
Las últimas noticias de agencias -en cuenta gotas- anuncian el asalto final de las tropas sirias al barrio de Baba Amro en Homs, foco principal de la revuelta que viene produciéndose desde hace un año contra el régimen de Bachar-al-Asad. La ruptura de comunicaciones es total no obstante y el silencio informativo consiguiente no lo es menos lo que no hace mas que servir de caja de resonancia a la guerrra feroz de propaganda a todo arder en los comentarios de ciertos medios de la prensa digital en la prensa española las horas que corren. De la suerte de periodistas occidentales de gran renombre atrapados allí dentro entre tanto, como la periodista francesa corresponsal de le Figaro herida hace unos días y del corresponsal español del diario El Mundo no se sabe tampoco nada. Y el silencio mas ensordecedor de todos lo es sin duda el que se siente del lado la diplomacia francesa con rumores de telón de fondo de los mas fantásticos, o verosímiles según los gustos, anunciando entre confirmaciones y desmentidos la liberación de la periodista francesa, y sobre todo la captura de militares franceses destacados en Siria del lado de los rebeldes y la subsecuente gestion de mediación iniciada de urgencia por el Quai d'Orsay (ministro francés de Exteriores) y su titular Alain Juppé cerca de su homólogo ruso, lo que explicaría según algunos el bajo perfil de la diplomacia francesa en las últimas horas habituados como no tenian a las advertencias y a los ultimatums más terminantes en contra del régimen de Damasco.

Andaba por el paso de dedicar mi entrada hoy al caso Garzón pero tras la sentencia (de absolución) y el voto particular -revelador e ilustrativo en extremo- de uno de los magistrados se me antoja que el caso está en trance de desinflarse definitivamente por sí solo -deo gratias-, como lo ilustra el poco impacto que el fallo del Supremo habrá tenido hoy en la prensa extranjera. Como si los magistrados integrantes del augusto tribunal a costa de un juicio un tanto salomónico aparentemente en algunos de sus enunciados, se hubieran visto asegurado en cambio, entre sus presuntos objetivos, uno de ellos de crucial importancia y del máximo interés al menos, lo que ya es enorme, y es el de salvar los muebles (a todo precio), a saber la respetabilidad de sus investiduras y la buena imagen de la intuición que representan en ese otro tribunal de la opinión pública extranjera, soliviantada no poco en el tema de las fosas del franquismo y de las acusaciones por prevaricación en contra del juez estrella relacionadas con ese tema. Iñaki Urdangarín. Su declaración ante el juez del yerno de Juan Carlos, propiamente maratoniana le roba al juez estrella el tema de mi entrada de hoy, es cierto, por más actual y por la mayor atención que sin duda se merece, en la medida que es un caso lejos aún -al contrario de lo que ocurre con el juicio ya definitivamente concluido salvo sorpresas- de verse encaminado hacia un desenlace previsible en, lo mas mínimo de una manera u otra. La prensa francesa del género "people" advierte ahora que el proceso Urdangarín pone en peligro el futuro de la monarquía y por remota que pueda resultarnos la hipótesis no dejamos de sentirnos obligados algunos a recoger aquí el guante del desafío, por un imperativo de patriotismo ineludible aunque sólo sea.

Me escuece todavía -¡y como!-el boicot del que me vi objeto en Mancha Real como aquí ya noticié días pasados, y el escozor se diría que va en aumento leyendo la prensa extranjera (francófona) de hoy aquí en Bruselas que se diría que pone en el primer plano de la actualidad el tema de mi (fallida) conferencia -sobre el peligro islámico en Andalucía- y las circunstancias de tiempo y de lugar (y otras) que inseparablemante acompañaban la convocatoria. Y lo es sobre todo por un reportaje a toda plana en el diario Le Monde sobre la ascensión fulgurante -signo magno de nuestro tiempo- en el firmamento de la política internacional del emirato de Catar, base de operaciones de la cadena televisiva "vedette" de los medios en lengua árabe, Al Jazeera (en español Algeciras); y también por otro reportaje del diario belga le Soir sobre las próximas lecciones en Libia con la entrevista a un diputado del partido francófono de los Verdes -de padre libio y de madre belga- de un tono claramente apologético en favor de los nuevos amos de Tripolí, en paralelo con un editorial del citado dirio donde se justifica sin rebozo alguno -como un acto de justicia (sic)- la ejecucion en las circunstancias de salvajismo extremo que todos saben del coronel Gadafi. Iba yo distribuyendo ufano hace unos días el anuncio de mi conferencia por la calle Maestra de Mancha Real, cuando mi optimismo y ufanía se vieron oscurecidas de pronto divisando un cibercafé que no estaba allí la última vez que pasé -hace cuatro meses- y mi recelo o aprensión instintiva se vieron confirmados de inmediato al franquear la puerta de entrada, por la personalidad norteafricana de los jóvenes (amables y serviciales) que se ofrecían gustosos a fotocopiar un pequeño excedente de mis octavillas, pero cuando mi desasosiego llegó al colmo fue con la irrupción de pronto en la tienda de un joven mancharrealeño que se dirigió en árabe a sus (nuevos) amigos con la felicidad en el semblante y un no se qué mirándome a mí -o así me lo pareció al menos- de triunfo y a la vez de claro desafío.

¿Está mal, vicio o pecado
el ver, mirar las estrellas,
el querer cruzarlas, pararlas
al vuelo, el cazarlas
dentro de nuestra órbita
de nuestros propios impulsos,
como si con el delito
viniese la penitencia?
¿De donde pues ese anhelo
tan profundo -de infinito-
en lo más vivo y sensible
y hondo de nosotros mismos?
¡Cazadores de estrellas, sí,
hoy y ayer, jóvenes o adultos,
por los siglos de los siglos!
Tan grande no fue el pecado
de algunos (o algunos pueblos,
perdedores y vencidos):
el de soñar despiertos
con la copa de un arbol,
con la canción romántica,
con una noche estrellada,
con un mar de luces
de horizontes lejanos,
o con el himno guerrero
o los gemidos del viento
al "craac" de las gaviotas
Romanticismo primero:
¡la honda verdad del mito!
En busca de un nuevo mundo
de un mundo mejor, distinto,
o en pos de un solo motivo
de seguir tirando del carro
en el mundo de los vivos
¡Solas, mil veces solas!
El alma errante e inquieta
la noche bella y desnuda,
la sierra triste y oscura,
(¡Y la Odisea de mi vida
de soñador y poeta!)
¡Solo y mil veces solo
antes que dejar de ser Yo
en el fondo de la celda,
en la larga expatriación,
en el trance de lincharme,
en el acoso y la exclusión
y en el año tan aciago
(Dos Mil Once) que ya pasó;
en la perplejidad que inspira
el Odio como el Amor,
en la espera del retorno,
...o en la soledad del boycot! (...)
(Y en el secreto de un mirar,
de ese algo entre Tú y Yo!)

Nadie. No había nadie. Una sala sobrecogedoramente vacía -bien iluminada eso es cierto y bien recalentada por el responsable a cargo de su mantenimiento (persona correcta y amable), que tenia todo a punto no obstante para que el acto pudiera celebrarse normalmente como previsto-, eso fue todo lo que me encontré a la llegada (con algunos minutos deliberadamente de retraso) a la Casa de la Cultura de Mancha Real el pasado sábado 11 de febrero, a las ocho de la tarde, fecha y hora a las que estaba anunciada mi conferencia (autorizada por escrito, con la firma de la concejal de Cultura y festejos) bajo el título "De la Andalucía islámica a la de hoy", por las octavillas sobre todo -en número de unas quinientas- que estuve repartiendo desde el día anterior -en mano- entre los habitantes del pueblo. No importa. No me lo esperaba tampoco, lo confieso, vista la audiencia de mi conferencia anterior el pasado mes de octubre en la que con mucho menos tiempo y mucho menos trabajo de propaganda previa había conseguido reunir hasta unas treinta personas; ni mucho menos habida cuenta de la buena acogida y del buen ambiente que sentí entre aquellos de todas edades y condición a los que fui distribuyendo mi octavillas, en la calle al pasar, por todas partes; pero escribiendo estas lineas no obstante, la moraleja de este (pequeño) fiasco es algo que queda ya bien claro en mi cabeza. ¿La fecha -vísperas de la fiesta de San Valentín, propicia a los festejos y al esparcimiento-, la baja temperatura casi glacial al contrario -una novedad para mí casi absoluta en Mancha Real donde no estuve prácticamente nunca en invierno-, el emplazamiento un poco apartado del local en una zona además escasamente iluminada, o la falta de cobertura informativa del acto, contra lo que se me tenía anunciado (y prometido), en la prensa -digital o impresa- de Mancha Real y de Jaén, la capital de la provincia? Algo de eso hubo sin duda, todo junto y bien revuelto, en la ausencia de público, pero quedarse ahí en el análisis o diagnóstico concluyo que sea la solución fácil y que al contrario algo más se exige de mi, a comenzar sin duda por lo que esperan de mi (aquí) mis amigos y lectores sin lugar a dudas. Y lo sea sin duda y sobre todo el no meter de una manera u otra la cabeza debajo del ala como el avestruz y el ponerme por el contrario a mirar las cosas y a mirarnos a nosotros mismos de frente también, y para comenzar, llamando a las cosas por su nombre. Y me estoy refiriendo al boicot (sic) del que a todas luces fui víctima en Mancha Real días pasados.

"Guerra de razas" fue el titulo de una de las últimas lecciones (o conferencias) del filósofo francés (de izquierdas) Michel Foucault en la muy prestigiosa institución del Colegio de Francia poco antes de su muerte, que daría pie al filosofo (y agitador) Bernard Henry Lévy para acusarle de racismo en un libro que publicó -y del que me empapé bien- por vuelta del dos mil y por cuenta de Jean-Paul Sartre (su vida como su obra) Y parece todo menos trivial o anodina la asociación de esos dos nombres (primeros) en mi mente en la medida que se diría que recobran de pronto -los dos juntos- una actualidad rabiosa al fuego de la crisis, que me diga de la guerra (civil) en Siria a la que ahora venimos asistiendo. ¿Guerra de razas en el horizonte, en el supuesto todo menos improbable de una generalización del conflicto que opone el régimen de Bachar Assad a sus oponentes en vías de rearme acelerado las horas que corren, tal y como así parece deducirse de las declaraciones de la señora Clinton en vísperas de la cumbre de amigos de Siria (sic) en Tunez, en curso mientras escribo estas líneas? Cosas veredes querido Sancho. Y la idea me habrá venido a la mente ante la noticia del nombramiento de anterior secretario general de la ONU, Kofi Anan, de mediador en ese conflicto en llamas al cabo de una intensa y laboriosa negociación en busca de un nombre que hallara gracia a los ojos del régimen de Damsco. Un negro (de Ghana) de mediador, como anillo al dedo de una guerra civil entre árabes, o más bien entre una facción mayoritaria y otra minoritaria en el mini/universo o universo aparte formado por los países integrantes de la Liga Arabe más bien, que es lo que parece ocultar el enfrentamiento entre dos formas o visiones irrductibles del Islam, a saber las de los chiíes (o xiíes) y de los suníes, respectivamente representados en los liderazgos -políticos y a la vez religiosos- del Iran y de la Arabia Saudita.

El corresponsal del diario el Mundo en la ciudad siria de Homs le ha visto las orejas al lobo. Ileso, sano y salvo por los pelos de una jornada particularmente cruenta que habrá visto la muerte, de resultas de un bombardeo, de dos periodistas occidentales: la corresponsal de guerra estrella -de nacionalidad norteamericana- del diario británico Sunday Times y un joven fotógrafo francés de París Match en el cenit de su gloria periodística tras haberse visto recientemente galardonado con prestigiosos premios internacionales por su tarea informativa a lo largo de las primaveras árabes del pasado año. 'No son victimas', puntualiza el autor de un reportaje de urgencia que les dedica en su edición de hoy el diario francés Le Fígaro (fuera de toda sospecha) Muertos más bien "por amor a su profesión", tan erizada de riesgos y peligros. Yo no dudo de la autenticidad y de la crudeza del testimonio que Javier Espinosa brinda de primera mano a sus lectores por cuenta de un suceso tan luctuoso, pero como ya tuve la ocasión de dejar sentado en algunas de mis últimas entradas, la compasión como el perdón son libres y soberanos y no admiten coacción o presión o violencia interior ninguna del genero que ésta sea (y mucho menos externa) Y lo mismo que no me conmovieron más las victimas de los bombardeos serbios durante el cerco de la ciudad bosnia de Sarajevo -albergue de una importante comunidad sefardita (descendientes de judíos españoles expulsados de la Península en el 92) desde los tiempos de la dominación turca- que los bombardeos pongamos por ejemplo de Belgrado y de otras ciudades serbias ordenados por el entonces secretario de la OTAN, el español (del PSOE) Javier Solana, me siento ahora también en el derecho (soberano) de guardar la sangre fría y no perder la cabeza ante la puja al alza (compasiva) de la que da muestras el joven periodista español -por mor sin duda de un profesionalismo legítimo (y comprensible) al servicio del periódico para el que trabaja- en favor de uno de los bandos en liza en la guerra civil entre sirios a la que (absortos) venimos asistiendo ahora.
Me deja perplejo la noticia. No sé bien qué pensar (¡qué raro! dirá aquí algun malicioso, acostumbrado a verme pronunciándome a todas horas en este blog sobre lo divino y sobre lo humano) La gestión de mediación de último minuto de Felipe Gonzalez entre la OTAN (o la señora Clinton en persona) y el coronel Gadafi -a una semana día por día, en plena batalla de Sirte, de la muerte tragica en circunstancias tan crueles del dirigente libio- despierta, es cierto, escepticismo y criticas de las más diversa índole en algunos a tenor de los comentarios que habrán acompañan a la noticia (en la red) las últimas horas. ¿Dio muestras el líder socialista español -una vez mas dirán algunos- de oportunismo, o peor aun de instintos (carroñeros) de la peor especie prestándose a una misión desahuciada sin duda, entre todos aquellos al menos que estaban al tanto de la situación (tan desesperada) sobre el terreno? ¿o puede verse por el contrario en la iniciativa (sin duda propia) del antiguo jefe de gobierno español un raro ejemplo de confianza mutua en el campo de las relaciones internacionales y a los mas altos niveles de decisión entre dirigentes políticos y gobernantes, llevada a extremos o limites heroicos incluso? Y a riesgo de sorprender aquí o desconcertar a algunos diré que opto mas bien por lo segundo. Nada me liga al antiguo jefe de gobierno (socialista) español bien al contrario, ya lo tengo no sé cuantas veces señalado. Más aún, considero a Felipe González responsable directo de mi odisea de aislamiento y expatriación que no empezó sin duda con mi gesto de Fátima sino que se puede decir que tuvo ya su inicio con el ostracismo progresivo y el rechazo (para ser claros) de los que me sentí víctima en la universitaria madrileña los últimos años de la carrera, y era en la medida que el dirigente socialista andaluz pasa por uno de los exponentes más emblemáticos de aquella generación universitaria, no la mía para ser exactos sino la de nuestros hermanos mayores que no solo nos cerró todas las puertas a algunos sino que vendrían a ocupar además el papel de protagonistas -de primerísima fila- que hubiera podido jugar muy bien una generación -la mía- de una edad inmediatamente inferior a la de ellos.

La nueva delegada del gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, ha tenido ya ocasión de definirse y manifestarse en relación con la movida no aún del todo extinta de los indignados (y del 15-M) y no se puede decir que se ande por las ramas. "No creo que hubiera permitido un asentamiento de dos meses en pleno centro de Madrid", acaba de declarar ayer mientras la nueva erupción de indignación juvenil (más o menos manipulada) hacía estragos por las calles de Valencia; antes de reprochar a su dos predecesoras PSOE en el cargo de haber optado "por ponerse (un poco) de perfil" en un asunto que era de sus exclusivas competencias, lo que habrá desatado la ira de las interesadas. Problema de orden público, el movimiento de protesta de las acampadas e indignados y muchísimo mas que eso también desde luego, pero no menos tampoco. El régimen anterior abordó la subversión estudiantil de finales de los sesenta -antecesora inmediata de esta movida (del 15-M)- como un mero problema de orden publico y siempre pensé que se habían equivocado. Hoy en cambio, con la perspectiva del tiempo transcurrido y de los nuevos vientos que no dejaron de soplar en España y en el mundo desde entonces me hice mucho más matizado en mi dictamen. El régimen reaccionó como supo y pudo -algo es algo (con la iglesia del concilio dándole abiertamente la espalda en aquellos precisos instantes)- frente a un movimiento de cariz claramente insurreccional que buscaba su desmantelamiento por las buenas o por las malas (lo segundo más bien que lo primero) conforme a operaciones de guerra subversiva de los más altos vuelos y patrocinios, en particular de los que les llegaban en directo -en órdenes y en consignas- de la Unión Soviética, como lo pondría al descubierto el archivo Mitrokhin hecho público tras la caída del muro. No era solo un problema de alteración (más o menos grave) del orden público, ni mucho menos, eso es cierto sino que la agitación callejera (universitaria) reflejaba y escondía a la vez una fractura generacional de una hondura y una gravedad como tal vez no se había producido nunca antes en nuestra historia.
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Nunca antes en el pasado -ya lo comenté hace poco en estas entradas- había oído hablar de aquella fecha tan emblemática y a la vez tan funesta y tan infausta de hace ya ciento cincuenta años (casi) ¿Mis propias lagunas -que asumo- en materia de historia (española) del siglo XX y en particular de las honduras de aquel siglo que los españoles -ni historiadores ni pueblo llano- habremos conseguido a todas luces el asumir (y digerir) plenamente todavía? Como sea, es cierto que la (fatídica) noche de San Daniel -también conocida mas prosaicamente como la "del Matadero"-, se viene irguiendo de convidado de piedra o fantasma amedrentador más bien desde hace ya casi un año -en concreto desde la aparición del movimiento de los indignados (15-M)- sobre el presente de los españoles. Durante mi visita de rigor a la Casa del Libro (de Espasa Calpe) en plena Gran Vía madrileña estos últimos días, a punto ya de regreso a Bruselas en donde me encuentro mientras escribo estas lineas, me topé con un libro sobre la capital de España del historiador inglés Hugh Thomas en el que se vierte una miscelánea de paginas escogidas de diferentes autores españoles y extranjeros sobre efemérides e hitos cruciales y decisivos que tuvieron la capital madrileña de escenario en los tres últimos siglos. Y entre ellas figura un texto de Benito Pérez Galdós entresacado de sus propias memorias en donde se evoca la noche aquella en unos términos que llaman la atención por lo ambiguo (y sibilino) "El escandalosos motín de la noche de San Daniel" lo llama el célebre escritor -que Francisco Umbral (literariamente) detestaba- del que afirma en ese texto haber sido, "mezclado entre la turba estudiantil", un testigo directo de aquello.

¡Sociedades sin alma en el mundo que vivimos!
Su "alma mater" -¿la Universidad, la Iglesia?-
cansada se esfumó de vivir entre mortales
para renacer -¡ay va!- callada y silenciosa
en la majestuosidad de escaleras y de claustros,
en el silencio astral de muros y portales,
¡Augustas bibliotecas de lustros de Odisea!
En Madrid, en Gante, en Ostende y en Bruselas.
Bibliotecas de universidad (de la ULB)
-horresco reférens!- o para todo el mundo,
de escaleras de caracol viejas, centenarias
y laberintos de pasillos cementeriales
de miriadas de libros, como piedras tombales
y un soplo de vida discurriendo entre sus muros
entre miles de tapas y de encuadernaciones
pasando o posándose a saltitos entre ellas
con la habilidad (sagaz) del empleado viejo
o la intuición de la empleada joven y bella
y en sus salas de lectura y de ordenadores,
entre sus visitantes de un dia o de sitio fijo
e investigadores titulados o por libre.
O en sus otras salas de estudio y de consulta
donde el tiempo anda parado o hibernando apenas
poblado de rostros y recuerdos, de vivos y de muertos
a merced del cazador furtivo del instante,
que yo soy, cruzándome contigo de improviso
sutil, sigilosa y sorprendente...y expectante
¡Casas de la cultura de los pueblos españoles!
¿circuitos bajo control o espacios abiertos?
Lo uno y lo otro a la vez, según se mire
(cuestión de tiempo), según qué días o qué fechas
¡Mesas, espejos y sillones del cafe Gijon
añejo, castizo, "sagrado" y catedralicio!
¡Empresa ardua y difícil el sentar magisterio
con el refinamiento de nuestras cotumbres,
con el acervo de nuestra memoria propia
o de un bagaje (el mío) que compartí por veces!
Y entre tanta letra (muerta) y tanto espectro,
más viva (y literaria) que nunca, ¡esa eres tú!
(emergiendo de la sombra -oscura- y del silencio)

Llevo ya muchos años -veinticinco (y bastantes más incluso si me pongo a hacer cuentas)- residiendo del otro lado de los Pirineos. Perdí algunas cosas en el empeño sin duda alguna, como en todos los transplantes o migraciones, por libres y voluntarias que sean. Pero gané también una especie de sexto/sentido a la hora de no dejarme dar gato por liebre, por cuenta de nombres y de apellidos extranjeros (anglosajones de preferencia) No tenía nada, que conste, contra la figura de Chesterton, periodista y escritor católico inglés famoso entre españoles (católicos) por unas obras o más bien por los títulos de la mismas -"Herejes", "Ortodoxia"- que no creo que hayan leído la inmensa mayoría de los que las elogian. Tampoco yo, vaya dicho de entrada; a falta de ello en cambio, oí elogiarle mucho a través de los años siempre desde los mismos medios o cuadrantes (o asimilados), pero confieso que acabó indigestándoseme un poco por culpa de algunos -nacionales o extranjeros- que lo esgrimían a todas luces de coartada ideológica, cuando la ideología, y me refiero a la convicción ideológica, es algo que nace del asentimiento libre (y sincero) sin coacción o coerción interior en el fuero interno, del género que sean. Algo de la más pura evidencia sin duda para la mayor parte de los que aquí me leen, que seria blanco predilecto no obstante de las piruetas, los revolcones y las volteretas dialécticas tan proverbiales del célebre autor inglés -del que se vería inmortalizado su (inmoderado) gusto por las paradojas-, como cuando en su defensa acérrima del matrimonio/indisoluble -que algunos habrán sacado ahora a relucir en la polémica sobre el matrimonio homosexual, atizada de nuevo (como todos saben) las horas que corren-, venía a dejar por sentado la sacrosanta (e intocable) libertad...de obligarse en cada uno (para siempre) (...) Con lo cual, el célebre converso y campeón (británico) de la ortodoxia/católica, por los vericuetos estrechos de la historia de los dogmas y de las ideas venía a confortar uno de los "a priori" filosóficos inseparables del protestantismo histórico en sus mísmisimos orígenes, a saber la negación del libre albedrío.

Espacio vital, el de las bibliotecas públicas. Para algunos por lo menos (entre los que me encuentro) Cuando vengo a Madrid (como ahora) no falto nunca a mi cita (diaria) con la Biblioteca Nacional en el paseo de Recoletos. Llamó Unamuno a la Universidad de Salamanca - a su Paraninfo en concreto- "templo de la inteligencia" Fue cuando el célebre incidente con el general Millán Astray (que le respondió como ya todos sabemos) Lo mismo podría haber dicho de la Biblioteca Nacional de Madrid o de la Real Biblioteca (Royale) -también conocida como la Albertina- de Bruselas. Me siento bien yo íntimamente, es cierto, como invadido de golpe de un ambiente irresistible de calma, de placidez y de reposo (mental) franqueando el umbral de mis dos bibliotecas preferidas, circulando a mis anchas -y un tanto sigiloso- por sus suntuosas escaleras de entrada, sus salas y sus pasillos tan espaciosos (en una como en otra) Una de ellas, la belga, fue siempre para mí como un remanso de paz, de silencio y de armonía, durante gran parte de mis veinticinco años vividos en Bélgica. La otra, su homóloga madrileña, fue mi puerta de regreso a Ítaca tras largos años de expatriación absoluta, cuando inicié mi serie de de breves estancias madrileñas -de ida y vuelta- hace ahora ya unos cinco años, por unos días o semanas (dos o tres) apenas. Y ayer en la Biblioteca Nacional, con mi flamante carnet de "investigador" acabado de obtener (por segunda vez) -gracias a la acreditación periodística que me acaba de conceder una asociación "de periodistas belgas y extranjeros", por mi trabajo a diario, ininterrupido durante tres años, sobre todo, en esta blogosfera- me sentí (y que se piense de mí lo que se quiera) más intelectual, y mas estudioso (y erudito) y también más escritor que nunca.
Nicolás Sarkozy acaba de anunciar su candidatura a la reelección para las próximas elecciones francesas. El actual mandatario francés se me atragantó de una vez por todas -aquí todos ya lo saben- tras la guerra en Libia y su desenlace tan escandaloso e indecente (y cruel e impresentable) del que no habrá intentado hasta ahora siquiera la menor explicación por superficial o somera que fuese. No soy yo sólo: los sondeos en la opinión pública francesa no se le presentan bien de modo alguno al mandatario galo y no vienen menos a reflejar la incompatibilidad profunda, en el orden psicológico, que a tenor de las denuncias en los medios franceses de algunos habrá venido a instalarse fatalmente en un sector considerable de la opinión francesa en contra suya. De Gaulle, Mitterrand, acabaron siendo objeto de un consenso generalizado entre franceses queridos o venerados por los unos y respetados por los otros cuando menos, pero a Nicolas Sarkozy muchos en Francia no le tragan por mucho que diga o por mucho que haga a lo que parece ¿Por qué ? ¿Por culpa de sus orígenes, de francés de la primera generación como quien dice, tal como lo habrán denunciado algunos? ¿Por la imagen irresistible que sigue dando de hijo de papá -y de haber sido (como el que suscribe) de los pocos jóvenes universitarios que en mayo del 68 y en los años tan turbulentos en las universidades francesas (y en otras partes) que se seguirían estuvieron del "otro lado" (del de la autoridad,, de la disciplina y del orden)-, o de criatura del "establishment", de la clase política de la V República francesa o de su casta dirigente si se prefiere?

Quien te vio y quien te ve. Una de las cosas que más llamarían la atención a alguien que se haya pasado décadas sin volver por Andalucía y en particular por la provincia de Jaén lo es la imagen de prosperidad tranquila y sin aspavientos que siguen despidiendo la tierra como las gentes, hoy igual que hace unos ocho años cuando regresé por vez primera -y como habré seguido haciendo intermitente desde entonces hasta hoy- después de haberme pasado sin poner allí el pie, varias décadas. Gracias a la democracia y a la Junta de Andalucía, me responderá aquí alguno malicioso, olvidando o fingiendo así olvidar que las bases de su prosperidad futura se verían y sentadas desde finales de los cincuenta y en la década de los sesenta en lo que se dio en llamar el tardofranquismo. Y sin duda que en esta hora de balance por la que atraviesa la región en vísperas de un vuelco electoral inminente (que ya dan por hecho todos o casi todos) tengo derecho a considerarme testigo privilegiado de aquella transformación tan profunda del rostro de Andalucía, porque alcancé justo aun niño a conocer la "de antes", en vísperas de aquel cambio tan crucial y decisivo. La revolución rural -un hecho histórico indiscutible- que se dio en España aquellos años ya lejanos en el recuerdo de muchos barrió del paisaje rural andaluz -con la mecanización- toda una cabaña doméstica de cuadrúpedos diversos -y en particular burros, caballos y mulos- que habían llenado hasta entonces los campos y los pueblos de la España rural y más en particular en Andalucía. Y con ellos se esfumarían (para siempre) estampas -de atraso- proverbiales hasta entonces -más aún si cabe en la España del Sur- de mujeres de grandes cántaros en las caderas o en la cabeza y de niños descalzos y desnudos en la vía pública. El pauperismo -en sus muestras externas mas visibles y arraigadas y endémicas por lo menos-, desapareció pues de la sociedad española bastante años antes ya de que llegara la democracia y sin necesidad de que abrazáramos el protestantismo. Y lo saco aquí a colación a cuento de la polémica que viene llevando adelante sin pusa ni respiro César Vidal por cuenta de la Historia de España y a base de denigrar el catolicismo y de ensalzar y reivindicar las formas de vida de los países surgidos de la reforma protestante.

Frío y a la vez caliente. Así le dicen los franceses ("souffler le froid et le chaud") a lo que están haciendo las autoridades españolas -el jefe de gobierno Mariano Rajoy por un lado y por otro el ministro del ramo Wert Ortega, contradiciendose entre sí grosso modo- en relación con el estruendo mediático levantado en España y en el extranjero (y en Francia sobre todo) por la sanción contra Alberto Contador y la campaña (injustamente) desatada contra el deporte español en los medios franceses por culpa del problema de dopaje, y que tiene de víctima o chivo expiatorio de predilección la persona de Rafael Nadal por sus victorias consecutivas (cinco) en el Roland Garros que no parecen perdonarle algunos al contrario de lo que fue la regla con otro super/campeón (seis veces) de aquel certamen, del sueco Björn Borg. ¿Será porque el uno venía del Norte prestigioso y rico e influyente y el otro del Sur tan denostado -y español para más señas-, de uno de esos países de lo que los medios franceses llaman con cierto deje de desprecio el club MED (Italia, Grecia, España...y detrás, toda una ristra de nombres de países arabes)? La cosa -y lo digo con la fuerza que me da el llevar residiendo ya tantos años, concretamente veinticinco, en un país de francofonía y otros cuantos anteriormente en Francia incluso (y también en Suiza)- me parece un poco más compleja así a primera vista. Recuerdo por vuelta del 2005 algo que me llamó particularmente la atención, cuando Rafael Nadal ganó su primer trofeo en la capital francesa, al pasar por una de las pantallas gigantes que seguían la final aquella en el barrio de Bruselas donde yo residía, y fue la parcialidad tan flagrante -en contra del jugador español, y a favor de su contrincante argentino (...)- del publico de curiosos que ocupaban las aceras.
El "problema Nadal" del público francés -y francófonos (asimilados)- no viene pues de ahora como lo pretenden algunos, sino desde la primerísima de su serie estelar de victorias. ¿Por qué? ¿Por esa exuberancia tan espontánea y natural del jugador mallorquín, tan española -de despatarrarse a voz en grito-, que no deja de poner de los nervios a algunos (muchos pocos) de puertas afuera? Es posible, pero una actitud colectiva tan emblemática y ruidosa a la vez, arrastra a todas luces unas raíces mucho mas hondas y complejas y sus claves de explicación no dejan de ubicarse en el terreno de la psicología social y por supuesto -una vez mas dirán aquí algunos- en el de la historia y en la memoria (colectiva) Una ilustración mas a mi juicio, en resumidas cuentas, del complejo de amor y de odio -eterno (o evi/eterno), se diría- entre franceses y españoles , y por eso tal vez no haya que darle mayor importancia que la que tiene -que el humor por muy agresivo que sea no deja de ser éso- ni llevar demasiado lejos -cediendo así a las presiones de fuer- el examen de conciencia y la auto-crítica, con el riesgo subsiguiente de perder de vista un elemento insoslayable de la polémica en curso. Y lo es el dinamismo indiscutible del que viene dando muestras en la esfera internacional nuestro deporte, redundando por fuerza en la buena imagen (de "marca", como dicen nuestro políticos) de España en el extranjero, de su reputación y de su buen/nombre, lastrados de antiguo por la Leyenda Negra (anti-española)

La historia se repite. La fractura generacional de finales de los sesenta que dio cuenta del régimen de Franco parece estar reproduciéndose a costa del PSOE y en particular de su rama andaluza las horas que corren. A poco más de un mes de las elecciones autonómicas, el partido socialista corre riesgo inminente de partición (en dos) de su rama andaluza, de resultas de la fractura abierta con ocasion de su reciente congreso celebrado en Sevilla, entre la candidatura triunfadora y la que acabó perdiendo por la mínima liderada por Carme Chacón, de una generación mas jóven que el ganador Rubalcaba. Son sin duda complejas las causas que concurren en esta ruptura generacional como siempre habrá ocurrido en fenómenos análogos. En el caso del tardofranquismo y del verdadero trasbordo ideológico hacia la izquierda -en aluvión- que se produjo entonces de toda una generación de hijos de los vencedores de la guerra civil del 36 -los mas conspicuos y relevantes inclusos-, aquello se vería acompañado de otra ruptura generacional en paralelo y fue la de una segunda generación dentro de un sustrato sociológico de perdedores (socialistas) de la guerra civil, que hizo posible la conjunción con la segunda generación de los hijos de vencedores encarnados en muchos de los que secundaron al líder indiscutible de entonces, Felipe González; emergiendo así muchos de aquellos de figuras de gran destaque en las instancias dirigentes del partido -como habrá sido de Rubalcaba- en las décadas que se seguirían. Y en conflicto generacional que a todas luces está sacudiendo ahora al PSOE y a sus instancias dirigentes confluyen motivos de índole diametralmente opuesto, en apariencia al menos.
Así, a las tendencias posmarxistas perceptibles en toda una generación de "hijos de socialistas" -la expresión se la tomo prestad a la propia Chacón- tras haber hecho irrupción en la palestra pública con la eclosión del 15-M, viene a superponerse una disidencia de signo memorialista -y ultra/marxista y guerrracivilista (del bando de los vencidos) en la línea de un Baltasar Garzón y de un José Luis Zapatero- a través de corrientes internas al PSOE discurriendo más o menos soterradas o subterraneas durante décadas que vienen a acusar a la actual dirección y en general a la deriva que siguió el partido socialista a partir de la transición, de ruptura -o de traición para dejarnos de eufemismos- ilustrado en el discurso militante y de un tono de beligerancia ideológica de gran radicalismo, de la candidata perdedora y en particular en su alusión -en tonos ditirámbicos y apologéticos, en su discurso al congrerso (tan incendiario)- a sus propio abuelo ex-combatiente de la guerra civil del lado de los rojos (y miltante beligerante y recalcitrante hasta el final de su vida) Y en esas circunstancias y condiciones y en aras de la estabilidad política y social en la sociedad española sacudida tan profundamente por la crisis los días que corren, está claro que cabe apostar por el triunfo de los primeros. Otros vendrán que bueno te harán, reza el refrán, y Rubalcaba, a falta de poder ganar las próximas elecciones andaluzas -sentenciadas ya de antemano a lo que parece- podría convertirse en una serie alternativa de futuro, en los años -extremadamente inciertos- de hegemonia "popular" que se avecinan

¡Estaba bonita Jaén
al sol frío de invierno ayer!
Desconocida e insólita
en mi imprevista visita
reservada, a mi nombre,
en los astros, desde siempre
-¡la fecha y también la hora!-
buscando guardarme el Tiempo
parado entre sus esquinas
sus cuestas y sus "cantones"
esquinazos y escalones,
placetas y callejones
¡un poco tirando al monte
o empotrado entre las rocas!
O a la luz de sus farolas
y de su grande Historia heroica
que nos legó y perpetuó
en el recuerdo, en la Memoria,
la máxima celebridad
de Jaén un siglo atrás
poeta y cronista oficial
liberal...y moderado
romántico y anticlerical
que cantó al perdón (por libre)
a la cruz -¿paté?- y al amor
y a la Toma -¡sí!- de Jaén
¡la gran gesta fundacional!
(su estatua en cuerpo presente
mándandome un signo al pasar)
Capital del santo Reyno
mal/amada y andaluza
-¡por eso y a pesar de eso!-
más "ardita" que Granada
más indómita y más cara
que Córdoba y que Sevilla
¡Alma Mater de reconquista!
--------------------------
Vientos de pueblo serranos
secos, cortantes y helados
por la noche, en Mancha Real
¡Qué bella estaba y qué fría
su sierra triste y oscura!
Guardiana de mil secretos
de la tierra y de sus gentes,
cautos y a la vez cordiales
...y herméticos como aquella,
buscando sin duda un poco
el conocerse a sí mismos
mejor ¡de una vez por todas!:
donde van, de donde vienen.
Cuestión de tiempo (¡mi apuesta!)

DE LA ANDALUCIA ISLAMICA A LA DE HOY
Le tomo prestado el titulo de mi conferencia a don Claudio Sanchez Albornoz, historiador y arabista de prestigio y que fue presidente del gobierno republicano en el exilio antes de volverse a España en la Transición donde murió. No lo tomo en cambio de referente indiscutible. Pienso que Sanchez Albornoz como todos los intelectuales de brillo, al lado de intuiciones geniales arrastraba un farrago de postulados que él debia a su herencia intelectual y a su formacion en el marco de la Institucion Libre de Enseñaza, y también –en la medida que era hijo de su tiempo- a la mentalidad dominante en su época, a saber las primeras décadas del siglo XX y del final del siglo XIX, marcadas desde dos siglos antes por una admiración rayana en el papanatismo hacia la España islámica en detrimento de la España medieval -matriz de la España actual y de la Andalucía de hoy- de los cinco reynos que llevaron adelante la Reconquista. Y por eso, al final de su vida debio apoderarse de él ese sentimiento tan frecuente en muchos expatriados (entre los que me encuentro) de haber estado haciendo patria -o creyendo hacerlo, de puertas adentro primero y después de puertas afuera- para acabar llegando a la amarga conclusion que se estaba quedando sin la patria aquella. Y está claro para mi que después de todo lo que Claudio Sanchez Albornoz escribio de tan encendidamente elogioso y de tan prolífico sobre el Andalus (andalusí) a lo largo de su vida y de su trayectoria, su obrita tardía « De la España islámica a la de hoy » en la que alerta a los españoles y en particular a los andaluces del peligro de islamizacion rampante que veia agazapado tras el flujo de petroladores que inundaban la Costa del Sol en provenciencia de las monarquías y emiratos arabes del Golfo, me suena a la vez a testamento espiritual y también a rectificación urgente y a dolorida autocrítica.

"DE LA ANDALUCÍA ISLÁMICA A LA DE HOY"
Por Juan Fernández Krohn (mancharrealeño de origen)
CONFERENCIA CASA DE LA CULTURA SÁBADO 11 NOVIEMBRE 20 H.
En mi conferencia del pasado mes de Octubre en Mancha Real hablé de memoria histórica y lo seguiré haciendo esta vez. Memoria española y andaluza de la Reconquista, ese será el tema de mi conferencia.
Llevo veinticinco años residiendo en Bruselas, la ciudad de mayor población musulmana de Europa: un treinta y cinco por ciento de la población (cifras oficiales) Esa cohabitación medio voluntaria medio forzosa me llevó a tomar plenamente conciencia de mis raíces andaluzas y a la vez españolas y occidentales y europeas.
¿Qué fue la Reconquista? ¿Un trágico (y calamitoso) error colectivo de ocho siglos como pretendió Blas Infante, o el marco imprescindible donde se forjó la personalidad colectiva de los españoles –y de los andaluces- como lo sostienen a la vez la tradición católica y el historiador republicano Claudio Sánchez Albornoz, arabista insigne?
¡Venid a mi conferencia –sean cuales sean vuestras ideas- y os explicaré mi respuesta!
(Hoja distribuída a la población de Mancha Real para mi conferencia de mañana sábado)

ANUNCIO
"DE LA ANDALUCÍA ISLÁMICA A LA DE HOY" (por Juan Fernández Krohn)
Conferencia Casa de la Cultura de Mancha Real, sábado 11 de febrero, 20 h
El título de mi conferencia se lo tomo prestado al último libro del insigne arabista e historiador Claudio Sánchez Albornoz, que alertaba sobre la amenaza de pérdida de la propia identidad que pesaba sobre los españoles y en particular sobre los andaluces y revindicaba valientemente la memoria histórica de la Reconquista en Andalucía.
Os invito a todos estéis o no de acuerdo con mis ideas ¡Hasta el sábado!
Lo vio todo. No una noche sola sino varias. La anciana de 92 años de Aguilar de la Frontera, provincia de Córdoba, se acuerda a pesar de su edad con pelos y señales todavía -¡lo bien que se conserva!- de los fusilamientos que vio o dice que vio durante la guerra. ¿Desde donde? ¿Desde un escondrijo? ¿Desde el balcón o una ventana de su casa tal vez? ¿Y por qué ella y los suyos sí pudieron ver lo que se vedó a casi todos? Preguntas inocentes que me asaltan mí y sin duda a tantos y tantos. Hay algo de indecencia desde luego en este exhibicionismo del dolor que el tribunal que esta juzgando al juez estrella se habrá visto a todas luces obligado a admitir a regañadientes. Morbo y memoria histórica. El binomio parece inseparable en algunos, estarán aquí de acuerdo hasta lo más recalcintrantes. En sus novelas guerracivilistas y en particular en "Capital del dolor" las mas guerracivilistas de todas ellas sobre la guerra en Valladolid (tal vez porque le pillaba de más cerca), Umbral denuncia el morbo que acompañaba -en su óptica- a los fusilamientos colectivos durante la guerra civil. "Si los falangistas quieren comprometerse fusilando irresponsablemente a escondidas allá ellos, pero el ejercito tiene la misión y la obligación de dar ejemplo" declara Franco en persona en una de las paginas de la novela, mientras daba orden a su adjunto (según Umbral) de proceder a fusilamientos en publico, en domingo y días de fiesta.

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"DE LA ANDALUCÍA ISLÁMICA A LA DE HOY" (por Juan Fernández Krohn)
Conferencia Casa de la Cultura de Mancha Real, sábado 11 de febrero, 20 h
El título de mi conferencia se lo tomo prestado al último libro del insigne arabista e historiador Claudio Sánchez Albornoz, que alertaba sobre la amenaza de pérdida de la propia identidad que pesaba sobre los españoles y en particular sobre los andaluces y revindicaba valientemente la memoria histórica de la Reconquista en Andalucía.
Os invito a todos estéis o no de acuerdo con mis ideas ¡Hasta el sábado!
Me echaron en junio del 86, "manu militari" (casi), como un delincuente aunque sin violencia, del edificio de la Escuela Diplomática en Madrid, -ya lo conté aquí en alguna ocasión- a mi vuelta a España, después de varios meses de errancia al norte de los Pirineos tras mi salida -el 21 de noviembre del 85- de la cárcel portuguesa. Y fui allí -haciendo (lo confieso) de tripas corazón- aleccionado por mi difunto padre que quería a toda costa (¡el pobre!) meterme por el paso de probar suerte -contando con mis conocimientos y calificaciones universitarias- en el examen de ingreso a la Escuela Diplomática, y propiciarme así una salida al trance tan difícil y complicado por el que me vida atravesaba por aquel entonces. Y aquella expulsión -de todo punto injustificada- se me quedó atragantado como es lógico. Y por eso, tal vez puedan ver algunos ahora una reacción de despecho de resultas de aquello en esta entrada mía de ahora que pretendo dedicar a la llamada a consulta del embajador español en Damasco, siguiendo de un día para otro el ejemplo de una diplomacia belga a las ancas -una vez más- de Inglaterra que había dado la señal (o la consgina o la orden) llamando al suyo un día antes. ¿Resentido? ¡Que le vamos a a hacer! Ab occultis mei munda me! Como sea, el nuevo y flamante ministro de Exteriores de Bélgica, Didier Reynders (conservador "a la belga") se ilustró hace ya unos cuantos años -también la comenté ya aquí en alguna ocasión-, dando así la nota dentro de su propio partido, al oponerse a la extradición reclamada por el gobierno español de entonces, -en los últimos eses de la era fellipista- de una pareja de presuntos miembros de la ETA, y en su caso, habida cuenta de su filiación politico/partidista (conservadora) y fuera pues, por propia definición como si fuera, de toda sospecha de simpatías ideológicas cualesquiera hacia las posturas de la banda terrorista nos encontrábamos sin duda alguna ante un caso emblemático de como funcionan aquí a veces los tics históricos -relacionados con España y los españoles- en la clase política belga, como se demostraría con creces en el capitulo del terrorismo etarra en los veinticinco años que habré venido residiendo en Bélgica.

Salgo del paso mal que bien al cabo de una hora de suplicio -59 minutos cincuenta y ún segundos para ser exactos-, y es después de haberme oído íntegro el vídeo, por internet, del discurso de Carmen Chacón en el congreso del PSOE del pasado fin de semana que debía darle la victoria y al final le haría morder el polvo de la derrota, porque es cierto que muchos entre los que me encuentro estamos convencido que fue precisamente su discurso la causa principal y decisiva de su derrota. La práctica totalidad de los comentaristas periodísticos le habrán reservado desde luego juicios críticos o francamente negativos y el detalle un tanto trivial -de los gallos repetidos sin cesar desde el principio hasta el final de su arenga (que no cabe llamarlo de otra forma)- que habrá sido un poco como el común denominador de los análisis y comentarios, ilustra y resume bien a la vez a mi juicio el "problema" que la candidata malograda, su figura como sus posturas que tan enardecidamente defiende, no dejan de plantear a muchos. Porque los gallos vocales son sin duda el pretexto apenas que les permite a muchos ocultarse a sí mismos la realidad insoslayable y es que la ex-ministro de Defensa del Zapatero, por lo que sea, les pone (y nos pone) de los nervios, cuando se expresa sobre todo a sus anchas y en plan rompe y rasga, como lo habrá hecho en Sevilla el pasado fin de semana. Incluso -por desgracia para ella- no pocos de sus propios corrreligionarios entre los afectados. Puntualizo no obstante lo que ya dije aquí en alguna ocasión, que en conjunto me cae y me caía digamos más bien qule mal esta aguerrida político socialista -aunque solo sea porque pertenece a una generación bastante más joven que la mía- pero no es menos cierto que su talante (socialista y de izquierdas) cuando lo saca a relucir en público y en todo su esplendor como habrá sido el caso ahora no deja de adolecer de lo propiamente insufrible (e insoportable)

¡Uuff! Esa fue -¿para qué lo voy a negar?- mi reacción al conocer los resultados del congreso del PSOE -al que como aquí todos ya saben, nada me liga y de que todo (o casi todo) me separa. Una victoria de la Chacón hubiera sido desde luego peor -a la larga- de lo que esta siendo la presidencia Obama (interminable), y la comparación -estarán aquí todos de acuerdo- es todo menos ociosa. Me obsesionaba la Chacón por el tufo a influencia o manipulación extranjera que arrastra, para comenzar, como sus ahijados tan mimados del 15-M -y emplazo a quí a quien sea a contradecir esa apreciación mía (e intransferible)-, como ocurre con el juez/estrella y si dudas había ahí esta el articulo de hoy en su defensa en el New York Times -un respeto- como si el caso Garzón les sirviese de pretexto o coartada perfecta ahora para reanudar su guerra de propaganda sobre la guerra civil española nunca interrumpida del todo desde los tiempos de la guerra civil cuando aquel diario mantuvo un corresponsal de guerra en Madrid (zona roja) que se dedicaría a beber whisky en compañia de Hemingway y a soltar mentiras e insidias y juicios y apreciaciones partisanas "urb et orbi" a través de su diario sobre nuestra contienda. El triunfo de Rubalcaba se ve asimilado en los medios desde el sábado como el triunfo del aparato, gracias en particular a los empujoncditos decisivis, "in extremis", de dos barones del partido en Andalucía, Felipe González y Alfonso Guerra. Es posible. Pero la lectura -por emplear un giro caro a francófonos y franceses- que a mí aquello me merece es mucho menos coyuntural que ideológica. Rubalcaba representa tal vez el aparato y el poder (que acaban de perder) pero la Chacón es seguro que arrastra en cambio una nube de fantasmas detrás suya se de cuenta o no se de cuenta ella misma .

La luz del jardin de al lado
amable y fiel y entrañable
rauda y puntual, y discreta,
entraba en casa sin ruido,
bañándolo todo suave
y sin llamar, sigilosa
y sin falta, hacía mucho.
Hasta que un día de invierno
sin avisar, por sorpresa,
dejó de venir de pronto:
la casa quedó vacía
de los vecinos de al lado,
muerta o un poco más sola
y triste en la noche fría
¡Y eran buenos vecinos!
Cumplidos, finos y amables,
silenciosos y discretos
de pocas palabras, las justas,
al pasar: no más que eso,
para mí aves de paso
¡como yo también para ellos!
¡Nostalgia o querencia honda
de lo social, bien anclada
en lo más hondo de nós,
de una cohabitacion franca,
convivial y armoniosa
y libre, y sin ahogos
en las ciudades vacías
de los desiertos de Europa!
¿De donde me viene eso?
¿Del Sur, o del Norte tal vez ?
¿De la España de antes,
o de una Alemania ancestral
enterrada -¿para siempre?-
en la memoria (inconsciente),
como aquel barrio de Berlín
-tras la caída del Muro-
oscuro y semi-vacío...
con la fuerza y el agarre
de lo que una vez se vivió
-por mí mismo o por los míos-,
mucho antes de los diluvios,
que me recordó el viejo film,
alemán (años cincuenta)
de "Emilio y los detectives"
Postmodernidad, ¿eres tú?
dime ¿es ese tu nombre?
¡Viejas naciones vecinas
coahabitantes bien que mal
en nuestra (muy) vieja Europa!
El día que esa luz se apaga
en las crisis o en las guerras,
lejos o en nuestras fronteras,
es día (y noche) de luto
aunque no pare la fiesta
Como fue para el rey David
la suerte (cruel) de su hijo.
Como lo fue para muchos
-¿franceses en esa historia? (!!!)-
la pasada guerra en Libia
que marca un antes y un después.
El punto de no/retorno
(¡igual que el Noventayocho!)

Una mente en estado de choque. Y me refiero a la mía propia mientras me dispongo a escribir estas lineas. Porque navegando en internet acabo de toparme -desde ayer sin ir mas lejos- con la figura y la obra de un joven filósofo argentino, Nicolás (Alberto) González Varela, residente en España y especialista de Nietzsche, y en particular del pensamiento político, poco divulgado en sus ramificaciones últimas, eso es cierto, del filósofo del Superhombre y del Eterno Retorno. Creía estar un poco impuesto en el tema, tras las huellas de mi amigo y maestro (por libre), el profesor Nolte, referente inesquivable sobre Nietzsche (vida y obra) Craso error, porque el autor que aquí saco ahora a colación da muestras de un conocimiento prodigioso en el personaje, que deja no poco apabullado, lo reconozco. Lo sabe todo de las facetas más recónditas y peor conocidas de la vida del filósofo germano y de los alcances y honduras en los plano político e incluso histórico de su pensamiento. Me he estado empapando un poco las ultimas horas -en la divulgación que habrá ofrecido él mismo en internet y en los medios- de las ideas y tesis principales vertidas, como derramadas a espuertas, en su obra "Nietzsche un pensador contra la democracia" y estoy todavía bajo la impresión, abrumadora es cierto, de la masa de datos y de nombres propios en aluvión que en esa obra se barajan. Sus intuiciones o conclusiones principales o dominantes no obstante no me pillan de nuevas, por más que se mantuviesen en la sombra muchas de ellas o que en muchos como en mi caso no pasaran del mero estadio de las suposiciones o de las sospechas. Que Nietzsche era políticamente reaccionario y anti-demócrata fue siempre un secreto a voces. Que en las universidades y en los ámbitos académicos por encima de los Pirineos se fingía ignorar ese aspecto insoslayable e inseparable de su obra -y de su figura- es algo que descubrí con no poco estupor y sorpresa a mi paso por las universidades belgas en los primeros tiempos tras mi llegada a Bélgica en donde resido hace ya casi veinticinco años, y que contribuyó no poco también, lo reconozco, a despertar mi interés por el filosofo germano, a medida que se deshacían en mi mente como nieve al sol los prejuicios y los interdictos y tabúes por cuenta suya que arrastraba de mi herencia cultural (y teológica y religiosa)

ANUNCIO Comunico aquí, en particular a mis lectores de la provincia de Jaén, que se me acaba de notificar la autorización del Consistorio de Mancha Real para la conferencia que cuento dar allí, en la Casa de la Cultura, el sábado 11 de febrero próximo, a las 20 h., sobre el tema "De la Andalucía islámica a la de hoy" Y estoy a la espera de la respuesta a otros pedidos míos de autorización idénticos, para fechas immediatamente posteriores, a los municipios jiennenses de Jódar y de Torres, en la comarca de Sierra Mágina)
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Historia, memoria...y fantasía -todo junto y bien mezclado- en las novelas guerracivilistas de Francisco Umbral. Y también en el juicio que se le sigue por un delito de prevaricación al juez Garzón en el Supremo. Para el lunes próximo según nos anuncia la corresponsal de guerra del País -me refiero en el tema de la memoria por lo menos, en el que viene dando estopa sin parar desde hace ya un buen rato- está fijada la deposición de un nuevo testigo de la defensa que acusa a la Guardia Civil de la muerte de su difunto padre por haber dado posada -y también cazuela- a una cuadrilla de guerrilleros en el 47 cuando el testigo por lo que explica contaba un año apenas. Memoria de oídas pues la suya ni siquiera visual, aunque sin duda no menos reconstituída (e imaginada) que la del célebre escritor. En otra de sus novelas guerracivilistas ambientada en la posguerra inmediata -"La forja de un ladrón"- evoca Umbral hacia el final de la novela el tema del maquis de forma incidental, como de pasada y es curioso que no lo recoge prácticamente en ninguna otra de sus novelas, y la ausencia es tanto mas anómala y ruidosa si se tiene en cuenta la habilidad y la facilidad con la que el genio umbraliano acierta a servirse de los capítulos y episodios mas escabrosos de la guerra civil de pasto al lector en sus novelas guerracivilistas; y más aún si se tiene en cuenta el lugar geográfico de procedencia del autor, a saber la parte septentrional de Castilla la Vieja y en particular la provincia de León de donde procedía su familia materna -y en donde él mismo vivio o veraneó de joven adoelscente (aún a finales de los cuarenta)-, tierra de maquis si las hubo como no habrá dejado de recordarlo durante todo su mandato José Luis Zapatero, leonés de nacimiento (lo mismo que su abuelo) Los silencios de Umbral -ya lo examiné en el trabajo que le dediqué publicado con estas entradas- son mas elocuentes a veces aun que sus alusiones por muy sibilinas y sinuosas (especialidad favorita de su prosa guerracivilista y también de sus crónicas mundanas) y en el tema del maquis está claro que ponen al destape todo lo que sabía el autor sobre el tema (incluso por propia experiencia)

Guindillas y aceite de ricino, uno de los platos fuertes de la audición de ayer a las víctimas (del franquismo) en el juicio del juez estrella. En uno de las novelas guerracivilistas de Francisco Umbral -"Capital del dolor" sobre la guerra civil en Valladolid- cuenta a su manera, entre historia y ficción, entre bromas y veras y nombres propios y seudónimos, que la misma dieta se vio administrada el vallisoletano Jorge Guillen, atrapado en zona nacional (en Sevilla) durante la guerra civil, que al final lo contaría (...) En su novela Umbral describe con los acentos mas patéticos (y culpabilizantes) los efectos del aceite de ricino, que iban de la locura hasta la muerte lenta -entre diarreas sin fin- por consunción de energías. Un ejemplo de dramatización del sufrimiento como tantos que surcan sus novelas sobre la guerra civil; y algo sin duda fatal e inevitable en todas las víctimas que en el mundo han sido, y Umbral fue sin duda también, a su manera, una víctima de la guerra civil, de un drama personal -por la denegación injusta de paternidad que le perseguiría toda su vida- que hundía sus raíces, como lo deje aquí y en otros sitios ya sentado, en la guerra civil y en los años de la II República que fueron ya como una repetición general de aquella (lo que habrá bien explicado e ilustrado en sus obras Pio Moa) Leer e interpretar en clave de (noble) resentimiento las novelas guerracivilistas de Umbral es lo que habré acabado por conseguir (¡por fin!) al cabo de una larga travesía de exploración en su vida y en sus obra como aquí todos ya saben. Y la audición de ayer en el Supremo y las que se seguirán admiten igualmente esa clave de interpretación (grosso modo) Una ensalada o batiburrillo (oral) de mentiras de Ulises y de verdades del barquero, de víctimas desinteresadas y otras que no lo son tanto, que no parece no obstante que esté teniendo los efectos descontados por los mentores de la escenificación a la que estamos asistiendo en el juico del juez/estrella, a tenor del desinterés olímpico -ni la menor alusión en la prensa francesa y francófona de hoy- que habrá merecido la sesión de ayer a los medios extranjeros.

Un alcalde sirio, que me diga sirio/español (!?) -de la localidad lucense de Muras- hace ahora de pronto aparición en los medios ante nuestros ojos absortos, y por lo insólito y átipico de su irrupción nos hace pensar de entrada a otro caso mediático, que por el signo (islámico) que fatalmente le acompaña puede ser comparado o asociado al suyo, y me refiero al del imán de Fuengirola que es así -por razón de su cargo y lugar de residencia denominado, igual que el Comendador de Ocaña o el Alcalde de Zalamea de nuestro Siglo de Oro, o el Cura de Sestao o el Escribano de Tolosa de las útimas guerras carlistas- como habrá conseguido hacerse un hueco en la memoria de los españoles. De este alcalde sirio/español la reseña que acompaña a sus declaraciones nos cuenta que se trata de alguien muy popular entre sus súbditos (un decir) o sus vasallos (españoles) Y recuerdo en mis años de universidad que entre los estudiantes extranjeros de la Universitaria madrileña se hacían notar un nutrido grupo de origen árabe que me sentía yo proclive a suponer jordanos (o asimilados), sin duda porque conocí personalmente a algún estudiante de esa nacionalidad entre ellos y me quedó la idea (vaga) que aquellos jóvenes procedentes de países (árabes) del Oriente Medio venían mayormente a España a estudiar medicina. En visión retrospectiva y por los rasgos fisonómicos que "grosso modo" les caracterizaban se me ocurre pensar ahora no obstante que pudieran ser muy bien sirios no pocos de ellos, por tratarse de unos países -los englobado entonces en el marco de la RAU (República Árabe Unida) de Nasser- con los que España, el régimen de entonces quiero decir, mantenía relaciones un tanto privilegiadas. Los que vi o traté fugazmente entonces no parecían ofrecer problema ninguno, se comportaban normalmente y se vestían un poco como el vulgo, sin nada en su atuendo y hábitos indumentarios -propios y característicos no obstante sin duda alguna- ni tampoco en sus rasgos fisonómicos más visibles que hiciese denotar un origen determinado o una adscripción de signo confesional fuera la que fuera.
Miércoles, 30 de mayo
Juan Fernandez Krohn
Juan Granados
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Patricio Peñalver
Julián Moreno Mestre
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Paulino Toribio
Peio Sánchez Rodríguez
José Donís Català