Las crónicas de Juan Fernandez Krohn

El pasado que no pasa (las declaraciones ambiguas del marido de Letizia)

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¡La (nueva) tortura de la gota de agua que se avecina! El descifrar -y el soportar- los mensajes ambiguos del nuevo oráculo que se perfila en la Zarzuela, en el clima de incertidumbre surcado de rumores que reina sobre la salud del monarca desde hace un rato. Y un botón de muestra cargado de presagios (negros) lo es sin duda el mensaje, modelo de lenguaje hermético y sibilino, que habrá dejado caer el príncipe/heredero en la entrega de los premios Principes de Asturias.

"Ética donde hubo abusos; moderación donde hubo excesos" Porque lo falacioso no esta propiamente en la ambiguedad de los términos empleados por el principe heredero, sino en la pretensión pactada o implícita en los medios de querer hacer pasar por ambiguo lo que esta mas claro que el agua. La Corona nada y guarda la ropa. Como siempre, como en la guerra de la Independencia o en la guerra civil española. Una de cal y otra de arena en las aguas turbias de la política española azotada hoy como ayer por vientos por veces huracanados de izquierdas y de derechas.

Un palo a los fachas -democracia obliga- y una zanahoria gruesa y suculenta a los anti-abortistas, mucho mas correctos y presentables que los otros (faltaría) La ética frente a los excesos...de los vencedores; me explico, las campañas contra la despenalización del aborto exaltadas y rehabilitadas con vistas al olvido y al enterramiento de lo que pusieron de pronto a recordar los unos en reacción (de legitima defensa) frente a la inquina revanchista en la memoria soliviantada de los otros.

La soga en casa del ahorcado. Hablar de excesos en Asturias -todos estarán aquí de acuerdo- despierta inevitablemente la memoria; de los unos como de los otros. Divide y vencerás. Porque de la colisión o choque frontal entra las dos memorias emerge fatalmente enhiesta e indemne y limpia y fresca, tan campante y tan pimpante, la imagen de un tercero en discordia y me refiero a la memoria dinástica (y borbónica) Que no deja de adolecer de coágulos o lapsus flagrantes, en relacion con la guerra civil española.

La familia real destronada el 14 de Abril no fue beligerante como tal durante nuestra guerra civil pero eso no quiere decir que guardase una actitud neutral o equidistante en modo alguno. Y si no fue directamente beligerante fue además porque no les dejaron.

Porque el pretendiente entonces, Don Juan, conde de Barcelona y padre del actual monarca, llegó a presentarse en primera linea del frente de Somosiera -bajo el control y supervisión los primeros momentos del coronel Serrador, confinado en Villa Cisneros tras la tentativa del 10 de Agosto en la que había participado- defendido por los monárquicos de Renovación Española al mando de los hermanos Miralles, lo que provoco una orden fulminante del general Mola de apartarlo de inmediato del frente, con el pretexto o coartada perfecta sin duda de no comprometer la reconciliación futura entre los españoles, como nos contaba Eugenio Vegas en una de sus tertulias (de principios de los setenta)

Y entre los posibilistas (de la CEDA) y los maximalistas del monarquismo militante de los años de la república esta claro que el rey destronado bailaba en la cuerda floja -desde el refugio (dorado) que había encontrado en la Italia de Mussolini, sin dejar de comprometerse no poco con los segundos por mas que se se escondiese agazapado tras la actitud prudente oportunista a la expectativa de los primeros.

Eugenio Vegas nos contaba también que en "Acción Española" -durante la república- se verían publicadas colaboraciones del monarca bajo el seudónimo de "Duque de Toledo" Carne de cañón (heroica) los amigos de Eugenio, de Renovación Española, aristócratas todos o casi todos; últimos de Filipinas de la causa dinástica en los años de la república- que cayeron a mansalva defendiendo las llanadas de Somosierra como lo recuerda Umbral en su Leyenda del Cesar Visionario.

Curiosa por demás la memoria historica -y literaria- seclectiva y al vez prodigiosa de Umbral, que da unos nombres (mutilados) -Gamazo Iván Quirós Santa Amalia (op. cit. p. 37)- que la memoria colectiva de aquella gesta con la exepcion de los Miralles tiene olvidados hace ya un siglo. Despojándolos de sus títulos a la vez como si los destronase -o degradase- al recordarlos, lo mismo que haría con los santos vestidos de paisano o bajados de las peanas de sus novelas guerracivilistas. Dios que buen vasallo si hubiera buen señor, la glosa que se merecen aquellos "arditi" de un monarquismo indómito y fiel, de cuando la república.

Porque a sus soberanos (y descendientes) por los que dieron la vida no les merecen hoy mas que un mención embarazosa que no hace mas que hundirlos mas aun en el anonimato. Por los excesos -sobreentendido- que cometieron en los inicios de la guerra civil. Un desenganche que ya venía de antiguo mucho antes de la transición -o del 23-F.

En el 45 Don Juan vio el cielo abierto con el triunfo de los aliados y pensó que su subida al trono era cuestión de días. Se equivocó de medio a medio y además pago de forma cruel su error y su fracaso en la tragedia familia de Estoril (marzo del 56) Alfonso Ussía -monárquico y dinástico ante/el/altísimo- escribió hace tiempo en el ABC una evocación de los tiempos de exilio de la familia real en Portugal y dejaba escapar un homenaje sentido al régimen portugués de entonces que pese a todo les dio cobijo y asilo generoso durante décadas.

Como si quisiera compensar redimiéndose a su vez él mismo- la actitud ingrata y desdeñosa del titular de la casa/real entonces tras la caída del Estado Nuovo el 25 de Abril; que el conde de Barcelona celebró ostensiblemente en su villa "Giralda" luciendo un clavel (rojo) por cierto en la solapa, lo mismo que sus comensales (...) Como hubiera hecho en España en el 45 si sus cálculos y previsiones se hubiesen revelado justas.

Peras al olmo, ponerse a buscar lealtades por las vías y senderos de la legitimidad dinástica, tan tortuosos y laberíntico, en España y en todas partes pero entre nosotros mas si cabe que en otros sitios. Y tal vez sea mucho pedírselo también al heredero. En el país de los ciegos el tuerto no obstante es rey; y en el clima de exaltación de la memoria de los vencidos que hemos vivido la última década los posicionamientos (en ciernes) del hijo de Juan Carlos suena ahora casi a revanchismo de la memoria de los vencedores por muy crípticos y ambiguos y lleno de cautelas y precauciones oratorias que se muestren.

Y la tónica que refleja lo que aparece a todas luces un repliegue o enroque estratégico la marcan unas declaraciones un tanto sorprendentes por lo insólito e inesperado de una de las galardonadas, la escritora canadiense (anglófona) Margaret Atwood,que le echa un baldo de agua fría en la cabeza al juez Garzón diciendo que en el caso de la guerra civil española no cabe hablar de genocidio. Punto.

Las declaraciones de Felipe no dejan desde luego de verse revestidas de significación si se tienen en cuenta además los rumores, como un vendaval, que corren en torno a su esposa Letizia. A Letizia, una prensa interesada y cortesana en España y fuera de ella está queriendo a toda costa hacerla pasar por "roja" con todas las consecuencias.

Letizia Ortiz es asturiana, y de una familia destacada y significada durante la guerra civil del lado de los vencedores, como ya lo dejé aquí sentado. Por mucho que su madre acabase de sindicalista (¿en Comisiones Obreras?), signo de unos tiempos que ya se fueron.

Y por eso y otras muchas consideraciones el ver una mano femenina en el nuevo abordaje del que da muestras ahora el marido de aquella en el tema en ascuas no me parece descabellado, ni aventurado tampoco el conjeturar que en su consorte se venga produciéndose un trabajo (interior) de memoria histórica (femenina) por muy rudimentario y provisional o incipiente que parezca.

Y es el pasado aún presente -por emplear las palabras que Jaime Peñafiel citaría por cuenta de aquella -y en su contra- del conde de Barcelona. El suyo y el de todos los españoles y no un supuesto pasado personal
que a todas luces "pasó" ya haces siglos.

He estado ojeando de urgencia los últimos chismes que circulan en la red por cuenta de la princesa/plebeya, y la gran acusación la constituye sin duda el haber posado en privado para un amigo artista completamente desvestida. Y de verdad que el fariseísmo del que dan muestras sus detractores supera todos los límites.

Porque entonces tendrían que atacar y censurar y mandar cerrar todas las academias de bellas artes del mundo entero (casi) donde el desnudo femenino figura desde hace siglos en los programas de clase. Pudibundez y memoria dinástica. Comparaciones odiosas.

Pudibundez y política religiosa. Y se vería ilustrado en los ataques contra el premier italiano Sivio Berlusconi de los que habrá salido a flote (lo que le honra) La transición y la democracia trajeron un "destape" generalizado, furioso e incontrolado en amplios sectores de la sociedad española. Nadie o casi nadie se escandalizó entonces.

Y ahora vienen a rasgarse las vestiduras porque la joven princesa/consorte -de una generación mas joven que no conoció todo aquello- posó desvestida para un artista amigo suyo no desprovisto de genio a tenor del retrato que le hizo, de un valor artístico innegable. Y el mismo juicio de descalificación- se merecen los reproches y alusiones a su pasado izquierdista.

Con lo que los aprendices de brujo pretenden sin duda el aventar en la memoria el choque de aquellas dos memorias de/grupo al interior del régimen en la crisis del 57, donde los perdedores de entonces se verían obligados a cargar hasta hoy con el sambenito de republicanos, e incluo de rojos (republicanos) (...) Algo de lo que ya he venido disertando en abundancia y en detalle a lo largo de mis entradas.

Pedro, Alfonso, Juan y Enrique, iconos de fratricidio los brillos de la corona. Lo dije y lo mantengo. Y me reafirmo en ello viendo las fotos de la reciente edición de los premios príncipe de Asturias, esa sonrisa beata por ejemplo con la que la ministro Pajín (socialista) charla con el heredero (...)

El prestigio de la corona sigue ejerciendo su influjo para bien o para mal entre muchos españoles. ¿Será bastante para exorcisarlo el aire fresco que habrá traído a la Zarzuela la joven princesa/plebeya? Lo dudo mucho (y lo sentiría de verdad por ella)

3 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Juan Maria Fernandez Krohn [Blogger] 25.10.10 | 15:31

    Gracias por la cita, Restituto. Bonmatí de Codecido es uno de esos nombres -entre miles- de la literatura española de la posguerra que se vieron injustamente arrrumbados en el trasto de los cuartos viejos ya en el tardo/franquismo. Un testimonio fehaciente como el que más. Saludos

  • Comentario por restituto 23.10.10 | 19:23

    El libro está editado en 1938

  • Comentario por restituto 23.10.10 | 18:46

    "Yo tengo el convencimiento absoluto de que la Falange en la calle, las minorías monárquicas en el Parlamento, acabarán con toda esa gentuza y con tanta farsa de parlamentarismo, elecciones y monsergas. Sin contar con que el Ejército no lo aguanta. Si no, al tiempo". Declaraciones de don Juan de Borbón a Francisco Bonmati de Codecido, recogidas en "El Príncipe don Juan de España", Editorial Santarén, Valladld, pág. 154.



Miércoles, 30 de mayo

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