
20 de Noviembre. Setenta y cuatro aniversario. Cita con la Historia y con la Memoria, individual y colectiva. Fusilamiento de José Antonio, sacas de Paracuellos...y toma de Badajoz -dos meses antes- con la que los recuperacionistas de la memoria de los vencidos se obstinan en asociar las otras dos efemérides que cronológicamente le sucederían.
Memoria e historia son dos fenómenos del orden filosófico (y no sólo) en tensión intima como se pone de manifiesto en una monografía fundamental sobre el tema de un filosofo francés (protestante) ya fallecido, Paul Ricoeur, de la que ya me ocupé en algunas de mis entradas. Hacia el final del libro su autor se permitía una glosa a modo de conclusión que le costaría cara por lo ataques y polémicas que le acompañaron después y le sobvrevirían. Por la lucidez sin duda de la que se veía revestida.
"La Historia -escribía el autor francés de izquierdas (y cito de memoria)-está llamada a corregir, criticar y desmentir la memoria de una comunidad cuando ésta se repliega sobre sí misma y sus sufrimientos hasta el punto de hacerse ciega e insensible a la memoria de los otros".../..."¿Qué pensar -concluía el autor- de una memoria "feliz" que no fuese equitable al mismo tiempo?"
Lo que le valdría acusaciones fulminantes -pese a sus credenciales de resistente y de antifascismo de cuando la segunda guerra mundial- de (furisoso) antisemita. Y en el caso de la polémica que hace estragos entre españoles por culpa de la ley funesta de la Memoria Histórica esas palabras cobran una actualidad mas rabiosa aún si cabe por lo insospechada.
Y no sólo por lo que se refiere a la memoria de los vencidos -de aplicación obvia- sino también por lo que toca al trabajo -sustancialmente de crítica y de revisión- de historiadores e investigadores profesionales o simples aficionados. Y me explico.
La ley de la Memoria Histórica entre sus consecuencias y corolarios a cual más funesto habrá traído consigo una epidemia de "archivitis" en el panorama español historiográfico como no dejé de señalarlo en anteriores entradas que dediqué al historiador Angel Viñas y a sus publicaciones recientes marcadas de un doble signo revisionista y recuperacionista (de la memoria perdedora en la guerra civil)
Lo que no ganaron con las armas en la mano en las lineas de frente y en los campos de batalla se diría que pretenden hacerlo ahora echando mano...y entrando a saco en archivos de toda índole, históricos, militares, provinciales, municipales y de todo tipo.
Puestos progresivamente bajo buen/recaudo desde los tiempos de la transición política y gracias a la inflación de izquierdismo académico e intelectual en todas las materias y en todos los campos o ramas del saber siempre en curso (con altibajos) desde los tiempos del tardofranquismo (tardío)
El Archivo Histórico sobre la guerra civil de Salamanca acabaría siendo expoliado y desmantelado. Y todos los demás se dirian sentenciados detrás suya. Amenazados de manipulación partidista o simplemente de desahucio y de abandono. Como ocurre con los archivos del antiguo Instituto de Cultura Hispánica -hoy rebautizado instituto de cooperación iberoamericana- tal y como me fue dado el comprobarlo "in situ" en una entrevista que me concedió la responsable de aquellos en el marco de mis indagaciones sobre Umbral ; de las profusas (y confusas) explicaciones que me dio amable y a la vez no poco inquieta y solivantada.
En la pista me había puesto un pasaje de la biografía de Ana Caballé -"Francisco Umbral, el frío de una vida"-, pero me di cuenta rápido que la realidad excedía todas las aprensiones. El anterior responsable de aquellos archivos se había ido a la tumba, que me diga al asilo psiquiátrico (por lo que supe), llevándose consigo la llave maestra de todo aquello y el menor plano o mapa de valor orientativo por mínimo que fuera. Unos sótanos pues -y todo lo que contenían- en vías de desahucio irreversible. Y se me ocurrió que no debía ser un caso único.
¿Y los servicios de documentación del estado en todo ese desaguisado y desbarajuste, en archivos y registros y en el conjunto de la opinión pública? ¿Y sus servicios (secretos) de información que le están ("vox populi") tan estrechamente ligados? Porque no nos van a hacer creer que todo sus grandes esfuerzos se consumaron en el 23-F y en la caza y represión de elementos y tentativas de tipo golpista en las semanas y meses que se siguieron y que desde entonces se ven concentrados (exclusivamente) en la lucha anti-terrorista, con los resultados a la vista de todos.
Y al llegar a ese punto se yergue de pronto, espectral, un fantasma en la mente de todos. El CESID (lo que muchos aquí estaban ya pensando) Porque todos los indicios apuntan a que la aplicación de la ley funesta de la memoria es objeto mimado de todos sus cuidados y desvelos, incluído en materia de historiografía (y de archivos y documentos) Como lo ilustra el dato todo menos trivial que me acaba de llegar por un conducto confidencial y amigo sobre la toma de Badajoz y la represion que se seguiría.
Una efemérides que junto con el caso García Lorca y el Valle de los Caídos constituye plato fuerte de los mentores, propagandistas y responsables de todo tipo encargados de la aplicación de la ley funesta de la Memoria.
Plenamente operativa en relacion con las matanzas de noviembre en zona roja que se seguirían, como su razón suficiente, o su causa explicativa (y exculpatoria completa y definitiva) Y está claro que la campaña de guerra de propaganda entonces en la prensa extranjera a partir sobre todo de las informaciones aparecidas en la prensa española de zona roja que se serviría del tema Badajoz de pretexto, desvió eficazmente la atención de la opinión publica extranjera de las matanzas que se sucederían en zona roja a penas dos meses mas tarde. Comparaciones odiosas. Nada que ver la toma de Badajoz con las sacas y las matanzas en zona roja.
Badajoz era blanco directo de la ofensiva del ejercito del Sur -columna Madrid- y se vio invadida en vísperas de la batalla de un aluvión de refugiados que huían el avance de las tropas de Yagüe y que se verían utilizados por los responsables de la defensa de la ciudad de escudos humanos, un poco como sucedería en tantos otros lugares en zona roja durante la guerra civil -por ejemplo en Guernica- o durante la segunda guerra mundial en el frente del Este ante el avance alemán en zonas defendidas por los soviéticos.
Y la toma de Badajoz se vería acompañada de pérdidas humanas cuantiosísimas entre los asaltantes -en particular entre la Legión- como conviene la historiografía unánime y muy en particular una obra que me habrá sido dado consultar en la operación de esta entradas sobre el Islam y la guerra civil española y en particular sobre la participación de tropas marroquíes musulmanas en las dos zonas y en particular de lado de los nacionales.
El clima de desmanes y de salvajismo que la predecería tampoco ofrecería parangón en la otra zona. Nada de eso se daría en Madrid dos meses más tarde. Las víctimas de las sacas y de las matanzas de Noviembre eran prisioneros políticos desarmados por mas que fueran en su mayoría militares o falangistas de la Primera Línea.
Porque la tendencia dominante en la historiografía actual acorde a lo anterior es de descargar la responsabilidad del ejército en la represión desde el día siguiente de la toma de la ciudad y en los días (y semanas) que se seguirían y de traspasársela a la Falange y a su organización extremeña. Y en particular a un figura que esta polarizando las acusaciones y suposiciones desde hace algún tiempo que juega en este tema un poco el papel de chivo expiatorio que correspondió en el caso García Loca a Ramón Ruiz Alonso del que ya me habré venido ocupando en estas entradas.
Y me estoy refiriendo al jefe provincial de la Falange de Badajoz en el momento de producirse el Alzamiento y tras la entrada de los nacionales en la ciudad, Arcadio Carrasco Fernández-Blanco, falangista extremeño de la primerísima hora.
Porque un lugar común se pasea (fatasmal) de antiguo entre algunos -y me estoy refiriendo en concreto al mundillo de coloración azul- conforme al cual la Falange se vería arrastrada su pesar a participar el Alzamiento por culpa de la incomunicación en el que se encontraba sus principales lideres detenidos en vísperas de la sublevación, en particular sus jefe nacional, José Antonio Primo de Rivera. Y fatalmente invadida y desbordada tras el estallido de la guerra civil por un aluvión de advenedizos, gentuza delicuente -mil veces peores que los rojos por supuesto- que la desfigurarían por completo, antes y después de los sucesos de Salamanca.
Un lapso impuesto pues en la memoria oficial (oficioso) de grupo (de singo falangista) en relación con la guerra civil que se extendería prácticamente hasta nuestros días; que la permitiría sobrevivir a penas en los eslabones intermedios que representaban ciertas figures aisladas, faccionales y por demás controvertidas -Narciso Perales, Patricio González de Canales, Manuel Hedilla, Eduardo Ezquer (o Ceferino Maestú)-, que algunos no dejan de enarbolar en el recuerdo ahora.
Y un mentís enérgico certero se lo ofrece sin embargo un fenómeno que nunca se puso lo suficiente de manifiesto y fue la participación masiva en toda España de falangistas del lado de los militares alzados y en particular de los jefes provinciales de la organización que contaba para entonces ramificaciones por toda la Península (e islas y territorios adyacentes).
Y he estado ojeando de urgencia documentación de primera mano en la materia y el balance o el elenco de nombres no puede ser más impresionante. De Galicia a las Baleares, de Asturias o de Navarra a Andalucía y al protectorado de Marruecos e incluso hasta las islas canarias donde la Falange al producirse el alzamiento contaba con muy escasa fuerza numérica por todas partes, las figuras más destacadas y de mayor renombre a nivel territorial o provincial del movimiento falangista se sumaron con entusiasmo unánimes, arrastrando tras ellos al grueso de los militantes.
Jesús Suevos, Celso García de Tuñón, Francisco Bravo, Manuel Hedilla, José Andino, Alfonso de Zayas, Ladislao López-Bassa, Francisco Rodríguez Acosta, Sancho Dávila, José Sáinz, Pedro de Villaescusa algunos de los nombres -de civiles sólo- que me vienen a flor de boca de entre los jefes locales y provinciales de Falange al producirse el Alzamiento. Sin olvidar los caídos de la Vega Baja del Segura, todos ellos jovencísimos falangistas alicantinos.
Arcadio Carrasco -me documento ahora también de urgencia por cuenta suya-no era desde luego un (neo) falangista advenedizo. Fue, al contrario, el primerísimo miembro de Falange Española de toda Extremadura, desde el acto fundacional en el teatro de la Comedia al que asistió -figurando incluso entre los presentes en la tribuna detrás de los oradores- a la cabeza de una delegación de simpatizantes de la nueva organización, de su localidad natal de Zalamea de la Serena.
Y por más que entró rápidamente en conflicto con otra figura de destaque de la falange extremeña Eduardo Ezquer contaría antes y después de producirse el Alzamiento con el apoyo resuelto e inequívoco de la jefatura nacional que acabó zanjando en varias ocasiones siempre en favor suyo.
Porque no me digan, pero resulta sorprendente en extremo que el dato todo menos trivial -de archivo- que me llega ahora no haya sido explotado antes al máximo por los historiadores/aficionados al servicio de la ley funesta de la memoria. Según me entero por un informe interno de la delegación nacional de justicia y de derecho de FET de las JONS -me figuro que datable de la posguerra inmediata- recogido en pliego judicial -a cargo del juez instructor competente-, Arcadio Carrasco habría declarado ante el director de la prisión provincial de Badajoz el haber fusilado en su calidad de jefe provincial de Falange a mil ochocientos (sic) presos rojos tras la toma de la ciudad por los nacionales. Con sus propias manos (...)
Y aquí a mi juicio es donde entra el posible papel del CESID, porque está claro que en el documento mismo o en la forma de salir a la luz y alcanzar ahora divulgación un dato así, hay gato encerrado más que de sobra (...) En el contexto sobre todo del debate interno que agita desde hace un rato -cobrando intensidad en los últimos tiempos como lo habré comprobado a mis propias expensas- en los medios "azules" en relación con la memoria histórica de la guerra civil española.
En la medida sobre todo que se ve llamado a reforzar la posición -compañera objetiva de las posiciones recuperacionistas-tendente a desligar el nombre de la Falange -y de sus principales figuras como del conjunto de sus militantes- del Alzamiento y de la guerra civil y mucho mas de lo que después se seguiría. Y me refiero en particular al decisivo capitulo de la posguerra inmediata, años cuarenta, de la lucha contra el maquis que se da en llamar la contrainsurgencia (falangista) Y descalific ar de paso por todos los medios los falangistas que más se hanbrían destacado en su adhsión desde los primeros momentos.
Arcadio Carrasco se vería ligada desde los tiempos de la toma de Badajoz a otra figura de destaque del franco/falangismo de la inmediata posguerra el teniente coronel Luis Marzal Albarrán, jefe de la Coamandancia de la Guardia Civil de Jaén durante largos años de la posguerra bajo cuyo mando tendría lugar el aplastamiento definitivo de focos de maquis particularmente activos e irreductibles en aquella provincia andaluza (de la que procedo por la vía paterna) ¿Ajeno o indiferente el CESID a todo ese fregado memorialista? ¡A otro perro con ese hueso!
La ciudad pacense renació en la posguerra, como fuera. Hasta el punto que encontrándome preso en la cárcel portuguesa oiría invariablemente en boca de mis compañeros de infortunio, portugueses el comentario que España se había desarrollado -y Portugal no (sobreentendido)-, gracias a la guerra (civil). Y en su mente tenían sin duda siempre presente la capital extremeña -siempre en sus labios también-, la ciudad española que mejor conocían sin duda todos ellos, a dos pasos de la frontera. Escaparate de España en su vertiente atlántica.
Y ese es a mi juicio el mejor mentís a la campaña de difamación -con la mejor buena fe del mundo sin duda en alguno- que parece a todas luces diseñarse ahora por cuenta del antiguo jefe de Falange en Badajoz, el de mayor destaque en Extremadura. Víctima de un atentado en marzo del 36, y que ostentaría al morir el titulo nobiliario de Marqués de la Paz, que en la mente de algunos a todas luces le descalifica aún más todavía.
Por haber tomado partido claramente por el ejército tras la toma sangrienta de su propia ciudad (con el aval, no se olvide, de Yagüe, el coronel falangista) Disidente a lo sumo -en relación con la actitud de otros jerarcas del partido-; pero no traidor en modo alguno. Como no lo fue Ramiro Ledesma (Y mucho menos un delincuente o asesino)
"Se está haciendo justicia, pero se nos está hurtando la venganza que es el éxtasis de los pueblos ultrajados", escribió Umbral en una de sus novelas guerracivilistas.
(Badajoz, ¿la excepción que confirmó la regla? El que esté libre de pecado que tire la primera piedra)
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Gracias por las precisiones, Restituto. Me hace gracia ese informe, que Arcadio Carrasco "no estaba en su sitio" (el 18 de Julio) Me recuerda a la obsesión de algunos altos mandos militares en la posguerra de querer encontrar a todos sus oficiales subalternos en/su/sitio...y de pillarlos sin estarlo por sorpresa sobre todo; en tiempos de calma chicha incluso (de lo que te podría contar algún caso de lo más significativo) Los testimonios de Ángel Alcazar de Velasco valen lo que valen. Ya me pronuncié aquí claramente al respecto. En lo de Umbral sí; en otros temas, honestamente no sé (...) Extremadura -Badajoz sobre todo- y Andalucía eran ya un infierno en la tierra antes de estallar la guerra. Nada que ver con el resto de España. Arcadio Carrasco fue victima meses antes, en Badajoz, de una tentativa de atentado de un policía disparándole a quemarropa (...) Eso hay que tenerlo en cuenta, Restituto. Un abrazo
Paco Franco, me parece perfecto lo que llamas tu laconismo. Aunque no necesito que te parezca un placer dialogar conmigo. Lamentaría parecer desagradable pero las trampas de la educación conducen a necesitar cosas de las que podemos prescindir: mejor te ahorro el discurso feminista que tan maravillosamente me funciona cuando lo autoaplico.
Este tema puede apasionar pero como todos los históricos requiere una aproximación con el debido rigor, y eso empieza tomándose la molestia de buscar notas si faltan las fuentes documentales. Uno de mis trabajos es investigar, analizar, decidir, medir y encargar el cálculo del roi de cosas concretas por lo que la primera exigente es quien te escribe.
Eso no quita que dejemos lugar a las palabras basadas en testimonios presenciales y familiares de lo tratado. Quizá sin contrastar pero cuya sola mención igual nos seduce como una senda donde adentrarnos. Personalmente nunca desestimo comentarios casuales y menos todavía desde el prejuicio.<...
La particularidad mía sobre el asunto Carrasco es el expediente a que se hace referencia. En todo caso más que hablar de intervención del CESID habría que hablar del Servicio del Alto (Muñoz Grandes), pues Alcázar de Velasco en "Los siete días de Salamanca" -1976- se extiende sobre "la suerte de la plaza de Toros de Badajoz" de Carrasco y alguno de sus "arrufianados" -así lo califica Alcázar- adláteres (A. de V. lo tenía en peor concepto que Carrlllo) y Togores en su biografía de Yague, transcribe la reseña de Alcázar.
En todo caso Carrasco fué ajeno al 18 de Julio. Días antes huyó de Badajoz para refugiarse en la finca de un pariente en suyo en Peraleda (Córdoba), entrando en Badajoz DETRÁS de Yague. Ezquer lo acusó de hacer fracasar levantamiento y en el expediente de marras se acredita que Carrasco -el 18 de julio-no estaba donde tenía que estar. Saludos
La particularidad mía sobre el asunto Carrasco es el expediente a que se hace referencia. En todo caso más que hablar de intervención del CESID habría que hablar del Servicio del Alto (Muñoz Grandes), pues Alcázar de Velasco en "Los siete días de Salamanca" -1976- se extiende sobre "la suerte de la plaza de Toros de Badajoz" de Carrasco y alguno de sus "arrufianados" -así lo califica Alcázar- adláteres (A. de V. lo tenía en peor concepto que Carrlllo) y Togores en su biografía de Yague, transcribe la reseña de Alcázar.
En todo caso Carrasco fué ajeno al 18 de Julio. Días antes huyó de Badajoz para refugiarse en la finca de un pariente en suyo en Peraleda (Córdoba), entrando en Badajoz DETRÁS de Yague. Ezquer lo acusó de hacer fracasar levantamiento y en el expediente de marras se acredita que Carrasco -el 18 de julio-no estaba donde tenía que estar. Saludos
Pepita, perdona mi laconismo tan manifiesto, pero quiero decirte sinceramente, que es un placer dialogar con personas como tú lo haces.
Lo de Queipo y José Antonio, es cosa sabida por todos.
Te reitero mis saludos cordiales.
Ya concluyendo, me ha gustado eso de "y punto". Pocas empresas incluido el Alzamiento se habrían podido llevar a buen término finiquitando las conversaciones que no discurren por los caminos deseados. Opino, y lo llevo a cabo, que se puede y debe hablar hasta con el diablo si conviene. Y si tanta afición pareces manifestar al gran líder( que comparto aun desde otras motivaciones, y a la q no puedo dedicar tiempo), me sorprende que prefieras dejarte llevar aparentemente x los prejuicios a probar de adentrarte en lo que podría ser un tema susceptible de procurarte datos que admites no conocer, y no creas que no te doy la razón. Prejuicios=obstáculos. Muy buenas.
Paco Franco, primero cafe en efecto previo a la g civil, llevada a África y utilizada por la oficialidad. La imaginación creó nescafe. Pero que se utilizaron se utiliaron amabas consignas antes y después del conflicto fratricida.
no dices nad ad ela afirmación de que J Antonio estuviera al margen de los acontecimientos.
No te tengo en cuenta el último párrafpo porque gran parte de culpa la tengo yo misma x no construir un post con el debido tiempo y consultando fuentes o anotaciones... A veces no se cree conveniente.
Si lanzáramos al mar los hilos nunca avanzaríamos hasta el ovillo: el éxito premia al receptivo y al constante.
He interrumpido mis ocupaciones por responderte. Soy fan de la pre g civil y la figura de José Antme inspira una enorme curiosidad. Poséia muchas grandezas y algunos puntos débiles, Diplomacia x ej, el enfrentamiento con Queipo de LLano es una de las evidencias de forma/ fondo. Pero no bastan las palabras, deben ir acompañadas de fuentes...
Pepita, con esto termino:NESCAFE se trata de una marca comercial de un torrefacto.
CAFE, si que era en la pre-guerra civil la consigna del bando nacional.
Pepita, me complace haber tenido esta pequeña discusión de discurso, o de hablar por hablar.
Saludos cordiales y punto.
Aclaro.El blogger afirmaba una cosa sobre la no implicación de los jefes de FE en el levantamiento. Le respondía y mencioné lo que tenía entendido y es que la oficialidad del Norte de África se pasara unas consignas, CAFE /Y NESCAFE después), de origen falangista. Como no puntualicé lo hago ahora, CAFE era una consigna falangista utilizada previamente y que se llevó-si no me falla la memoria y antes que ella quienes me lo explicaron- a a´FRica. Y que +tarde, y en esto no dependo de la vaguedad de los recuerdos, se emplearía mucho.
Paco Franco, tranqui, "para que te respondan tendrás que esperar que pasen por acá camaradas tuyos."
me refería a "José Antonio Primo de Rivera ¡Presente! " y ahora también eso de " ¡Arriba España! " Más que nada porque no soy de esta ideología vuestra aunque sí tan patriota. Sobre lo de las fuentes donde documentarte etc pues las mías proceden de testimonios orales: de ahí lo de "tengo entendido desde hace años". No puedo concretar aunque ya tienes personas, época e hipotéticas palabras...
Pepita, con todo respeto tan solo tengo dicho que.-"Es la primera vez que escucho lo de:" N.E.S.C.A.F.E.", Si que me agradaria conocer documentalmente donde se dice, lo referido.
Saludos cordiales.
¡Arriba España!
lo siemnto Paco Franco pero para que te respondan tendrás que esperar que pasen por acá camaradas tuyos. Me ha picado la curiosidad lo que pregunto al blogger. Mañana buscaré respuestas si se encuentra ausente o prefiere ahorrarse la molestia con todo su dcho
Es la primera vez que escucho lo de:" N.E.S.C.A.F.E.", No estáis sólos camaradas, arriba Falange. Española", (-para referirse a una consigna de la Falange).
José Antonio Primo de Rivera ¡Presente!
Con algunas cosas creo que no estoy de acuerdo. Menciono " la Falange se vería arrastrada su pesar a participar el Alzamiento por culpa de la incomunicación en el que se encontraba sus principales lideres detenidos en vísperas de la sublevación, en particular sus jefe nacional, José Antonio Primo de Rivera."
Puede que arrastre años una equivocación pero tengo entendido que entre la oficialidad de las plazas africanas, durante la fase inmediatamente previa al Alzamiento, se consideraba la Falange una instigadora activa, aliada y la corriente que proporcionaba/debía proporcionar barniz ideológico a la sublevación militar y formar parte del Gobierno que se formase alcanzada la vistoria.
Que las consignas eran: " N.E.S.C.A.F.E.", No estáis sólos camaradas, arriba Falange Española o "C.A.F.E" , camaradas arriba Falange Española. Se podían camuflar fácilmente entre conversaciones sociales.
¿Y desde la cárcel no laboraba por el levantamiento de los militares?
Los políticastros que ahora nos gobiernan solo viven preocupados por regular la ley los cuidados paliativos, la muerte digna, la memoria histórica y el Valle de los Caidos. La verdad histórica, el presente y el futuro de los españoles poco o nada les preocupa. Solo les preocupa seguir mandando.
Miércoles, 30 de mayo
Juan Fernandez Krohn
Juan Granados
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Patricio Peñalver
Julián Moreno Mestre
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Paulino Toribio
Peio Sánchez Rodríguez
José Donís Català