
Memoria histórica en Galicia. Aparta de mí ese cáliz. Galicia junto con los montes leoneses colindantes es una de las zonas geográficas de más alta tensión en el mapa de operaciones -y exhumaciones- previsto en la ley de la memoria histórica. Lo prueba e ilustra el rifirrafe protagonizado ayer en el parlamento gallego por socialistas y populares.
Ocurre que el partido de los socialistas gallegos, variante regional del PSOE, decidió de pronto embragar y meterle velocidad en la región al tema, marcando así el paso tras el parlamento autonómico de Cataluña y sus congéneres catalanes que se dotaron hace algún tiempo -como lo comenté en una de mis entradas- de una ley propia en la materia. ¿Lápidas conmemorativas o exhumaciones?
La cuestión parece así de entrada baladí en la medida que están más que claros los propósitos guerracivilistas de los socialistas gallegos que al contrario de sus homólogos catalanes, mucho mas moderados en la materia, -o pragmáticos y con más sentido de las realidades, como se quiera- apuestan a todas luces por los desenterramientos (escarbando en las cunetas) Galicia arrastra una leyenda negra en materia de represalias y represaliados -o "claudiados"- de resultas de la guerra civil, lo que se explica de entrada por haberse tratado de una región que cayó en manos de los sublevados desde los primeros momentos de la contienda.
El Alzamiento en Galicia es sin duda un capitulo de los de mayor dramatismo entre todos los que componen la historia de la guerra civil por más que su carácter en cierto modo incruento, de resultas de su triunfo desde los inicios en el conjunto de la región, le haya privado de la resonancia de otros versiones locales o regionales de la actualidad en llamas en aquellos días (de julio del 36), perdiéndose por así decir en la vorágine de acontecimientos que marcaron el inicio de la contienda.
"Pasados cincuenta años -declaraba Umbral en una entrevista con motivo de la aparición de su novela guerra civilista "La leyenda del César Visionario"- la historia se convierte en literatura". Y sin duda que la guerra civil en Galicia habrá sido un tema de predilección en ese terreno si se piensa solo en uno de los grandes de la literatura española que le dedicaría una de sus novelas más vendidas.
Y me refiero a "Mazurca para dos muertos" de Camilo José Cela. Lo leí y releí en su momento y le dediqué luego además algún trabajo que otro en el marco del proyecto de tesis/doctoral que llevé adelante sobre Francisco Umbral y sus novelas guerra civilistas, y me quedó claro desde luego que esa novela del premio Nobel gallego puede ser considerado uno de los grandes botones de muestra de memoria histórica -literaria- sobre la guerra civil. Memoria e historia ...y literatura, un trío inseparable, como la obra entera de Umbral sabría ponerlo de manifiesto, tras las huellas de su maestro.
Porque en realidad, de guerra civil propiamente hablando hay poco en la novela de Cela mencionada, pero lo suficiente para marcarla de arriba abajo de un sello guerracivilista innegable en una mezcla (literaria) inseparable -y tal vez insuperable- de historia y memoria personal -y familiar- amén de colectiva, de la provincia de Orense y del conjunto de la región gallega. Con matices y distingos inevitables. Porque lo que en el libro de Cela viene a ponerse de manifiesto no es una ley de guerra cualquiera, tal y como la guerra civil se viviría en aquella región -mayormente en la retaguardia- sino otra cosa muy distinta.
"Ley del monte", como la llama el autor, o un código de honor -de las aldeas y pueblos gallegos- y del ajuste de cuentas...sin distinción de ideologías. Memoria local, regional que coexistió con la memoria histórica de la guerra civil sin fundirse del todo con ella, como ocurrió con la memoria de los gitanos -y de los quinquis- de la guerra civil que Umbral no deja de recoger aunque de forma dispersa y sin duda rudimentaria en sus novelas.
"En la memoria histórica -me escribía un amigo- estamos todos mezclados" y sin duda que la frase cobre veracidad en Galicia -y entre gallegos- más que en cualquier otra región española. Lo que se me reconocerá que multiplica hasta la enésima potencia la dificultad de los desenterradores y recuperacionistas en su tarea. Tanto más que en Galicia -como lo reconocen ellos mismos- "no se dió la saña de otras regiones españolas".
Fueron mas que otra cosa escarmientos públicos, con exposición de cadáveres en ciertos lugares visibles y emblemáticos -altozanos, entradas de los pueblos, puertas de los cementerios-, que acababan por lo general recibiendo (cristiana) sepultura a cargo de sus familiares con consentimiento tácito al menos de los párrocos, y por supuesto sin entierros ni funerales de primera (...) Y las excepciones no harían mas que confirmar la regla...y alimentar la inspiración de escritores y novelistas como lo ilustra la novela mencionada de Camilo José Cela. Lo mismo que Umbral en su serie de guerracivilista.
Porque puestos a buscar influencias está claro para mí el lazo de parentesco entre Cela y Umbral desde esa perspectiva. Y es en esa ejemplaridad (sin saña) "gallega" -en el escarmiento- que sabe plasmar Umbral como ninguno en todas y cada una de sus novelas guerracivlistas en algunos de sus episodios mas emblemáticos sobre todo, como en la primera escena de la leyeda del César Visionario en la que se ve a Franco firmando penas de muerte -con la mención "garrote y prensa"- mientras "se merienda" a base de chocolate (y soconuscos) O el episodio de las picotas; de las cabezas de los represaliados que parecen colgadas a la entrada de la ciudad castellana en la retaguardia; la excepción sin duda que confirma la regla.
No conozco Galicia a penas. Si se exceptúa una visita fugaz (de antes de los diluvios) Pero sí conozco Portugal un poco (comparaciones odiosas) Con el conocimiento profundo -y desde dentro- además que da el observatorio privilegiado en ciertos aspectos que se me ofrecería a mi paso por las cárceles portuguesas, y en particular gracias a uno de los trazos mas distintivos del régimen carcelario que allí se me infligiría , y me refiero a la cohabitación forzosa con la masa de reclusos.
Tras-os-Montes, región misteriosa, atípica, hasta el punto que algunos hayan visto en ella una Sicilia portuguesa (...) Pariente próxima de la zona de montes gallegos (limítrofe) que saca precisamente Cela al retortero -de telón de fondo histórico y ambiental- en su novela. El Trans-os-montes lusitano está considerado en la historia del pais vecino (y hermano) cuna de la nacionalidad o matriz primera de la formacion de la identidad o ser historico de los portugueses.
Y no oculto desde luego que fueron trasmontanos -como los quinquis españoles (ya lo tengo aquí contado)- los que mas quebraderos de cabeza me plantearon en aquella tesitura (de preso por motivos de conciencia, que no fui otra cosa, digan lo que digan) La sangre no llegó al río pero me llevé de allí dentro la convicción formada que aquella región fría y seca -e interior- del Norte de Portugal escondía en su seno muchos secretos y misterios, bajo tierra. Novela "trasmontana" y a la vez guerracivilista -todo junto y bien revuelto- "Mazurca para dos muertos" de Camilo José Cela.
Un saga familiar al mismo tiempo, del clan familiar del propio autor o de alguien que no le estaba a todas luces muy lejano lo que en esa novela -innegablemente autobiográfica- se nos cuenta. De uno de esos clanes rurales de familias numerosas que deciden vengar en la posguerra inmediata, en un verdugo designado de chivo ideal -del bando de los vencedores (...)- un miembro de sus propio clan, víctima no de la guerra civil sino de venganzas y rencillas puramente personales, locales o familiares en los inicios de la contienda.
Un caso atípico, excepción (literaria) a la regla, ya digo. Y por eso no es de extrañar que los socialistas gallegos en un movimiento de columpio o en virtud de una especie de fatalidad histórica pretendan ahora convertir la excepción en regla. Y tal vez sea también mucho pedir el que sus rivales directos, los populares gallegos, den muestra bastante de sensibilidad histórica y a la vez literaria en sus ejercicios -en público-de memoria sobre la guerra civil española. Como cabria esperarse con todo derecho de ellos.
Y en su lugar parece en cambio que estén ofreciendo de nuevo el espectáculo de dar la evasiva por respuesta y de echar balones fuera. Tal y como acostumbran. "Todos tenemos un abuelo falangista" (como quien dice, hasta en las mejores familias) (...), declaran ahora como toda réplica sus portavoces en el parlamento gallego. Agua pasada, el que "se mataran entre ellos" (hace ya tanto) Exucas/piadosas que no hacen mas que aventar la furia redoblada de sus contrincantes, y sus alardes dialécticos por cierto.
Economía, economía otra vez y nada más que economía; la bolsa de la compra del ama de casa que ya nos conocemos. Receta o pócima mágica -como fórmula (galaica) de brujería- con la que Mariano Rajoy aspira a conquistar (por fin) el palacio de la Moncloa. Sin más ayudas. Tal y como lo habrá puesto claramente de manifiesto ante su compañero de partido José María Aznar, que pedía un abordaje prioritario de "la crisis institucional" hace unos días. Y está claro que en sus designios esta polémica no puede venir más a destiempo ahora.
Peras al olmo ya digo. El pedir un esfuerzo de memoria histórica a los "populares" sobre el capítulo gallego -en claroscuro- de la guerra civil española. En su capítulos y episodios más heroicos y a veces también los más controvertidos. Sobre la declaración del estado de guerra en Vigo por ejemplo a cargo del capitán Carreró que caería en frente más tarde durante la guerra. Que en la medida del carácter drástico y expeditivo que cobraría -mandando a abrir fuego en el centro de la ciudad contra una muchedumbre de asaltantes- decidió tal vez la suerte del Alzamiento en Galicia.
O el papel igualmente decisivo de Manuel Hedilla, único mando falangista libre en aquellos cruciales momentos, enviado allí por el alto mando en el marco de los preparativos del Alzamiento. Una figura de las más emblemáticas y a la vez mas atípicas de la guerra civil, y campo de batalla como pocas otras -y como el mismo José Antonio-, en los debates actuales del signo guerracivilistas, sobre todo entre falangistas (...) O el papel decisivo de las columnas gallegas (de voluntarios) de los que formaría parte el propio Camilo José Cela.
¿Cometieron excesos a su pasos por otras regiones u otras provincias. por ejemplo en tierra leonesa? Excepción regional sin duda, mas que otra cosa. Y esa sea sin duda la solución o la clave del problema, el abordaje regionalmente circunscrito, en clave glaico/astur/leonesa. Sin desenterramientos.
Miércoles, 30 de mayo
Juan Fernandez Krohn
Juan Granados
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Patricio Peñalver
Julián Moreno Mestre
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Paulino Toribio
Peio Sánchez Rodríguez
José Donís Català