Las crónicas de Juan Fernandez Krohn

Memoria (y fantasía) de Umbral en el juicio a Garzón

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ANUNCIO Comunico aquí, en particular a mis lectores de la provincia de Jaén, que se me acaba de notificar la autorización del Consistorio de Mancha Real para la conferencia que cuento dar allí, en la Casa de la Cultura, el sábado 11 de febrero próximo, a las 20 h., sobre el tema "De la Andalucía islámica a la de hoy" Y estoy a la espera de la respuesta a otros pedidos míos de autorización idénticos, para fechas immediatamente posteriores, a los municipios jiennenses de Jódar y de Torres, en la comarca de Sierra Mágina)

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Historia, memoria...y fantasía -todo junto y bien mezclado- en las novelas guerracivilistas de Francisco Umbral. Y también en el juicio que se le sigue por un delito de prevaricación al juez Garzón en el Supremo. Para el lunes próximo según nos anuncia la corresponsal de guerra del País -me refiero en el tema de la memoria por lo menos, en el que viene dando estopa sin parar desde hace ya un buen rato- está fijada la deposición de un nuevo testigo de la defensa que acusa a la Guardia Civil de la muerte de su difunto padre por haber dado posada -y también cazuela- a una cuadrilla de guerrilleros en el 47 cuando el testigo por lo que explica contaba un año apenas. Memoria de oídas pues la suya ni siquiera visual, aunque sin duda no menos reconstituída (e imaginada) que la del célebre escritor. En otra de sus novelas guerracivilistas ambientada en la posguerra inmediata -"La forja de un ladrón"- evoca Umbral hacia el final de la novela el tema del maquis de forma incidental, como de pasada y es curioso que no lo recoge prácticamente en ninguna otra de sus novelas, y la ausencia es tanto mas anómala y ruidosa si se tiene en cuenta la habilidad y la facilidad con la que el genio umbraliano acierta a servirse de los capítulos y episodios mas escabrosos de la guerra civil de pasto al lector en sus novelas guerracivilistas; y más aún si se tiene en cuenta el lugar geográfico de procedencia del autor, a saber la parte septentrional de Castilla la Vieja y en particular la provincia de León de donde procedía su familia materna -y en donde él mismo vivio o veraneó de joven adoelscente (aún a finales de los cuarenta)-, tierra de maquis si las hubo como no habrá dejado de recordarlo durante todo su mandato José Luis Zapatero, leonés de nacimiento (lo mismo que su abuelo) Los silencios de Umbral -ya lo examiné en el trabajo que le dediqué publicado con estas entradas- son mas elocuentes a veces aun que sus alusiones por muy sibilinas y sinuosas (especialidad favorita de su prosa guerracivilista y también de sus crónicas mundanas) y en el tema del maquis está claro que ponen al destape todo lo que sabía el autor sobre el tema (incluso por propia experiencia)

En "La forja de un ladrón", saca a relucir el personaje del señor Cernuda, un viejo (granuja) prestamista y receptador de objetos robados, que evoca delante del personaje infantil (trasunto del autor) la Ley de Fugas de la que ya me ocupé en alguna de estas entradas: de unos orígenes que se pierden en la noche de los tiempos, que me diga en las honduras del siglo XIX, y actualizada a en la represión del anarquismo andaluz durante la II República, por el propio Azaña (y me refiero a Casas Viejas) Y los espectros (legión de ellos) asociados a la controvertida ley en el recuerdo se ven ahora soliviantados con los nuevos testimonio guerracivilista en el juicio del juez estrella. Y lo dramático del caso que al principio recojo -de éste y de otros que aun deberán desfilar ante el tribunal- no consigue no obstante disimular la flagrante evidencia que el maquis fue vencido con la ley en la mano, y con todas las convenciones internacionales en su contra, que prohibían y lo siguen haciendo -pese a las primaveras árabes- la insurrección armada contra un gobierno legalmente constituido (y consolidado) y con todas las apariencias y aditivos de la legalidad de su parte. Y lo ilustra el que hasta el propio Stalin -y por supuesto Santiago Carrillo- les dejaran en la estacada. Y si no se lo creen aquí algunos les remito a una novela sobre el maquis asturiano -bajo el prisma de los vencidos- publicado no hace mucho de la que me hice eco en un de mis entradas. ¿En que se diferencia si no de aquel triste fenómeno -y mi pregunta va dirigida directamente al juez Garzón (y por poner solo un ejemplo)- de la guerrilla colombiana, condenada y descalificada como hoy se ve "urbi et orbi"

Dulce Chacón, su voz dormida, -y su sentimiento de culpabilidad colectiva -se yerguen también en el recuerdo, tras los testimonios guerra/civilistas de ayer y en particular uno de ellos sobre la (supuesta) ejecución de una mujer embarazada al final de la guerra muy en la línea del agit prop feminista a todo arder desde hace unos años en el tema, que no consiguen por muchos casos atípicos que presenten disipar la evidencia que ni las mujeres ni los niños ni los ancianos como tal fueron protagonistas directos ni por activa ni por pasiva en zona nacional o por parte de los nacionales durante la guerra civil española. Y fue así pese al hecho flagrante que la izquierda no dudaría en ponerlos en primerísima linea como en una tradición cara a la izquierda internacional que se remontaba al siglo anterior; como ocurrió en Azuaga provincia de Badajoz donde los rojos quisieron convertirles en escudo humano frente al avance de los nacionales y como lo ilustra el fenómeno tan emblemático en zona roja de las milicianas. En Valladolid, la batalla campal que tuvo lugar en su plazas y sus calles el 18 de julio del 36 culminaría con la toma de la estación -no poco novelada también por Umbral en "Capital del dolor"- de la que salieron justo antes de proceder al asalto mujeres y niños que habían encontrado refugio dentro del recinto.

Otro clásico de la literatura sobre la guerra civil -y de la guerra de propaganda internacional sobre la guerra civil española- planeaba sin duda en la sesión de ayer del juez Garzón y me refiero a "Los cementerios bajo la luna" del francés Bernanos -del que ya me ocupé también- sobre el capitulo de la represión de los nacionales en Mallorca. "En cuatro días limpiaron Palma" escribe (sin complejos) en uno de sus poemas póstumos sobre la guerra civil el mallorquín Lorenç Villalonga (fuera de toda sospecha) Y en otra novela reciente sobre el tema aparece el controvertido conde Rossi increpando al célebre autor y novelista francés (y católico) venido a recoger el cadáver de un periodista francés amigo suyo tras el fracaso del desembarco rojo/republicano en la isla (figurando aquél mismo entre los que desembarcaba) "La guerra es una ceremonia de fuego, señor; la próxima vez, su amigo sabrá escoger su campo mejor" Y es curioso que Bernanos en su célebre panfleto hablase de cementerios y no de fosas. Guerracivilismo literario y exhibicionismo del dolor a todo gas en apoyo del juez estrella ¿Hasta cuando?

2 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Juan Maria Fernandez Krohn [Blogger] 05.02.12 | 20:05

    Gracias Paco, tu apoyo me reconforta más de lo que te piensas. Un abrazo

    ADDENDA Todo saldrá bien, Paco, descuida

  • Comentario por Paco Franco 05.02.12 | 20:02

    Juan Fernandez Krohn, le felicito por su apostilla que encabeza su entrada y para dicho fin le deseo mucha suerte. Espero que sea consciente de como se encuentra de anestesiado el respetable y con la clase de cuadrilla o tropa que le tocará competir.

Miércoles, 30 de mayo

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