Las crónicas de Juan Fernandez Krohn

Alegato en defensa del alcalde de Valladolid: sobre Leire Pajín sin tapujos ni complejos

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Las declaraciones -teñidas de humor- del alcalde de Valladolid han desatado una tempestad que habrá puesto en peligro su permanencia en el cargo. Para sorpresa -sin duda saludable- de muchos. Las cosas han cambiado en la política española y también en el seno de la sociedad normal de las personas (mas o menos civilizadas); entre españoles como en extranjeros, pero sin duda mas entre estos últimos en lo que atañe a ese fenómeno que habré venido analizando -y registrando- en mis entradas desde el principio que convení en llamar por mi cuenta y riesgo de rebelión de las mujeres.

No fueron declaraciones groseras las del primer edil de la ciudad del Pisuerga y además pidió disculpas de inmediato a la interesada. Punto...y seguido. Porque las cosas no habrán quedado ahí desde luego. La nueva y flamante ministro de Sanidad -directamente competente en la temática crucial de la interrupción del embarazo y de la aplicación de la nueva ley en materia de aborto- se revela una vez mas mujer/fuerte del gobierno Zapatero por si dudas les quedaban a algunos, y es que la vemos de pronto tan intocable como lo pudo ser -en su tiempo- su predecesor en los gobiernos de la nación, Alfonso Guerra, su correligionario. Comparaciones odiosas pero no menos procedentes y que me disculpen algunos.

Porque si hay alguien que se distinguió en su momento por un lenguaje sin tapujos y sin complejos y sin muchas formalidades (por no decir ninguna) tampoco, lo fue sin duda el numero dos (mucho tiempo) del gobierno en la era/interminable de Felipe González. Y recuerdo todavía un comentario que se permitía (sin duda cargado de razones) por cuenta de la entonces jefe de gobierno británico Margaret Thatcher.

"Machismo", macho (y derivados) son palabras o dicterios que se conjugan -siempre en sentido peyorativo- en español en todas las lenguas, como le recordé a Rosa Montero periodista y feminista de choque en una conferencia que dio hace ya mil diluvios en el salón de actos de unos grandes almacenes en el centro de Bruselas.

Quiere decir que arrastran en su génesis y en su significado (y connotaciones) no pequeñas dosis de leyenda negra y en particular de esa carga de acusación específica de tipo sexual al que ya aludí en una de mis entradas últimas. Los españoles, un pueblo de violadores por los siglos de los siglos: el clisé infamante -y calumnioso- sigue en vigor se diría por muy solapado o soterrado que se encuentre y por muy fugaz de aparición que se vea.

Y ese es un dato del orden histórico y de psicología colectiva -como se quiera- que las más ardorosas feministas tendrían que sobrepesar un poco y tener en cuenta a la hora de ponerse a desplegar su artillería. Mujeres políticas aquí en Bélgica -siendo o no siendo ministras- se ven tratadas de lesbianas de antiguo y en publico si se presenta, sin la menor secuela o consecuencia.

Fabiola se vió aquí durante décadas tratada de vieja beata (y franquista) en los labios de muchos e incluso en la pluma de algunos, y hasta que no empezaron a llover las amenazas de muerte en contra suya -dirigidas a la "reina española"- se diría que las autoridades competentes no empezaron a tomar cartas en el asunto. Una secuela fatal sin duda de la imagen en negro -y anti-machista- de la mujer española que aventó como pocos el teatro/trágico de García Lorca (...)

La nueva ministro de Sanidad es una mujer muy joven. Y no creo que sea faltarle el respeto el escribir que no está desprovista de atractivo; entre otros motivos a no dudar, por la atmósfera polémica que inseparablemente la rodea. O en otros términos por el perfil de provocación que se habrá dibujado de ella misma a pulso en los medios y en la opinión publica. Por aquello que el amor engendra odio sin duda alguna...y viceversa (...)

Por su desenvoltura verbal y gestual para comenzar que hace las delicias de muchos (de los suyos) y le granjean en cambio no pocas antipatías. Como ese prurito de tener que saludar de puño en alto, cuando entre sus correligionarios y colegas (del gobierno) ya no lo hace ninguno. Como si le sirviera de coartada perfecta, a creer a las malas lenguas. Y es de una posición envidiable en tantos aspectos, políticamente hablando como también en los planos social y profesional respectivos.

Tres mil euros (declarados) al mes, son una razón sin duda de peso para seguir saludando de puño cerrado a tiempo y"a destiempo"; aunque solo sea para despistar a ese sector numeroso y sin duda mayoritario de la sociedad española que componen los mileuristas.

Las humoradas del alcalde de Valladolid acerca suyo le habrán valido la reacción de solidaridad apresurada de la ministro de Cultura, y tras ella de figuras destacadas de lo que se da en llamar el sindicato de la ceja, y en particular de ciertos rostros emblemáticos que se diria que gozan del monopolio de la imagen de la España de la democracia en el extranjero, como en el caso de Antonio Banderas.

El alcalde de Valladolid se habrá metido además sin querer o sin saberlo en la encrucijada de todos los riesgos y peligros destapando la caja de los truenos (celestiales) por cuenta de la polémica en torno al preservativo. Aparta de mí ese cáliz. En ciertos momentos del pontificado (larguisimo) del papa anterior, Juan Pablo Segundo, parecía como si el mensaje/evangélico no consistiese en otra cosa.

La consigna de los tres "noes", como las tres "efe" que denunciaban en Portugal tras el veinticinco de Abril en relación con el Estado Nuovo. No al divorcio, no al preservativo, no al aborto. Con lo que el magisterio pontificio y la diplomacia vaticana se pusieron resueltamente a navegar en las aguas profundas de los debates (doctrinales) en materias/contingentes, que cambian o que cambiaron de hecho a lo largo de la historia/de/las/dogmas.

Y acabaron aceptando el reto en el terreno que los otros le tenían marcado. La propaganda mundial en favor del preservativo se habrá visto revestida hasta hoy -hasta alcanzar niveles de paroxismo a veces- de no pocos de los trazos del agit-prop mas intimidante y agresivo.

El SIDA fue una gran tragedia en sus orígenes y sin duda lo sigue siendo. De ahí a querer culpabilizar a la humanidad toda entera por su cuenta y riego va un larguísimo trecho y es lo que algunos creemos poder detectar en los designios últimos de los mentores de esas campañas didácticas y propagandísticas.

Querer responder, no obstante, con una culpabilización del signo adverso, en contra del uso del preservativo en cualquier cualquier lugar y en cualquier momento o circunstancia, supone el retroceder a los buenos/tiempos del papa Montini cuando aquel pontifice /de izquierdas -el más beligerante ideológicamente hablando sin duda alguna de todos los papas del concilio- quiso frenar por las buenas la sangría en las adhesiones a la iglesia y a su disciplina, por culpa del desconcierto instalado con ocasion del concilio vaticano segundo.

Pero bueno el primer edil acabó pidiendo disculpas como aquí ya queda dicho. Algo a lo que habrán hecho oídos sordos interesados los portavoces gubernamentales.

Hay una lucha sorda de modales no obstante entre izquierdas y derechas en España que viene sin duda de muy lejos. Y se eterniza sin duda en un dialogo de sordos sin fin como el que vemos entablado ahora con motivo de este asunto en los medios.

La izquierda española -algo sabido- no gusta de voces ni de aspavientos. Salvo cuando se los permiten ellos. Los demás, punto en boca (y formalitos) Escarmentados sin duda de la guerra civil y de lo que se seguiría. Y en virtud sin duda de una memoria colectiva (de grupo) -la suya propia- que tiene aún bien presente el tiempo de la guerra y de los años de la república que le precedieron cuando levantaron la voz -y la mano también- mas de la cuenta y al final les saldría la jugada como les saldría.

Siempre me sorprendió y me irrito -confiteor- ese prurito de algunos compatriotas en el extranjero, de llamarte la atención (sólo ellos) para que bajes la voz, cuando nunca antes -en crudo antes de la transición- no me dió nunca nadie ni lo acepté lecciones de modales -o de buenas formas- más que las que me dieron en casa y en el medio en que me eduqué; y no hablo de la universidad que en mis tiempos era todo menos una escuela de modales y de buenas costumbres, estarán aquí de acuerdo todos conmigo.

Aquí en Bélgica, españoles de la emigración y no sólo, habrán querido darme lecciones a veces en la materia. Una combate semántico el que arrastran además, que se traduce en un sinfín de detalles y se ve quizás inmejorablemente ilustrado en el empleo polémico que habrá sido el del actual jefe del gobierno de una palabra, "talante", emblemática si las haya en la España de hoy (de socialismo y democracia)

Y esta claro que en España hoy por hoy, hay talantes y talantes; lo que se hace como es debido y lo que no se hace; lo que esta permitido y lo que no lo está (a menos de atenerse immediatamente a las consecuencias) Como infringir por ejemplo el trato selectivo del tú.

Porque es de notoriedad publica que los socialistas españoles se tratan entre ellos de tú, en público como en privado -además del rey que trata así a todos sus súbdis salvo a Santiago Carrillo- un privilegio que a todas luces no se dignan conceder al común de los mortales.

No era ese no obstante -estarán aquí todos de acuerdo- el tuteo de la Falange, ni siquiera del ejército en los tiempos de Franco entre superiores incluso y subordinados (unos y otros compañeros de armas) "A tus órdenes, mi general", le podía decir sin problemas un simple tenientillo a un general encumbrado.

Un tuteo que compartían falangistas y militares y que sin duda quisieron -sin conseguirlo- hacerlo extensivo al conjunto de la población española. "No te pongas histórico hijo, que hasta los intelectuales tienen su puesto en una guerra", le espeta Millán Astray en un tono de autenticidad indiscutible a Dionisio Ridruejo en la Leyenda del César Visionario. Y en eso sin duda daban muestras bastantes -unos y otros- de aliento social y de generosidad (ideológica)

El talante de nuestros demócratas y de nuestros socialistas arrastra en cambio un toque no poco distante y mezquino; selectivo (y discriminatorio) Y además un tic o reflejo condicionado por cierto, de ponerte en/tu/lugar a tiempo y a destiempo.

Como lo pude comprobar a mis expensas en el coloquio, el pasado mes de julio en el Escorial, sobre Francisco Umbral cuando a una intervención mía en la que se me ocurrió abordarle de tú, en un gesto de apertura, y por considerarle "grosso modo" de mi misma generación universitaria- evocando aquellos años de universidad ya lejanos y al mismo tiempo siempre presentes en el recuerdo-, el antiguo ministro socialista de Cultura, César Antonio Molina, me paóo los pies en seco, de inmediato.

"Usted a mí no me conoce (de nada)" Punto (y seguido) A buen entendedor, pocas palabras sobran. "Nueva clase", la casta/política que nos gobierna. Lo dije y lo mantengo. Que no se anda con contemplaciones a la hora de guardar distancias y de dictar sus reglas de conducta tampoco.

Y es lo que acaba de suceder con el alcalde -de derechas- de Valladolid, del que algunos piden la cabeza ahora por gro-se-ro y mal/educado. ¡Vivir para ver, fantasmas míos! La izquierda española dando lecciones de educación y buenos modales.

Porque ese es sin duda el reto oculto en la polvareda (de indignación) levantada con esas declaraciones polémicas. Lecciones de "savoir vivre" -saber estar- para políticos españoles, de derechas por cierto, y también para el común de los mortales, a precio asequible a todos los bolsillos en la era Zapatero.

Y el clamor de histeria feminista no viene a ser mas que su acompañamiento coreográfico. Feminismo y dignidad de la mujer. Cualquier parecido con la realidad pura coincidencia. A Umbral le montaron buenos circos las feministas hasta el punto de ir a manifestarse delante de su propia casa, en unos espectáculos de vocerío y gesticulaciones -me imagino- que a fe mía debían poner los pelos de punta.

Hasta el punto que se vió en el brete de deber responder en una columna de las suyas con un alegato encendido rezumando de sabiduría y de sentido común, cargado de una montaña de argumentos y razones y rubricado de unas palabras memorables que todavía resuenan en mis oídos. Dejen en paz ese miembro que tanto odian -vino a decir- que no les hizo mal alguno (a ninguna de ellas).

Pero las provocaciones umbralianas -tan geniales a veces- habrán brillado además por su ausencia en las palabras del alcalde vallisoletano. Y por eso algunos querermos ver mas bien en el escándalo actual una llamada al orden -una leccion de modales en suma- de los correligonarios y amigos de la aludida.

Y ni siquiera pienso que se deba a un iniciativa alguna de ella. Que está sin duda "en otra cosa" Animal/político aparte, Leire Pajín Iraola, la rubia fatal de la política española.

3 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por WolfA 02.04.11 | 16:02

    "le mentó el trasero a una colega -vía un SMS- en tono juguetón" verás, eso se llama acoso sexual. Era una muestra admirativa no deseada, impuesta, a una colega : acoso sexual en el ámbito laboral. Las mujeres no acudimos al trabajo para que nos digan marranadas, bueno, las normales, que de todo habrá.
    Poquito a poco se va logrando que los machistas eviten manifestar en público el lenguaje denigratorio de la mujer. Sobre lo privado allá cada cual con sus preferencias, acuerdos y otras especies.

    María Teresa, termino tu expresión comedida: "Histeria será la machista que ve amenazado su preponderancia y dominio sobre la mujer. Ajo y agua... " A joerse y aguantarse jeje no les quedará otra.

  • Comentario por Juan Maria Fernandez Krohn [Blogger] 26.10.10 | 14:02

    ¡Qué lenguaje, Maria Teresa, en una persona tan educada (y tan piadosa) como tú te muestras! Convengo que la expresión es un poco polémica; pero no veo cómo se pueda llamar si no a la que se ha armado por las declaraciones correctísimas -en la forma- del alcalde vallisoletano. Aquí en Bélgica hace unos meses un diputado francófono le mentó el trasero a una colega -vía un SMS- en tono juguetón no obstante, y fue la propia interesada la que montó el bochinche en los medios; pero la cosa quedó como cabía esperar en agua de borrajas. Procuraré no obstante en lo sucesivo no echar leña al fuego (más de la cuenta) en ciertos temas que saltan en cuanto que se tocan. Un cordial saludos (sin reservas)

  • Comentario por María Teresa [Blogger] 26.10.10 | 09:11

    Eres uno de mis escritores favoritos, pesea a no suscribir necesariamente tus ideas.

    Histeria será la machista que ve amenazado su preponderancia y dominio sobre la mujer. Ajo y agua...

Miércoles, 30 de mayo

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