
Estuve visionando de un tirón anteayer la tertulia televisiva de César Vidal sobre el estado de alarma y no puedo decir que no me costase un poco aguantar hasta al final, por culpa sobre todo del moderador y de una de las participantes. César Vidal está sin duda en su derecho de apoyar con toda su alma (como hizo) la declaración del estado de alarma, como de pensar lo que da a entender qué piensa sobre el tema; por mas que en cierto género de periodismo como el que él practica quepan interrogantes profundos sobre el valor que tienen las ideas para los que las propagan y defienden.
"Think tank". El nombre y la idea que me viene de golpe a la mente, del nombre de los clubs de reflexión ideológica característicos del sistema de democracia americana y que aquí habrán importado con mas o menos éxito algunos. "Tank", en traducción literal del inglés quiere decir "depósito". Depósito de ideas pues -think tank-, como si de vino o de aceite o de sal o harina o de trigo se tratase.
La Revolución Francesa vino a endiosar la razón sin conseguir zafarse del todo de la vieja querella de los "universales" que venia de la Edad Media, como lo ilustrarían las grande polémicas a las que daría nacimiento entre sus enemigos y sus partidarios. El inglés Burke, exponente de gran destaque de un pensamiento contrarrevolucionario de cuño anglosajón y protestante -y uno de los iconos preferidos de César Vidal en el terreno ideológico-, dijo aquello que el había visto en su vida ingleses, franceses, árabes o persas (y me figuro que también españoles), pero que no había visto en cambio por ninguna parte al Hombre con mayúsculas.
Ni por lo tanto -por vía de consecuencia- podía concebir tampoco la razón (con mayúsculas) de los revolucionarios. Lo que no le llevaba no obstante a degradar y a menospreciar el valor de las ideas hasta el punto de rebajarlas -como algunos de sus discípulos parece que hicieran- a piezas de troca o intercambio (como el dinero...o como las influencias)
Con su intervención en la tertulia que anima y dirige, César Vidal le habrá echado un capote (enorme) al gobierno y a la política gubernamental en el tema de los controladores y de la declaración del estado de alarma; lo que tiene algo de ruidoso y de sensacionalista incluso si se tienen en cuenta las posiciones hasta hora mantenidas por el fogoso polemista del equipo de Libertad Digital, un colectivo (periodístico) que a todas luces están manteniendo ahora una postura común en el tema.
A César Vidal le seguí un poco la pista a distancia desde ya hace un rato y fue en particular tras la publicación de la edición francesa de su biografía "no autorizada" sobre José Antonio hace ya algunos años que debió gozar de gran repercusión y de considerable éxito de ventas en los países de francofonía a tenor de la difusión tan amplia de la que parecía gozar en el mercado editorial, de lo que da idea que su libro cayera en mis manos sin buscarlo, ojeando la principal vitrina de una de las librerías de mas renombre y relieve en el centro de Bruselas.
En ese libro sobre el fundador de la Falange César Vidal venia a recoger todos los clisés hostiles o claramente deshonrosos, difamatorios y calumniosos propagados por la guerra de propaganda sobre la guerra civil española en España y fuera de ella, que dí en llamar la Guerra de los Setenta Años (hoy ya Setenta y Cinco), la más larga -más aún que el conflicto del Oriente Medio- de la historia de la civilización europea si se exceptúa la guerra de los Cien Años al final de la Edad Media (...)
Su libro -en el que viene a acusar a José Antonio de ser culpable principal de la guerra civil (...)- estaba repleto de datos lo reconozco y acusaba una huella historiográfica considerable -y no menos tendenciosa en el tema que abordaba- y a la vez rezumaba también por todos los poros (a cada linea) una memoria histórica personal y familiar, propia al autor, como habré venido a confirmarlo ahora.
Después de aquello entre tanto -y cobrados y bien cobrados ya sin duda los réditos jugosos que aquella obra polémica le granjearía-, César Vidal dio un giro de ciento ochenta grados a su trayectoria y empezó a figurar -encuadrado en el grupo de Libertad Digital- entre los exponentes mas destacadas de la oposición al gobierno socialista de José Luis Zapatero.
Su facundia dialéctica se habrá revelado de lo más considerable, su producción escrita, histórica o o política o literaria, lo habrá sido mas aun, y su currículum se vería adornado por sus estancias en el extranjero y en particular en los Estado Unidos y por periodos de formación en el terreno teológico en el seno del protestantismo (USA) lo que se deja traslucir claramente tanto en su argumentos como en la temática preferida que suele abordar en sus escritos e intervenciones radiofónicas o televisivas.
En el tema de la declaración del estado de alarma sus argumentos en la tertulia eran mas bien del género "ad hominem" o de autoridad; por ejemplo, el articulo cuarto de la constitución francesa revolucionaria (del 1791) Con lo que viene a probar que las ideas para él son algo sin duda que se toma como se deja. Burke o los jacobinos, lo mismo me da que me da lo mismo, para el bien de la causa (la suya propia) Su actitud oportunista -y un tanto escandalosa hay que reconocer- de ahora me habrá afianzado aun mas si cabe (¿como podría ser si no?) en la actitud que vengo manteniendo en el tema que arde (de los controladores y del estado de alarma)
Un problema se presentaba de entrada, de índole claramente ideologico, lo confieso aquí abiertamente y sin ambajes y es el que me plantean mis propios orígenes quiero decir mis raíces ideológicas que aquí habré venido descubriendo y analizando, defendiendo o revisando según los casos a lo largo de mis entradas.
La huelga de los controladores, "el colectivo mejor pagado de toda España" -como asi se ven emplazados ante la opinión publica desde el plantón de hace dos semanas- viene a lanzar (así a primera vista) un reto frontal, por sus revindicaciones, posturas y acciones, tan representativas de un profesionalismo riguroso y a la vez maximalista e intransigente, a todo lo que de cerca o de lejos suena a sindicalismo convencional en lo que incluyo tanto el sindicalismo democrático como el llamado propia o impropiamente sindicalismo/revolucionario.
He estado ojeando ayer sin ir más lejos nuevos vídeos sobre el treinta aniversario del asesinato de Juan Ignacio González que aquí ya evoqué y llama la atención sobre todo en las recientes manifestaciones de duelo, el acento "revolucionario" de aquellos jóvenes de entonces -hoy ya no tan jóvenes treinta años transcurridos (aunque más que yo, como quiera que sea)- que siguen rindiendo culto a su memoria; y también el hincapié que hacían en uno de los elementos del legado ideológico con el que la figura del dirigente asesinado del Frente de la Juventud se ve asociada, y me refiero al sindicalismo revolucionario.
Significativo por demás en la medida que otro trazo distintivo de todos estos grupos, medios o ambientes en los que se sigue honrando en el recuerdo a Juan Ignacio González lo es el cuño italianizante -fascista o neo/fascista para dejarnos de eufemismos- de sus lazos e influencias foráneas mas llamativas. Legado innegable de una memoria histórica -del fascismo vencido- que tienen sin duda todo el derecho del mundo a seguir revindicando por muy españoles que sean...a titulo de una memoria de vencidos (y ya me tengo aquí explicado en ese punto)
Quiero decir que lo mismo que los "recuperacionistas" españoles no van a conseguir por mucho que se empeñen ganar la guerra civil española setenta (y cinco) años después de haberla perdido los suyos, tampoco los simpatizantes españoles del legado histórico e ideológico del fascismo italiano van a conseguir que ganen tantos años después la segunda guerra mundial los que la perdieron entonces.
Y en la criba fatal e inevitable de ese legado ideológico figura sin duda el sindicalismo revolucionario, algo sobre lo que ya me expliqué en estas entradas en la polémica que habré mantenido con Ceferino Maestú, figura histórica de la falange disidente (y sus partidarios)
Lo cual no es óbice por supuesto a reconocer el poso de verdad innegable que encierran todas las grandes ideas filosóficas o puramente políticas e ideológicas. El sindicalismo revolucionario que era aún, a no dudar, un sindicalismo de clase en la obra -de referencia- de uno de sus principales ideólogos, el francés Sorel -y me refiero a "Reflexiones sobre la violencia" en la que vierte una encendida apología de la huelga general hasta el punto que la eleva a la categoría de mito (filosófico)- se convertiría como digo en sindicalismo vertical ("corporativo") en la Italia de Mussolini y un poco mas tarde en la España de Franco o en la Argentina de Perón.
Aquí ya recogí no obstante el acento profesional innegable en los inicios del principal sindicato español en la historia del movimiento obrero, la CNT, y también el dato cargado de significación que el Sindicato Libre -¡horresco referens! para algunos- se viera fundado por antiguos militantes de la CNT que querían seguir siendo fieles al aliento profesional -y obrero a la vez- de los orígenes de aquella. Los controladores aéreos no son obreros propiamente hablando, van de chaqueta y corbata y por lo general -en la imagen difundida en los medios- proceden de "buenas familias".
¿Se les puede no obstante negar la categoría de trabajadores y menos aún la de profesionales? Está claro que no. Y su erupción tan súbita e imprevista en la política española -para observadores "de fuera" por lo menos- se me antoja que viene a marcarle sus limites estratégicos al sindicalismo de clase como lo ilustra la intervención -un tanto a la desesperada- de uno de los principales voceros de la nomenclatura sindical (de IU) en el congreso de diputados durante la sesión de declaración del estado de alarma.
¿Controladores "intervenidos" y empleados de metro no?: la comparación (odiosa) que no deja de poblar la mente de muchos, surgiendo obstinadamente en los debates que habrá suscitado el plantón de aquel colectivo hace dos semanas y la consiguiente declaración del estado de alarma. Y por supuesto en la tertulia televisiva de César Vidal que evocaba mas arriba.
¡Queríais arroz tres tazas! Porque si no estaba claro quienes son los ganadores y los perdedores de la declaración del estado de alarma y del proceso -erizado de riesgos y peligros- que habrán fatalmente desencadenando, los sindicatos de clase (UGT, CCOO) convocan de un día para otro en el centro de Madrid -y al calor de los acontecimientos- una manifestación (para mañana sábado) que amenaza convertirse en la señal de puesta en marcha de toda una gimnasia insurreccional -y "golpista"- en ejecución del "golpe blando" al que venimos asistiendo. Y en esa perspectiva se explica perfectamente el bandazo que acaba de dar César Vidal desde luego(...)
Y si no está aún claro lo bastante para algunos, los comentarios recientes en la prensa que vienen a divulgar un dato que yo ignoraba -sobre el propio abuelo de César Vidal, una de las principales figuras del PSOE en los años de exilio interior de la organización (un eufemismo a penas)- vienen a arrojar rayos potentes de luz sobre el personaje y sus contradicciones. Y sobre el grupo (de Libertad Digital) que representa, y el papel que están jugando enlos acontecimientos.
Porque si es cierto que el estado de alarma viene a privilegiar de la negociacion con la banda terrorista como ayer aquí lo dejé explicado no es menos cierto que viene a salvar tambien "in extremis" o como de matute el buque insignia del gobierno socialista a saber la ley funesta de la meoria.
Lo que ilustra el cariz -inquietante en extremo- que parece estar cobrando en las últimas horas la ofensiva de las dos principales centraels sindicales españoles, la UGT y las comisiones obreras, exponentes de un sindicalismo de clase y a la vez de la memoria de lso vecidos.
Hundidos en el probio y del descrédito general tras la la huelga general de hace dos meses apenas y recuperados ahora por arte de birliborque gracias al estado de alarma, que aprueba claramente el uno(Candido Mendez) y el otro (Toxo) reprueba pero solemente de boquilla.
(Y el que tenga oídos para oír y ojos para ver que vea y que oiga)
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Puntualizo, me agradan las teorías de Juan Fernández Krohn pero no significa que necesariamente las suscriba. Despliega una gran imaginación y memoria. Ya puestos a juzgar, ¿cómo escribe servidora? mejor no lo compruebe jajaja Grazias adelantadas d enuevo por unir las sílabas del nick.
Sorprendida, alguien podría interpretar su forma de escribir el nick como falta de respeto a las personas religiosas. No se ha dado cuenta de que se halla en Periodista Digital, al igual que el blogger, y hay muchos espacios en la red donde practicar esos juegos. Gracias.
Sobre sus comentarios le diré que la investigación no está a merced del estado emocional de quienes la llevan a cabo. La tipología del texto de un artículo la decide su autor, argumentativa o expositiva. Los de Juan Fernández entre otras caracter´siticas reúne: -uso 1ª persona - valoraciones personales siempre no acompañadas de fuentes, y no corroborables - disposición a menudo libre - ideas que se repiten en diversos párrafos -no evita generar polémica , etc, por loq ue son de naturaleza subjetiva. Difícilemnete entonces puede aplicarse la misma vara de medir que a un texto periodístico, o histórico. Personalmentelo que me agrada de este escritor es su manera de expresarse, sus teorías y cultura.
Gracias por tu mensaje, Manolo. Estoy de acuerdo (casi) cien por cien en lo que dices...salvo en el deje de resignación que se deprende entre líneas de tu escrito. No hay que resignarse. Son un gigante de pies de barro. Saludos cordiales
Los sindicatos han llegado a la misma conclusión que el PSOE, deben ocupar todos los espacios de la vida politica española, pueden recibir subvenciones millonarias y a la vez salir a la calle contra el que se las dá, pueden votar socialismo zapateril y a la vez protestar contra el, pueden manifestarse en la huelga general y acabar siendo ministro, no hay nada contradictorio en los totalitarismos, lo abarcan todo para luego como buenos sofistas utilizar la retorica para convencer al auditorio ignorante que ya se encargaron de modelar con la LOGSE. Han hecho un sistema a su medida, todo vale, no existe contradicción, la mentira es una gran aliada que repetida 100 veces pasa a ser verdad. Y de ahi al estado de alarma, ningun otro partido hubiera decretado un estado de alarma sin sufrir las iras del populacho, ellos pueden, lo han conseguido a través del dogma sectario de la defensa de los pobres, de los débiles, eso les dá patente de corso para todo. El totalitarismo ha llegado.
Sr. Fernández, de todo su extenso comentario extraigo para en marcarlo en marco de oro (tal cual), su parágrafo siguiente.-
“(…) En su lugar comprometieron y desacreditaron todo lo que pudieron la causa anti-terrorista, la internacionalizaron como quería la banda (los asesinos y sus pandilleros) y marcaron la existencia de muchos entre los que me encuentro (…)”.
¿Te parece poca la distancia, veinticinco años de expatriación semiforzosa (y sus secuelas)? De todas formas asumo -en parte- lo que me dices. Cada uno es como es. Y te agradezco tu franqueza.
Saludos (y atención al disco rojo, pienses de mí lo que quieras)
Gracias por la aclaración, Sr Fernández. También a mí me gusta conocer todo lo relacionado con golpes y contragolpes de Estado -sus motivos, los intereses en conflicto, los actores y sus objetivos, su incubación, planificación, desarrollo y consecuencias generales y personales-, sobre los hechos y las interpretaciones que de estos se publican en los medios, la opinión publicada y la opinión pública, tan frecuentemente manipulada. Es bueno que los ciudadanos, basándonos en todas las informaciones -fiables-, formemos nuestras opiniones propias para dificultar que nos manipulen, ¿no cree?
Respeto sus teorías sobre este asunto pero no las comparto. Le veo a usted demasiado implicado en unos hechos ya muy lejanos, en una sociedad que nada tiene que ver ya con la actual. Esta implicación personal -con mucha carga ideológica y emocional- le impide tomar una distancia de los hechos suficiente para adquirir perspectiva y formarse una opinión objetiva.
Saludos.
No es periodismo de investigación lo que trato de hacer aquí. Son unos análisis, en cambio, de la situacion y de su evolucion día a día tal y como la percibo desde el observatorio privilegiado en ciertos aspectos que me da el residir en Bélgica. Y se supone no obstante que estoy obligado a extenderme en el tema pero aquí quiero responder ya que los que se encuentran detrás del golpe en fase de incubacion son -entre otros- los mismos que asesinaron e hicieron asesinar a Juan Ignacio Gonzalez, culpables de sabotaje al combate anti-terrorista en una época -los años de la transición- cuando se podia haber dado la puntilla a la ETA. En su lugar comprometieron y desacreditaron todo lo que pudieron la causa anti-terrorista, la internacionalizaron como quería la banda, y marcaron la existencia de muchos entre los que me encuentro. Yo actué en Fátima un año después del 23-F en la resaca de aquel fracaso historico contra el terrorismo separatista. Como algunos me lo reconocieron. Saludos
Sr Fernández, -me agradan los temas que trata,-pero coincido plenamente con lo escrito por Sor Prendida.
Sr Fernández: según usted, ¿quién o quiénes dan "el golpe", contra quién o quiénes y para qué? ¿Hay uno o más golpes?¿Quiénes son los golpistas en cada caso?
Mientras no precise con claridad estos puntos, todo es una maraña de divagaciones, humo. Lo que interesa es ver el fuego y lo que arde. Gracias.
Tengo leido el comentario.- Muy interesantes los origenes de Cesar Vidal.
Miércoles, 30 de mayo
Juan Fernandez Krohn
Juan Granados
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Patricio Peñalver
Julián Moreno Mestre
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Paulino Toribio
Peio Sánchez Rodríguez
José Donís Català