
España en Africa ante sus responsabilidades históricas. La militante saharaui -y que no sirva de precedente- tiene razón (en parte) en sus reproches. El Sáhara occidental nos sigue doliendo a los españoles tantos años después, lo reconozcamos o no, sin duda porque nos lo recordó de golpe -a una inmensa mayoría que lo teníamos práctica mente olvidado- la afrenta colectiva que recibimos cada español y España entera -en la frente y en lo más hondo- por culpa de la Marcha Verde
Puñalada (trapera) por la espalda del régimen de Hassan II, heredero de un trono con el que España y su régimen de entonces habían tenido siempre buenas relaciones oficiales; con sus altos y sus bajos sin duda pero sin llegar ni de lejos nunca a la ruptura. Los acuerdos de Madrid -de cesión pura y simple del territorio- fueron el primer acto oficial, de jefe de estado en ejercicio, del rey borbón pocos días antes de la muerte oficial de su predecesor ya en estado de muerte clínica en aquellos momentos.
Después de haber declarado solemnemente siendo aun Príncipe de España que ni España ni su ejercito abandonarían nunca aquel territorio (nuestro) Y todavía sigue vivo -en los militares españoles sobre todo (y en el que esto escribe, que la seguí de niño como en un balcón o mirador desde el aeropuerto madrileño de Cuatro Vientos donde mi difunto padre estaba destinado)- el recuerdo de la sangrienta guerra de Ifni (y del Sáhara) en el 57 que España ganó pero que no supo ni podía sin duda explotar internacionalmente.
Un episodio de nuestro pasado relativamente reciente en pleno proceso de revisión histórica desde hace algún tiempo que ilustra mejor que nada el axioma aquí sentado que el régimen de Franco fue vencido o rendido (en parte) por la presión extranjera. ¿No cabía hacer otra cosa tal como estaba el patio entonces en las universidades, fabricas y sobre todo en el país vasco? Algunos seguimos sin creérnoslo. Pero si aquí evoco el pasado es sobre todo para mejor poder analizar el presente (en llamas)
Marruecos a sangre y fuego por las calles del Aiaun, en las horas que corren. Y está claro que España no puede quedarse indiferente ni dar la callada por respuesta. He estado leyendo con atención y detenimiento en la prensa digital las declaraciones de un representante del Frente Polisario. Una lógica de hierro (o de acero) la suya que cuando mezcla a España en el razonamiento incurre fatalmente en contradicciones.
Así por un lado acusa a España de ser "responsable" de la actual situación (...) y por otro se escuda detrás de las declaraciones enérgicas y resueltas del entonces principe de España poco antes de la Marcha Verde antes de la firma en Madrid del acuerdo de cesión del territorio en parte a a Mauritania y (sobre todo) a marruecos.
Los saharauis -y sus dirigentes o representantes- están solos en la encrucijada tras de los últimos acontecimientos. Porque saben que la ayuda decisiva sólo puede venirles de un lado y que en cambio tienen poco que esperar de otros conductos por donde nos le vinieron hasta ahora mas que problemas y calamidades.
El Sáhara Occidental entre Argelia (y Marruecos) y España; entre la comunidad hispánica de pueblos y de naciones y el mundo árabe. Entre el Ejercito español y el Frente Polisario. Hoy como ayer, y a la hora de desafiar la ocupación marroquí que esta mostrando su verdadero rostro las últimas horas.
Todas las distancias salvas, la suerte de la antigua cincuenta y una provincia española es comparable a la del antiguo territorio portugués de Timor Este tras la invasión indonesia al día siguiente de la revolución portuguesa (marxista) de los claveles que trajo consigo el derrumbe de la soberanía portuguesa en todos sus antiguos territorios y posesiones ultramarinas.
Con una diferencia de talla y es que el ejercito español está mucho más cerca del Sáhara -a unos minutos desde las islas canarias a penas- de lo que lo estaban lo portugueses tras su retirada y repliegue sobre la metrópolis (o el continente como acostumbran a decir un tanto ampulosamente) ¿O acaso nos incumbe menos la situación en aquella provincia española que el conflicto en Afganistán o incluso en el Líbano?
¿Quieren meter no obstante a España otra vez en un conflicto que declararon unilateralmente contra España -que todos tenemos memoria- hace cuatro décadas? No les va a salir gratis de cualquier forma. P...y apaleados se llama la figura, y me refiero al papel que el frente polisario quiso hace jugar a España hasta ahora.
Análogo a la de Francia en los acuerdos de Evián que pusieron fin a la presencia francesa en Argelia, al cabo de una larga y sangrienta guerra que el ejercito francés no perdió pero que tampoco pudo ganar en el terreno político o diplomático. Como ocurriría mas tarde con la descolonización portuguesa.
Con la diferencia que en el Sáhara no hubo a penas mas que disturbios y escaramuzas escasas. Y hubo sobre todo la Marcha verde, y una derrota de alcance histórico de la diplomacia española, de la que seguimos pagando las consecuencias.
¿Punto/final (imposible) pues a un proceso de descolonización al que España al contrario que otras potencias europeas -Francia, Portugal e incluso Bélgica- escapó al final por razones de fuerza mayor, del orden diplomático como geoestratégico y diplomático, o al contrario punto de partida de otro tipo de relaciones entre España y el pueblo saharaui (amigo) ligados a nosotros por tantos lazos del pasado y sin duda también por las posibilidades que nos esta abriendo la situación presente de cara al futuro inmediato?
Decía Ramiro Ledesma que el Norte de África cementerio de mucha sangre y de muchos sueños españoles. Y largo tiempo me dieron hueso duro de roer esas palabras. Por la carga cementerial -y lapidaria- sobre todo de la que se veían revestidas.
Pero África, el África del Norte (incluso) para España no lo era ni lo es sólo la zona comprendida dentro de las limites de demarcación territorial de nuestro protectorado de Marruecos, ni siquiera nuestras antiguas posesiones en el mediterráneo -en substancia el Oranesado- del otro lado del estrecho. Lo era también el Sáhara y lo era también el pueblo Sarahui.
En el 57 el territorio de Ifni fue el precio caro e inevitable a pagar por poder seguir conservando todo el Sáhara (occidental) incluido el Territorio de Río Oro. "¡Río de Oro, Río de Oro! Con que fricción y musicalidad pronunciaba esas palabras, tan bien asimiladas, aquel inmigrante mauritano - casi azul de piel, a fuerza de negra azabache (...)- con el que coincidí unos días en la recogida de la fresa aquí en Bélgica en el verano (abrasador) del 2001 de lo que ya escribí en alguna de mis entradas, charlando de noche mientras cenabamos en el cobertizo en el que nos alojabamos, a lal luz de una hoguera.
España estuvo de una forma u otra presente y lo sigue estando también al sur de la zona de demarcación de su antiguo protectorado de Marruecos. En Agadir por ejemplo, como se vió cuando el terremoto, siendo yo un niño a penas. España entera se volcó entonces como un solo hombre en la ayuda a los damnificados.
O en Casablanca incluso, aunque no se si lo siga estando. De adolescente se me ocurrió hacer una vez, de vacaciones en Benidorm, auto-stop en sus inmediaciones y ante mi pasmo y sorpresa me recogió -entusiasta- una camioneta llena -en viaje de vacaciones- de jóvenes españoles de Casablanca, donde nunca en casa ni fuera de ella había oído hablar que hubiera españoles, ni de antiguo siquiera.
Amigos y enemigos en la política internacional. Hoy como ayer. En los tiempos modernos como en los antiguos. Y si los saharauis quieren ponerse a España (otra vez) de su lado y conseguir sacar a sus instancias políticas de la actitud pasiva de observadores que les reprochan -reforzada como sea desde la subida al poder de José Luis Zapatero- tendrán que hacer un esfuerzo ellos también y dejar (un poco) de lado los sacrosantos/principios o postulados en los que fundamentaron hasta ahora sus reivindicaciones, de anti/colonialismo y de derecho de autodeterminación de los pueblos -o ponerles la brida (un poco) o en sordina- y hacer un hueco en pura justicia dentro de su lógica reivindicativa a los lazos históricos y culturales -y para comenzar, la lengua- que les sigue uniendo con España de forma privilegiada entre el conjunto de pueblos de esa zona noroccidental de África.
Lo que les llevaría fatalmente a acabar reconociendo el hecho diferenciante -desde una óptica puramente colonialista incluso- que representó la presencia española en su territorio como -"mutatis mutandis"- tendrán que acabar reconociéndolo también en lo que les atañe los belgas. ¿Comparaciones ociosas?
En modo alguno si se tiene en cuenta el silencio ensordecedor que está mereciendo a los medios aquí tanto los francófonos como los de expresión flamenco/neerlandófona el agravamiento de la situación en el Sáhara occidental en las últimas horas. En contraste flagrante con la publicidad reservada -con pasquines a discreción en las paredes - a un acto cultural anunciado para estos días de aniversario de la Marcha Verde aquí en Bruselas (...)
No te meta donde no te llaman. Ya estoy yendo al fantasma incordiante. Pero precisamente por residir aquí en Bélgica desde hace ya tanto me siento especialmente llamado a ventilar en público este contencioso histórico pendiente en relación con el pueblo saharaui. Y el boicot en los medios a toda información por mínimamente objetiva que sea de la situación allí creada en las últimas horas es un botón de muestra elocuente por sí solo de la influencia de la diplomacia del reino de Marruecos a todos los niveles oficiales del estado belga.
¿Puramente fortuito históricamente hablando? Esta claro que no como aquí ya creo haberlo dejado sentado. El reino alauita viene a colmar en suma una parcela del espacio que dejo vacío España al retirase unilateralmente de aquí hace tres siglos -tras el tratado de Utrecht- como lo hizo de Sáhara hace ahora treinta y cinco años. O digamos que en la medida que nos retiramos de allí el monarca alauita pudo seguir avanzando (hasta hoy) aquí sus peones. Y eso es así, por más que la diplomacia y la política exterior española se sigan dando por no enteradas.
Y ahora ¿qué hacer? Para comenzar levantar la voz enérgicamente en voz alta -como tan bien saben hacerlo a veces los que nos gobiernan- por la intervención brutal de los marroquíes en el campo de refugiados y en las calles del Aaiun. Y justo a seguir, ponerse a pensar seriamente en denunciar los acuerdos de Madrid firmados por el actual monarca, en nombre de la nación toda entera puesta (afrentosamente) hace treinta cinco años antes los hechos consumados por culpa de la Marcha Verde.
En guisa de antesala de un cambio radical de nuestra política exterior en la materia y de cara a los nuevos horizontes que nos abre la situación que se está ahora creando tan cargada de promesas. Y es de poder volver por nuestros fueros históricos de una vez por todas. Única forma de acabar encontrando solución al rompecabezas
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Interesantes declaraciones en las Cortes Españolas, del que fuera secretario general del Sahara, coronel Luis Rodriguez de Viguri (hermano de la que fuera nuestra amiga, Justina Rodriguez de Viguri, primera mujer afiliada a las JONS), "uno de los cuatro gatos", ajenos al pesebre, que defendió la dignidad de España.
http://www.elpais.com/articulo/espana/RODRIGUEZ_DE_VIGURI/_LUIS/BLANCO/_EDUARDO/HERRERA/_LEON/SOLIS_RUIZ/_JOSE/CANARIAS/MARRUECOS/AFRICA/ESPANA/elpepiesp/19780314elpepinac_35/Tes
Interesante lo que dices. Pero me temo que ese argumento pefectamente legítimo -de la forma de vida- corre suerte distinta según quien lo esgrime. Ya sean sarahuis...o "gentes del viaje" como dicen aquí en Bélgica (y en casi toda Europa) Un cordial saludo
Es una verguenza el abandono que España ejerce sobre su responsabilidad politica sobre los territorios , sobre la poblacion , y su referendim de autodeterminacion.
Es una verguenza como abandonamos el Sahara en su dia dejando incluso soldados Españoles a su suerte , (tenemos foros en que todavia se buscan soldados desaparecidos).
Tengo 56 años , 6 vistas a campamentos de refujiados y declarado persona non grata por el regimen Marroqui por tener en pasaporte los sellos de las diferentes entradas en Argelia.
Si Trinidad Jimenez manifiesta que la "situacion es confusa" , sinceramente que se retire.......
Su desconocimiento e incultura sobre el tema es manifiesto , no es su sitio ministra de exteriores.
No podemos pedir a un Saharauis de 25 años que permanezca 25 años mas en el exilio del desierto o marginado en su propia tierra , por tradicion y forma de vida , ellos no son sedentarios , son nomadas ,recordemos que la libertad en la gente del desierto es la v...
Con algunas opiniones no estoy de acuerdo pero siempre da gusto leer tus escritos de patriota español al ciento por cien.
Mi abuelito paterno luchó en África, un primo carnal murió Caballero Legionario y varios parientes políticos -cristianos-proceden del Protectorado. Siento que allá permanece una parte nuestra española y suscribo tu afirmación de que tenemos responsabilidad histórica hacia los antiguos territorios.
Miércoles, 30 de mayo
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