El socialista Jáuregui, portavoz de Zapatero, ha anunciado para el próximo día diez y nueve, en vísperas de las fiestas navideñas, la reapertura -al culto y al publico- del Valle de los Caidos. Es una buena noticia...y a lA vez se reviste no poco de una cortina de humo. El destino final -indisociable de la forma definitiva que adopte su estatuto-del Valle de los Caidos es el hueso duro de los recuperacionistas y del gobierno socialista también, empeñado hasta ahora a poner en práctica el programa (maximalista) de aquellos.
Y asi lo muestra la gran concesión que se verían obligados a permitir en el texto legal (articulo 16) de la ley funesta de la memoria. Los aniversarios del 20 de noviembre celebrados sin pausa cada año, desfiles, cortejos, corona(s), camisas azules, caraalsol(es) brazo en alto etcétera, etcétera, en virtud de la nueva normativa legal han desaparecido definitivamente y por más que sea una imposición abusiva y beligerante y guerracivilista por tantos y tantos conceptos algunos no hemos derramado ni derramaremos lágrima alguna porque desaparezcan, en sus formas actuales por lo menos.
Los símbolos allí inscritos o perpetuados en cambio -por ejemplo en la cúpula de la basílica- son ya otra cosa muy distinta en la medida que se trata de una manifestación de arte y además de arte sacro. ¿O con unos vale el interdicto -el prohibido prohibir obras de arte las que sean- y con otros de manera ninguna?
Recuerdo todavía la que se armó en el tardo/franquismo por el asalto a una galería de arte madrileña donde se exponían grabados -me figuro que transgresores y provocadores al máximo- de Picasso que llevaría, justo a seguir, a dar con sus huesos en la cárcel a sus protagonistas (...)
¿Por qué habría que tapar en cambio parte del fresco de la cúpula de la basílica como se viene haciendo hasta ahora? En Francia por ejemplo, la bandera tricolor (de la república) luce de lo mas ufana el interior de muchas iglesias y templos abiertos al culto, sin problemas.
En el anuncio ahora de la reapertura el portavoz del gobierno socialista habrá evocado "el abrazo de reconciliación" que supuso la transición política. Y por mas que algunos sigamos rechazando aquella transición -la única que unos pocos quisieron posible- por lo que tuvo de operación de guerra psicológica y de encubrimiento de los propósitos revanchistas y guerracivilistas que animaban a no pocos de sus mas destacados protagonistas, y también en nombre de todos (no pocos) los que se dejaría en la cuneta, hay que reconocer no obstante que la fórmula en sí encierra un desafío (magno) del que algunos estuvimos prestos a recoger el guante desde el principio.
Tomando nota de paso ahora además del giro de ciento ochenta grados que representa el anuncio en relación con la actitud del gobierno y en particular la de su presidente en persona, Jose luis Zapatero, en la materia hasta ahora. La reconciliación como el perdón son nociones difíciles, fácilmente convertibles en arboles de discordia y en campo de batalla mas que otra cosa.
Pero es cierto, como siempre lo propugné desde los inicios de este blog y como yo otros muchos que sienten y piensan -en el fondo- de forma idéntica o análoga en el tema, que la reconciliación colectiva, o como yo prefiero llamarlo la catarsis patriota (y reconciliadora) sigue siendo una asignatura pendiente para el conjunto de los españoles.
Las declaraciones del portavoz socialista en lo que tiene precisamente de reconciliadora habrán provocado -como cabía esperar- gran revuelo en el sector (minoritario) de la opinión publica que se encuentra desde el principio detras de la campaña de desenterramientos y otras aplicaciones a cual mas polémica de la ley funesta.
Querían hacer del Valle -a falta de poder "dinamitarlo" (Anasagasti)- un monumento del horror, como hicieron en Auschwitz, en Mathausen o en la Escuela Mecánica de la Armada en Argentina y sin duda, el que aquel alto lugar de la memoria siga abierto al culto les frustra en lo mas intimo.
El culto publico católico tiene un carácter reconciliador de suyo, obvio el recordarlo, pero a riesgo de parecer trangresor y de escandalizar a algunos diré que en el tema que nos ocupa, su poder catártico, reconciliador, se muestra ostensiblemente limitado e insuficiente.
Será sin duda reconciliadora la santa misa/de/los/domingos (y fiestas de guardar) para el puñado de fieles que asisten en los sucesivo a la llamada del abad mitrado -a condición no obstante que su intenciones intimas realmente lo sean y no se vean contagiadas como tantos signos lo indican de un sentimiento de culpa cualquiera-, pero para el conjunto de los sociedad española se precisan sin duda gestos más fuertes y elocuentes.
En el debate digital que el anuncio de la medida habrá suscitado, en unos foros de opinión claramente orientados a la izquierda, uno de los intervinientes indignado evocaba la fractura que la guerra civil en su fase final provocó en las filas mismas del socialismo (beligerante) acusando a los miembros del actual gobierno de ser los sucesores de los "golpistas traidores" que para el autor del mensaje habían sido entre otros Julián Besteiro y el coronel Casado, figuras las más destacadas de la Junta de Defensa que negociaría con Franco el final de la guerra.
El moderantismo del primero de los nombrados habría sido un tópico manido durante décadas como lo habrá sido también el de su correligionario Indalecio Prieto. En el segundo se demuestra no obstante completamente infundado cuando se saca a relucir su trayectoria durante la guerra civil y en los utimos meses que precedieron a su estallido, hasta el punto que algunos historiadores le acusan hoy de haberse encontrado inmediatamente detrás -de instigador directo y principal- del asesinato de Calvo Sotelo -"el muerto de mas" (le mort de trop") como escribe en una de sus novelas Michel del Castillo-, detonante último de la guerra civil.
De Besteiro en cambio cabe retener no pocas circunstancias atenuantes. Por más que Umbral ofrezca de él a veces en sus obras el retrato de un resentido que sabía rodearse (él junto con sus esposa) de los agasajos y honores que habían reprochado anteriorment a aristócratas y a burgueses en las recepciones que ofrecerían en el Madrid asediado durante la guerra. Pero eso son peccata minuta a la ahora de hacer balance sobre su figura.
En primer lugar cabe mencionar su participación de primerísimo plano en el golpe de estado en zona roja contra la hegemonía comunista en una guerra civil dentro de la guerra civil que se decidiría a favor de la Junta Defensa en la batalla (cruentísima) de los Nuevos Ministerios (febrero del 39) en la que brilló el jefe de la facción anti-estaliniana, el anarquista Cipriano Mera.
Besteiro era propiamente además una criatura de la Institución Libre de Enseñanza que era como el aire que se respiraba en los ambientes docentes y académicos en la España de entonces de finales del siglo XIX y principios del siglo XX (y desde hacía ya más de medio siglo)
Y pudo seguir brillantemente, como otras figuras prominentes de la izquierda española (por no decir todos o casi todos ellos) -y pienso en particular en Negrín, Fernando de los Ríos y Alvarez del Vayo, asi de entrada- la carrera prometedora y brillantísima que aquella temible institución (por su prestigio y poder e influencia de puertas adentro como en el extranjero) se podía permitir el lujo de ofrecer a sus mas fieles acólitos y adeptos, becas jugosísimas, "viajes des estudios de ampliacion en el extranjero" (un eufemismo a penas) cátedras universitarias ("con la gorra" o por poco menos) etcétera, etcétera.
Recuerdo en mis años de universidad un librito que circulaba entre mis compañeros de estudios como si fuera la biblia y era el texto del discurso ("Marxismo y anti-marxismo") de Besteiro en su toma de posesión de la cátedra de Lógica -cualquier parecido con la realidad pura coincidencia (...)- de la Universidad Central resultado de uno de esos largos viaje "de ampliación" tan largos, tan largos, que le permitió el aprender perfectamente el alemán por completo (...) Gracias además a sus contactos estrechos con los círculos socialistas y marxistas alemanes antes de la primera guerra mundial (...)
Un enchufado pues de la Institución, Julián Besteiro, pero en su caso -nacido y crecido en su seno como quien dice- se convierte en una circunstancia (atenuante) como digo que permite de explicar y de situar en un prisma ecuánime y objetivo su propia trayectoria.
Me olvidé en un texto del que aquí ya hablé, que difundí confidencialmente aquí en Bruselas, en el centro universitario donde cursaba estudios (de convalidación) -por vuelta del 92, en los primeros años de mi estancia aquí en Bélgica-, de incluir socialistas en "el pequeño resto de perdedores honorables de la guerra civil" entre los que incluía en cambio a la izquierda liberal (y burguesa) y a los anarquistas.
Y lo hice sin duda de forma un tanto inconsciente por culpa de ese protagonismo tan directo del PSOE en la espiral de violencia urbana en la principales ciudades -y particularmente en la capital madrileña- que acabaria desembocando en la guerra civil.
Pero yo a diría que a Besteiro y a Casado los salva "in extremis" en la memoria colectiva -y a comenzar en la mía propia- la figura del anarquista Cipriano Mera que a mi difunto padre que era de Franco le oi citar en alguna ocasión con respeto (y no sin un ligero deje de admiración al mismo tiempo) Como le oí citar con respeto y simpatía a mi abuelo (materno) a Julian Besteiro, una generación anterior a la del dirigente anarco/sindicalista ("el hombre mas sano y honrado de la coalición de izquierdas" como le oi decir de niño)
En la Leyenda del Cesar Visionario Umbral hace desfilar la figura de un anarquista catalán -Dalmau, en la novela- al que Franco acaba dando garrote pese a las presiones de los falangistas -del grupo de los laínes- intercedientes a su favor hasta el último minuto, en un fiel reflejo de la debilidad que sentía la Falange en su conjunto en relación con los anarquistas, por razones ideológicas y acentuado además por el hecho de haber escapado éstos al enfrentamiento "in crescendo" entre socialistas y falangistas que se extendería en el período de tiempo que precedió al estallido de al guerra civil-y en especial durante la primavera del 36- al conjunto de la geografía española.
El anarquista Dalmau de la Leyenda se revela al final, justo antes de su ejecución, como cabía de esperar, un ferviente devoto de Cipriano Mera "El gran dirigente anarquista" le llama Umbral por la boca del joven protagonista (trasunto autobiográfico del propio autor, en esa como en sus otras novelas guerracivilistas)
Cipirano Mera, escapó -como Besterio- a la pena capital al final de la guerra pero tuvo mós suerte que el otro en la medida que alcanzo a cumplir su pena y pese a los ofrecimientos que se le hicieron desde ciertos sectores del régimen -por destacadas figuras franco/falangistas como Girón o Juan Aparicio- preferiría expatriarse y acabaría sus días en su exilio francés (igual que Goya)
Y se me antoja que un recordatorio de ese "resto -(residuum"), en terminología bíblica- de perdedores honorables de la guerra civil", como los llamé podría ayudar a superar el bache en la coexistencia y en la paz social que atraviesa la sociedad española desde hace un rato de resultas del debate a escala nacional que habrá traído fatalmente consigo la ley funesta de la memoria.
E incluso un gesto fuerte y catártico en ese sentido se me ocurre que lo seria el traslado al Valle de algunas de estas figuras, emblemáticas de una reconciliación que al final no fue posible entre españoles. Acompañando así para la posteridad en el recuerdo, en ese abrazo de reconciliación que invoca el gobierno ahora las tumbas de lo que estan ya allí depositados y me refiero a Franco y a José Antonio Primo de Rivera.
Reconciliación no es sinónimo de memoria irredenta -ya me tengo aquí explicado en abundancia sobre el tema- ni tampoco de memoria culpable como la que ilustran algunas obras o figuras de las que me habré venido ocupando en este blog y en el mío propio antes de dar inicio a estas entradas.
Y un detalle significativo de la impulsión (decisiva y determinante) de la que goza esa culpabilización colectiva de los españoles en materia de la guerra civil -y en particular de los que de una forma u otras se sienten (y nos sentimos) herederos y descendientes del bando de los vencedores- en el extranjero (allende los Pirineos) y en particular en medios universitarios y académicos, la ofrece la Universidad Libre de Bruselas -de la que aquí ya hablé- que me veto a mí , al cabo de dos años de preparación, mi trabajo sobre la memoria histórica (de la guerra civil) en la obra de Francisco Umbral, como aquí ya expliqué, y en cambio sigue propiciando -por lo que ahora leo- la tesis de una joven doctorante española (madrileña para mas señas) sobre la novela guerracivillista de Dulce Chacón (la voz dormida")
Con su pan se lo coma pero deberá acabar por reconocer -eso espero- la doble discriminacion que supone, por razon y de idelogica y de nacionalidad (española), el trato de favor -y claramente discriminatorio- del que a presente goza.
Dulce Chacon a la que dediqué aqui una de mis entradas, pasa a la historia de la literatura española sobre la guerra civil, como prototipo si los haya de una memoria (auto) culpabilizada (de los vencedores) Como la de Francisco Umbral aunque a distinto titulo y por otro tipo de motivaciones.
En razón de una actitud de (noble) resentimiento en Umbral, resultante del problema de orígenes que arrastraba, como aquí creo haberlo probado. Y por un sentimiento de culpabilidad innegable en cambio en la autora de origen extremeño hija de franquistas conspicuos -su padre, Antonio Chacón, fue alcalde de Zafra y procurador en Cortes- y proveniente de una provincia Badajoz en la que se dio sin duda la excepción que confirma la regla de lo que fue la represión de la guerra civil: a saber una justicia castrense sin ajustes (personales) de cuentas.
El que esté libre de pecado -lo dije y lo repito- que tire la primera piedra. Y Dulce Chacón no dudó en hacerlo sobre sus propios progenitores. Pero yo no lo haré sobre ella -como no le hice en la entrada que le dediqué- después de muerta. Por mor del "abrazo de reconciliación" y de la catarsis patriótica (y reconciliadora)
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2/"¿qué tipo de trampa y de mentira me quieren inocular esta serie de profesionales de ocultar los hechos, estos profesionales especialistas en reescribir la historia como si las cosas no hubieran ocurrido?”
Los políticos se pasan el tiempo hablando de Franco, queriendo desenterrar a Franco, queriendo pasar por buenos a costa de Franco, pero no sueltan el poder recibido de Franco a través del Rey, ni demuestran ser mejores que Franco, porque votan lo que les ordenan, aunque vaya en contra de sus convicciones. Esto, en sí mismo, es corrupción.
Luego si que pensamos y pensamos bien los españoles cuando para una inmensa mayoría de todos nosotros las legiones de políticos de todo color y condición están muy mal vistos. Hoy los de la patulea de la Memoria Histórica, se han levantado con la intención de ganarle a Franco esa guerra que ellos solos ridículamente se montan a su medida. Carlos Herrera, desde las paginas del diario ABC, les envía la siguiente andanada.-“ El paternalismo estomagante de la izquierda más sectaria ha decidido que no somos lo suficientemente estables como para visitar la parte del Palacio desde la que se gobernaba España -o se dormía- en la noche perpetua de la dictadura franquista; y yo pregunto ¿quiénes son los necios de Patrimonio Nacional para decidir lo que puedo o no puedo visitar?, ¿quiénes son los cretinos de la Comisión de Seguimiento de la Memoria Histórica para decidir por mí lo que puedo ver o lo que no puedo ver?,
Miércoles, 30 de mayo
Juan Fernandez Krohn
Juan Granados
Juan Luis Recio
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Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Patricio Peñalver
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Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Paulino Toribio
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