
¡Uuff! Esa fue -¿para qué lo voy a negar?- mi reacción al conocer los resultados del congreso del PSOE -al que como aquí todos ya saben, nada me liga y de que todo (o casi todo) me separa. Una victoria de la Chacón hubiera sido desde luego peor -a la larga- de lo que esta siendo la presidencia Obama (interminable), y la comparación -estarán aquí todos de acuerdo- es todo menos ociosa. Me obsesionaba la Chacón por el tufo a influencia o manipulación extranjera que arrastra, para comenzar, como sus ahijados tan mimados del 15-M -y emplazo a quí a quien sea a contradecir esa apreciación mía (e intransferible)-, como ocurre con el juez/estrella y si dudas había ahí esta el articulo de hoy en su defensa en el New York Times -un respeto- como si el caso Garzón les sirviese de pretexto o coartada perfecta ahora para reanudar su guerra de propaganda sobre la guerra civil española nunca interrumpida del todo desde los tiempos de la guerra civil cuando aquel diario mantuvo un corresponsal de guerra en Madrid (zona roja) que se dedicaría a beber whisky en compañia de Hemingway y a soltar mentiras e insidias y juicios y apreciaciones partisanas "urb et orbi" a través de su diario sobre nuestra contienda. El triunfo de Rubalcaba se ve asimilado en los medios desde el sábado como el triunfo del aparato, gracias en particular a los empujoncditos decisivis, "in extremis", de dos barones del partido en Andalucía, Felipe González y Alfonso Guerra. Es posible. Pero la lectura -por emplear un giro caro a francófonos y franceses- que a mí aquello me merece es mucho menos coyuntural que ideológica. Rubalcaba representa tal vez el aparato y el poder (que acaban de perder) pero la Chacón es seguro que arrastra en cambio una nube de fantasmas detrás suya se de cuenta o no se de cuenta ella misma .
Miércoles, 30 de mayo
Juan Fernandez Krohn
Juan Granados
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Patricio Peñalver
Julián Moreno Mestre
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Paulino Toribio
Peio Sánchez Rodríguez
José Donís Català