la expresión que inmortalizó el alto mando nacional al final de la guerra, en el 39, exhortando a los vencidos a entregarse a la nuevas autoridades porque "no tenían nada que temer", algo que la memoria historia de los vencidos tiene registrado como el colmo de la falsedad y de la infamia. Y mi broma (infensiva) no habrá dejado de herir algunas susceptibilidades. "Con el miedo y con los muerto no se juega" me escribe alguno. Es un hecho histórico incontrovertible no obstante que no pocos salieron muchísimo mas airosos del mal paso aquél (de la derrota) de lo que era de prever en función de sus "currículum"
Como sea, la derrota de la Chacón ahora es desde luego la gran baza perdida -en el plano de la memoria histórica, objeto primordial de uno de los juicios que se le siguen en el Supremo- del juez Garzón. Sin ella su previsible condena -por lo menos en el juicio que se le sigue en el tema- se hubiera vuelto de golpe altamente improbable. Con ella en cambio, el juicio en curso se adentra en la encrucijada de todos los peligros con la amenaza de inhabilitación suspendida mas que nunca sobre la cabeza del juez estrella. Y es porque el "show" que me diga la timba macabra -¿quién hablo de jugar con los muertos?- que nos habrá ofrecido el juez/estrella en bandeja no parece haber inmutado en demasía a la opinión publica ni en España ni fuera de ella a tenor por la escasa por no decir nula atención que le habrán a las últimas audiencias de su proceso o por lo insignificante de las manifestaciones publicas en sus apoyo. Más muertos en la sesión de hoy. Con la (pretendida) fosa gigante de Santander que no deja de evocar una legión de espectros como los caso anteriores que habrán salido a relucir en el desfile del testigos (de la defensa) Y entre aquellos, las víctimas des-pe-ña-das-vi-vas -religiosos o seglares- de los acantilados de Cabo Mayor junto a la capital santanderina en los inicios de la guerra civil. Otro espectro se yergue fatalmente ante esas evocaciones y es el de las víctimas de las fosas de Mancha Real -abril del 37- en número de mas de un centenar (y medio) conforme a las cifras que maneja la literatura "recuperacionista"-, fusilados (y arrojados a continuación a una fosa común) en las tapias el cementerio del municipio.
En la sesión de hoy se habrá leído también el auto del juez/estrella rechazando en su momento el escrito en el que se demandaba la inculpación de Santiago de ese lenguaje beligerante y y falaciosa de la "legitimidad" al que el zapaterismo (difunto) nos habrá machacado los oídos a los españoles. Una petición de principio en pura lógica. "Crímenes de guerra" los de los unos -por muy conforme/a/procedimiento, que así lo fueron en su inmensa mayoría- , y "gobierno legitimo" el de los otros en cambio, por propia definición se diría. La ley del embudo en otros términos, impropia de un jurista de la talla internacional que a Garzón se le atribuye. Al aquelarre guerracivilista habrá faltado no obstante lo que parecía el plato fuerte del sentimentalismo y de la sensiblería (guerracivilista) así a primera vista, y me refiero a "las trece rosas". ¡Menudas rosas algunas de ellas sino todas por muy jóvenes que fueran! "Si una de estas coje un cuchillo ya puedes darte por muerto", le decía el conde Rossi -en Palma de Mallorca- a su capellán y secretario (inexperto ) refiriéndose a un grupo de jóvenes milicianas cogidas con las armas en la mano. Jóvenes mujeres adolescentes habiendo cogido el gusto a la sangre y a la violencia, horresco referens! ¡Peor que si fueran adultas! Y el desafío inaudito que arroja a los españoles desde hace un rato ese cuento para no dormir de (trece) mujeres jóvenes fusiladas por su idealismo apenas, me trae irremediablemente a la mente la frase célebre del filosofo innombrable. "¿Qué es el hombre? ¡Una flecha lanzada hacia lo alto en busca del Superhombre! (¡y que se piense de mí lo que se quiera!)
Completamente de acuerdo contigo, Paco. Es lo que yo llamo el pequeño resto ("residuum") en terminologia bíblica de perdedores honorables o vencidos con honra de nuestra guerra civil. Como mi tío abuelo, José Manuel Krohn por ejemplo, republicano (de Azaña, creo), de manos irreprochablemente limpias, que sufrió postergación en la posguerra -en su cuerpo de Estadística- y me defendíó valientemente en la prensa cuando me detuvieron en Fátima. Curiosamente veraneaba en Javea (...) Un abrazo
Hay que diferenciar republicanos, de socialistas, comunistas, milicianos y de los crimanales pistoleros de aquellos tiempos.
¡Arriba España!
Gracias por tu testimonio tan interesante, Alberto. No lo conocía. Fueron casos de mayor crueldad todavía que el de Paracuellos. Saludos cordiales
Varias personas mayores de mi pueblo de Jávea (Alicante) me han relatado cómo aún recuerdan de cuando eran niños y durante la guerra civil los milicianos del Frente Popular a sus adversarios políticos (por causas de origen variopinto y sin juicio y a veces por puro capricho o por vernganzas mezquinas) los arrojaban desde los acantilados del cabo de San Antonio hacia el mar. Vivos, a punta de pistola y en ocasiones atados en grupos entre sí y subidos a un carro. Para quien no conozca el lugar debo decir que hay más de 170 metros hasta el agua en caída perpendicular. No se me ocurre muerte más atroz.
A ver si las asociaciones de la ¿Memoria? Histórica se pasan por aquí a investigar estos asesinatos.
Miércoles, 30 de mayo
Juan Fernandez Krohn
Juan Granados
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Patricio Peñalver
Julián Moreno Mestre
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Paulino Toribio
Peio Sánchez Rodríguez
José Donís Català