Las crónicas de Juan Fernandez Krohn

¿Quien quiere echar a Franco y a José Antonio del Valle? ¡Que se atrevan! (frente al reto de los iconoclastas)

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Once de Noviembre, día festivo en Bélgica. Fiesta del Armisticio...de la guerra del Catorce. El mundo se para de pronto -en mi vida- durante veinticuatro horas como me lleva ocurriendo cada vez los largos años que aquí llevo residiendo; que no veo otra forma de explicar y describir esas sensación indefinible de vacío y de relativo desasosiego que se apodera de mí a la llegada esta efemérides aniversario -casi cien años transcurridos- de una guerra que yo no viví ni ninguno de los míos, o para ser exactos que no vivieron mas que de simples observadores los españoles de entonces.

Y sin embargo en los ámbitos oficiales belgas la fecha aniversario se sigue celebrando con el mismo tesón y la misma intensidad que si en vez de haber pasado casi cien años no hubieran sido mas que unos minutos siquiera, como si no pudieran vivir sin ella y es sin duda por la fuente de legitimación que para el estado belga representa. De antiguo y mas aun sin duda con la crisis de identidad grave y aguda, sin precedentes tal vez, que el país atraviesa y el espectro de la partición mas cercano de lo que lo estuvo nunca antes.

El último sobreviviente de la Gran Guerra de los que seguían desfilando dejó de hacerlo hace ya bastantes años viviendo entonces yo ya aquí, y a fe mía que no sé si queda alguno aún en vida (belga) No importa. Los vivos relevan a los muertos y los descendientes de aquellos siguen desfilando año tras año con las mismas banderas (compartidas y a la vez discutidas), los mismos mensajes (insulsos) y los mismos recuerdos -y cuentos de buenos y malos- que sus mayores les transmitieron.

Ley de la Memoria histórica. Aparta de mi este cáliz. Vuelta a la segunda república, al 34 (año efemérides de la revolución de Octubre) como lo glosan melancólicamente algunos. Incluso si se lo mira con visión retrospectiva y ojos críticos. Las mismas leyes sectarias y los mismos reflejos, y las mismas recetas o exutorios de entonces. Con el visto bueno y la aprobación eclesiástica de rigor, igual que entonces.

La CEDA fue una respuesta vaticana a la situación nueva que creaba a los católicos españoles el advenimiento de la república; a la derrota histórica que representaba de tantas cosas, y a la vez al problema de conciencia que las nuevas instituciones y sus prohombres planteaban desde el punto de vista de las convicciones y de las creencias.

La santa madre iglesia, maestra consumada en el arte de la justificación y del apaciguamiento de conciencias soliviantadas o inquietas, movió hábilmente y con soltura sus peones -seglares como eclesiásticos- entonces consiguiendo así apuntalar eficazmente en el momento justo el nuevo régimen que sin su ayuda y socorro precioso no hubiera sobrevivido. Se consideraban el centro frente a los extremistas de izquierdas y de derechas; pero el centro -como lo recuerda bien Pío Moa en una de los títulos de su célebre trilogía- no lo eran ellos sino que lo tenían bien ocupado "los otros".

"El centro lo soy yo" les respondía interiormente Azaña (en su diario) y tenía razón sin duda a pesar de su sectarismo. Izquierda, centro, y derecha, centro/derecha o centro/izquierda conceptos históricos indisociablemente ligados a la historia moderna y contemporánea. Y como tal imprecisos, "semovientes", relativos.

El centro lo pudo ser en la transición Adolfo Suárez pero esta claro que hoy se encuentra mucho mas a la izquierda de lo que se situaba entonces. Y el empecinarse en querer seguir manteniéndose equidistante de extremismos es hacer el juego conscientemente o no a los extremistas que siguen gozando -en materia de guerracivilismo- de la iniciativa en la política española hoy como en los tiempos de la transición política.

La CEDA no se atrevió entonces por culpa de la sumisión eclesiástica de la que adolecían sus dirigentes -y por más que no fueron tal vez plenamente consciente de ello (como sus émulos de ahora)- a plantear de forma abierta y valiente el problema de régimen (y no de forma/de/gobierno) -como les reclamaban los "extremistas"- y la Historia les acabo desmintiendo y endosando a la vez una grave responsabilidad en los acontecimientos de entonces y en el estallido de la guerra civil española.

La Ley de la Memoria Histórica plantea un grave problema de conciencia a cada uno- y a la vez de régimen al conjunto de la sociedad española. ¿Se pude ir contra la Historia (ya escrita)? ¿Se puede negar el pasado que no pasa, como está pretendiendo hacerlo la ley funesta, sus mentores y propagandistas? Esta claro que no.

Y lo ilustra la falta flagrante de consenso de la que goza esta ley beligerante que hasta los extranjeros se ven obligados a reconocerlo, por ejemplo aquí en Bélgica. No se puede negar el pasado y en cambio sí se puede revivir como lo prueba la formidable polémica a escala nacional que las tentativas sucesivas de aplicación de la ley funesta tiene desatada entre españoles.

Todas ellas se han saldado por un rotundo fracaso hasta ahora. Hasta sus logros aparentes se habrán revelado contra-producentes en definitiva por la reacciones contundentes que habrán traído consigo. Fracasaron en el Viznar. Fracasó Garzón -haciendo un poco la guerra por su cuenta- en el valle de los Caídos. Y ahora vuelve a la carga el gobierno en pleno desde hace algunas semanas.

El Valle de los Caídos, más que las fosas del Viznar es sin duda el blanco supremo en el plano de la guerra de propaganda de la ley funesta y de las intrigas que la acompañan del gobierno socialista. Pero no hay que dejarse engañar por lo efectos de espejismo oriental de los análisis (algunos) que se nos está ofreciendo. Ni dejarse impresionar por los cantos de sirena.

Lo esencial en el Valle lo es la Memoria Heroica de toda la nación allí enterrada, encerrada y a la vez simbolizada en las sepulturas de Franco y de José Antonio. La basílica, los servicios eclesiásticos litúrgicos y paralitúrgicos- y por supuesto la abadía, a su lado tienen un valor (meramente) accesorio o rerlativo.

Los socialistas están ahora amagando con el cierre total de la basílica. Que la cierren, si se atreven. ¿Y después? Ellos mismos se verán cogidos en la trampa. Mucho mas lejos no podrán ir, por mas que las almas piadosas e impresionables que pululan en ciertos medios nos quieran hacer creer o sugerir lo contrario.

Lo tendrían para comenzar mucho mas difícil desde luego, el seguir preparando con nocturnidad y alevosía como hasta ahora sus golpes de mano (con la connivencia o silencio tácito -quien calla otorga- de los monjes de su Abadía) Y el escandalo se haría visible a los ojos y a las mentes de la inmensa mayoría de los españoles.

Ángel Herrera, una figura no poco funesta que parece hoy inspirar sorpresivamente a mas de uno, hizo un dogma (para andar por casa) de la distinción entre regímenes políticos y leyes injustas (o inicuas) No acabaría menos acatando y haciendo acatar estas últimas y en última instancia viéndose fatalmente obligado a cumplirlas -en parte al menos- por mas que se creyera un cuco redomado a la hora de sortearlas. Los prestidigitadores e ilusionistas que se sacan ahora de la manga el artilugio de las misas campestres a la entrada del valle tras el cierre decretado por el gobierno, se creen también muy listos y muy hábiles. Fata morgana.

Sueño falaz el pensar que van a movilizar a la opinión publica del mundo entero -y no sólo a la española- agitando el escándalo del cierre de una basílica (católica) La cierren con doble candado o a cal y canto o no, la opinión publica internacional seguiría sin inmutarse en lo más mínimo. Cosas de españoles, de su guerracivilismo innato; quien les entienda que los compre.

Un desliz no obstante en cambio, un paso o un gesto de más en la mala dirección -y me refiero en materia de iconoclasia- podría tener en cambio unos efectos fulminantes (y fulgurantes) en España como en el extranjero. Y me explico.

Las guerras de Flandes -me lo recordaba ayer también un buen amigo- se encendieron precisamente por ese motivo. La tempestad de las imágenes como aquí la llaman -en neerlandés/flamenco "beelden/storm"- junto con la afrenta publica de los nobles protestantes (disfrazados de mendigos) a la gobernante de los países bajos -Margarita de Parma- fueron antecedente inmediato de una llamada a socorro que tendría fatalmente como consecuencia la llegada de los tercios españoles por estas tierras.

Y está claro que las sepulturas de Franco y de José Antonio son el "casus belli" que ni pintado de los guerracivilistas del gobierno y sus aliados no con seguirían soslayar ni evitar en lo más mínimo. Sagradas, inviolables, intocables. Y por si no lo saben es bueno el recordárselos.

No tocaran impunemente -de esos pueden estar seguro- los restos de estas dos figuras cruciales de nuestra historia contemporánea sin provocar "ipso facto" un cataclismo de orden social y político. De consecuencias perfectamente imprevisibles.

Y en el fondo lo saben. De ahí las intrigas las maniobras y los subterfugios. Como lo recordaba ayer Pío Moa, el atolladero en que se ve metido el gobierno socialista en el Valle no tiene salida humana se mire por donde se mire. Lo mandó construir Franco que mandó enterrar allí a José Antonio antes de verse allí enterrado él mismo por voluntad expresa del monarca reinante.

Que se atreva a retractarse. Después de que su progenitor el conde de Barcelona presionase al propio Franco con éxito a trasladar por segunda vez los restos de José Antonio (en el 57) desde el Escorial que según él debía exclusivamente contener el panteón de los reyes de España.

¿Es mas digno de recordación Felipe II o cualquiera de los reyes que se le seguirían que las dos figuras que se encuentran enterrados en la basílica de Cuelgamuros? Que se atrevan también a plantearlo en referéndum. Se llevarían sorpresas.

La reconciliación entre españoles fracasó hasta hoy. Hay que rendirse a la evidencia. Y mucho mas realista y honesto y leal y sincero que el seguir abogando por ella lo es el atreverse a cerrar el balance con cifras rojas. Y más ptriótico desde luego. La propaganda de las veinticinco años de paz del régimen anterior no lo consiguió, ni la amnesia que siguió a la transición, como tampoco las visita pontificias, ni mucho menos esta última.

Propagandistas exaltados (y no menos ingenuos) de las misas campestres que ahora están convocando a las puertas de la basílica sacan a relucir el testamento de José Antonio nada menos, de cortada ideal de la despolitización del Valle que viene propugnado el gobierno socialista acorde a la ley funesta y con el consentimiento mas que tácito de la iglesia española tal y como aquí ya lo habré dejado sentado.

El testamento de José Antonio -no lo olviden los aprendices de brujo- se vería rubricado por su muerte, asesinado por el bando de los vencidos. Y es desde luego paradójico el pretender justificar el tercer traslado de sus restos que se prepara desde lo alto en el nombre de sus propis voluntades póstumas.

¿Murió José Antonio perdonando a sus verdugos? Algo perteneciente los secretos insondables de la conciencia. Está claro en cambio que no murió perdonando por anticipado a los profanadores de su tumba, ni a sus cómplices (...) Pero el reto -al orden espiritual me refiero- no estriba ahí ni siquiera.. Sino una vez mas en el terreno de la culpa, de la culpabilidad colectiva.

¿Se sienten culpables algunos de haber ganado la guerra los suyos o los parientes los amigos de los suyos? ¿Arrastran acaso una memoria irredenta (y secreta) de lo que vivieron -y sufrieron- los suyos en zona roja? Que se curen como puedan o como sepan pero no tienen derecho en modo alguno a trasmitir esa carga pesada al conjunto de la sociedad española.

Y eso es precisamente lo que parece planear en el nuevo ritual -de reemplazo (y con "imprimatur")- que se están esforzando ahora en implantar algunos. No prevalecerán no obstante. De eso pueden estar seguros.

.../...A menos que todo esta movida no sea mas que una broma, pesada y del peor gusto por cierto, de franquistas exaltados -los que más- durante los años de régimen, y desencantados más tarde tras la muerte de Franco.

¿Qué sabemos nosotros a fin de cuentas de los designios de los que nos gobiernan o de los que una forma u otra sobrevolaron en otros tiempos nuestras vidas?

6 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por Paco Franco 17.11.10 | 14:31

    Hagase la paz y la prosperidad para todos los españoles de cualquier credo y condición.

  • Comentario por Paco Franco 17.11.10 | 14:29

    Hagase la paz y la prosperidad para todos los españoles de cualquier credo y condición.

  • Comentario por ciudadano 13.11.10 | 20:56

    Lo facha está de moda, blogger:
    A Franco y a Primo de Rivera hay que sacarlos de Cuelgamuros, porque mientras estén ahí, la división entre españoles seguirá viva.
    Cuelgamuros, es un acto de soberbia, es el colofón de un enfrentamiento entre hermanos que no tenía que haber tenido lugar.
    Y la basílica hay que desacralizarla y convertirla en Museo de los Horrores de la Guerra Civil.
    Y el monaterio, hay que desalojarlo y convertirlo en un centro de estudios en pro de la convivencia pacífica de todos los ciudadanos.
    ¿Vale? Como puedes ver, somos millones de personas los que repudiamos la guerra y sus consecuencias.

  • Comentario por Pepita 12.11.10 | 01:15

    Juan, están demostrando que no respetan esa parte de nuestra historia. AP absorbió partes interesadas en la memoria de los enterrados, aunque puede dudarse que el actual partido de la oposición se signifique y hasta que tolere manifestaciones individuales al respecto: si algo no le interesa es ofrecer una imagen de apegado al pasado. Por mucho que evite condenar el franquismo o guiñe al Régimen anterior, se cuidará de abogar en serio por las tumbas. Y a la Iglesia le convendrá más laborar otras huertas, de hecho según dices ya lo hace.

    Un placer leer tus escritos y un reto, normalmente me requieren varias lecturas.

    No te enfades Juan. Abusaré de tu paciencia y preguntaré cuando una cosa no la entienda de ninguna manera.

  • Comentario por SO. ANDRÉS CASTELLANO MARTÍ. 11.11.10 | 22:37

    REPITO LO DICHO EN OTRO LUGAR:

    Aquí el que se aburre es por que quiere, y dado que por lo que se ve, una mitad de los españoles aun siguen anclados en la nefasta guerra civil de 1936, no estaría mal que la continuáramos otros tres años más en armas, matándonos unos a otros, y otros setenta en dale que te pego, pues si puedo te desgracio, pues yo soy el bueno y tu eres el malo. Aquí para empezar a calentar el ambiente hay que resucitar el slogan de las clases proletarias de segar cuellos, hoz en mano detrás de los curas y los frailes, y también de las monjas, y de todo aquel que tenga como rico dos casas, dos coches, dos bicicletas, dos patos y dos gallinas; que tenga más de mil euros en el banco. El reparto de bienes es un buen tema que anima siempre a los que no los tienen. También podemos resucitar a todos los milicianos para que acudan a defender Madrid, pues allí vive el gobierno y este es de izquierdas, pero no se puede consentir que lo tomen los fascistas de la dere...

  • Comentario por paco 11.11.10 | 21:18

    ¿Quien quiere echar a Franco y a José Antonio del Valle? ¡Que se atrevan!


    Se atreverán, se atreverán...

Miércoles, 30 de mayo

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