Las crónicas de Juan Fernandez Krohn

Antisemitismo francés, luces y sombras (de Dreyfus a Strauss-Kahn)

04.07.11 | 19:38. Archivado en Acampada de Sol, golpe encubierto
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¿Un nuevo "affaire" Drefyus -el caso Strauss Kahn- a escala esta vez del conjunto del planeta? Algunos nos lo olimos desde que estalló el escándalo hace ya dos meses (casi) y nuestro resquemores parecen confirmarse ahora tras el giro espectacular que el jucicio contra este político socalista y (ex) presidente del FMI, de nacionalidad francesa y (notoria) ascendencia judía, habrá sufrido a finales de la semana pasada; como tambén por el cambio de vientos en los medios y en la opinión publica de éste y del otro lado del charco que están consiguiendo convertir al acusado en víctima inocente de acusaciones injustas y de linchamiento en los medios, por lo que la comparación con el caso del capitán Dreyfus no hace mas que precisarse.

Y tal vez sea oportuno un pequeño repaso de historia por cuenta del celebre "affaire" que conmocionó en profundidad la sociedad francesa de su tiempo y pasó a la posterioridad como sinónimo de error judicial (flagrante) y de manifestación de anti-semitismo no menos flagrante (e infamante), y de moraleja o recordatorio por lo tanto -a modo de exorcismo, y rezumante por todos los poros de moralina (democrática)- de los viejos demonios (antisemitas) A tiempo y a destiempo (como escribió el apóstol)

El capitán Dreyfus de nacionalidad francesa y ascendencia (notoria) judía fue acusado a finales del siglo XIX de espionaje a favor de Alemania (Prusia entonces todavía) -enemigo directo (e íntimo por así decir) de la República Francesa-, en el contexto de la hostilidad franco/alemana exarcerbada por la guerra francoprusiana de hacía a penas tres décadas.

Y por más que acabara ganando con creces la batalla de la opinión (tras el 45) cabe decir que nunca se vio del todo rehabilitado, en la medida que nunca obtuvo la revisión del juicio que le condenó, que siempre reclamaría.

Como fuera, el caso polarizó y dividió en profundidad la sociedad francesa de su tiempo a unos niveles de exacerbación tales -sin que la sangre llegara al río no obstante (como ocurriría décadas mas tarde entre españoles)- que Charles Maurras, uno de los exponentes más destacados del bando anti-Dryefus llegó a compararlo con la polarización y división de los espíritus en la sociedad judía antigua de los tiempos del nacimiento del cristianismo.

¿La historia se repite, estamos ahora en camino de reproducir una querella de la magnitud aquella? Es posible pero entonces habría que tener mucho cuidado de no repetir los mismos errores que los anti-Dreyfus cometieron entonces.

El tono del debate (como dicen los franceses) de ahora parece darlo sin duda el diario Le Fígaro en su edición de hoy que dedica no sé cuántas páginas y artículos de opinión (editorial incluido) al destituido presidente del FMI.

Y lo da en particular uno de los artículos de fondo de la pluma de un abogado en ejercicio en la capital francesa (Bernard Cahen), presidente honoraire de la Union Internacional de abogados, bajo el titulo (un tanto incendiario) "¡No, el antisemitismo no está muerto! en unas lineas de tono sentencioso e intención declamatoria en las que el político francés ahora encausado se ve convocado a modo de convidado de piedra -sin que su nombre salga a relucir del principio al final del artículo-, tras la evocación en paralelo del caso del capitan Dreyfus y de otro caso celebre y no menos emblemático en los Estados Unidos de principios del siglo XX.

Y me estoy refiriendo a Leo Frank, un industrial de nacionalidad norteamericana y de origen judío que se vería acusado de la muerte (y violación) de una de sus jóvenes empleadas y acabó víctima de la vindicta popular -al cabo de fuertes campañas y polémicas en la opinión pública- tras verse secuestrado de la cárcel en la que se encontraba por un grupo de hombres armados y linchado a continuación antes de que le ahorcaran, lo que daría nacimiento a la muy temible Liga (judía)de Antidifamación y otros grupos análogos, sinónimo de omnipotencia (discrecional) en el mundo de la posguerra, tras el 45. De este como del otro lado del charco.

Ni Dreyfus ni mucho Leo Frank dijeron nunca mucho a los españoles, y a las nuevas generaciones se me antoja que mucho menos todavía, por lo que una vez más (que se piense lo que se qu iera) me embarga un sentimiento de precursor -en este y en otros temas- o de estar predicando en el desierto, en el seno de una sociedad como la española un tanto encerrada en si misma y yo diría que "in crescendo" en los dos (o tres)últimos siglos, y que prefirió de antiguo la táctica del avestruz, de meter la cabeza del ala ante los vientos impetuosos de opinión pública, degenerando a menudo en vendavales furiosos, que soplan por encima de los Pirineos, como ahora parece que en con el caso DSK esté ocurriendo.

Y más aún si cabe en la medida que el fantasma que circunda este asunto -y me refiero a la acusación de antisemitismo- es capaz de intimidar y amedrentar a cualquiera, y que además en el caso de españoles residentes en el extranjero viene a conjugarse con los ecos y resonancias maléficas de la leyenda negra anti-española.

Porque cabe decir que hay anti-semitismos y anti-semitismos, y que el que se endosa al tribunal (español) de la inquisición sigue llevándose la palma de la infamia y de la ignominia por el efecto y el influjo (funestos) que sigue ejerciendo en los espíritus y en la conciencias.

El antisemitismo francés por ejemplo -todo un capítulo a parte (sugestivo y apasionante) de la historia de las ideas políticas en la edad moderna- ofrece el caso insólito de Celine, consagrado en el firmamento de las letras en lengua francesa desde hace un rato, como lo ilustra -por paradójico que pueda parecer así primera vista- el escándalo levantado con motivo del cincuenta aniversario de su muerte tras la excomunión de la que se vería objeto a principo de año por parte del ministro francés de Cultura (Frédéric Mitterrand) (...) que prohibió solemnemente su homenaje por cuenta de la ideolología "repugnante" (el antisemitismo) que el célebre escritor encarna a sus ojos sin duda alguna.

El debate no hacía más que comenzar no obstante y el año ya transcurrido a medias, se puede decir que los franceses vienen asistiendo a una rehablitación completa del escritor "maldito" en una celebraciones oficiosas que al final está desmereciendo poco del homenaje oficial que le habrán negado las autoridades y los responsables de la política cultural en el país vecino.

Otro caso de anti-semitismo "sui generis" que se merece una puesta en foco por su carácter atípico y no menos tolerado en el mundo que vivimos (ma non troppo) es el de los polacos, como lo ilustra el escándalo suscitado por declaraciones recientes -tachadas de antisemitas en la prensa de un eclesiástico de aquel país- que "Polonia no había sido gobernado por polacos desde 1939"
Y eran de un ardiente y encendido apóstol/mariano y celador no menos ardiente (toutus tuus) de la memoria del papa Wojtyla, del que los gestos (espectaculares) no obstante en favor de los judíos, y por sus encendidas diatribas en contra del antisemitismo harían de él sin duda el papa mas filo/semita de toda la historia de la iglesia. Enigmas y misterios polacos (...) se diría que por los siglos de los siglos (...)

¿Se podrá pues opinar libremente sin ser polaco ni francés tan siquiera- en el caso Strauss Kahn -y evocar su (notoria) ascendencia judía- sin que se te caiga (de oficio) el cielo encima y sin despertar fatalmente los viejos demonios de la leyenda negra anti-española aquí en Bélgica? Es una apuesta desde luego que me parece tan legitima como tantas otras.

Como sea, el caso DSK no está aún zanjado ni mucho menos, como lo prueban sondeos recientes de opinión que reflejan una opinión pública francesa profundamente dividida -casi por la mitad- ante la eventualidad del retorno a la campaña presidencial de las elecciones francesas -en caso de verse definitivamente libre y absuelto o sin cargos-de este político socialista amigo del lujo de antiguo (como lo demostró regalándose a base de ostras en un restaurante de lujo nada mas ser puesto en libertad días pasados)

Y la marejada y los fuertes oleajes que viene provocando proyectan sin duda profundos interrogantes en el futuro inmediato, en Francia como en Bélgica, o en España.


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