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En la prensa digital de hoy se habla con acierto de la "argentinización" de la política española. Un defecto de óptica -lo reconozco- me habrá hecho pasar en un primer momento por alto el punto de referencia lejano y a la vez decisivo y prioritario que esta marcando invariablemente el rumbo las horas que corren a los mentores e impulsores -en la sombra- del golpe encubierto tras el estado de alarma.
No es la Venezuela de Chaves, ni la Cuba de Raúl -en fase de bajar la guardia en todos sus flancos- los que esta inspirando la marcha de los acontecimientos en la crítica encrucijada que atravesamos los españoles, sino la Argentina del kirchnerismo -¡que nombre tan difícil!-, de los (enésimos) consejos de guerra contra militares, de la demagogia y del liderazgo de todos los vencidos de las guerras subversivas de las décadas de los setenta y de los ochenta en la America (luso) española, que habrá hecho cristalizar y poner de relieve, en primer plano, una fractura histórica irresuelta entre la Argentina ancestral de un sello hispano indeleble e inmarcesible y otra Argentina de extracción mucho mas reciente marcada por la emigración europea y en particular por ciertas corrientes minoritarias -del tipo no latino de preferencia- de mucho menor arraigo y antiguedad, que los vientos de la historia habrán ido depositando desde hace no llega a un siglo por tierras del Rio de la Plata.
Es lo que viene a simbolizar por encima de los eufemismos y los tabúes de piel dura y longeva el (nuevo) proceso contra el general Videla por el que acaba de ser condenado por segunda vez en veinticinco años a cadena perpetua por crímenes de guerra, de lesa humanidad, etcétera, etcétera (...)
El "kirchnerimo" responde al nombre de su primero y principal impulsor Guillermo Kirchner, esposo (consorte en el momento de su fallecimiento hace unas semanas) de Cristina Fernández de Kirchner, que traduciría el retorno de los brujos (ex-montoneros) a la política argentina décadas después de la pacificación completa del país hermano al cabo de años de turbulencias y de lo que se dió en llamar la guerra sucia.
"Guerra justa" reivindica ahora sin complejos el (ex) general Videla y paga por eso sobre todo, por sus palabras, por el delito de asumir -sin complejos de culpa- lo que otros hicieron. De chivo expiatorio por designación en suma, de toda una época conturbada en extremo de la historia argentina de las últimas décadas. Y paga sobre todo en nombre de la Argentina ancestral auténtica, de raíces hispánicas señeras que él representa mas que ninguna otra de las antiguas figuras del régimen militar si cabe.
Estaba yo en lo más hondo de mi infortunio carcelario en la cárcel portuguesa de Vale de Judeus, y uno de aquellos pobres delincuentes con los que me fue dado el tener que cohabitar quisiera o no quisiera -de nivel cultural mucho mas alto que la media allí dentro- me hizo un comentario que me dejó pensativo sobre el proceso que se seguía precisamente por entonces a los militares argentinos tras la caída del régimen de las Juntas a seguir a la derrota en las Malvinas.
Según él estaba escrito -¿y como lo sabía él?- que Leopodo Carlos Galtieri saldría al final del paso sin (mayores) problemas, de referencia a todos los otros (...) Como así sería. Pese a su protagonismo de primer plano en la declaración de guerra a los ingleses y también sin duda en las tareas de represión que llevaron a cabo con intensidad inversamente proporcional a todos los niveles de la línea de mando sus ejecutores; me explico, a medida que se descendían los escalones de la jerarquía castrense.
Hoy está claro para mí que entre todos los jefes militares el chivo designado de antemano lo era Jorge Rafael Videla, por su impronta personal y familiar (española) emblemática e inconfundible.
Una revancha de la otra Argentina emigrante, extranjera o extranjerizante en mayor o menor medida que disfruta de antiguo de cancha en el ámbito internacional precisamente por eso, en la medida que viene a suplantar por la vía del renuncio y de la usurpación en el plano internacional las raíces españolas de la Argentina nunca muertas hasta hoy a pesar de haber vivido (casi) en estado de letargia en todo el periodo que siguió a la independencia.
Usufructando así de paso también el remanente del prestigio internacional de lo español y de lo hispano en el extranjero y en particular en el continenter europeo.
Cosmopolitas brillantes de nombres extranjeros -no latinos de preferencia-venden hoy a las mil maravillas en Europa la imagen de marca de esa Otra Argentina embriagada de sueños de revancha histórica; de recién/llegados en definitiva por mas que hayan nacido -ellos y sus padres tal vez también- por tierras del Río de la Plata.
Como lo ilustra el caso -figura emblemática en extremo del actual gobierno- del nuevo embajador de Cristina Fernández en Alemania, Guillermo Emilio Nielsen, renegociador de la deuda argentina y del que se hable mucho en Bélgica. Al que presentaban, por su nombramiento, en la prensa criolla con número de carnet de identidad ("documento argentino") acompañando, sin duda para que no se le confundiera (...)
Bélgica o la perdida del centro ( a la caída del Imperio español me refiero) Inmigrantes extranjeros cosmopolitas -y anti-españoles-, o la fatalidad argentina.
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respondía a "paciente a medias"
Ya que mencionas la teoría, pues decirte que la mente a veces hace imaginar cosas que no se ajustan a la realidad. Utilizarlas después en desdoro de alguien es feito. Puedes borrar. Sin saludos navideños.
Más en mi favor. De los cuatro nombres que das, Videla es el único español, gallego -o "gachego"- como llaman a los españoles allí, para más señas. Encarnación (perfecta) de la "Atorrántida" española que tienen algunos argentinos -¿muchos, pocos?- en la cabeza. Saludos navideños
jeje resumir será admirable pero saltarse milicos en un relato tiene tela marinera nunca mejor dicho. A Videla le sustituye Viola en la Presidencia ¿y ónde anda Lacoste?Galtieri después. Creo que en estas fechas hay mucho que hacer,¿no?
Videla y Galtieri pertenecían a la misma cuerda y quien quiera entender ya sabrá. Galtieri se benefició de la situación argentina bajo la presidencia de Videla, y de su mala salud, para alzarse en armas contra él y derrocarlo, constituyendo su propia Junta Militar con muchas bandas, galones, flecos, gorras adornadas jajaja. Los yankees le apoyaron porque les unía la misma motivación antimarxista y, lógicamente, el nuevo se benefició de su nueva situación. Después comandó la Guerra de las Malvinas y fue juzgado por su pésima actuación, por lo que al final tampoco se fue de rositas bloguero.
Coincido contigo en que a Videla lo perjudican sus palabras.
Tras lo cual sigo buscando la relación condena a Videla- orígenes de Videla.
La otrora entrañable y prospera nación Argentina desde hace muchas décadas se encuentra mal gobernada por una casta de politicastros desaprensivos que lamentablemente han dilapidado aquella floreciente economía que antaño disfrutaban en ese país hermano, nación -que leído el comentario titulado.-"La Argentina y el estado de alarma (Videla, chivo expiatorio "español" de un gobierno de ex-montoneros)", se demuestra que en esa nación han perdido el norte político.
Miércoles, 30 de mayo
Juan Fernandez Krohn
Juan Granados
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Patricio Peñalver
Julián Moreno Mestre
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Paulino Toribio
Peio Sánchez Rodríguez
José Donís Català