
Un tigre de papel. Lo dije y lo mantengo. Cin-co-mil-cien-to-no-ven-ta-y-nue-ve. Ni uno más ni uno menos (y me lo creo) Esa fue la cifra de asistentes y manifestantes que dió, como resultado de sus pesquisas, la empresa contadora Lynce -acreditada por la valía y exactitud de sus informes- por encargo de la agencia EFE sobre la manifestación sindical que desfilo el pasado sábado desde la glorieta de la Cibeles hasta la Puerta del Sol ocupando así una vez mas de una manera exageradamente privilegiada el espacio publico en unos momentos además en los que muchos otros lo están desertando o están a punto de hacerlo en la nueva situación creada por la instauración del estado de alarma.
La concentración había sido convocada de la noche a la mañana en el marco de los recientes reajustes anunciados por el gobierno en vísperas de la instauración del estado de alarma. Un retraso hasta los sesenta y siete años de la edad de la jubilación fue el pretexto escogido por los mandamases sindicales, aunque tenían también otros a manos.
Como lo era por ejemplo la jornada de lucha organizada hace unos días por una de las grandes federaciones sindicales europeas y otras jornadas de acción o manifestaciones de protesta o de lucha en distintos países de la UE, los últimos días; violentas incluso por momentos, como en Grecia, donde hasta un ministro fue agredido por manifestantes de forma brutal y aparatosa. Pero todo eso y lo anterior, para UGT y Comisiones no habrán sido mas que pretextos, ya digo. El verdadero motivo, o incentivo que les habrá movido a una convocatoria tan precipitada e intempestiva, se lo ofrece sin lugar a dudas la nueva situación creada por el estado de alarma.
Y en la perspectiva de una agravación del situación más que previsible o si se prefiere de que se confirmen los mas agoreros de los presagios, no hay que perder de vista la advertencia amenazante al final de la marcha del sábado del jefe de comisiones aludiendo a la posibilidad -¿se lo cree él realmente?- de una nueva huelga general por el mismo motivo ahora invocado, ya en enero próximo, presumiblemente -cabe apostar- en las vísperas mismas de la fecha de vencimiento -el próximo día 15- del plazo de la prorroga del estado de alarma. La situación presenta amplias zonas de oscuridad, desde luego, y amenaza con discurrir por terreno movedizo -y resbaladizo- los días y semanas que se nos vienen encima.
Así las cosas, me parece de una importancia capital el guardar las ideas claras cuanto mas posible y mantener bien fijo el rumbo y el norte de nuestro objetivos últimos a la hora de enfrentar el desafío del golpe en fase de incubación desde hace días. El sindicalismo, el sector laboral, el frente de las reivindicaciones sociales son además -sin duda por razones complejas y difíciles de enumerar y de resumir así de golpe- la zona mas desguarnecida o difícil de guarnecer o si se prefiere el vientre blando por donde nos pueden venir todos los golpes bajos.
Como lo fueron, la iglesia y la relación delicada con la jerarquía católica (y otras confesiones religiosas) para las potencias del Eje durante la segunda guerra mundial, particularmente en Italia y en Alemania. Y como le ocurrió - al régimen anterior -a la vez en el sector laboral y tambiénen el "frente eclesiástico"- en los años del tardo/franquismo. Quiero decir que en la situación erizada de peligros y amenazas que atravesamos, un reflejo elemental de sobrevivencia nos empuja a no desviarnos sobre todo de las metas estratégicas prioritarias, por otras que no lo son o no lo son tanto.
Convocar, por ejemplo, a una jornada de lucha contra la banca, contra los banqueros y todo lo que ganan y atesoran o despilfarran es sin duda muy bonito y muy idealista -como lo era (en Bélgica) por ejemplo los años treinta- pero en las circunstancias que atravesamos no se puede decir que sirva a otra cosa que a hacer el juego de la mafia sindical (de izquierdas) dueña hoy por hoy del cotarro. En el campo de las reivindicaciones sociales me refiero.
No hay que dejarse tampoco obnubilar por el espejismo -propiamente europeo-de la solidaridad en defensa de "las conquistas sociales" mas allá de las fronteras. "Las conquistas sociales (o laborales)" vienen a traducir -como formula- realidades sociales e históricas completamente distintas en España y en el resto de Europa. Allende los Pirineos vendrían a reflejar la nueva correlación de fuerzas, ideológicas, políticas y socio/económicas, impuesta en Europa al día siguiente de la terminación de la segunda Guerra Mundial que situaba a la Unión Soviética de Stalin -abanderada indiscutible hasta entonces de las reivindicaciones de la clase/obrera- en una posición hegemónica preñada de amenazas que vendrían a confirmarse (en parte) los años de la guerra fría.
Hubo, a continuación y durante décadas, no poca movida en el terreno reivindicativo en los diferentes países europeos, donde se sucederían durante décadas campañas de lucha y otras manifestaciones de una gimnasia sindical, reivindicativa -más o menos revolucionaria, más o menos democrática- que no dejaría de granjear (algunas) mejoras a la clase obrera o mas bien a los que se suponía encargados de representarla.
Pero lo esencial de las reglas de juego en el mundo laboral estaba ya decidido de lo alto por los años y décadas a venir en el nuevo orden internacional resultante de las conferencia de Yalta y de las otras cumbres aliadas que jalonaron la fase final de la segunda guerra mundial, entre 1943 y 1945. Las cuales traducirían el ascenso de ciertas clases (y sectores) sociales en detrimento de otras -más o menos comprometidas con el bando de los vencidos- y que no acertarían a escapar a las consecuencias y secuelas de la derrota.
En España en cambio todo ocurrió de una forma muy distinta. Es cierto que hubo un frente huelguístico creado por la subversión organizada al régimen de Franco -liderada por el partido comunista y grupos u organizaciones satélites o afines- y que acabaría desembocando en graves incidentes como los sucesos de Vitoria o los que acompañaron a la huelga general del transporte -de cariz insurreccional -decretada en el 76 por las comisiones de Carrillo y de Camacho pero lo esencial de lo que se consideran hoy -en la jerga de la mafia sindical dominante- conquistas sociales de la clase obrera fueron logros de régimen anterior durante décadas de funcionamiento del sindicalismo vertical (y en el arco del Movimiento)
Y los cambios que vendrían después se verían plasmados sobre todo en el reconocimiento privilegiado de las centrales sindicales hoy dominantes -decidida, en nombre propio, por el entonces jefe de gobierno, Adolfo Suarez- y en la venta en almoneda, y en provecho de aquellas, de todo el patrimonio (cuantiosísimo) de la organización sindical del régimen anterior, costeado durante décadas por el conjunto de los españoles.
Los sindicatos que se nos inflige hoy por hoy pues al conjunto de los españoles ofrecen un perfil más que de luchadores o antiguos combatientes, de herederos y de albaceas, y a ese título aunque solo sea no se merecen solidaridad ninguna (por mínima que sea) Por mas que el "dogma sectario" -como lo califica con acierto uno de mis lectores- de la defensa de los pobres y de los débiles nos dificulte la tarea de esclarecimiento, especialmente en algunos sectores y medios ideológicos mas proclives a dejarse encandilar o adormecer por aquellos cantos de sirena que en sus oidos resonarían de una forma aun más encandilante bajo la formula de "la opción preferencial por los pobres" (...)
A buen entendedor pocas palabras sobran. Cuando oigo hablar de libertad atranco la puerta, decían los viejos carlistas; y cuando yo oigo hablar de pobres -desde hace un rato, incluso de sindicalismo (lo lamento), por muy "nacional" que sea (...)- echo el freno de mano y me palpo de inmediato los bolsillos por si las moscas (...) Porque pobres hoy por hoy en el panorama sindical y laboral de la España de hoy se ve íntimamente asociado a los nombres y retratos de una camarilla de sindicalistas -cuatro gatos- que mangonean a sus anchas "la cosa" sindical; a sus chanchullos y negocios inconfesables y a sus subsidios y beneficios tan jugosos y suculentos.
Como sea, entre unos "ricos" víctimas de acoso -o de "mobbing"- y de militarización; y unos "pobres", ricos de aspiraciones y de amenazas y cargados de las promesas que les ofrece la situación creada por el estado de alarma ya saben aquí todos donde está mi apuesta. Análoga -por paradójico que parezca a la de aquellos socialista utópicos de la política francesa en la honduras del siglo XIX -mitad agitadores, mitad poetas como Víctor Hugo- que denunciaron la alianza monstruosa a sus ojos entre los poderosos y un "lumpen" social escudado en ideales revolucionarios (republicanos) que daría lugar al III Imperio de Luis Napoleón (III).
Como lo denunciaría un panfleto (literario) -"Dialogo entre Maquiavelo y Montesquieu en los infiernos"- que parece que sirvió de inspiracion a los Protocolos de los Sabios de Sión (mas o menos indirectamente, según diferentes teorías para todos los gustos)
¿Hasta qué punto el "lumpen español -en sentido amplio, y concretamente en algunas de sus figuras mas emblematicas que distan de ser completamente apolíticas -al contrario de lo que siempre se pretendió "vendernos" al resto de los españoles- se sienten hoy por hoy -como en la época del GAL- tentados de lanzarse en una gran aventura golpista como la que parece presagiar la instauración del estado alarma?
¿La pregunta del millón, que encontrara respuesta en los días y semanas que se avecinan.
Entre tanto el "vice" en funciones de "premier", Rubalcaba, volaba a Kabul para rendir visita al contingnete de las tropas españolas -de unos mil quinientos efectivos- allí estacionadas. La guerra de Marruecos fue la incubadora de la guerra civil.
El conflicto de Afganistán con su saldo luctuoso de noventa bajas españolas hasta ahora -de los que hasta treinta (casi) pueden ser contabilizados por ataques o acciones del enemigo- parece aún mas lejana, ofrece todos los perfiles en apariencia de un conflicto trivial en la medida que goza del visto bueno (sacrosanto) -lo que no fue el caso del Irak-, de las Naciones Unidas.
Que quede claro que no me sumo en modo alguno -como no lo hice nunca- al coro de voces agoreras y de lamentos pacifistas que reclaman de siempre el regreso de nuestras tropas. Pero está claro también que los lados oscuros de ese conflicto y en particular de la intervención española en el mismo se merecen una "glasnost" de urgencia como la que llevó a cabo Ernesto Giménez Caballero en Marruecos que le costaría caro por cierto.
Sobre la situación dramática -por ejemplo- de indefensión hasta extremos de altísimo riesgo por veces, que so pretexto de "ayuda humanitaria" atraviesan allí de antiguo nuestras tropas. Rubalcaba, el "vice", pasando revista ahora a las tropas en Kabul -sólo, en lugar de Zapatero sin ministro alguno a su lado que valga- da una foto de un tufo golpista que tira para atrás, no me digan. Y cargada sin duda de malos augurios. Los que planean especialmente sobre el frente interior del conflicto en el país vasco y de la lucha contra la ETA.
Y augura sobre todo de una operación de intoxicación mas que previsible, repercutible de inmediato -a través de los medios- sobre el frente interior, de un pretendido aval del conjunto del ejército a la negociación con el ETA en los términos y condiciones que decida unilateralmente el ejecutivo. Y a fe mía que así de primeras no lo pueden tener mas fácil. Gracias al visto bueno del jefe supremo de la Institución (todos aquí estar´na de acuerdo conmigo)
En la prensa del domingo venía en primera pagina la foto, con motivo de la inauguración de la linea del AVE Madrid-Valencia, de la pareja reinante, junto con miembros del ejecutivo y figuras destacadas de la oposición que viene a ofrecer la pantalla o el efecto de imagen -de unidad y de concordia- de la que precisan los golpistas como el aire que se respira.
Caveat rex! Peligro de borboneo! Ese es el principal letrero señalizante, no nos engañemos, del disco rojo -del estado de alarma- ante el que se encuentra a partir de ahora el conjunto de la clase política y de la sociedad española.
Pero puede estar seguro el (augusto) interesado que su margen de maniobra no será esta vez -ni mucho menos- como el que pudo utilizar impunemente hace ahora (casi) treinta años.
Los comentarios para este post están cerrados.
Me son indicadas varias cosas que transmito.
1.- El "panfleto que mencionas lo escribió Maurice Joly y se titula "Diálogo en el Infierno entre Maquiavelo y Montesquieu".
2.- Por su carácter demoledoramente crítico a Napoleón III, fue distribuido por conductos clandestinos, las autoridades procuraron interferir el máximo de textos, y se los tacharía de libelos, pero para justificar la censura y, lo grave, el encarcelamiento de su autor.
3.- los Protocolos no tienen relación con una obra del calado de Diálogo en el infierno, más que el que puedan buscar antisemitas escarbando, a falta de argumentos.
Añado que a falta de argumentos que sostengan tamaña ideología contra la Humanidad, merecedora de nuestra repulsa. Suscribo todos los puntos que he servido a comunicar. Y como siempre encantada de leer a este escritor.
Feliz Navidad
Interesante comentario. Actualmente vivimos en un completo galimatias político en España.
Miércoles, 30 de mayo
Juan Fernandez Krohn
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