Las crónicas de Juan Fernandez Krohn

En defensa de Javier Krahe (sobre el delito de blasfemia)

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Conozco a Javier Krahe en persona aunque tal vez él no lo sepa. Por razón de edad tal vez y es porque siendo yo aún (casi) un niño y él un poco mayor que yo coincidimos en aquellos veraneos (eternos) del tardofranquismo. Dentro de un medio social y familiar además que era "grosso modo" el mismo, el suyo como el mío.

Conocí además de cerca a su hermano Jorge, más joven que él y que yo, malogrado cantautor madrileño -trágicamente fallecido, muy joven en la década de los setenta- al que Francisco Umbral, como me enteré ojeando sus libros en las estanterías de una biblioteca pública aquí en Bruselas, dedicaría unos párrafos extenso (de varias paginas) en su "Diario de un snob (I)", en los que evocaba también al hermano mayor.

Javier Krahe del que sé poco a parte de lo que aprendo ahora es uno de los nombres mas emblemáticos de toda una generación -musical- de cantautores próxima (ideológicamente) de lo que se da en llamar el sindicato de la ceja pero en mas independientes...y provocadores. La provocación es sin duda un juego legítimo -y en artistas más que en otros- pero arrastra fatalmente un precio, social y a veces también -¡ay dolor!- en el plano judicial (o apenas gubernativo)

Con lo que quiero decir que comprendo por cierto las razones que habrán llevado a algunos a sentar ahora a Javier Krahe en el banquillo, con la espada de damocles -desde hace unos meses- de una condena por delito de blasfemia pendiendo sobre su cabeza. Pero no las comparto en absoluto. Por muchas otras razones, evidentes o sin serlo tanto.

El código penal español condena (aún) la burla y escarnio de sentimientos religiosos, dogmas, creencias, ritos o ceremonias o de quienes los profesan o los practican (art. 525) Un articulo en el ojo del ciclón desde hace un rato. Me doy cuenta ahora leyendo -y documentándome a la vez- la prensa digital sobre el tema.

Caricaturas de Mahoma, piezas irreverentes del comediógrafo italiano (de origen) Leo Bassi (etcétera, etcétera) Confieso que me sentía mas que renuente a la hora de embestir por escrito en este tema pero todas mis reservas y reticencias se habrán visto barridas -hasta el deternillameinto- por un video que acabo de visionar de una de las "actuaciones" del referido.

Cuánto me he podido reír -hasta las lágrimas- viendo a este ateo come/curas italiano (cualquier parecido con la realidad de nuestra historia pura concidencia) agitándose como diablo en agua bendita que dicen los franceses intentando apagar (con éxito) y limitar los destrozos también despues de haberle metido un mixto al escenario en el que estaba actuado antes de salir en procesión, con todo aquel fregado que se tenía montado, seguido de sus entusiastas y una bandera rojaen bandolera, más roja aun por el blanco de la bata del protagonista (y de los que se seguían)

¡Bufoneria italiana en todo su esplendor, no me digan! Nobleza -y buen gusto- obliga el reconocerlo. Y la canción que le merece un proceso (por lo correccional) ahora a Javier Krahe despide el mismo aroma (bufo) del comediógrafo escandaloso y de sus (geniales) bufonerías. No se respira guerracivilismo español (con su tufo inevitable a persecución religiosa atroz) ni iconoclasia incendaria ni nada parecido en esa forma de anticlericalismo festivo desde luego.

Y por eso se merece el perdón, y mas aún de los que siempre andan con esa palabra en la boca como una nueva religión (de sello polaco) Porque si dudas me asaltaban en este tema -hasta el punto de estar a punto de desistir su abordaje aquí, como ya digo- me las habrá disipado todas un examen detenido del colectivo que se encuentra detrás de la querella en contra del cantautor madrileño (de ascendencia alemana por la vía paterna)

El centro jurídico Tomás Moro me resulta familiar (desgradablemente) desde hace un rato. Exactamente desde que me vi expulso -"baneado" le dicen ellos- de los foros que llevan su nombre -y situados a todas luces dentro de su órbita- en los que entré hace ya unos tres años con mi nombre y apellidos como tuve siempre por norma desde que empecé a navegar a toda vela en Internet a principios de la década que ahora termina. Sin más explicaciones, e inmediatamente a seguir a una breve presentación mía con la que contaba iniciar mis intervenciones en ellos.

El centro jurídico Tomas Moro por lo que leo ahora habrá sido la punta de lanza en España de la campañas anti-abortistas, a través de querellas judiciales sonadas en nombre del derecho a la vida del "nasciturus" (...) Con la iglesia hemos topado querido Sancho. Con el rostro sectario que habrá acabado cobrando entre españoles más bien, como ya lo vengo aquí denunciando. Estar atentos a los signos de los tiempos: un consejo o mandato evangélico -como el del perdón (...)- que enarboló entre sus divisas favoritas la iglesia del concilio.

Y el SIDA habrá sido uno de ellos, de los mas visibles y potentes y llamativos (en las últimas décadas) El uso generalizado "urbi et orbe" de píldoras anticonceptivas ("antes" como "después") entre adolescentes habrá sido otro, como aquí también ya lo tengo señalado. Y la bufonería de tipo religioso en reacción a ese otro fenómeno del signo opuesto de los integrismos -especialmente de signo musulmán-, que no habrán dejado de marcar de su impronta en las últimas décadas el mundo que vivimos, debe ser contabilizado entre otro de esos signos mayores sin duda alguna.

El código penal español en la norma más arriba aludida penaliza el escarnio, que es una noción aquejada de cierta obsolencia de nuestros días, me lo reconocerán aquí sin esfuerzo todos. Y entre los factores que explican el fenómeno se me antoja que deba incluirse ese otro signo de los tiempos que representó el pontificado interminable del papa Wojytla y la escenificación religiosa "urbi et orbe" que protagonizaría a través de sus giras planetarias tan apoteósicas. Umbral, en la fase final -renqueante- del pontificado anterior reprocharía en algunos de sus columnas periodística a aquel pontífice de escenificar el sufrimiento (propio) llegando incluso a acusarle de exhibicionismo (religioso)

Y las fotos a cual más patéticas de aquel pontífice justo al final de su vida abonan en gran medida lo que Umbral pretendía decir entre mil precauciones con su prosa periodística tan alambicada a veces (y tan copiosa)

¿Por qué quejarse pues o rasgarse las vestiduras de que otros acabaran siguiéndole el juego (de otra forma) a aquel papa, actor desde su juventud (y rapsoda)? Porque sin duda que uno de los signos -individuales o colectivos- mas distintivos de madurez en todos los planos -y también en el de las convicciones íntimas- lo sea el tomarse en serio (sólo) lo que se lo merece.

No tomarás el nombre de Dios en vano. Un precepto bíblico -del decálogo- que se vería desafiado directamente por el ateísmo contemporaneo. En España, como en Méjico, como en la Revolución soviética de octubre del 17 -y la guerra civil rusa que se seguiría- el ateísmo (militante) seria uno de los ingredientes imprescindibles del furor de persecución de signo revolucionario, del que se verían víctima los creyentes (católicos como ortodoxos)

En la revolución francesa en cambio no fue exactamente así, en la medida que el ateísmo filosófico -inseparable del libertinaje (igualmente filosófico)- arrastraba unos orígenes aristocráticos y credenciales filosóficos igualmente, y como tal vendría a ser uno de los ingredientes ideológicos fundamentales del Siglo de las Luces, y también de la revolución, de la que se iría no obstante distanciando, echándose atrás progresivamente, a medida que aquella se iba radicalizando y hundiéndose en el fango (sangriento) de la violencia y del crimen hasta culminar en el Terror (y en la guillotina)

Y ese repliegue lo ilustraría la figura arquetípica por tantos conceptos del marqués de Sade, ateo ilustre (ante/el/altísimo) que con su actitud y ejemplo había servido de detonante al movimiento revolucionario y saldría no obstante indemne -quiero decir de manos limpias- de la vorágine aquella, al precio de verse preso (e internado) después, prácticamente hasta el final de su vida, justo antes de la caída de Napoleón, su enemigo íntimo (...) (...)

El concilio vaticano segundo anunciaría la muerte de Dios...entre sobreentendidos. En realidad era el viejo nombre/de/dios por el que se venía a tocar a finados en aquella augusta asamblea. Los integristas musulmanes por su parte tienen ya desde hace un rato el nombre/de/dios siempre en la boca, y también en sus plumas y en sus soflamas incendiarias contra el occidente, es decir contra la propia integridad (y subsistencia) de los que no somos musulmanes.

Y es significativo que la santa/alianza que concluyeron con la iglesia católica en tiempos del papa Wotjyla se viera concretada o sustanciada en la doble lucha contra el aborto y contra la blasfemia. Y más significativo aun lo sería que un teólogo reputado progresista, Hans Kung, una de las vedettes indiscutibles del concilio, tomara partido por los grupos integristas musulmanes que amenazaron de muerte al autor de las caricaturas contra el profeta.

O que el converso francés Garaudy, antiguo comunista en uno de los libros suyos donde explicaba y justificaba su "conversión" denunciase por "aristócrata" y "reaccionario" el ateísmo del Siglo de las Luces y cubriese en cambio de elogios el "teísmo" creyente de Robespierre y de las otras figuras más emblemáticas del Terror revolucionario (o de las Luces, como Rpousseau, aquel "hombre nefasto"...) ¿De que "Dios" estamos hablando? ¿De un mismo "Dios" por más que se conjugue o se traduzca de forma igual o parecida?

Una cuestión (magna) que se vio sin respuesta convincente hasta ahora en las instancias eclesiásticas conmpetentes (en el plano teológico me refiero) tras el concilio. Y que se ve fatalmente envuelta en la polémica que arrastra la letra del cantautor del que me he venido ocupando en esta entrada, y en la querella judicial de la que ahora se ve objeto por culpa de aquella. En mi entrada de ayer me insurgía -cargado de razones- contra la afrenta que se habrán permitido con el presidente de la conferencia episcopal en la Autónoma madrileña, boicoteando desde su anuncio la conferencia que tenía allí prevista.

Y lo mismo que veo fatalmente obsolencia en la figura (jurdíca) de la blasfemia tal y como se ve aun descrita y tipificada en nuestro derecho no dejo de verla en el recurso al derecho canónico -francamente obsoleto y caído en desuso en muchos de sus apartados desde los tiempos del concilio vaticano segundo- a la hora de acusar o de lanzar siquiera contra el cardenal Rouco insinuaciones infamantes o deshonrosas.

El honor no está reñido con el humor ni individual ni colectivamente considerado. Ni mucho menos con el perdón. Y los que no se cansan de hacer llamamientos en ese sentido, sin parar en mientes del deshonor que pudiera comportar -en el terreno por ejemplo de la memoria histórica-, deberán reconocer que el perdonar humoradas no va en menoscabo ninguno de honor del catolicismo (ni del de los católicos, en España o fuera de ella)

3 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por María Teresa [Blogger] 03.12.10 | 19:53


    Ramon, tú lo dices, condenado a prisión y añadiría que cumplido su pena. Eso por lo que se refiere al aspecto civil de la cuestión. Respecto al religioso, si en efecto eres lo creyente que puede deducirse de tu post, seguro que más de una vez y dos ves a tu prójimo con afecto y generosidad y sabes desterrar el odio o la animadversión de tu corazón...Aunque servidora no siempre agrade al Señor dando ejemplo.

    Sobre las características personales pasadas del blogger poco puedo decir. O de sus ideas pues allá cada cual con las que tenga a bien manifestar.

    De su vida actual tengo referencias directas y son que lleva una existencia de ciudadano respetable y respetuoso con las normas socialmente aceptadas como las válidas :

    ¿Se puede pedir más de una persona ?


  • Comentario por Juan Maria Fernandez Krohn [Blogger] 01.12.10 | 20:36

    ¿Lecciones? De catecismo no las preciso. Y menos de tí. Gracias

  • Comentario por Ramon 01.12.10 | 19:25

    Este hombre fue quien intentó asesinar al Papa Juan Pablo II en 1982 en Portugal. Fue detenido por ello y condenado a prisión. Más que nada es un desequilibrado mental, con tendencias agresivas, al parecer. Resulta grotesco, por tanto, que empiece a dar lecciones. Limítese a no matar a nadie.

Miércoles, 30 de mayo

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