
No estoy de acuerdo en muchos puntos con las posturas mantenidas por el cardenal Rouco, de antiguo. Vaya dicho de entrada. Su adhesión rayana en la iconografía (viviente) al papa polaco, por supuesto, en vida y después de muerto; la imagen que arrastra de antiguo de sujeción al partido en la oposición y en particular a la persona de Manuel Fraga, gallego como él; su postura intransigente, insistente y casi obsesiva en materia de aborto y de contraceptivos, aunque -a disgusto de algunos- en do menor comparado con otros tenores eclesiásticos de la causa anti-abortista. Y además la protección que dispensaría "vox populi" a ciertas experiencias pilotos -flores de invernadero- que se me antojan revestidas de un signo aciago como aquí ya lo tengo abundantemente explicado en algunas de mis entradas.
Como la del convento -o conventos- de monjitas de Lerma. Pero hay además otro plano de análisis mas profundo y mas superficial a la vez que el puramente doctrinal de exposiciones o de posturas religiosas - en materia de moral o de buenas costumbres o en otro mas puramente doctrinal como lo es el teológico o filosófico-, y me estoy refiriendo al de la epidermis, mucho menos trivial de lo que algunos se creen en materia religiosa.
A mí, Tarancón me ponía enfermo. Ya lo tengo confesado aquí no sé cuantas veces. Por más que en una vision retrospectiva y a la luz de las observaciones, glosas y comentarios (desbordantes de comprensión y de humana simpatía) que le brindaría alguien como Francisco Umbral -y a toro pasado también (del de la transición y del tardo/franquismo), deba decir que sigo sin estar de acuerdo con lo que él encarna en el recuerdo), pero le otorgo sin problemas una oportunidad de redención (en mi memoria individual al menos)
Mi problema epidérmico no obstante se haría mucho mayor y más grave a un nivel superior -propiamente papal o pontificio- y me estoy refiriendo sobre todo a la alergia invencible que me produciría de antiguo la figura del papa Montini. Y fue, creo recordar, a partir de una seria discusión que tuve en casa con mi difunto padre en mis años de universidad por cuenta suya.
Para quien, como era lógico suponer, la figura papal era propiamente intocable (como para el conjunto de su generación, en unos más que en otros también es cierto) Y se puede decir que fue por ahí por donde se manifestó en mi un problema de ruptura generacional que compartiría con el resto de jóvenes (españoles) de mi edad, de uan forma de lo mas atípica en relación con la mayoría de ellos no obstante, lo confieso, en la medida que en muchos otros aspectos -el ideológico inclusive- compartía las opiniones y posiciones de mi progenitor, y en parte así sigue siendo.
El papa Montini, a partir de un momento dado de mi evolución (y maduración) aun muy joven, en la Universidad, me escandalizaría sin remedio. Por la imagen precisamente que servía a otros muchos a disculparle y a exonerarle de toda crítica por nimia que fuera. De mártir en vida, de Hamlet pontificio. Que no dejaba de verse explotada y cacareada en los medios. De un ser torturado, al borde de la muerte por asfixia, por culpa del humo/de/satanás que a tenor de sus propias palabras había entrado en la iglesia de Dios (tras el concilio) A otro perro con ese hueso.
Nunca me lo creí, es cierto, desde que empecé a pensar y a sensibilizarme mínimamente en esos temas; más propiamente que de religión, catalogables dentro de la temática sobre política religiosa. Y a partir de un momento dado empecé a odiarle/cordialmente, lo confieso. Por la presión injustificable a mis ojos que me parecía que sabía ejercer de una forma sutil sobre las conciencias individuales y sobre el "pathos" colectivo de los españoles; algo, se me antojaba, que ningún papa hasta entonces había destapado de una forma tan flagrante y expuesta al público, tan visible y escandalosa.
Ese era a mi juicio -y lo sigo pensando- el gran desafío que enfrentaba la sociedad española entonces en el cruce de los caminos en el que la muerte de Franco y la transición política la situaría. Recuerdo un escándalo que agitó mucho la opinión publica española a principios de los setenta y lo fue un documento de "la sagrada congregación para la doctrina de la fe" que el ala eclesial progresista acusaba de haber sido muñido -y amañado- por la derecha eclesiástica (mas o menos ) cercana al Opus Dei y al aún entonces secretario de la conferencia episcopal y esperanza/blanca del catolicismo de sensibilidad franquista por aquel entonces, el obispo (gallego como Rouco) José Guerra Campos.
Jaime Campany publicó entonces un articulo (en el "Arriba") -que también me habrá venido ahora de golpe a la memoria- con un titulo revelador "El cartero de la calle de la Pasa", en alusión a la antigua sede de la nunciatura madrileña y en el marco además de desmentidos y contra-desmentidos que se seguirían a la publicación de aquel documento. Que el cardenal Tarancón se apresuró a desautorizar en vieja (de avión) supersónico hasta Roma, para entrevistarse raudo con el papa en persona (con que saldría al día siguiente fotografiado)
Y en todo aquel juego me pareció ver claro como la luz, precisamente entonces, pese a mi edad y a mi bisoñez y desconocimiento en la materia -como en el apólogo del rey desnudo- algo que hasta entonces no había visto bien o había preferido no ver y era el papel central desempeñado por el pontífice entonces reinante jugando con unos y otros protagonistas en el capítulo español de la política vaticana como simples marionetas y tirando en el fondo de las hilos de la política vaticana en relación con España ...y nuestros asuntos internos.
De quien me parecía -y lo sigo pensando así- que quería llevar a la sociedad española a un compromiso/histórico -análogo al que propugnaría en la política italiana- al precio de a la ruptura/democrática -con el régimen anterior- propiciada por los cuadrantes mas radicales y extremistas de la sociedad española (etarras y extrema izquierda guerracivilista) En el nombre del concilio...y so pena de condenación eterna (a las penas del infierno)(...)
Y a partir de entonces sobre todo, confieso que me llevaría grandes berrinches secretos por cuenta de los temas de política religiosa, por culpa y obra y gracia de una sensibilidad e interés precoz sin duda en el tema que asociados a la dura y longeva pasión de lector de periódicos que me acompañaba ya desde mi infancia harían de mi el especialista que me precio hoy de ser en la materia (junto a otros muchos especialistas)
Mi actitud en relación con la persona del Papa Pablo II serían de una natura o índole un tanto diferente. En relacion con su predecesor confieso que mi actitud hacia el papa Montini se veía revestida de mucha mayor carga emocional y de sensibilidad epidérmica de la que experimentaría hacia el papa polaco desde los orígenes de su pontificado. Un papa venido del frío que nadie conocía, y del que no sabia yo nada o muy poco cuando fue elegido pero del que tampoco conseguía fiarme por dentro del todo.
Lo que se rompió roto queda. Y la actitud interior de adhesión incondicional (y veneración incluso) inseparable de mi educación y de la tradición católica que había heredado de los míos se vería rota en mí por culpa del papa Montini. Y de la iglesia del concilio. Sin remedio. (...)
Y está claro que la actitud que hoy me inspira la figura de Benedicto XVI -receptiva en principio y nada hostil- desde los inicios de su pontificado está muy lejos del clima de veneración iconográfica que respiré en casa en mi infancia en relación con la figura de Pío XII. Y en relación con el papa polaco debo confesar también que se darían en mí dos fases nítidamente diferenciadas. El antes y el después de mi detención en Fátima.
No es cierto que actuase movido por una inquina cualquiera, de tipo personal, contra el pontífice entonces reinante como intentaron encontrar sin duda en mí -escrutándome todo lo que pudieron- la comisión de psiquiatras y psicólogos nombrada "ad hoc" por el tribunal que me juzgó (y condenó) en Portugal sobre mi equilibrio mental y el pleno uso de mis facultades.
En el caso del papa Montini, su perfil claramente provocador así podría haberlo hecho pensar. Pero el estilo -encandilante, sinuoso y sibilino- del papa polaco era algo muy distinto. Hasta mi detención Fátima -y justo después- no hubo por lo tanto inquina en mí contra el papa Wojtyla. Después si, lo confieso.
Desde que salí de la cárcel portuguesa los largos años de odisea -de expatriación- que se seguirían se verían, a mi pesar, marcados o presididos de los fastos y prodigios (tan calamitosos) de aquel pontificado interminable.
Y en particular por el éxito apoteósico de sus viajes pontificios, algunos mas que otros, como el de Manila -urbe hispánica del Extremo Oriente (...) que leí aquí en la prensa belga un tanto acongojado, en los primeros meses creo recordar de 1994, donde a creer a los medios fue acogido por una multitud en delirio de seis millones (seis) de fieles/devotos. Como si el cielo se me viniese encima (un poco); el sentimiento que me embargaba yendo por la calle tras leer la noticia en los titulares de un periódico.
Y confieso que aquellos espectáculos, aún a una distancia de tantos miles de kilómetros, ponían a prueba mis nervios y si se me apura mi equilibrio mental "lato sensu" -en el plano emocional sobre todo-, lo confieso. De los que saldría indemne. Y de los que me acabaría curando la noticia de su muerte que recibí -vía Internet, ya a altas horas de la noche antes que muchísimos otros- como un gran alivio lo confieso, sin acrimonia ni rencor tampoco.
Una cura de bilis y de inquina clerical en su origen pues, fue lo que experimentaría -en los años que siguieron a mi detención en Fátima hasta al muerte del papa polaco-; de lo que viene a ser como la nota distintiva del anticlericalismo en los países de tradición católica, omnipresente a lo largo de su historia.
Y me refiero en articular al sello clerical inconfundible de muchos anti-clericales y come/ curas en los dos últimos siglos. Y se puede decir que en la medida que me secularicé y me independicé y me emancipé me fui serenando en la materia (...) Y un botón de muestra me lo ofrecería a mí mismo la persona del cardenal Rouco que tantas pasiones desata ya de antiguo, entre españoles por lo que leo y observo desde hace un rato a favor y en contra suya. No estoy de acuerdo en muchas cosas con él ya digo, pero de ahí no paso (ni pasé nunca por cuenta suya)
Y tal vez por eso me siento ahora en una posición privilegiada a la hora de dar mi opinión y de salirle al quite también -¿por qué no?- de los ataques que está recibiendo en sectores universitarios ante la conferencia que piensa dar en la Universidad Autónoma . Un tiro por elevación. Del que se ve blanco ahora el presidente de la conferencia episcopal. Contra la iglesia española y más grave aún contra el conjunto de la sociedad y en particular contra el honor y el buen nombre de los españoles. Por culpa del escandalo de los eclesiásticos pederastas.
La iglesia española -y creo estar bien situado, aquí en Bélgica para así percibirlo- ha salido inmune hasta hora en su conjunto de esta lacra que está salpicando episcopados y países (católicos) por entero especialmente allende los Pirineos, y en general en una zona de demarcación geográfica (a escala planetaria) situada al norte del mundo hispánico de este y del otro lado del charco ( para dejarnos de eufemismos)
Pero la sombra de una pena (colectiva) de infamia mas o menos "legal" -un fantasma familiar para mí como aquí ya saben- se cierne fatalmente a distancia (mas o menos cercana) sobre el conjunto de los católicos a escala del planeta y en particular sobre España y los católicos españoles y también sobre la iglesia/española.
Por la posición vulnerable sobre todo que arrastramos de antiguo en la palestra de la opinión publica internacional, por culpa del problema de imagen infamante que arrastramos injustamente de nuestro pasado histórico los españoles, inseparable de la leyenda negra antiespañola (difamatoria, insidiosa y calumniosa) (¿De qué sitio, de dónde otro podría venir, si no de España, lo peor, lo innombrable, lo infamante, para algunos extranjeros?)
He estado leyendo con detalle los cargos que grupos extremistas como los que boycotearon el otro día la conferencia de Pío Moa -víctima también él de un problema de infamia/legal inocente (como yo la llamo), como lo sería el propio Francisco Umbral (...)-están lanzando ahora al rostro del cardenal Rouco, en vísperas de su conferencia. Responsabilidad civil quiere decir lo que quiere decir. Ni más ni menos.
El delito como la pena que se le viene reservada (por más que cierta prensa en la presentación de la noticia se preste gratuitamente a especulaciones deshonrosas) Una condena a pagar (una cantidad en metálico) Por cuenta de conductas y delitos ajenos. Punto. Eso es todo. Sin mas penas ni condenas añadidas.
Y en particular sin la nota de infamia que desapareció hace siglos del ordenamiento jurídico-penal español como aquí ya lo tengo subrayado. Y en esa óptica, desde esa perspectiva, se puede decir que son particularmente ultrajantes y afrentosas las acusaciones que se están vertiendo ahora contra el presidente de la conferencia episcopal.
Al punto que en ellas podemos ver legítimamente una declaración de guerra o una nueva ofensiva guerra/civilista en el contexto tan cargado de los años de gobierno de José Luis Zapatero. A añadir a las provocaciones sin cuento en materia de moral y de buenas costumbres; y también la(s) campaña(s) por cuenta de la memoria histórica que venimos soportando.
Está claro como sea que el cardenal Rouco tiene todo el derecho del mundo a hablar en la Universidad Autónoma. Por muy herméticos -hasta el punto que se hable ya (impunemente) de endogamia- que se hayan vuelto los medios universitarios en España en los años transcurridos desde la transición democrática.
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Juan, hablas de iberismo nel 1 de Deciembre! Sabes que es feriado nacional en Portugal y porque? http://www.youtube.com/watch?v=XuIbtc-gpLM&feature=player_embedded Pesquisa...Quanto a Salazar te puedo decir que no so nada salazarista...antes por el contrario...http://monarquia.webnode.pt/news/salazar-contribuiu-para-travar-a-monarquia/....http://royaltymonarchy.blogspot.com/2010/10/one-hundred-years-of-darkness.html
Me gustaria de hablar contigo sobre nuestros amigos pero por email o en un chat no aqui...se estas de acuerdo....
Era un forma de hablar. Pensé que eras quizás de los "anti". Por supuesto que me interesa y mucho ese período de la historia de Portugal aunque solo sea porque con él está enterrado una parte sbustancial de nuestra propia historia española y de nuestra común memoria colectiva. El salazarismo como el franquismo son fenomenos de análisis complejo, estoy completamente de acuerdo. De todas formas aprovecho para hacer profesion de nuevo de iberismo, hoy como ayer. Soy de los españoles que piensan que Portugal se merece un acercamiento histórico despues de tantos siglos de separación recíproca. Y por supuesto estoy agradecido (profundamente) al reportaje de la RTP (portuguesa) Saludos cordiales
Juan, Gracias por haver contestado. La "película" del salazarismo es muy más complexa que ud piensa. Pero si no quiere discutirla aqui comigo muy bien. Quien sabe podremos hablar personalmente sobre ese asunto y otros se le interesán. Mi impresión es que ud teria interese en saber más sobre Salazar y los 48 años de su regime sobretudo tiendo en cuenta que ud es un eminente historiador y sobre Historia nunca se sabe todo....hay siempre dados nuevos. Adelante...sabe, Juan, tuviemos amigos comuns...quiero decir...yo fue amigo de viejos amigos suyos y hablavamos mucho de ud quando estava nel cárcel de Portugal...y orávamos por ud...y estavamos preocupados con su salud fisica y espiritual y pidiamos a Dios que lo libertase quanto antes...No lo olvidé nunca y por eso decidi venir a visitarlo en su site y leer sus interesantes cronicas. Debo decirle que aún yo conozco poco de España y de su Historia (La ultima vez que estuve en Espña fue nel 1974...imagine...). Un fuerto abrazo del Portugal
Te figuro portugués a tenor de tu mensaje. Y me alegro que me leas. Yo no voy a ponerme aquí a discutir con portugueses sobre su propia historia. Te diré, no obstante, que guardo una memoria (histórica) visual, mía propia, del ¨Portugal de antes de Abril -"el de la vieja señora" como le llamaban los granujas delincuentes con los que tuve que cohabitar en la carcel allí- que era muy distinto de la película que me contarían después cuando estuve allí preso. Hasta del agente de la PIDE -correctisimo y amabilísimo- que nos hizo compañia a mis amigos y a mí, durante una parte de trayecto en el Lusitania Express en el viaje (de ida) entonces. Lo único que no se veía era la derrota en Ultramar que se estaba incubando ya hacía un rato. Pero yo sí que me la olí. Un cordial saludo (e boa noite)
Juan, Como regia ud al tiempo de que habla en su cronica ao regime de Salazar y a la guerra colonial de Portugal en Africa?
Miércoles, 30 de mayo
Juan Fernandez Krohn
Juan Granados
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