Las crónicas de Juan Fernandez Krohn

El Cojo de Valencia...y otras "prendas" (sobre el libro de Ynestrillas) (2)

19.11.10 | 16:23. Archivado en Libros, El Rey y la crisis de régimen
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He acabado de leerme el libro de Ynestrillas. No de un tirón sino picando aquí y allá lo que más me interesaba antes que el resto, y después vuelta a releer los párrafos y pasajes que mas hueso duro de roer me daban. La primera parte -sobre la campaña del Norte y la operación de Gibraltar-, se lee como un libro de aventuras. Con la fuerza de lo vivido (y de lo sufrido)

La segunda se adentra ya mas en la sub/literatura -es un decir- propia de las novelas policíacas y de lo que en francés o en ingles se titula "novelas negras", de mucha corrupción y crimen organizado, muertos a espuertas incluído.

No es una critica literaria lo que aquí hacer pretendo del libro de Ynestrillas pero tampoco una mera reseña o análisis político porque pienso que seria no darle todo el valor que se merece de testimonio, de proyecto de futuro, y también por su valor literario que lo tiene, aunque solo sea por el lenguaje vivo fresco y espontáneo del que su autor da muestras.

Llevo en Bélgica veinticinco años y me habrá costado un esfuerzo el mantener hasta hoy -gracias sobre todo a mi trabajo de escritura- el monólogo interior con mi propia lengua materna en un entorno lingüístico extranjero y además bilingüe y en la frontera entre lo latino y lo germánico que es el que ofrece el caso belga. Y por eso me considero testigo privilegiado más que muchos otros desde luego de la evolución del idioma entre españoles, hablado como escrito, en las nuevas generaciones mas jóvenes sobre todo.

E Ynestrillas que como ya dije es mucho más joven que yo utiliza un castellano de hoy que me hacia gracia a veces. Por los giros y por las expresiones. Eso de "friki" por ejemplo; a dos velas lo confieso, desde que empecé a leerla entrando en foros del mundillo azul (o patriota) Y se diría que la palabra me resbala porque por más que hago consultas de urgencia en la red no consigo traducírmela para mi uso y consumo ni siquiera.

Un detalle nimio e insignificante a penas si se quiere, y no menos significativo a la vez de la distancia psicológica -sin nada de hostil por cierto- que entiendo mantener en relación al libro que estoy comentando y a su autor, y en particular a ciertas partes de aquél que en esta entrada abordar pretendo.

Y lo que me permite aprovecharlo en mi enfoque critico lo es el sentirme completamente identificado con él en cosas fundamentales, y para comenzar en el homenaje sincero que siempre rendí en España como en el extranjero en mis blogs y no solo en ellos al padre de Ricardo, vilmente asesinado por la ETA con la mas que presumible complicidad -como su hijo denunció siempre- de la clase política propia al régimen democrático; a todos los niveles y hasta en las más altas instancias, de poderes y organismos integrantres del estado de derecho.

En una clima de sospecha generalizada hacia arriba además que no excluiría ni siquiera la persona del monarca. Estoy de acuerdo además con muchas cosas de lo que se expone y se denuncia en el libro que aquí estoy comentando y en particular en esa voluntad de acción política que trasluce a cada línea en la pluma -y en la trayectoria- de su autor, de hacer algo y no resignarse a vegetar a languidecer y a envejecer sin mas en suma, que es el espectáculo o la impresión dominante desde luego que dan -vistos desde mi observatorio o mirador un poco particular- los medios o el "mundillo" que Ricardo pone ahora en su libro en la picota.

La democracia por propia definición nos ofrece espacio político a todos, demócratas y no demócratas amigos o enemigos suyos, por más que históricamente no fuera a siempre así ni mucho menos, desde los tiempos incluso de la revolución francesa.

Es un hecho flagrante no obstante que en la España democrática y coronada de hoy unos tienen (mucho) más espacio político que otros. Y el que Ricardo Saénz de Ynestrillas reclame con fuerza y elocuencia como lo hace en su ultimo libro mas espacio político para él y para los que como él sienten y piensan sólo se merece el mas encendido de los elogios.

Y por todo ello me siento libre y a mis anchas a la hora de distanciarme un poco -en un espíritu de sano patriotismo, reforzado y depurado y madurado por los caminos de la critica (como escribió José Antonio)- de ciertas denuncias y acusaciones personales y nominativas que se permite en su libro, sobre todo en su segunda parte y en particular las que reserva a un cuarteto de nombres que emplaza de preferencia a muchísimos otros protagonistas con nombre propio del mundillo azul y patriota; y lo son Diego, Milá, Manolo y el Cojo (de Valencia) que no precisan de mas presentación porque aquí les conocen (casi) todos.

A Diego -todos aquí ya lo saben- lo conozco de mis años muy jóvenes y guardé de él una excelente impresión personal -pese a las discrepancias nuestras de entonces en razón de mi militancia en el FES- a lo que he preferido hasta hoy seguir siendo fiel frente a los dimes y diretes y los ataques declarados del que le veo objeto de unos años a esta parte.

Ricardo en su libro le cuelga un sobriquete -de testaferro- que dice todo y a la vez no dice nada o muy poco. Porque recuerdo que Diego entonces, cuando le conocí, ejercía la profesión de abogado, en asuntos de derecho laboral sobre todo.

Y a ese titulo y en su calidad de político en activo -presidente entonces de los círculos José Antonio- fue adquiriendo sin duda una experiencia de los engranajes del Estado a todos los niveles y en todos sus organismos y servicios y en particular en materia de impuestos y de seguridad social que le serian sin duda preciosos en un plano profesional más tarde habida cuenta que el Estado (español) siguió siendo el mismo antes y después de una transición que evito "in extremis" una "ruptura democrática" como la que buscaban a todo precio los extremistas de izquierda (y los etarras)

¿Se puede pues, en todo rigor, el reprocharle que se sirviera de una situación profesional estable sino brillante y sin duda laboriosamente adquirida para garantizarse a sí mismo y poder savaguardar a la vez hasta hoy el espacio político (estrecho) -que heredaría- que ha venido ocupando nollens vollens hasta ahora durante tanto tiempo, mientras que otros (y no me refiero a Ricardo en concreto) no supieron hacerlo (por lo que fuera)? (...)

De practicas de capitalismo salvaje, más exactamente de colusión con las mismas le acusa Ricardo en su libro. De "contratestimonio" en suma (por emplear el lenguaje favorito de la iglesia del concilio) Pero no me va a decir el denunciante que su condena del capitalismo -tal y como se ve plasmada en ese tipo de ataque y acusaciones- llega a los extremos sectarios e inquisitoriales (y subversivos) de los teólogos de la liberación, que lo identifican con el mal absoluto, moralmente condenable en cualquiera de sus formas (...)

Porque si así fuera quiere decirse que Ricardo habría acabado introduciendo un elemento nuevo -de clericalismo (de izquierdas)- en su perfil político, de natura radicalmente distinta de la apostasía (sic) que asume y justifica (fehacientemente) en las ultimas paginas del libro. Lo que no me creo en absoluto.

A Diego se le puede en cambio reprochar políticamente -como lo vengo haciendo desde hace rato en este blog y no sólo- el tolerar el sacrifico en la práctica de toda un generación intermedia en la que me incluyo, en provecho de una operación sucesoria -al interior del partido- como la que a todas luces sigue adelante bajo sus auspicios.

Y también por supuesto ese antifranquismo militante tan ostentoso del que hace gala FE de las JONS los tiempos que corren -en un reciente comunicado suyo sobre el 20 de Noviembre por ejemplo- que causa instintivamente un tanto sonrojo en los que tratamos a Diego entonces -antes de la muerte de Franco- y conocemos la verdad (con mayúsculas) (...)

O la cortada que ni pintada que parecen ofrecerles ahora, a él y a la organización que dirige (y al acabo de la película) ciertas figuras de falangistas individuales (y mas o menos controvertidas) -Ceferino Maestú, Narciso Perales o incluso Manuel Hedilla- como si estuvieran precisados, él y la organización que dirige, de un suplemento o un añadido de legitimidad histórica (joseantoniana o falangista) a falta de querer asumir de una vez por todas el nombre que ostentan en bloque -sin complejos y sin tapujos- en todo lo que de cerca o de lejos representa, anclado en lo mas hondo de la memoria colectiva.

Y me refiero en concreto a los tres años de guerra civil; desde el 18 de Julio hasta el primero de Abril y a la posguerra heroica, años cuarenta; incluso el episodio -al final de la década- de la victoria contra el maquis (comunista)

A Milá, otro de los encartados en el pliego de acusaciones de Ynestrillas, no creo conocerle personalmente por más que sea de mi misma edad, de lo que tengo entendido. He oído desde hace años por cierto toda clase de horrores por su cuenta, en los que el libro que aquí comento viene a abundar ahora de la forma mas prolija. Agente doble, triple, -¿más que lo fue el papa polaco?- chivato, confidente; y peor aún, autor supuesto del atentado de Bolonia la mayor mortandad en materia de terrorismo urbano en el mundo de la posguerra antes del 11 de Septiembre (...)

Y a falta de pruebas en ese asunto suspendo de inmediato mi juicio por supuesto; tanto más que mi escepticismo o incredulidad se ven acrecentados por el nombre que Ricardo cita en su libro a modo de exorcismo contra el falangista catalán aludido que tanto detesta.

Y es el de Stefano Delle Chiae al que seguí un poco la pista desde mi tiempos del seminario de Econe, que contaba con un grupo de seminaristas italianos en la órbita "grosso modo" todos ellos de los medios neofascistas -o muy de derechas- italianos. Y también por el detalle todo menos baladí que mi nombre se vió asociado durante años al suyo en la pagina web de una oficina cualquiera sita en Estados Unidos, especializada en el terrorismo (sic) de extrema derecha que nos asociaba por razones tal vez de simpatía acústica o "ambiental" en exclusiva.

Porque repito que no tuve contacto con él ni lo vi nunca en mi vida. Y Delle Chiae, le recuerdo a Ricardo que se vio absuelto de todos los cargos por falta de pruebas en el juicio por el atentado de Bolonia tras haber sido extraditado -desde Francia donde se encontraba (en mis tiempos de Econe)- al cabo de una espectacular caza al hombre con linchamiento incluido en los medios, "urbi et orbe, con pocos parangones en la historia de la lucha mundial contra el terrorismo.

Suspensión de juicio pues el mío en relación con Ernesto Milá en ese y en otros temas. Y me corrobora en mi actitud de circunspección y prudencia acerca suyo el blog a su nombre en el que entro de pascuas a ramos -en el marco de las búsquedas en pos de documentación que me exigen estas entradas- pero que siempre me impresionó mucho por la lucidez de sus análisis y por la carga de documentación (histórica) desde luego propiamente inaudita, y justa y certera en ciertos asuntos que me conozco más en detalle.

Lo que le lei una vez por ejemplo -datos fechas y nombres prolijos y a cual mas preciso- del nacionalismo argentino de la década de los sesenta y de los setenta en relación con el movimiento Tacuara algo que me ocupaba mucho, y me fascinaba -hasta el punto de no hablar casi de otra cosa (...)- en mi conversaciones con amigos y camaradas , en especial con uno de ellos de origen argentino ,de muy joven.

¿Confidente Milá de servicios cualesquiera? Tal vez, no lo excluyo. De noche todos los gatos son pardos y en la España de hoy políticamente hablando "es" de noche desde hace más de cuarenta años. Pero si acaso un informante del más alto nivel (intelectual y literario), eso desde luego (...) Al que Ricardo -tras su asalto- dejaría, según testigos presenciales, en un estado francamente lamentable.

A Manolo en cambio (jefe nacional de FE-La Falange) , de la misma generación que Ricardo por las trazas, no le conozco mas que por Internet o de oídas a penas. En el libro se ve acusado de lo mismo que al otro más o menos -en menos grave y deshonroso- y de un detalle sobre todo que le sirve a su autor de indicio infalible y lo es la desenvoltura -y ostentación incluso- de la que habitualmente solía o suele hacer gala portando arma de fuego.

Policías en civil no obstante adolecen aquí en Bélgica de antiguo de lo mismo como me ocurrió con uno de ellos una vez en la estación central de Bruselas, hace ya algunos años, al que me permití hacer una observación (en broma) al respecto -por lo flagrante y escandaloso de la cosa- tras lo que me amenazó pidiéndome la documentación a lo que reaccioné amenazándole a mi vez con un escandalo allí mismo delante del numeroso publico que entraba y salía por el "hall" de la estación en aquellos precisos momentos. Tras lo cual me dejó tranquilo.

No vivo en España y no sé cual sea la tónica dominante hoy por hoy en la materia, entre civiles como entre policías; pero recuerdo de visitas anteriores hace ya años, el barrio del domicilio de mis padres vigilado a diario por "jeeps" de la policía militar en prevención de atentados terroristas. No entro al trapo de ese asunto por consiguiente tampoco.

Y me he dejado "ex professo" para el final el caso mas ruidoso y de mayor colorido -con mucho- de todos los que denuncia Ricardo en su libro, porque el personaje en la presentación exhaustiva que de él hace el libro -al que tampoco conozco- , desde luego que se lo merece. Hasta el punto que al final se salva, se diría, por la vía literaria aunque solo sea.

¡Una figura a la altura de los tipos mejor logrados -en busca todos ellos de redención- de las "novelas negras" del norteamericano James Ellroy del que me ocupé ya aquí en algunas de mi entradas, el personaje literario y a la vez real ya digo que responde al mote del Cojo (de Valencia)! El proxenetismo es una práctica infamante y deshonrosa...siempre que se vea (directamente) probada. Y el ser propietario o responsable de bares de alterne -por muchos que sean- no lo supone automáticamente desde luego.

Y en el caso del Cojo no es de excluir que así sea -no lo conozco- pero también se merece el beneficio de la duda en razón como mínimo de la etiqueta -bien ganada- de extrema/derecha que le acompaña a sol y a sombra desde siempre (de cara a la opinión pública me refiero), por las trazas. Desde sus tiempos de militante en las Juntas Españolas (fundadas por José Antonio Girón) lo que le sitúa "ipso facto" en la España de hoy en una situación flagrante de indefensión por razón de ideología, indiscutible e injustificada.

Ricardo en su libro refuerza sus acusaciones con testimonios que se pueden poner legítimamente en entredicho por razón aunque sea de los antecedentes penales del testigo que ofrece el de mayor importancia y trascendencia y gravedad (cargado de muertos) de todos ellos. Por más que la experiencia directa, personal e intransferible -la que Ricardo arrastra de sus (nueve) años preso me refiero- sea en cierto modo insustituible, estamos de acuerdo.

Pero la suya no es única, conviendrá conmigo también. El "capitán Roby" seudónimo (por la vía de la usurpación a una persona ya fallecida, militar, en hechos de armas en Angola) de un recluso de gran fama en su país entonces, con el que tuve un serio enfrentamiento en la cárcel portuguesa -le dejé con el rostro sangrando, cuando nos separaron- arrastraba también una fama análoga. Pero él se veía convicto y condenado por ese motivo, lo que no parece ser hasta ahora el caso del Cojo de Valencia.

Y me reafirma y corrobora en mi impresión a cerca suyo una consideración del tipo -una vez más- histórico o memorialista. Y fue la mala reputación -de libertinaje, de inmoralidad- que tanto réditos políticos granearía a sus enemigos (mayormente del Opus Dei) que arrastraba la Falange del régimen y en particular algunas de las figuras mas emblemáticas de franco/falangistas como lo fueron José Antonio Girón o Luis González Vicén, falangistas, y antes, jonsistas o nacionalsindicalistas de la primera hora.

Y en el nombre de ellos que me siguen mereciendo un respeto como aquí ya saben me permito, también en este caso del Cojo (de Valencia) -y que Ricardo no me lo tome a mal-, el no arrojar la piedra (para que no se vuelva en contra mía aunque sólo sea)

2 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por alucinado 19.11.10 | 23:36

    No hay único planeta Tierra.

    Hay muchos mundos, muchos Cosmos, muchos planetas. Muchos universos independientes y autistas.

    Casi todos están en España.

  • Comentario por Paco Franco 19.11.10 | 20:02

    Gracias, por su comentario.

Miércoles, 30 de mayo

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