El honor es algo muy sensible. Y vidrioso y rompible por consiguiente. Los integristas franceses cantaban aquello de "no tenemos mas que un honor en este mundo" ("Notre Seigneur") Lo cual se prestaría a malas interpretaciones -como así seria a través de la historia de la iglesia; a partir de la revolución francesa- - y se vería pues fatalmente acompañado de apostillas y tentativas de interpretación mas o menos concluyentes. El honor de una nación pasa antes que el honor del individuo. Lo cual no es óbice a lo impensable que seria una nación honorable compuesta de individuos sin honra.
El honor de España en el extranjero lleva siglos en entredicho por mas que un pesado tabú siga rodeando dentro de España y entre españoles sobre todo una realidad tan palpable y tangible cuando se reside fuera (de forma longeva y duradera sobre todo como en mi caso) Los españoles somos un pueblo irredento colectivamente considerados y en cierto modo individualmente también en la medida que lo colectivo acaba repercutiendo sobre lo individual y viceversa.
En mi caso -de notoriedad pública- arrastro un pasado irredento en la medida que me sentí de antiguo víctima de persecución por mis convicciones, por mas que las expresase de forma violenta -de una violencia gestual mas que otra cosa- en una ocasión sonada que me daría enorme publicidad en los medios y ofrecería pretexto o coartada que ni pintada para mi linchamiento periódico y recurrente "grosso modo" durante dos décadas desde entonces, en los medios españoles y también en el extranjero.
Y esa fue la causa primera y principal sin duda -un tanto subsconciente- de mi decisión de irme de España, optando por una expatriación duradera hasta hoy que tuvo algo sin duda de forzoso y algo de voluntario al mismo tiempo. Lo cual no quiere decir que diese por desahuciada mi reputación y el buen nombre que era el mío entre españoles y extranjeros. Ni que desistiese en modo alguno de acabar consiguiendo reparación moral de una forma u otra de tanto oprobio y descalificación como se vertería contra mí, a espuertas, mayormente en los medios
Vivo en el extranjero, para ser precisos en un país hispano, Bélgica, que considero en lo sucesivo -como lo dejé sentado en un poema publicado en este blog recientemente- a la vez mi patria de adopción por haberme acogido "nollens vollens" desde hace ya casi veinticinco año y también mi (segunda) patria/chica por los lazos de sangre que a ella me ligan en lo sucesivo como todos aquí ya saben.
En todos estos años vi aquí mi imagen puesta (de nuevo) periódicamente en entredicho de resultas de las condenas judiciales de las que me ví objeto -siempre fuera de España- y del linchamiento consiguiente en auténticas campañas de las que me vería de resultas objeto, en España y también fuera de ella y en particular en ciertos países (católicos) ligados de una forma u otra a mi personal trayectoria (Francia, Bélgica, Suiza, y algunos países hispanoamericanos)
Fui condenado una primera vez, en Portugal, por tentativa de atentado contra la persona de un jefe de estado extranjero -"in casu" el papa Juan Pablo II- en un juicio altamente politizado y mediatizado, por un tribunal portugués que dio muestras flagrantes de parcialidad ideológica y de falta flagrante de ecuanimidad y de sentido de la justicia los mas elementales, condenándome por intima convicción de los miembros del tribunal sin pruebas concluyentes, en base a mis propias declaraciones autoculpabilizándome que a todas luces les impresionaron (y escandalizaron)
Por un delito de homicidio frustrado sin infligir muerte ninguna ni heridas siquiera y sin que ninguno de los testigos comparecientes declarase haberme visto empuñar el arma cuerpo/del/delito. Fui condenado pues a pena de cárcel. Sin más.
Pero en la práctica se me impondría además una pena de infamia -por más que la figura desapareciera del derecho español hace mucho (como del conjunto de los ordenamientos jurídicos europeos)- resultante del linchamiento y hostigamiento incluso del que fui víctima en los medios, de forma periódica recurrente e intermitente, durante "grosso modo" dos décadas. Nunca recurrí -se me objetarà tal vez-, es cierto, al amparo del Defensor del Pueblo pero también es cierto que nunca me llegó un signo o señal de esa procedencia por mínima que fuera (...)
Una pena infamante (en la practica) de la que no se puede honestamente hacer abstracción a la hora de enjuiciar ecuánimemente los sinsabores en el plano judicial que tuve que arrostrar en Bélgica los años que aquí llevo residiendo. Se me volvió a perseguir aquí por el pasado judicial que arrastraba de resultas de mi detención en Fátima. Por ocultarlo (cargado de razones) Una primera vez, me refiero.
Y la segunda vez, condenado por un delito de rebelión, lo fui en cambio a seguir a un acto de protesta publica que me permití de aquella condena primera (en Bélgica) Punto. ¡Uf! Por fin creo haber conseguido exponer claro y sucinto el contencioso que aquí arrastro y desembrollar el hilo de la maraña. A efectos de comprensión de la opinión pública me refiero.
Semper idem. Hoy como ayer. Quiero decir que esa pena/de/infamia no me afectó por dentro en lo más mínimo ni me llevó a que me prestase nunca a la menor vileza ni en publico ni en privado, ni a perder por vía de consecuencia la estima de mí mismo elemental e irrenunciable.
Honor intacto...y a la vez irredento. Como el del nombre de España -todas las distancias salvas- en los libros de historia (extranjeros) Y eso explica mi particular susceptibilidad particular en todo lo que toca de cerca la honra propia y de todo o de todos los que conmigo de cerca o de lejos se relacionan.
Una voluntad de reparación (moral) impregnante del espíritu que habrá presidido desde el principio estas entradas como aquí ya todos se habrán dado cuenta. No hay que exagerar tampoco, es cierto. En la búsqueda de reparación moral y de la rehabilitación personal, en la defensa del honor lesado o victima de ataques o acusaciones injustas es cierto que no todo esta permitido.
También la polémica personal o ideológica se rige por un código de honor que prohibe cierto tipo de acusaciones o de respuestas y al que honestamente creo aquí haberme siempre atenido. Incluso de forma magnánima y generosa como testimonia la pauta de conducta que habrá sido la mía de no censurar -salvo rarísimas excepciones, en las que era el honor personal precisamente el que se veía directamente en juego- los numerosos mensajes hostiles, de crítica o claramente acusatorios insultantes o denigrantes que habré venido aquí cosechando, junto con muchos otros de un signo radicalmente distinto.
También en las polémicas que habré mantenido a lo largo de estas páginas creo haberme siempre atenido a unos principios elementales de juego/limpio evitando a todo precio las acusaciones deshonrosas o claramente deshonrantes. Incluso en temas delicados relacionados como cuestiones de paternidad, por ejemplo.
Como fue el caso de las entradas que dediqué a la paternidad biológica del padre de Francisco Umbral. U otras -de signo distinto- sobre el padre de Ceferino Maestú. Decir que el célebre sindicalista era hijo de rojo -o insinuarlo incluso, en el caso de Sigfredo Hillers- podía sonar a infamante o ultrajante en la España de la posguerra inmediata; pero no mucho mas lejos en el tiempo.
Recuerdo la extrañeza o digamos perplejidad más bien que me produjo durante mi (segunda) estancia -corta y fugaz- en Suiza, tras mi salida de la cárcel portuguesa (en el invierno del 86), la reacción de un exiliado español (de los últimos que quedaban aún fuera de España sin duda alguna...) comunista malagueño de los años de la guerra civil con el que coincidí un tanto fortuitamente en un bar frecuentado por emigrantes en el centro de Luasana y que a un comentario espontáneo mío en el que dejé escapar el calificativo fatídico, me cortó en seco, de su acento inconfundible. "Esa palabra ¡¡¡ni nombral-la, señol Juan, ni nombral-la!!!"
Pero está claro que en la España actual -y no hay más que darse un garbeo por ciertos foros digitales para comprobarlo- "rojo" hace mucho que se convirtió en timbre de gloria mas que otra cosa. En la misma medida que la ignominia se ampararía de la expresión antinómica (de "facha", sinónimo de fascista)
"Rojo" era un palabra además que tenía siempre en la pluma -y en los labios- Francisco Umbral pese al sello revisionista -en favor de la memoria de los vencidos- que entendió siempre (salvedad hecha de una última fase de su trayectoria) deber imprimir a sus escritos guerracivilistas.
Tampoco el endosar a alguien una pertenencia (secreta o ignota) al Opus Dei supone infamia o ignominia alguna, por más que el interesado pueda sentirse contrariado o damnificado. Como me permití hacerlo con Sigfredo Hillers y con José (Pepe) Cabanas. Por eso me siento en el derecho ahora de reaccionar ante unas declaraciones radiofónicas recientes de este último en las que me alude con pelos y señales, y con nombre y apellidos (completos)
Pepe Cabanas -por referirme a él de la forma que le gusta que los otros lo hagan- está sin duda en su derecho de guardar una imagen de mí personal e intransferible de los años -de muy jóvenes- en los que tuvo conmigo un trato asiduo de amigo (y camarada)
Lo que explicaría sin duda en parte el distanciamiento de tantísimos años. Y no exagero si se piensa que antes de la primavera del 2008 -con ocasión de la presentación del libro sobre la historia del FES- llevaba yo unos treinta y cinco años sin haber vuelto a verle (...) Sin la menor señal de vida de su parte tampoco. Lo que no es exactamente recíproco en la medida de la atención periódica que me brindaron entretanto los medios como ya lo he recordado.
Pero está claro que eso no le desliga en modo alguno de un deber elemental de objetividad y de circunspección, y por supuesto del vedarse estrictamente una intención injuriosa o deshonrosa (o calumniosa) cualquiera.
Y el recordar ahora en sus declaraciones radiofónicas un incidente en el que me ví envuelto aquellos años -y del que Pepe Cabanas fue sin duda testigo más o menos directo- con otro de nuestros camaradas de entonces (del que solo diré aquí el nombre de pila, Fernando, unos años mayor que yo) con el que seguiría yo manteniendo después buenas relaciones de amistad y camaradería, diciendo que el otro me dio "un guantazo" (a la vista de todos), puede parecer a primera vista una frivolidad a penas, habida cuenta de tantisimos años como ya transcurrieron y de lo jóvenes que unos y otros eramos entonces.
No lo es no obstante si se tiene en cuenta el contexto particular de la polémica que Pepe Cabanas y yo venimos manteniendo desde las entradas de mi blog y subsidiariamente desde la pagina web -de significación falangista- que él dirige. Y mucho menos habida cuenta de la intención descalificadora, o excluyente y hostil que parece presidir sus palabras recientes refiriéndose en la entrevista radiofonica a mí -en guisa de presentación- como un "ex-camarada"
Y mas aún, por la apostilla de la que se ven acompañadas: un comentario añadido en el que viene a querer decir que un buen "guantazo" no me vino mal entonces; y que (sobreentendido) tampoco me vendría mal ahora (para aclarame las ideas) (...)
Ante lo cual me siento honestamente en la obligación de cortar en seco, lo siento. Declarando -primo- que no llevé entonces "guantazo" ninguno sino un empujón a penas (un empellón) por brusco y violento que fuera -en el marco de un enfrentamiento franco y leal por cuestiones (poco relevantes) de orden político partidista y que de cualquier modo no me quedó de aquello el recuerdo de ultraje -por mínimo que fuera- que Pepe Cabanas parece ahora querer atribuirle; como viene haciendo además desde hace algún tiempo, exactamente desde nuestro reencuentro hace dos años y medio, en comentarios en privado o confidenciales, de una animosidad y un espiritu beligerante "in crescendo".
Y -secundo- que no me siento en deber ninguno de tolerar una imputación de esas en publico como Pepe Cabanas se permite ahora. Me permito en cambio pues el exigirle desde esta entrada si no una retractación, sí al menos una explicación aclaratoria (y satisfactoria) Reservándome por supuesto el derecho de encaminarme directamente por la vía judicial y de presentar querella por un delito de difamación, y de ofensa -y ultraje- al honor.
Es curioso que Pepe Cabanas parezca tener siempre últimamente en los labios la acusación de insidia -y de insidioso- en contra mía y sin embargo no dejase, en la polémica que aquí hemos venido manteniendo, de lanzarme una acusación puntera a todas luces en el tipo de argumentación que más aficiona; a saber, de juzgar (indebidamente) por sistema las intenciones del prójimo.
No había intención insidiosa de mi parte en modo alguno en la polémica que he venido manteniendo aquí con él y con otros antiguos miembros del FES. Una reacción de legítima defensa a lo sumo, y en un espiritu de búsqueda (legítima) de reparación, de la persecución injusta de la que me habré visto víctima durante tantos años y de la que no me llegó nunca de parte de Pepe Cabanas -que fue mi amigo- el menor gesto o señal de solidaridad por minimo que fuera.
Como si después de haberme tratado como un excomulgado en la práctica durante tantos años quisiese volver ahora a las andadas -tras un fugaz y efímero periodo de reencuentro (como un examen escrutador, de cerca y en detalle...)- con un (nuevo) juicio de execración sin apelación posible teeniéndome ya -otra vez- bien/medido y bien/pesado); y esta vez, de foma publica y manifiesta.
Y para mas inri y escarnio, en el nombre -que venero sinceramente como aquí bien lo tengo probado- de José Antonio Primo de Rivera.
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Sr. José Cabanas, gracias por su amable respuesta. Si desea saber un poco de servidora puede visitar mi humilde blog en esta blogosfera. Encantada de haber tratado con usted y deseo resuelvan sus diferencias de amigos que se quieren y extrañan. Con voluntad y tolerancia a las cosillas del otro, estableciendo normas de actauación, se nota que podrían fructicar los esfuerzos. Hasta otra ocasión.
PS : hacía una referencia maliciosa -mea culpa - a la Sección Femenina
A Lorenzo. Compruebo que tú no estuviste -o no recuerdas- la reunión a la que me refería de la "flojita" bofetada de Fernando G. a Juan. Tenía que ser, efectivamente, "flojita", porque floja era la fortaleza física de Fernando, y mas floja, aún, su intención de hacer daño. Fue en el sótano aquel del bar donde nos reuniamos clandestinamente, muy cerca del domicilio de José Manuel Alvarez, en Delicias. Y éremos bastantes los que lo vimos. Y tu sabes perfectamente -como lo sabe Juan- que yo no tengo intención ninguna de ofenderle. Era un comentario casi tierno con un ex-camarada que ha injuriado gravemente -con todos los eximentes que quieras y con toda esa retórica tan suya de la insinuación y de la suposición gratuita- a las cosas que para mí son muy queridas. Y no ha faltado una dolorosa, para mi, mala intención de "golpear donde más duele" (J FK dixit).
No te equivoques. Yo no soy quién para juzgar a nadie. Y más necesito ser perdonado que perdonar.
Decía que doña Mª Teresa es capaz, por la simple lectura de dos post mios, de obtener y exponer opiniones sobre mi persona, mis creencia y afectos. Ya le repito que las mujeres son muy superiores a nosotros los hombres. Y no es guasa. Se equivocó el poeta cuando dijo (cito de memoria) que "para un viejo una niña tiene el pecho de cristal". Es justo lo contrario: el pecho de un viejo es siempre un libro abierto a los ojos y a la integiencia superior de una niña, y no digamos de una mujer adulta.
Hace usted muy bien en considerar caballeros a los falangistas, porque -con todas las limitaciones y errores de cada uno- son unas singulares Leyes de Caballería las que presidieron siempre la Santa Hermandad de la Falange. Muy particularmente en el FES.
Condeno con toda firmeza los escritos mentirosos e insidiosos de J. F.K sobre creencias e instituciones a las que amo profundamente, con todas mis miserias personales. Pero nunca lo abandonaría si me necesitara. Ni lo c...
Querido Pepe: yo tambien estuve en las interminables reuniones del Batán (Casa de Campo madrileña) y no recuerdo la bofetada de la que hablas. Si la hubo, debió de ser muy chiquitita. Si recuerdo a los que se marcharon delFES diciiendo que seguían siendo falangistas ( Guedán , Manolo FES, Pepito de Diego, Arroyo...) y echando a Sigfredo la culpa de todo. Por favor Pepe, CARIDAD CRISTIANA. Tu, que eres un buen católico, DEBES DAR EJeMPLO DE ELLO.PON LA OTRA MEJiLLA. Juan, del que se puede discrepar a menudo en muchas cosas, es un hombre valiente. El odio y el rencor engendran odio. El da sus argumentos dialécticos. Responde tu con otros. !!ABAJO LA CENSURA!!. !!Justicia y libertad !!gritábamos hace cuarenta años en las calles de Madrid frente a la dictadura falsificadora. Saludos cordiales.
Me sorprende, doña María Teresa, que me hable usted de "amenaza". No recuerdo (aunque en esto la memoria es selectiva en favor propio, y dejo un margen al error) haber amenazado nunca a nadie. Y puesto que habla del "género" (si la he entendido bien), jamás lo haría con una mujer: con ellas tengo todas las batallas perdidas, me rindo antes de empezar la pelea. Ahora bien, no está de más que puesto que yo escribo mi apellido, usted escriba el suyo. ¿O, ya que hablamos de "género", no tienen ustedes, las señoras, deber de cortesía quienes lo cumplimos con las mujeres? ¿De verdad, doña María Teresa, algún indeseable la ha segregado alguna vez en sala u organización aparte por la fuerza? Uno puede elegir agruparse con uno u otro género por decisión libre, pero no por imposición sexista, de color, de religión, de ideología política, o por ser del Madrid o del Atleti (permitame la broma).
¿Ve usted el porqué valoro más la ineligencia de la mujer: doña Mª Teresa reune .....
1.-
Sr. José Cabanas, le agradezco emplee la cortesía. Los elementos de juicio me los han proporcionado sus declaraciones radiofónicas y la lectura de los post en el hilo que nos ocupa, suficientes para obtener las conclusiones expuestas.Presupone que no lo conozco y ese punto no recuerdo haberlo mencionado, por lo que verá me acusa de lo que practica: sirva de aclaración que nunca hemos coincidido. Disculpe pero usted carece de autoridad sobre mi persona, Religión Digital es un medio público y abierto, es potestad del anfitrión decidir las participaciones o en cualwuier caso la blogosfera. Y sí, sí señor, se declara muy católico, tanto como para defender acaloradamente la condición papal de Juan Pablo II, el tratamiento protocolario y confesar su querencia -admirable aunque no imperativo legal- a Su Santidad...
2.-
Basta releer líneas más abajo, ej. "como gustas llamarle con toda la intención de ofender su nombre (Santo Padre Juan Pablo II), fue el impulso que te llevó al intento de "darme donde más doliera (...)queridísimo Papa". Gracias de nuevo, esta vez me las inspira que me reconozca el derecho a emitir opiniones y sin necesidad de segregaciones por motivos de género, en sala o en organización aparte. Respecto a mi mención de mi apellido, ¿se trata de una amenaza? Porque habría de saber su alcance y, lo peor, defraudaría la imagen caballerosa que me he formado de los falangistas en general.
Y oigan ustedes, ¿no será que se cumple el refrán de amores reñidos son los más queridos? A lo mejor se están perdiendo mucho...Y necesitan quizá su poquito de aceptarse las cositas de cada cual. Feliz domingo.
Sra. María Teresa, respondo a su comentario por cortesía. Usted no tiene elementos de juicio para sacar conclusiones en los términos en que lo hace: no me conoce. Y yo no tengo interés en que usted entre en este asunto. Por eso, con el debido respeto, no daré respuesta a su escrito. Sólo decirle que yo no "me declaro tan católico". Esa es una apreciación suya gratuita, para sobre ella sacar las conclusiones que le parece. Hablo de mis convicciones íntimas. Usted dice que las tiene. Yo tampoco entraré en eso, porque no la conozco y, por lo tanto, nada tengo que decir; ni interés tampoco. Usted está en su derecho de emitir juicio sobre mis opiniones que sean públicas, y que son pocas y de interés menor. Pero nada más. Y no escribe su apellido.
Cordialmente.
Concluyendo, le recuerdo ya que tan católico se declara y por lo que cabe deducirse más papista q el propio pontífice, el deber de perdonar las faltas de nuestros semejantes...Máxime las que han obtenido castigo terrenal.
Sr. José Cabanas, no era mi deseo intervenir pero la lectura de su post me obliga.Mire usted, quien le escribe se considera sierva de Pedro : con eso ya puede formarse una idea de mi grado de afinidad con la Iglesia Católica Apostólica Romana.
Cosa que, permítame la licencia, podría dudarse de uested tras la lectura del USO de la figura de Juan Pablo II para defenderse vía ataque, de la LEGÍTIMA expresión del malestar que le han producido al blogger sus declaraciones radiofónicas.
Que he escuchado y, disculpe, Sr. Cabanas, no le dejan en un lugar afortunado tal era la mala intención que supuestamente se desprenden de las mismas. Y eso sin entrar a calificar la mención de la real o imaginada conversación que relata, y algo tan subjetivo como las emociones ajenas.
Concluyendo, le recuerdo ya que tan católico se declara y por lo que cabe deducirse más papista q el propio pontífice, el deber de perdonar las faltas de nuestros semejantes...Máxime la...
Se acaba el espacio, y no termino. Ahora sí. No sin antes repetirte que ójala tu "inocente ataque" a Su Santidad Juan Pablo II fuese como ahora cuentas, porque no era eso lo que expresó tu sonrisa de extraño placer al relatarnos tan "inocente episodio", de la expresión de terror que provocaste en el queridísimo Papa, de nacimineto en la noble tierra polaca.
Y, por cierto, no soy director de ningún blog. Esa es otra de tus trolas; otra muestra de tu inventiva incontenible, de tu imaginación incontrolable.
Pido disculpas a los visitantes de este blog, por sacar todas estas cosas al patio de la corrala en el que se me cita. Procuraré no volver por aquí. Los protagonistas del circo serán otros, no yo, que no quiero ser ni expectador.
Ya ves que se corta el comentario. Te llamaba retórico vacío. Tus ataques a mi persona y a mis convicciones más intimas las arrojaste al suelo de los cerdos, para que las pisotearan y les sirvieran de munición. Y lo hiciste a conciencia.
Tu odio al "Papa polaco", como gustas llamarle con toda la intención de ofender su nombre (Santo Padre Juan Pablo II), fue el impulso que te llevó al intento de "darme donde más doliera". Pero todavía recuerdo tu mirada de extraño placer al relatarnos la cara de terror que puso el Sumo Pontífice al verse sorprendido por ese "inocente ataque" tuyo, que, ojala, hubiese sido como ahora cuentas. No fue así en la sobremesa de mi casa, cuando me visitaste para agradecerme la defensa que había hecho de tu persona en este mismo blog. Había dos personas más presentes.
Y no hay mejor defensa del honor que aprender a decir la pura verdad. Con la mentira y la imaginación desbordada, poco y mal se defiende el honor. Palabra ésta mayor. ...
Malamente se puede dialogar contigo, "excamarada". Porque no cuentas la verdad tal cual, sino la que fabrica tu imaginación y tu afán de protagonismo. Y con la ventaja de la limitación de espacio para mi intervención. Pero tampoco entraría en debate, porque todo, como te decía, lo fabrica tu imaginación, y todo tu escrito es pura ficción. No hay, por lo tanto, materia de debate.
Te llamo "excamarada" porque traicionaste la vieja fraternidad del FES, dirigiendo contra mis convicciones íntimas (sobre las que no tienes ningún derecho a arrastrarlas por la calle), con tu intención confesa -aquí, en tu misma página- "de dar donde más duela", y a sabiendas que no me defendería, porque yo no mezclo mis principios en reyertas que plantea gente que, como tú, no respeta nada y sólo busca el lucimiento personal.
No te guardo rencor. El reencuentro contigo fue frustrante. En privado hablaremos, si quieres; que no querrás. Eres un inventor de intenciones. Y un retórico va...
Miércoles, 30 de mayo
Juan Fernandez Krohn
Juan Granados
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Patricio Peñalver
Julián Moreno Mestre
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Paulino Toribio
Peio Sánchez Rodríguez
José Donís Català