Las crónicas de Juan Fernandez Krohn

El Opus Dei, ¿un rollo de conversos? (Declaraciones radiofónicas de Pepe Cabanas) (3)

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En un comentario reciente en relación con la polémica que vengo manteniendo con Pepe Cabanas (y no sólo) se me reprocha el recoger lo que sembré. No creo honestamente sin embargo haber sembrado mucho incendio o devastación con las entradas de mi blog desde que le dí inicio (hace ahora dos años) Otros en cambio mucho más poderosos e influyentes que yo llevan sembrando vientos contrarios en la vida política y en el seno de la sociedad española desde hace ya un rato levantando temporales que todos los españoles -yo mismo incluido por mas que resida fuera- nos vemos obligados a capear y a soportar desde hace ya un rato.

Y una zona importante de turbulencias lo ofrece sin duda toda la temática relacionada con la ley de la Memoria Histórica desde luego. Otra lo es la que se relaciona con la penalización del aborto e interrupción del embarazo surcada de vientos contrarios chocando ferozmente entre ellos, de signo abortista y anti-abortista.

Mis posturas matizadas y perfectamente fundamentadas en la materia por atípicas que puedan parecer a algunos abrirían -forzoso el reconocerlo- la caja de los tormentas con algunos de mis antiguos amigos (y camaradas) Y es curioso que no lo fuera lo que nos unió antaño a todos, la figura -en el recuerdo- de José Antonio Primo de Rivera, sino un tema propiamente eclesiástico, y en rigor no exactamente político.

¡Caliente, caliente! Porque por el hilo se saca el ovillo y por el motivo de discordia que me habrá enfrentado (tan ásperamente) a algunos a pesar mío se trasluce lo que les mueve o los que les ata en el fondo (y lo siento si la fórmula se les indispone o les contraría), por encima de las apariencias. Se hablaba poco de religión -de los vagos recuerdos que me quedan- en los tiempos que milité en el FES, hace ya cuarenta años como todos aquí ya saben.

Y mucho menos de política religiosa, un tema o una temática en la que la vida y la trayectoria que llevaría después me harían ducho en extremo aunque me este mal el confesarlo, por no decir un experto o especialista. Pero se trataba sin duda en los mentores del grupo y en los que llevaban las riendas entonces cuando yo pertenecí a él, de un lapso o vacío sintomático y cargado a la vez de sobreentendidos (y malentendidos), más allá del fondo de consenso aparente que parecía reinar por dentro del grupo entonces en la materia.

Síntoma infalible -así es como hoy lo veo desde luego- de lo que algunos convienen en llamar contradicción interna fundamental del régimen de Franco que ven simbolizada en la pugna entre la Falange (del Régimen) y el Opus Dei. El diario El País de ayer publicaba un comentario sobre la edición reciente de un diario inédito -"Mi fuero interno"- de Gonzalo Torrente Ballester, importante figura de falangista histórico que Umbral hace desfilar en su novela la Leyenda del César Visionario en el grupo de los "laínes" reunidos en torno al Caudillo, en la retaguardia de la zona nacional durante la guerra civil, escritor de renombre salvado del anonimato y del ostracismo tras la transición política sobre todo, y exponente clarísimo de lo que cabe denominar un anticlericalismo de cuño falangista que se vería ilustrado en su diferendo personal con el fundador del Opus Dei, Escrivá de Balaguer.

Como se pondría de manifiesto con ocasión sobre todo de la canonización de este último durante el pontificado del papa anterior (en febrero del 92) cuando hizo declaraciones polémicas y a la vez valientes sobre el personaje justo a punto de canonización entonces, que dejaron un signo de interrogación en suspenso hasta hoy en el conjunto de la opinión publica española y en el espíritu de muchos, aún incluso entre sus partidarios. Roma locuta, causa finita?

Cuando eramos niños y adolescentes así pensábamos, yo y muchos de los que aquí me leen sin duda alguna; pero desde entonces todos nos hicimos "mucho mas serios en las cosas del espíritu" al cabo de los diluvios, o por expresarlo en las palabras del que Nietzsche (autor de la cita anterior) consideraba su espíritu/maléfico (personal) y me refiero a Pablo de Tarso, cuando eramos niño nos alimentábamos de cosas de niño, cuando nos hicimos hombres dejamos las cosas de niño.

Y el seguir obcecándose, negándose a evocar la figura del fundador del Opus Dei en sus trazos humanos y terrenales mas divulgados, está claro que no se merece hoy otro calificativo más que el de puerilidad o infantilismo (como mínimo)

A Gonzalo Torrente Ballester quiso llevarlo al paredón (sic) el padre Escrivá (o Escribá) durante la guerra todavía, por culpa de una pieza teatral del autor gallego (nunca representada) "El viaje del joven Tobías" que censores exponentes del clericalismo mas rígido al interior del régimen naciente denunciaban por licenciosa. Habría que ver lo que entendían (entonces) por esa etiqueta condenatoria (y descalificante)

Rigorismo moral ahogadizo y oprimente, la imagen innegable que daría el fundador del Opus desde los inicios de su trayectoria eclesiástica, de lo que desprende de su biografía e incluso de las hagiografías mas encomiásticas que se le tienen dedicadas.

Síntoma infalible de una falta flagrante de equilibrio (y de madurez) en materia de intimidad (espiritual) que se compagina mal con la imagen que de nosotros mismos llevamos dentro los españoles anclada en lo mas hondo de nuestra memoria colectiva. Y explica con creces la ristra propiamente maratónica de testimonios acusadores que arrastra la Obra, de frustraciones y fracasos individuales entre los que pasaron por ella. Como un cuerpo extraño, incrustado, por más que coexista sin provocar demasiado rechazo con el resto del organismo social del que vive (y se alimenta)

¿Verdaderamente español el Opus Dei? Mas crudo todavía ¿fiel reflejo de la tradición mas genuina del catolicismo español, como quisieron presentarse siempre? Mas claro aún, para dejarnos de eufemismos: ¿católicismo puro la espiritualidad de la Obra o botón de muestra innegable por el contrario de una simbiosis entre religiones que cohabitaron de antiguo en la península? Y me estoy refiriendo en particular al catolicismo y al judaísmo.

El Cardenal Segura, testigo (atípico) de excepción de un tramo cronológico crucial de la historia de España en el siglo XX -de la II República de la guerra civil y de los años de la inmediata posguerra- declaró en años tempranos cuando la Obra estaba en una fase embrionaria aún, a una figura de destaque del franco/falangismo, en guisa de advertencia, que el Opus era una creación del espíritu judío (o judaico)

Y me curo en salud de inmediato añadiendo que los antecedentes genealógicos conocidos de su fundador apuntan unánimes en esa dirección desde siempre. Descendiente de conversos, el padre Escrivá: la imagen que arrastra a sol y asombra entre muchos, mal que les pese a sus mas encendidos partidarios.

Con lo que me adentro -y soy plenamente consciente de ello- en una zona de aguas profundas, de la historia e historiografia española, e incluso en el estado de las mentalidades y sentimientos colectivos vivos y operantes hoy por hoy -de mar de fondo- en el seno de la sociedad española.

Un asunto que les parecerá fatalmente a algunos (¿muchos, pocos?) algo formando parte del capital de argumentos histórico/ideológicos de la tradición de antisemitismo o para hablar con mayor propiedad del anti-judaismo inseparable de nuestra tradición católica (española)

Anti-judaismo, y anti-semitismo: malentendido perpetuo en la historia de las ideologías y de las ideas religiosas entre españoles desde el final de la Edad Media. El antisemitismo por llamarlo así -aun en una visión "sui generis" hispana, extremadamente atípica- tiene su momento de nacimiento entre españoles perfectamente delimitado en términos de cronología histórica, coincidente con el desenlace de la guerra civil castellana tras la muerte de Pedro I (el Cruel o el Justiciero) y el ascenso de la casa de Trastámara. Y su origen no es propiamente español ni siquiera peninsular, sino extranjero, del otro lado de los Pirineos, franco/francés para ser exactos.

El triunfo de la nobleza contra el rey legitimo -con la ayuda preciosa del país vecino en la persona de Beltrán de Duguesclin, héroe de la tradición iconográfica francesa y jefe de una partida de mercenarios en la visión de este lado de los Pirineos- como los historiadores contemporáneos convienen hoy en glosar la madre de todas nuestras guerras civiles, pondría un punto final a la España de las Tres Culturas que había practicado -por precaria que se mostrase a veces- una autentica coexistencia entre las tres principales religiones monoteístas, cristianismo, judaísmo e islam, que iría de par durante mas de seis siglos no obstante con la persecución incasable de lo que para los cristianos era una empresa "divinal", la Reconquista.

Y por paradójico que pueda parecer, la consagración del anti-semitismo oficial en la corte de los Trastamaras- marcaría un parón de casi un siglo y medio en la reanudación de la Reconquista. Un hecho histórico insólito y flagrante que se ha merecido hasta hoy escasas glosas o explicaciones entre historiadores (...)

La Falange -y el nacionalsindicalismo antes que ella- exaltó las figuras históricas de los Reyes Católicos, un tema inseparable del legado histórico/ideológico de la Falange...y perfectamente revisable mal que les pese a los celadores de una pretendida ortodoxia joseantoniana (justificada -entre paréntesis- en una versión inacabada de las Obras Completas de José Antonio)

Hace poco un buen amigo evocaba en su correspondencia conmigo una serie de figuras prototípicas de la Falange (primera época) pertenecientes por su procedencia geográfica a la España del Noroeste (galaico/astur/leonesa), como "falangistas de la Beltraneja" en alusión al problema irresoluble que sin duda les planteaba por razón de sus propios lugares de procedencia aquel capitulo de nuestra historia.

El problema histórico que sigue planteando la primera guerra civil castellana es de carácter matricial no obstante en relación con la anteriormente nombrada y a todas las demás guerras civiles que surcarían a partir de entonces nuestra historia y nuestra geografía. Y su secuela principal tal vez lo seria la problemática de los conversos (judíos), junto con la asimetría "mediterránea" (dando la espalda a Portugal) que marcaría desde entonces la trayectoria histórica -y sus proyección exterior- de la Castilla bajo/medieval, matriz principal de la Unidad española.

"Dile al justo que todo esta bien" Y el papel de los Reyes Católicos en la culminación de la Reconquista y en el descubrimiento de América se merece un puesto imperecedero en nuestra memoria colectiva. Legitimidad de origen, y de ejercicio, distinción "razonante"...y también de tipo histórico a la hora del balance de una dinastía regicida (y fratricida) (...) Pero la unidad española -forzoso es el reconocerlo- quedaría con ellos hasta hoy incompleta.

Y nos dejarían de lastre además la problemática de los conversos -o en otros términos, de las conversiones mas o menos forzosas o forzadas- a todos y cada uno de los españoles en los siglos venideros. El converso se asimilaría pero no del todo...religiosamente hablando. Y un fondo de judaísmo religioso circularía en las venas del catolicismo español a través de los siglos desde entonces.

La sangre se refresca (y purifica) en la memoria; refrescando y despertando esta última me refiero. Y esta claro que si pretendemos asumir por entero nuestra memoria colectiva nos es ineludible el tener que asumir -con visión critica por cierto- ese capítulo de nuestra propia historia (en su desarrollo cronológico posterior inclusive) de los conversos (del judaísmo)

Y en esa perspectiva se aclara no poco la fatalidad histórica que a los ojos de mucho -entre los que me encuentro- representaba de antiguo la presencia (omnipresente) del Opus Dei en la historia de España de la posguerra.

Y nos ofrece a la vez la clave de elucidación de toda una nube de enigmas y interrogantes que rodean ese fenómeno tan ejemplarizante de la sociedad española de las últimos sesenta o setenta años, y también -y que nadie se de por aludido- de la dosis considerable de fanatismo supersticioso (poco católico y poco español), tan chocante y repulsivo (y sorprendente) del que dan muestras de nuestros días algunos de sus miembros (o socios o simpatizantes)

El moralismo riguroso, estricto y abrumador, cargado de reglas y de interdictos de un Opus Dei primera época- perpetuado en el plano del comportamiento individual y colectivo "grosso modo" hasta hoy-, ¿fiel exponente de "ética y estilo falangista"? Cualquier parecido con la realidad pura coincidencia. Y ya me tengo aquí explayado en abundancia al respecto en alguna de mis entradas.

Vestigio infalible mas bien de un sello (judío) de origen converso, coexistente al interior de la tradición católica española desde el final de la Edad Media como vengo exponiendo en estas líneas. Y como lo ilustra -entre paréntesis- el fanatismo (talmúdico) antiabortista de algunos.

"Nadie se va de la Obra sin traicionarla", era una de las máximas favoritas del padre/fundador (y cito aproximativamente, de memoria) Botón de muestra inmarcesible de un conflicto o choque frontal y a la vez irresuelto de lealtades y de memorias antagónicas también. Y eso explica sin duda los motivos ocultos o peor conocidos de algunas de las posiciones mas emblemáticas en los exponentes más caracterizados de lo que podemos llamar un neo/falangismo jose/mariano.

Y pienso en concreto en la aversión que mostraron siempre -más o menos disimulada a veces en función de las circunstancias y del contexto ambiental con el que se verían obligados a lidiar-hacia una figura como la de Ramiro Ledesma,cofundador de la Falange como José Antonio e incluso gozando de cierta preeminencia con relación a él en razón de su antiguedad -por su carnet n° 1 del nuevo partido (...)-, en un espacio político/ideológico que José Antonio sólo vendría a pisar un poco mas tarde. "Los gallos de marzo" llamaría poéticamente, con elogio, a "sus hermanos de la JONS" en uno de sus discursos.

Ramiro no obstante va (injustamente) de antisemita/declarado en el apartado español de la historia ideas e ideologías del siglo XX. Una falacia que me encargué ya de desmontar en alguna de mis entradas de este blog hace ya algún tiempo; pero que da cuenta sin duda de esa etiqueta (injusta, calumniosa) -de traidor- que arrastra (escandalosamente) entre algunos falangistas y en particular entre los antiguos del FES a los que aquí me estoy refiriendo.

¡Un "traidor" que rubricó con su propia sangre la fidelidad a su ideas y a su trayectoria política e ideológica! Perdónalos porque no saben lo que dicen. En sus juicios sobre Ramiro (y no sólo) (...)

3 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Juan Maria Fernandez Krohn [Blogger] 18.11.10 | 23:47

    Gracias, Paco.

  • Comentario por paco 17.11.10 | 21:41

    Lamento el comentario agresivo de abajo.

    El blogger se trabaja mucho sus posts. Su prosa es peculiar y sobre el tema de la audiencia, creo que está curado y de vuelta de muchas cosas para que eso le importe. Por otro lado parece que disfruta, ordena sus ideas y se conoce mejor a travé de la escritura. Sigue para adelante blogger.

    Por cierto, vale la pena visitar opuslibros.org

  • Comentario por Lo de todos los días 16.11.10 | 08:37

    El delirium tremens -deleirio tembloroso- se prpduce en la fase aguda del alcoholismo, por el sindrome de abstinencia. Lo escrito hoy por el titular del blog tiene, exactamente, los mismos síntomas, incluidos los temblores. Esto sí que es literatura ficción. Y mala, dicho sea sin acritud, que en su delirio el personaje puede sentirse maltratado por el poder oculto de cualquiera sabe de qué sótano vaticano ha surgido.

    ¡Siempre la misma cantinela!. El mismo disco rayado de costumbre. ¡Qué pesadez!. Y es que en el caso de nuestro protagonista no es la abstinencia de alcohol lo que provoca el delirio tembloroso. Es la abstinencia de protagonismo, de no estar en el centro de la atención de un público que ni le mira. Creo, sincermente, que el episodio que le hizo saltar a los medios de comunicación de todo el mundo, no tenia como objetivo hacer daño al Papa, por supuesto, sino que arriesgó hasta ese límite por el síndrome de abstinencia de la fama.

    Que se mejore...

Miércoles, 30 de mayo

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