
El joven australiano fundador del sitio digital "Wikileaks" famoso ya en el mundo entero acaba de ser detenido en Londres por orden de una juez británica ante la que comparecía acusado por la policía sueca de violación y otros delitos sexuales. Iba a decir "ya me lo conozco" pero no se asusten aquí, que nunca me vi -deo gratias- en un trance parecido por mas que me viese preso y condenado por la justicia de los hombres. Pero también sin duda por eso, el tema de las acusaciones de orden sexual me habrán dado hueso (filosófico) duro de roer de antiguo.
Como un fantasma (histórico) que me habrá acechado de más cerca que a muchos otros en razón de mis largos años de expatriación y de mi trayectoria en general (judicialmente tan atípica) Sobre todo desde el mirador privilegiado que me ofrecen los ya largos años de residencia en el extranjero, allende los Pirineos.
La Leyenda negra (anti-española) -ya lo tengo aquí bien explicado y recalcado en algunas de mis entradas- arrastra en su núcleo duro, neurálgico, cervical, una acusación (infamante) del orden sexual, que nos pinta y retrata a todos los españoles desde hace siglos -y en especial al estamento castrense- como colectivamente depravados. Españoles, un pueblo de violadores, el clisé de infamia que nos persigue a través del tiempo y que se hace sentir sobre todo (a la larga) en el extranjero, aunque algunos finjan (de antiguo) el no darse cuenta como si con ellos no fuera la cosa.
Recuerdo que saqué el tema no de forma improcedente ni sin venir a cuento desde luego por mas que pudiera sonar políticamente incorrecto (como tantas otras cosas), en una conferencia que dio Fernando Savater en la Universidad libre de Bruselas la primavera del 96 ante un auditorio compuesto esencialmente de funcionarios españoles de la UE (o CEE, como se llamaba entonces)
Y la expresión de vergüenza ajena en el rostro del conferenciante que no supo qué responderme me pareció mas elocuente que todas las palabras (tan elocuentísimas) que pronunció ante aquel auditorio. El fundador de Wikileaks por el que habrá venido ahora el escándalo en el terreno de la información, que habrá levantado -como un tsunami del Pacífico- oleadas gitantescas en ese universo sombrío, mal conocido, rodeado de sombras y de espectros de los servicios secretos, se ve ahora acusado de una forma un tanto peregrina (en apariencia) de graves acusaciones de orden sexual que acabaran quedando -estoy seguro- en agua de borrajas una vez que se dirima el desafío (enorme) que este hombre solo, informático de nacimiento casi por así decir, esta planteando a grandes poderes y en especial a los servicios secretos norteamericanos.
No me vi nunca acusado de ese tipo de cargos, lo repito; no es óbice que mis primeros tiempos en Bélgica me vi en la situación penosa de tener que responder delante de la policía belga por cuenta de un asunto de lo más trivial que venia a traducir una querella entre dos mujeres jóvenes (belgas las dos) que me ponían a mí -sin acusarme en modo alguno de lo que fuera- por testigo de sus cuitas (...)
Lo que puso de golpe todos los duendes en danza como se dice por estas tierras (en lengua flamenca). A costa mía. Y fue que me vi sometido a un (larguísimo) interrogatorio en toda regla por aquellos inspectores que me rodeaban; en posición de acusado además, sin estarlo ni entonces ni después en modo alguno. Salí del paso -tras varias horas detenido (...)- de pie firme, la cabeza mas alta que nunca -¡estaría bueno! ...- y con la lección bien aprendida (...)
Porque en las preguntas e insinuaciones -y amenazas- de aquellos inspectores belgas, salían fatalmente a relucir irguiéndose en convidados de piedra, todos los espectros mas infamantes de la leyenda negra -del orden sexual- siempre en vigor por estas tierras por mas que se vea semi-enterrada y repunte solo de pascuas a ramos, o solo en situaciones contadas acabe asomando la cabeza (como a mi me ocurriría)
"¡Vuélvase a España! -"¡rentrez chez vous!"- fue la advertencia resonando aún en mis oídos que resumía el estado de espíritu acerca mío subyacente en las preguntas y comentarios de aquellos inspectores en numero de tres o cuatro que me interrogaban ávidos de conocer mi vida y milagros por lo que se veía.
Y por eso, el escandalo de la pedofilia que sacude ahora tan fuerte a la iglesia católica por dentro mas allá de los Pirineos y también del otro lado del charco (en los Estados Unidos) me parece ocasión histórica que ni pintada -¡oh felix culpa! como reza la biblia- de desquitarnos los españoles de la espina que llevamos clavada en nuestro honor colectivo desde hace varios siglos, y de arrojar de paso la sombra (negra) la infamia a los que nos cubrieron de ella gratuitamente hasta hoy.
Como si los españoles fuéramos el único pueblo -por ejemplo aquí en Bélgica- al que cualquiera se pueda permitir emplazar gratuitamente por cuenta de nuestro pasado histórico sin tener que atenerse lo mas mínimo a las consecuencias como acontece -y de inmediato- con los demás extranjeros aquí residentes (europeos o sin serlo a penas) Lo que explica (en parte) -si necesidad había- mis denuncias en la materia en relación con el papa polaco.
El joven australiano- bastante mas joven que yo por lo menos- puesto ahora en la picota (y preso también por supuesto) parece un chivo expiatorio más, por designación, así a primera vista, sin comerlo ni beberlo, de todos los fantasmas colectivos que pueblan las mentalidades en algunos países occidentales (y europeos) en materia de sexualidad desde hace siglos y en particular desde que se produjo por culpa de las guerras de religión esa escisión fundamental en la conciencia europea -como lo llamaron los filósofos- y en la memoria histórica colectiva también como lo dejo sentado una obra -"Historia Memoria y Olvido"- de la que habré dado cuenta aquí repetidamente desde haya hace un rato.
Un clisé calumnioso y difamatario conforme al cual el Sur (de Europa) "católico/mediterráneo" -por emplear la expresión que utilizaba el fascista francés Drieu la Rochelle en una de sus reflexiones clarividentes de tipo histórico que directamente nos concernían- en estado "agónico" desde hace dos siglos (como nos retrataba el autor citado a "Españoles, Portugueses e Italianos") se vería colectivamente retratado como una área, geográfica y cultural a la vez, refugio de todas la s depravaciones vilezas e indignidades (en materia de moral y de buenas costumbres)
Y en especial la España católica, entonces aún -en el momento de la gran fractura- en el auge de su Imperio transoceónico (y transpirenaico), en una imagen denigratoria e infamante y más en negro aun que la que arrastran por regla general entre occidentales los países musulmanes.
Extrañamente similar a esa otra foto/robot -de delincuente sexual, de asesino y violador ("latino")- omnipresente en las novelas ("negras") del autor nortemericano James Ellroy, del que aquí ya me habré venido ocupando.
El joven fundador de "Wikileaks" es de nacionalidad australiana, y de entrada pertenece pues al área cultural anglosajóna, pero su extracción "ultramarina" y meridional en definitiva puede que le esté jugando ahora una mala pasada. Por culpa precisamente de la leyenda negra antiespañola.
He estado documentándome (un poco) este fin de semana por su cuenta en un reportaje acerca suyo publicada a toda plana y con gran cobertura fotográfica en la prensa belga y debo decir que el tipo me cae simpático así de entrada. A la edad de doce años, por culpa de la inestabilidad familiar, de su madre divorciada, se había visto obligado ya el hombre -¡a tan corta edad!- a unos docientos cambios de domicilio (¡doscientos!), algo que marca para siempre a cualquiera, no me digan.
¿Delincuente informático el fundador de "Wikileaks"? Es posible que lo sea, pero siempre fui muy escéptico en la materia, consciente de la barrera infranqueable -propiamente abisal en el plano psicológico- que la revolución informática habrá abierto entre las generaciones mas jóvenes y las que ya no lo son tanto (como la mía)
Muchos de los que aquí me leen se habrán visto en alguna ocasión (como en mi caso) sorprendidos por sus propios hijos adolescentes o sin serlo siquiera aún, dándoles unas lecciones inapelables y de efectos persuasivos propiamente fulminantes en la materia.
Y me viene la mente la noticia aquella todo menos anecdótica no hace mucho de un menor de edad que había entrado a saco en sistemas informáticos de máxima seguridad de los servicios de policia aquí en Bélgica pese a las estrechas medidas de protección de las que se veían rodeados, que declaró a sus interrogadores absortos -antes de ser puesto en libertad sin cargos-que era sólo un juego, que quería solo demostrar a algunos que se creían muy listos que en realidad eran tontos perdidos (...) Con quince o diez y seis años a penas (...)
Al joven australiano le acusan ahora de violación que es un concepto que por lo que leo, en el ordenamiento penal de algunos países -en Suecia concretamente, "in casu"- se esgrime de una forma de lo mas amplia y desenvuelta hasta comprender supuestos "lato sensu" y tan alejados de la acepción corriente de una acusación de tal gravedad como lo es el practicar sexo sin preservativo acompañando (...); por el riesgo (hipotético) de transmisión del SIDA que conlleva (...)
En el caso que nos ocupa las denunciantes eran mujeres adultas, suecas, que habían ofrecido alojamiento transitorio al joven australiano en Suecia, fugitivo y paria/internacional después de haber sido declarado enemigo público numero uno por ciertos grandes poderes terrenos y en especial en la mayor potencia del planeta.
Pero a mi el caso "Wikileaks" me cuestiona de una forma más personal si cabe que por todo lo que precede y lo es por lo que se refiere al capitulo de política religiosa (vaticana) y en especial en lo referente a la historia secreta diplomática del anterior pontificado (del papa Wojtyla) En la informaciones filtradas hasta hora de "Wikileaks" en materia religiosa se recogen informaciones -de escaso valor informativo- correspondientes al cónclave y al nuevo pontífice a penas.
Es difícil de creer en cambio que no contengan nada que se refiera de cerca o de lejos a los años de Juan Pablo II un pontífice y un pontificado políticos como no lo hubo en los últimos siglos y que se veían revestido a todas luces de la más alta importancia (geoestratégica) a los ojos de los mas altos responsables de la administración norteamericana por la vía de la comparación aunque solo fuera: en la medida que consideraban como "un papa de transición" a penas al sucesor del papa Wojtyla (...)
No desespero no obstante ni yo ni muchos otros que acaben saliendo a la luz los aspectos mas tenazmente guardados en secreto en la historia diplomática del anterior pontificado, y de sus capítulos mas cruciales sobre todo como la crisis polaca de la década de los ochenta o los contactos entre el Vaticano y el Kremlin en la era Wojtyla, antes de la caída del Muro; con Breznev como con Gorbachev de quien el papa polaco confesaría -aun después de la caída de aquél-el encontrarse "espiritualmente muy compenetrado" (...)
Y anteriores también aún, de la época de la guerra fría y del régimen soviético en Polonia, bajo Stalin. (Y sus relaciones con la Iglesia polaca)
Sábado, 18 de mayo
Juan Fernandez Krohn
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Chris Gonzalez -Mora
Peio Sánchez Rodríguez
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Julián Moreno Mestre
José Pómez
Javier Orrico
Guillermo Roz
Juan Carrasco de las Heras
Ángel Gutiérrez Sanz
José Andrés Prieto