
Verónica Berzosa (sor Verónica), la joven superiora del convento de monjas clarisas de Lerma vuelve a ser otra vez noticia. Es, lo que se dice, una religiosa mediática que tal vez no guste de los medios pero que se siente a sus anchas lidiando con ellos, ¿y por qué no? Sin duda que forma parte de su carisma personal o de su forma de ser, sin mas aditamentos.
Ya me ocupé aquí de ella y de su convento en alguna entrada hace ya un rato, que dieron lugar a una copiosa afluencia de comentarios por cuenta de ellas, no todos positivos (del todo) hay que reconocerlo. Las monjitas de Lerma y sus superiora son ahora noticia porque a falta de confirmación oficial (por escrito) se asegura que el Vaticano les ha concedido un nuevo estatuo, la carta (magna) de una nueva fundación por la que dejan de formar parte de la orden de las clarisas (rama femenina de la orden franciscana)
La noticia, como todas las que emanan del vaticano o de la iglesia española tiene doble y triple lectura (interpretativa) -y muchas más tal vez- en clave de política religiosa. Y la que me da por verter en estas lineas se ve inspirada en las declaraciones que precedieron de unos días a la noticia que aquí comento, del cardenal Rodé (esloveno de nación, como se decía antes) -gran protector de sor Verónica de siempre- del que también me habré ocupado en anterior entrada, en relación con la polémica del aborto.
Y fue por las amenazas -de excomunión- que profirió contra una joven religiosa española, catalana, que me obligaron a volcarme en un abordaje biográfico por cuenta suya, por no saber de él prácticamente a nada; y a comenzar, sobre las raíces autenticas de su apellido (esloveno) mas allá de una resonancia (engañosa, a francofonía) que le permitía sin duda -a propósito o no-el camuflar fácilmente la faceta problemática de su imagen pública y de una trayectoria, la suya propia; indisociablemente ligadas a aquella región de los Balcanes y a las guerras de los noventa que la asolaron (durante el pontificado del papa polaco)
El cardenal (esloveno) Rodé volvía pues a ser noticia hace unos días en nuevas declaraciones polémicas con las que arremetía contra "la vida religiosa" (así como suena), lo que me déjó un poco de piedra por lo difícil que parece así en principio disociar "in mente" aunque solo sea dos conceptos -iglesia y religión- que ofrecen tanta sinonimia en todos los planos, teológico histórico, filosófico (y no sólo) hasta el punto que se habrán visto confundidas a menudo en la historia de la iglesia (y de las ideas)
Las declaraciones de este cardenal de Curia) estrecho colaborador del papa polaco que le dispensaría una confianza total y absoluta deben ser puestos en relación a mi juicio con la tensión existente al interior de la iglesia desde hace un rato entre "los nuevos movimientos" como se les llamaría en la era Wojtyla (en su fase tardía) -por más que de nuevos tuvieran poco-y el universo de las ordenes religiosas tradicionales, y en especial las mas importante numéricamente y mas influyentes y difundidas de todas ellas, como lo son la orden benedictina, la del carmelo, los franciscanos, dominicos y jesuitas (sobre todo)
La noticia que se anunciaba ayer con bombo y platillo era que la celebre comunidad de Lerma, a la vez que se independizaba de la casa matriz de la que procedía -la orden de las clarisas- pasaban a llamarse "Iesu Communio" en clara alusión al movimiento casi homónimo ("Liberatio e Communio", Comunión y Liberación) que formaría parte de esos nuevos movimientos que conocieron su auge en el pontificado anterior y en el pontificado actual en cambio atraviesan horas difíciles. A imagen y semejanza del declive que viene sufriendo la figura de su gran protector, el papa Wojtyla, como lo ilustra el retraso "sine die" de su causa de beatificación prevista y anunciada a bombo y platillo -desde hacía mucho- para el mes de octubre (pasado) (...)
La tension a la que aludo entre "nuevos movimientos" y ordenes religiosas al interior de la iglesia (del concilio) -paralela a la pugna al mas alto nivel de la curia entre el equipo de colboradores inmediatos del nuevo pontifice y la vieja/guardia polaca (en la órbita del Opus)- es inseparable de la línea divisoria que trazaría en el pontificado anterior una segunda fase (tardía) del mismo que se vería marcada por un giro de ciento ochenta grados en múltiples aspectos, en un sentido restaurador y rigorista, y que dividiría aguas entre partidarios y seguidores de visiones distintas y en ocasiones contrapuestas del concilio y de sus reformas.
Tal y como se vería ilustrada en la rivalidad (mayor) entre el Opus Dei y los jesuítas; los primeros marcando el paso resuelto tras las nuevas orientaciones (restauradoras) del papa polaco -lo que se dio en llamar "un integrismo sin Lefebvre"- y los segundos embarcados a fondo (y sin remedio) por la vía de las reformas conciliares mas radicales como lo ilustraría la personalidad del que fue su general todopoderoso durante los años del papa Montini -el vasco Arrupe- y el apoyo (entusiasta) que ofrecerían a la corriente teológica (y eclesial) de la teología de la liberación en los países de la América española.
Los franciscanos se pondrían "groso modo" del lado de los jesuitas y las otras Órdenes religiosas antiguas. Como lo ilustran también algunos de los nombres mas conocidos entre los teólogos de la liberación. Pero cabe señalar un detalle un tanto atípico y que habrá pasado sin duda desapercibido (por lo que sea...) entre historiadores como entre analistas y comentaristas (religiosos), y lo es el protagonismo de la orden franciscana en Polonia que fue considerable antes de la segunda guerra mundial y se vería reducida en cambio a la insignificancia bajo el régimen comunista.
Durante la gira (por llamarlo así) que efectué en aquel país en el verano del 81 -en plena "primavera de Solidarnosc" como se llamó aquel periodo de la historia poca de las últimas décadas- efectué una visita al antiguo convento franciscano de Niepókalanow, a una treintena de kilómetros de la capital, Varsovia, fundado en los años que precedieron a la segunda guerra mundial por el padre Kolbe y que gozaba de un gran prestigio en los medios integristas que yo frecuenté de joven, en particular entre los miembros y simpatizantes de la TFP brasileña, por el culto que profesaban a la inmaculada, y de los que habían copiado algunos signos distintivos como los rosarios (terços) gigantes casi hasta al suelo que utilizaban.
Y me llamó la atención el ver convertido aquel lugar en un museo -de la historia de aquella comunidad un tanto atípica y por derivación de la historia polaca de aquella época- del que el menor rastro de monjes o de vida monástica brillaba por su ausencia; de lo que deduje que su suerte no había sido muy afortunada bajo el régimen comunista.
Y así sería en particular tras la firma del protocolo secreto entre iglesia y estado al que aquí habré aludido tantas veces que debió a todas luces sellar la (práctica) desaparición en suelo polaco de unas órdenes religiosas que dependían directamente de Roma y no de una iglesia polaca puesta a partir de entonces -como ya lo tengo aquí harto señalado- bajo régimen de tutela (del estado comunista) con el visto bueno más o menos forzado de las autoridades romanas.
Y sin ese capitulo crucial de historia eclesiástica (polaca) no se explica sin duda la orientación del pontificado del papa Wojtyla en su fase tardía, y la tension latente desde entonces entre lso ordenes religiosas tradicionales y los "nuevos movimientos" El Opus Dei (1936), Legionarios de Cristo, Comunión y Liberación y los Focolares carismáticos (y el Camino Catecomunal, "grosso modo" su versión española), en primera linea de todos ellos.
El distaciamiento de la orden de las clarisas que sella la nueva orientación del convento de monjitas de Lerma -y de su filial- no irá con toda certeza ayuno de polémicas y de disensiones internas como externas (que ya se anuncian) Y diría, a fuer de parecer un tanto cínico, que sea algo inapelablemente inscrito en la historia de la orden franciscana.
Aquí ya me habré explayado en alguna ocasión sobre un capitulo relativamente mal conocido de la historia medieval y en particular de la orden franciscana y lo es lo que se dio en llamar el movimiento de los "espirituales". Del que me sentí en ciertos momentos de mi vida formado parte (interiormente, a siglos de distancia) y en particular en el momento de mi detención en Fátima.
En el libro que evoqué aquí hace unos días del jesuíta de Lubac sobre "la posterioridad espiritual" de Joaquin de Flore -que me leí y releí no se cuantas veces en los meses que precedieron a mi ida a Portugal- se recogía en detalle la historia de los "espirituales" a través de las semblanzas de sus principales figuras tal y como se habrá perpetuado en la historiografía eclesiástica y en la memoria colectiva sobre todo en el area geográfica de la península italiana (y del Sur de Francia)
Entraron desde la muerte del fundador en disidencia con la corriente mayoritaria de la orden -los conventuales- y acabaron excomulgados y condenados...y quemados vivos, en un auto de fe colectivo doscientos años antes de la erección del tribunal de la santa inquisición (española) Cuarenta piras humanas ardiendo en escarmiento en la plaza pública, en Avignon, durante el pontificado del papa Juan XXII (y no XXIII) uno de los mas polémicos de la historia del catolicismo.
"Que sean unos -ut unum sit- como tu y yo somos uno", reza el mensaje/evángelico. Pero la orden franciscana -hay que rendirse a la evidencia- se vería marcada desde sus inicios por la división interna, y los "espirituales" arrastrarían para la posteridad la imagen de sembradores de cizaña y de semillas de discordia, al interior de la orden.
Como si el espíritu franciscano en lo que tiene de de mas emblemático -de adhesión radical al ideal (o voto) de pobreza- llevara en si el germen de la discordia, tal y como lo ilustraría la historia del posconcilio y la trayectoria (posconciliar) del catolicismo hispano del otro lado del charco, marcada por la llamada "opción preferencial por los pobres".
Celibato -y vida de clausura-, y miserabilismo enfermo y pordiosero ¿nada que ver lo uno con lo otro? El debate se vería abierto tras el concilio y se diría que todavía no está cerrado (ni mucho menos) Y sobre el que palanearían -a modo de convidado de piedra incómodos- ciertas figuras ignoradas del concilio como Nietzsche, el francés Maurras o incluso el recuerdo de la Falange Española en lo que a las visiones de política religiosa se refiere, que se verían reflejadas en su Norma Programática (tal y como lo habré venido exponiendo a lo largo de mis entradas)
La joven religiosa española (ex-clarisa) se ve ahora puesta frente a frente con su destino, y con ella las demás jóvenes que la siguen. Bajo un cielo de tormenta (...) Confieso que lo plausible a mi juicio seria que acabasen dispersándose -libremente por cierto- liberando así toda el cumulo de energías que habrán logrado juntar en su experiencia de enclaustramiento. Y liberándose así ellas mismas de la vieja/disciplina y de una servidumbre de raíz doctrinal telogica (pre/conciliar o posconciliar, lo mismo me da que me da lo mismo)
Habida cuenta del acta de defunción del viejo ideal de pobreza (franciscana) que parece venir a sellar su separación de definitiva (en grupo) de la casa matriz, la orden de la clarisas. Y también del horizonte lleno de nubarrones -de dificultades y luchas eclesiásticas, intestinas- que les espera como quien dice a la vuelta del camino.
Tal y como parecen augurarlo los comentarios que ahora algunos les dedican. Y sobre todo un dato irrevocable de política religiosa y lo es la perdida de influencia irreversible -por no llamarle caída en desgracia- de la vieja guardia "polaca", en retirada en lo sucesivo de sus antiguas posiciones y fortalezas vaticanas (...)
No tengo nada personal, que quede claro, contra la joven monja fundadora y sus monjitas, sí en cambio contra la enjambre de cuervos -consintientes o no ellas mismas- que las rodean hace ya un buen rato, y en particular desde que empecé a oír hablar de ellas -en la era Aznar (...)- hace ya unos cuantos años.
Y se me antoja que vinieron a aquellos como anillo al dedo en la operación de remozamiento de imagen del pontificado anterior en los últimos años de la vida del papa Wotjyla marcados del aspecto agonizante -y renqueante- que aquel pontífice viajero ofrecería invariablemente a los medios.
Como una parte más -¿por qué negarlo?- de la operación de exhibicionismo religioso que se vio protagonizada entonces por los medios...y por cuenta del papa polaco, el pontífice mas mediático de todos los tiempos.
Y en la que participaron en mayor o menor medida sor/verónica y sus monjitas. Bajo la batuta del Opus Dei por cierto.
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Puedes hacerles llegar tus opiniones, sin duda cuentan con dirección electrónica las monjas. Huy, q variedad de cosas tan complicadasles deseas,y escribes D*os ¿x?
Si, la discriminacion esta servida, cuando en otros foros hablan de "alegres y guapas monjitas". Solo conozco de estas mujeres por alguien que las conoce y por lo que en la prensa he podido leer. Por otra parte aunque las conociera mas ¿quien soy yo, para el juicio...? Ellas sabran, lo que estan haciendo y por quien son guiadas. Ojala y todo, todo, solo ellas lo decidieran, ojala y tengan la SAVIDURIA suficiente,la astucia SUFICIENTE, la prudencia SUFICIENTE, para dirijir el barco que tienen entre las manos. Que nunca dependan de intereses machistas y patriarcales y o capitalistas, que toda su vida parta de la ASAMBLEA COMUNITARIA, fuente inspiradora del ESPIRITU SANTO.
No, se si le llegara este escrito, pero da igual, las entro en mi unica patria, que es el corazon, donde Di*s lo trasmuta todo. Que di*s las BENDIGA.
jaja! bien bien, divertido comentario
¿Tú nunca te has tomado un moNjito, y sigues todavía anclada en el daiquiri...?
El artículo tiene su interés, pero resulta un tanto pobre por la ausencia de consideración de algunos elementos de gran interés. Sin ánimo de ser exhaustivo, se echa en falta alguna conexión con hechos y enigmas como la segunda retirada del general Zumalacárregui, la verdadera historia de los ascetas de Qunram, ¿era, de verdad, la luna lo que las cámaras nos mostraron aquel día? (con sus siniestras implicaciones respecto al papa Luna), etc. Sí queda claro, en cambio, que el autor no bromea cuando dice que la noticia tiene más de una triple interpretación: ya solo con su escrito se abre un abanico casi ilimitado.
Un artículo tan interesante como estéril. No tire la piedra y esconda la mano, su falta de rigor y el dejar ideas a medias le descalifica.
el diminutivo nunca se emplea para referirse a monjes, es discriminatorio hacia ellas
Miércoles, 30 de mayo
Juan Fernandez Krohn
Juan Granados
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Patricio Peñalver
Julián Moreno Mestre
Julio César Izquierdo
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Paulino Toribio
Peio Sánchez Rodríguez
José Donís Català