Las crónicas de Juan Fernandez Krohn

¡Disco rojo, señal de alarma extrema en el Valle! (las tumbas de Franco y de José Antonio en peligro)

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En su última entrada de Intereconomía Paco Pepe Fernández de la Cigoña trata de imbéciles (sic) a los que han acusado a los monjes del Valle de consentimiento (cobarde) en las intrigas (y tropelías) de las que aquel alto lugar de la memoria viene siendo blanco a cargo de los responsables políticos y sus correas de transmisión administrativas.

Con lo que me siento en cierto modo aludido; por más que el exabrupto que nos dedica Paco Pepe a mí o a quien sea me resbala mayormente (y tiene suerte, que con otros tal vez no me ocurriría) Coincidente con la visita del papa, es cierto, habremos sido testigos en simultáneo de una nuevo golpe de tuerca en el proceso de asfixia y de aislamiento del que viene siendo blanco privilegiado el sitio de Cuelgamuros.

Como si todo estuviera ya previsto -y pactado- de antemano. Dentro y fuera de la basílica, de los muros de la abadía que me diga. En su útima entrada Paco Pepe nos brinda o más bien digamos que nos tira a la cabeza (o a la cara) a los que disentimos de sus analisis en la materia la homilía celebrada ayer durante la misa fuera de la basílica, en sus inmediaciones al aire libre, de uno de los monjes de la comunidad benedictina del Valle, con una enseñanza de mensaje de fondo que me suena a familiar, o si se prefiere a lo ya visto (y oído)

En crudo, a un integrismo (canónicamente) reconciliado...y sin Lefebvre, que debe estar ya en circulacion desde hace un rato en los medios eclesiásticos españoles pero que confieso que a mis ojos y a mis oidos -alejado relativamente) de España hace ya tantos años- suena a novedoso (teológicamente hablando)

¡Vivir para ver fantasmas mios! Que un monje benedictino en situación canónica perfectamente regular -y no un cismático rebelde "lefebvrista" como el mismo Paco Pepe les llamaba y no se si lo seguirá haciendo-evoque en suelo de la península a los cristeros mejicanos desde el púlpito y que se permita de paso atacar a los obispos y cardenales (mejicanos) que los dejaron en la estacada con el beneplácito dicho sea entre paréntesis de la iglesia española (jerárquica) de entonces -como si fuera un devoto (más) del presbítero mejicano Sáez de Arriaga condenado y excomulgado en tiempos del papa Montini-, y sin que las columnas del templo se estremezcan lo más mínimo, muestra lo duro y estrecho que se les está poniendo a las instancias eclesiásticas españolas el seguir danzando en la cuerda floja. Y también a sus panegiristas y turiferarios .

Y el meollo de la cuestión lo destapan en mi opinión las lineas que dedica hoy Antonio Gala en su espacio "la tronera" del Mundo al tema, y en el que viene a resumir escuetamente a mi juicio la hoja de ruta en este asunto que se tienen ya marcada a todas luces los más directamente interesados en las (más) altas esferas.

Respetar el conjunto arquitectónico -¿como podía ser menos? de momento tan siquiera- y al mismo tiempos vaciar la cripta de la basílica de sus muertos en el nombre de la memoria histórica y a golpe de exhumaciones o desenterramientos comenzando o terminando por las tumbas de Franco y de José Antonio, que el dramaturgo no se priva de mencionar -como un exorcismo- con todas las letras.

¿Y los monjes en todo esto? Un (triste) papel -salvo "meliore judicio"- de comparsas eficaces, de vientre/blando o de flanco/al/descubierto en suma, por donde nos acaben viniendo los golpes mas duros y mas bajos, y al cabo de ellos por supuesto la derrota.

¿Exagero? La homilía de ayer lo ilustra sin el menor desperdicio. Porque el predicador de la misa/campestre de ayer no tenía empacho en meter la nariz de la alusión retrospectiva -y beligerante- en una guerra civil entre mejicanos y en otra (larvada) entre polacos pero parece que se ande con pies de plomo a la hora de abordar con los puntos en las íes otra guerra civil -entre españoles- a la que, lo quieran o no, se ve ligada su existencia.

Como para hacerse perdonar el lapso o el coágulo de memoria. Lo esencial, como sea, ya nos lo tienen colado de matute: la santa/misa por los mártires (¿de qué y de quién?) convertida en un fiesta/campestre entre los suyos -familiares y amigos y allegados de la comunidad benedictina y algunos fachas despistados- y mientras vía libre a nuevos destrozos y tropelías, en cuanto llegue el momento oportuno.

Incluso el tono profético de la homilía de ayer se prestaba a engaño (piadoso) En particular, la invocación reiterativa, recurrente a los mártires en las palabras del celebrante, ya digo. ¿Mártires de la Iglesia, caídos de la Falange? Una dicotomía o disyuntiva fatal que viene planeando sobre el sitio de Cuelgamuros desde su inauguración en el año de gracia del 57 efemérides clave de nuestra historia en las últimas décadas como aquí yo lo tengo señalado.

Un "muro de lamentaciones" contra el laicismo y contra las leyes laicas y abortistas) del gobierno socialista y de los que se sigan, lo que sin duda se quiere acabar haciendo del Valle de los Caídos. La Cruzada (de Liberación) del 36 convertida así en una cruzada de la oración, y el mensaje de la memoria historica de los vencedores travestido en campañas de moralidad y de salud/pública propias de un ejercito/azul (de Fátima), o un ejercito/de/salvación (protestante)

Surcado además de fantasmas del pasado más o menos remoto de los españoles, en el doble prisma que les da el ser católicos, y españoles. Y me viene a la mente, o digamos que me viene persiguiendo en las últimas veinticuatro horas una figura que gravitaba de cerca ya en mi entrada de ayer en la que evocaba desde mi memoria histórica española los orígenes del protestantismo.

O si se prefiere su prehistoria y en particular el capítulo crucial de historia de la Iglesia y de los inicios de la edad moderna que se vería presidida por el pontificado del papa Borgia, también conocido por Alejandro VI. Y me estoy refiriendo a su gran rival al que conseguiría llevar al cadalso. Savonarola, aparta de mí ese cáliz de nuevo.

El nombre del fogoso monje dominico, apuesto a que les resulta poco familiar a los que aquí me leen. A mí en cambio me acompañó para bien o para mal en momentos dramáticos de mi vida. De lo que dí testimonio de ello en mi libro autobiográfico escrito durante mi estancia en la cárcel portuguesa.

Y es poco trivial desde luego el detalle que aun recuerdo, que en uno de los encuentros obligados que tuve con los funcionarios de prisiones que se tuvieron que ocupar de mi caso entonces, con una "educadora" en concreto, nuestra conversación acabase fatalmente encallando por mutua incomprensión -como si viera en ello una obsesión de las mías o ideas fijas- en torno al celebre monje, que acabaría siendo conmemorado en algunos países protestantes como uno de los precursores de la Reforma.

Y es curioso que estando en el seminario de Ecône -cuando me topé por vez primera con ese nombre y acabaría familiarizándome con sus retratos biográficos indiferentemente apologéticos o denigrantes- uno de mis compañeros, francés, me hiciese un comentario una vez en el que venia a decir que de mí, español, no le extrañaba nada que citase a Savonarola. Como si le pareciese reconocer un nota de afinidad temperamental entre el catolicismo español y el modelo de religiosidad que encarnaba el célebre dominico florentino.

Y la ironía de la observación sin duda sincera de aquel compañero de seminario (tradicionalista) la ofrece la etiqueta inequívoca que arrastraría Savonarola para la posteridad, de partidario incondicional del rey de Francia Carlos VII, un adversario declarado de la hegemonía española -propiamente aragonesa- en el Norte de Italia y en general en toda la península italiana. Lo que decidiría la suerte de aquél (y su derrota)

"França o Spagna, purchè se magna" (Con tal de comer, España o Francia) Un dicho en dialecto romano que tiene su origen en el habla rústico o vulgar de las poblaciones limítrofes de la villa eterna, e ilustrativo en extremo de la bipolaridad (franco/española) de la historia italiana en ciertas épocas.

Y enigmático en extremo para españoles lo es innegablemente el sello español (o hispano o pre/hispánico) que comúnmente se atribuye a las dos figuras históricas rivales -Savonarola y el papa Borgia- que mejor la encarnan sin duda, en un plano eclesiástico o religioso por lo menos, como aquí vengo a dejar sentado.

Como si el ser/histórico español no acabase de definirse entre esos dos extremos o polaridades: la licencia o libertad de costumbres que representaba de forma extrema el papa renacentista y disoluto y el rigorismo extremo -confín con el fanatismo violento y rencoroso- en materia de moral y buenas costumbres del monje florentino que organizaba autos de fe contra las lecturas inmorales o licenciosas y en contra de las normas de vestir y otras pautas de conducta de su época que juzgaba indecorosas o paganizantes, sin dejar de provocar directamente en sus sermones incendiarios a las damas del más alto rango de la sociedad florentina que acudían a escucharlo.

Las dos Españas, se diría, a través de la historia de los últimos siglos (desde la Baja Edad Media), en la ideas como en los comportamientos colectivos o individuales. Cisneros (y su imagen severa) por un lado, y por otro los humanistas luteranizantes (cercanos a Carlos V); el duque de Alba y los inquisidores de Flandes culpables (en parte) de su caída; los liberales (y jansenistas) frente a los diputados reaccionarios de las Cortes de Cádiz; puritanos krausistas (germanizantes), y románticos y neorrománticos; modernistas (y similares) y generación del 98; Unamuno y Valle Inclán; Millán Astray y el cardenal Segura; José Antonio y Ramiro; el Opus Dei y la Falange (...)

Y esa oscilación secular entre dos formas opuestas e igualmente proverbiales de comportamiento hispano es lo que se diria que simboliza -y no solo la reconciliación/imposible entre las dos Españas- el célebre "botafumeiro" de la basílica compostelana que el papa alemán habrá honrado en sus reciente visita.

Recuerdo de Eugenio Vegas en una de las tertulias a las que me fue dado el asistir en su domicilio madrileño (a principios de la década de los setenta) el oírle lamentarse del ambiente de puritanismo o rigorismo moral que fue invadiendo ciertos ambientes de la retaguardia de la zona nacional en el transcurso de la guerra, y que le parecía un exutorio a penas de la ausencia de mensajes ideológicos claros y definidos por culpa según él de la censura emanada tanto de la Iglesia como del Alto Mando ("verbi gratia" del cuartel general de Franco)

Lo que en la Leyenda del César Visionario parece verse plasmado en el enfrentamiento al cabo de la tensión "in crescendo", entre dos mentalidades o formas de comportamiento antagónicos, que acabarían protagonizando Franco y el cardenal Segura.

Especie de preludio en las últimas paginas de la novela al episodio del ladrón robagallinas con el telón de fondo de una erupción inesperada en la población de la retaguardia y en la fase final de la guerra de un clima de entusiasmo falangista traducido en eslogans en contra de "los generales gordos" (tripones, y traidores) y "los obispos (y cardenales) ladrones" (...)

Y esa constante histórica o ecuación irresuelta prototípica hoy como ayer de la convivencia entre españoles se da cita de nuevo en la polémica en torno al Valle de los Caídos. Que viene ahora como por arte de magia (pontificia) a distraer o hacer diversión del choque frontal irreductible entre dos memorias históricas antagónicas sobre la guerra civil española.

Signo de los tiempos. A la ceremonia de la corona (de rosas) y al canto del Cara al Sol vienen ahora a suceder las misas del domingo -en latín supongo, campestres (más que de campaña) al aire libre- adolecientes de amnesia, o de olvido "ex professo" y rezumantes de moralina clerical (y vaticana) y anti-fascista por cierto.

¡Disco rojo, señal de alerta (extrema)! Con esos amigos -reza el refrán argentino- para qué queremos enemigos. Porque está claro que las tumbas de Franco y de José Antonio se ven más expuestas que nunca en lo sucesivo.

4 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por Jose 10.11.10 | 21:51

    Espero no defraudarte Juan. Pero ni me llamo José Ramón, ni soy un Pulpo...

    Solo digo y mantengo que hay "artículos" que gustan más que otros.

    Saludos.

  • Comentario por Juan Maria Fernandez Krohn [Blogger] 09.11.10 | 23:55

    ¡Genio y figura hasta la sepultura, José Ramón! ¿Por eso me excluiste a mí (sólo) de la correspondencia que envías a to-dos tus (numerosos) amigos? (es broma) Saludos y que te sea leve el domingo con los monjes/seráficos. Sobre todo que no os caigan chuzos que es lo más probable; que hay gente (y no lo digo por tí) que se diría que tienen la negra. Pero sigo pensando que sería más útil y más propio que os pusiérais a montar guardia delante de las tumbas de Franco y de José Antonio, por si las moscas. Tal como está el patio...Saludos de nuevo, Pulpo

    (Desde mi nueva patria/chica)

    ADDENDA Para mí además toda esa movida tiene un gusto "polaco" inconfundible. Como esas campañas de reconstruccion -no autorizada- de iglesias rurales en Polonia bajo el régimen comunista, que distraían a los fieles -los domingos- en un pulso (tolerado) con las autoridades gubernativas mientras les metían buenas dosis de comunismo en la vida de todos los días. De lo que se acabarían arrepentiendo (pero solo a medias) ¡Vieja sabiduría -de guardar las formas- la de la santa madre iglesia!

  • Comentario por Juan Maria Fernandez Krohn [Blogger] 09.11.10 | 23:53

    No sé que ha ocurrido pero creo que he borrado tu mensaje sin querer, José Ramón (alias "José"). Aquí va de todas formas:

    Nos vemos todos, el próximo domingo en misa. Apoyando a los Benedictinos.

    Juan, me agradan más "estos" artículos.

    Saludos desde la Patria.

  • Comentario por SO. ANDRÉS CASTELLANO MARTÍ. 09.11.10 | 21:01

    En un mismo día han coincido dos hechos históricos que a todos nos dan la más grande de las lecciones, pues en esta vida nada es nuevo, dado que todo se repite. Por un lado tenemos la bendición de un templo dedicado a Basílica de la Sagrada Familia; y por otro lado tenemos el cierre de un templo dedicado a las Almas de los Muertos.

    El que el templo de la sagrada familia llegue a su final de forma feliz, esto no está garantizado, pues el modelo de familia católica está condenada a su extinción por los sectarios marxistas y socialistas. Incluso el hecho de que las obras del templo lleguen a estos momentos felizmente, es un milagro, que se debe en primer lugar a la tenacidad católica catalana que contra todo contratiempo así se lo ha propuesto; pues de haberse salido con la suya los comunistas y socialistas que dominaron la Republica Española durante la guerra civil, el templo hoy no existiría, pues ellos incendiaron los estudios de Gaudi, e incluso profanaron su tumba.

Miércoles, 30 de mayo

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