Las crónicas de Juan Fernandez Krohn

Reajuste en profundidad del gobierno Zapatero (radiografia de uno de los ministros entrantes)

20.10.10 | 18:40. Archivado en Autor, La Ley (funesta) de la Memoria historica
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Los reajustes o remodelaciones ministeriales arrastran una tradición vieja de termómetros o barómetros de la situación política (y social) de un país en un momento determinado. Ese es el caso sin duda la política española. Antes y después de la democracia. Frutos de grave crisis, o avisos o llamadas potentes de atención de los que gobiernan.

Como sucedió, por lo que al primer supuesto se refiere, en el reajuste ministerial de febrero del 57 -el del cese de Girón y de la entrada por vez primera en la posguerra de ministros de la Obra- y por lo que toca a la segunda de las hipótesis, el reajuste que siguió en 1970 al escándalo Matesa con la formación de un gobierno monocolor -inédito hasta entonces en la historia del Régimen- compuesto (casi) exclusivamente de miembros de la Obra, y la salida (de lo mas sonada) en simultaneo de la figura entonces más que emblemática y cargado de promesas de futuro, el ministro de Información y Turismo Manuel Fraga Iribarne.

Y el reajuste o modelación ministerial (profundo) de ahora, pertenece mas bien a la primera de las categorías mencionadas. A José Luis Zapatero -como reza en uno de los titulares de la prensa de hoy- está empezando a faltarle el aire que se respira. En todos los frentes, y se mire por donde se mire. En los frentes internos y también de cara al exterior donde nunca gozó de buena imagen, por más que no se tratase en modo alguno de una panacea exclusiva de ningún gobernante español de puertas para afuera.

Si se exceptúa el caso un tanto insólito de Felipe González que gozó de un tratamiento privilegiado de imagen -por lo que fuera- en los medios "urbi et orbe" -un poco como el papa polaco (...)- tal y como tuve ocasión de certificarlo en los años de la era/interminable que me pillaron en gran parte ya aquí en Bélgica.

Y desde esa perspectiva llama la atención sobre todo uno de los nuevos nombramientos; el perfil "europeo" quiero decir, de uno de los que entran. Y me estoy refiriendo al europeo/diputado socialista Ramón Jáuregui, viejo/conocido desde el incidente que protagonicé a principios de año -del que di cuenta en una de mis entradas- con motivo del estreno europeo en Bruselas del film de propaganda de un joven cineasta oriundo (de padres asturianos) sobre la memoria histórica.

Y no se puede considerar trivial la llegada -en primera fila- al gobierno de este socialista/vasco, ahora nuevo ministro de la Presidencia, si se tiene en cuenta que el contencioso en ascuas sobre el Valle de los Caídos viene precisamente a caer bajo las competencias directas de su ministerio. Ramón Jáuregui, ya lo conté aquí, entró en la sala del estreno aquel día saludando sonriente a diestro y siniestro como quien va dando la vuelta al ruedo antes de la corrida. Sin sospecharse de lo que le esperaba.

¿Fue él el autor de los gritos -un tanto apagados- de "¡Viva la República!" con los que fui acogido cuando me puse de pie levantando la voz en la tarima justo delante de la pantalla? Es mucho sin duda el conjeturarlo. Porque si hay una especie de políticos que saben nadar y guardar la ropa y moverse sobre todo como pez en el agua en el ámbito europeo y comunitario más allá de los Pirineos lo son sin duda los políticos vascos de ambos lados de la línea de trincheras que tiene levantada la amenaza terrorista en el país vasco desde hace décadas (con la democracia) En detrimento de los intereses españoles siempre, y en provecho de los extranjeros.

¿Europa contra la patrias? Ese es el reproche que no dejan de hacer la extrema/derecha europea desde hace un rato a a las instituciones comunitarias, en particular su versión francesa -el Front National- pero en el caso español es donde se comprueba sin duda la veracidad del aserto de la forma mas flagrante y elocuente.

Como ocurriría con el contencioso que opuso en el 96 -hasta el punto de llevar a los dos países al borde de la ruptura de relaciones diplomáticas- España y Bélgica con motivo del pedido de extradición de un pareja de presuntos etarras; algo de lo que el socialista vasco nombrado, ahora nuevo ministro de la presidencia, debe saber sin duda mucho más que muchos otros. "No eran malos -reza la biblia-, eran mucho peor de los que nos imaginábamos"

Y el mal que corroe como un cáncer incurable a la clase política belga de antiguo -y me refiero al síndrome/vasco- en relación con España y los españoles, lo tenía yo mucho mas cerca de lo que imaginarme podía.

Durante muchos años -en un botón de muestra como les parecerá algunos del ostracismo (del mundanal ruido) al que me veo condenado desde hace décadas y en particular desde el principio hasta el final de todos los años que llevo ya residiendo aquí en Bélgica y en concreto en Bruselas-, situaba yo mentalmente al parlamento europeo como digo en la ciudad francesa de Estrasburgo, a pesar de que veía prácticamente a diario al pasar, cada día un poco mas alto y esbelto, destacándose de lejos del conjunto de edificaciones bajas -tres o cuatro pisos- que caracterizan el perímetro urbano de la capital de Europa, esa mole inmensa del edificio nuevo y flamante del Parlamento Europeo junto a la estación de Luxemburgo en Bruselas, un barrio -entre paréntesis- bien conocido y frecuentado por el funcionariado español destinado aquí y por donde no habré hecho mas que pasar -en autobús -furtivamente a sus ojos sin duda, hasta ahora (...) Lo que acentuó sin duda en mí la impresión de ghetto; en el lugar y en los que le frecuentaban (...)

Y sólo ahora caigo en la cuenta que el nuevo ministro de la Presidencia, euro/diputado socialista, habrá sido sin sospechármelo siquiera mi vecino aquí surcando como quien dice mis años de infortunio y odisea. Contemplándolos como quien dice desde la barrera o desde la tribuna del ruedo ibérico que habrá sido para mi este pequeño país hispano desde principios de a década de los noventa. Por más que él lleve solo un año de eurodiputado (por lo que leo)

¿Por quien te tomas?, saltará aquí alguno. Por lo que soy ni mas ni menos: un expatriado a la fuerza al que la España de la transición y de la democracia negó el pan y la sal con la ayuda de ciertas cortadas que funcionaron en contra mía a las mil maravillas. La diáspora vasca fuera de España de este y del otro lado del charco, por un lado; la internacional socialista -siempre en pie a tantos años ya de final de la segunda guerra mundial- por otro, y también las instituciones autonómicas vascas en el marco de la construcción europea, me habrán opuesto de antiguo un triple espacio de exclusión en mi condición de español residente en Bélgica, por donde se habrá paseado en cambio -en transito o de residente, en viajes de ida y vuelta -"low cost" o como fuera- sin apuros ni problemas el nuevo ministro de la Presidencia y a ese titulo sólo aunque sea, siento que me atañan particularmente sus andanzas y las aleas de su trayectoria (y que se piense de mi y de mis fantasmas -y obsesiones- lo que se quiera)

En Bruselas además tienen refugio y santuario -vox populi- no pocos miembros de comandos/dormidos de la banda terrorista. Incluso entre el funcionariado español aquí destinado (...) Y aunque es algo que me consta personalmente, y tengo pruebas tangibles de lo que afirmo en algún caso concreto incluso; no hay que ser un lince tampoco para darse cuenta. Y menos aún para establece una ecuación apodíctica entre ese hecho innegable y la ascensión prometedora de este socialista/vasco que figura dentro de su partido entre los que promocionan el diálogo con la ETA (...)

¿Comprometida irremediablemente en lo sucesivo la ley (funesta) de la memoria? Nada induce afirmarlo. Es cierto que los socialistas vascos, en razón de la peculiar situación política y social -en el plano de la violencia- de aquella región española y sin duda también al carácter un tanto atípico del capítulo que les corresponde en la historia de la guerra civil, parecen menos directamente empleados en ese combate que habrá sido calificado merecidamente de "buque insignia" del gobierno Zapatero.

Como sea, está claro que la estrella/ascendiente, del gobierno y de la política española lo es el nuevo vice-primer ministro Rubalcaba que superó sin demasiadas dificultades -aunque no sin renuncios (...)- la prueba de fuego que suponía para él la jornada de huelga general protagonizada por los sindicatos el mes pasado, a costa sin duda de haber contribuido a asestarles un golpe del que no creo que consigan ya recuperarse por más balones de oxígeno que se les siga lanzando desde el ejecutivo.

Entre ellos, el nombramiento del nuevo ministro del ramo, un andaluz de Jaén -provincia de aceituneros altivos- originario de un pueblo minúsculo que no existía (como tal) hace unos años. ¡Quien le vió y quién le ve! El nuevo ministro se había presentado en la manifestación de los sindicaleros en la puerta del Sol al final del la jornada del pasado día 29. Lo que le habrá servido de trampolín decisivo, y la vez le lega un hipoteca pesada de la que no se verá libre tan fácil en la gestión de su ministerio; y a lo que cabe ya apostar por la negativa, desde luego.

"Nueva clase", la de los políticos que nos gobierna. He estado también leyendo, despacio, el "curriculum" de Ramón Jáuregui. Trabajador de una empresa de fundiciones en su país vasco natal, en donde aprovechó para seguir estudios de ingeniero técnico y licenciarse en derecho. Toda una carrera. Los espacios industriales de clase/obrera -en sustancia los altos hornos e instalaciones siderúrgicas, y las plantas de la industria automovilística (como en Stalingrado)- emergentes en la España de la posguerra fueron terreno bien labrado y abonado de la subversión al régimen de Franco desde muy temprano, como aquí ya lo dejé sentado.

Con el fracaso estruendoso no obstante -por más que se pretenda minimizar- de la jornada huelguista de días pasados, parece haber sonado la hora de su declive definitivo. Unos tantos y otros tampoco. Ramón Jáuregui es a penas un año mayor que yo. ¿Mas brillante en estudios (por mucho que esté por demostrar)? No lo dudo.

Pero estará de acuerdo conmigo si me acaba leyendo (a escondidas) que sus bazas políticas y también regionales -y "europeas"- habrán sido muchas mas y mayores que las de otros (muchos) Y en el plano de la igualdad de oportunidades tal vez fuese justo que así fuera. La hora/vasca entre tanto hace ya un rato que toco a su fin en Bélgica y en la política belga como lo demuestra la reciente extradición de un miembro presunto de la banda terrorista. Se acabaron las vacas/gordas pues para la guerra de propaganda y apología del terrorismo de signo vasco/separatista en la capital de Europa.

Y en esa perspectiva no deja de ser sin duda sintomático el regreso a la política nacional de este eurodiputado del que se puede legítimamente dudar que viniera a ocupar un escaño en el Parlamento Europeo para hacer/patria de cualquier modo o manera.

Como si José Luis Zapatero tuviera ahora necesidad mas que nunca en casa, en la fase difícil, erizada de peligros y surcada de amenazas, que atraviesa, de su cortada europea (y anti-española)


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